Lo de GGG (onomatopeya de risa ) fue grave y justamente sancionado, pero en comparación con la fuga sarmientina suena "naif".

GINÉS SE QUEDÓ, SARMIENTO RAJÓ

Por Luis Soto*

Argentina cada siglo y medio es azotada por una virulenta carga de peste epi o pandemia – y se registra un fenómeno asombroso: 70 ciudadanos intentan zafar del flagelo vacunándose a cualquier precio o huyendo del centro de contagio. En 1871 fue la fiebre amarilla, ahora es el Covid-19. Huyeron de la fiebre amarilla el presidente de la Nación,  Sarmiento; su vice, Alsina; el intendente de Bs As, Narciso Martínez de Hoz, y la Corte Suprema de Justicia.

Por Luis Soto

NAC&POP

24/02/2021

El periodismo de guerra y los mercenarios de la oposición se han lanzado a bramar porque un grupo de personas a las que se etiqueta con la cocarda de VIP, pisoteando sagrados derechos ajenos, es cierto, accedieron a una vacunación amistosamente clandestina contra el flagelo.

Curioso fenómeno, también fueron 70 los ciudadanos que hace exactamente 150 años, al producirse la epidemia de fiebre amarilla, según el argot de la crónica policial, se dieron a la fuga.

La venia para vacunar en el Ministerio de Salud le costó el cargo a Ginés González García, quien detrás de Ramón Carrillo y Arturo Oñativia integra el podio de los más destacados titulares de ese ministerio.

Obrando con rigor y celeridad el presidente Alberto Fernández le pidió la renuncia.

El selecto grupo de fugitivos que huyeron de la fiebre amarilla era de otro nivel.

Fue encabezado por el presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento; su vice, Adolfo Alsina; el intendente de Buenos Aires, Narciso Martínez de Hoz, y los miembros de lo que era entonces la Corte Suprema de Justicia.

Cómo trazar un paralelo con Scioli, Taiana, Valdés, Duhalde, Verbitzky y un convidado de piedra, el acaudalado empresario gorila Aldrey Iglesias.

Si el fresco episodio de la vacunación constituye un escándalo, ¿cómo habría que caratular la actitud de Sarmiento, Alsina, Martínez de Hoz, los tres más altos mandatarios del país, y los tatarabuelos de Rosenkrantz y Lorenzetti?

Como agravante al hecho de abandonar las funciones públicas y desentenderse de sus obligaciones en un momento de máxima emergencia, las investigaciones establecieron que los primeros contagios (fines de enero de 1871) se originaron por el arribo al puerto de Buenos Aires, en pleno período de cuarentena, quebrada sin explicaciones por el propio Sarmiento.

Tras un fallido intento de ocultar la epidemia por parte de la Intendencia, que sólo reconocía algunos casos de ictericia, en marzo se registraban alrededor de 200 muertes diarias.

Sobre 187.000 habitantes las víctimas fatales iban a ser más de 13.000.

Por una vez – juramos no repetir la agachada – vale la pena remitirse al editorial de La Nación.

«En un tren con 70 zánganos el presidente Sarmiento se disparó a Mercedes», denunciaba.

Entre los zánganos figuraban Alsina, Martínez de Hoz y los supremos.

De más está decir que La Nación era la voz de Bartolomé Mitre.

El ataque del diario se debía a que el Partido Unitario se había dividido en el ala autonomista, de la que,Alsina era cofundador, y la que respondía a Mitre.

Al margen de esta escisión, Sarmiento y Mitre coincidieron en otros terrenos de la política.nacional.

Sucedió en la desigual Guerra del Paraguay, propiciada por la Baring Brothers, y la denominada conquista del desierto.

Un ejemplo más: cuando el Chacho Peñaloza fue asesinado Sarmiento aprobó el crimen, sin hacerle asco al corte de cabeza.

Simultáneamente en las guerras civiles Mitre no negaba la posibilidad de ejecutar a los prisioneros.

En 1872 Mitre fue designado por Sarmiento para representar al país en la fijación de límites con Paraguay.

Estaban unidos por lazos masónicos.

Nota de color, sin apartarnos de los zánganos.

Antes de trepar al tren salvador el intendente Martínez de Hoz dio instrucciones de que no se suspendieran los festejos de Carnaval.

Vernácula adaptación de la fórmula romana, peste y circo.

¿Proponiendo qué calibre de castigo a aplicarse a Sarmiento y sus zánganos habría clamado la oposición con olor a Pro?

Juguemos a conjeturar qué habría provocado que Fernández, CFK, el ínclito Larreta y los cortesanos hubieran viajado en un Mig, rumbo a Moscú, en abril de 2020.

Los acusarían de traición a la Patria y demandarían el fusilamiento de madame Kirchner y quizás el de Fernández, se diría que Larreta habría sido secuestrado y Rosenkrantz…, y bueno, casi lo vacunan a Aranda.

Lo de GGG (onomatopeya de la risa ) fue grave y justamente sancionado, pero en comparación con la fuga sarmientina suena naif.

La irresponsable actitud del gran educador podría ilustrarse con una caricatura alusiva a una famosa escena del «Facundo», protagonizada por Quiroga trepado a un algarrobo y un tigre al acecho.

La caricatura mostraría a Sarmiento prendido a las ramas del árbol y sentados en el suelo un piquete de aedes aegypti con pancartas del PO.

Nadie votó a Ginés, que no cayó en deserción y traición.

Alberto Fernández, que lo consideró probadamente capaz y experto, asumió esa responsabilidad.

Sarmiento había llegado a la presidencia con el voto de una mayoría de ciudadanos y alguna dosis – palabra de moda – de fraude.

LS/