«El otro cielo” es un bellísimo cuento de Cortázar que narra la historia de un hombre que vive paralelamente dos realidades distintas: una en Buenos Aires del siglo XX y otra en París del siglo XIX.

EL CIELO DEL SUBURBIO

Por Alma Rodríguez

En “El otro cielo”, el Peronismo aparece nombrado y es parte de la disyuntiva de esos dos modelos de país a los que, ya sabemos, se hubo referido Sarmiento por medio de la famosa expresión “civilización o barbarie” (quizás el nombre del Facundo fue un bautismo de fuego sabiendo que sólo quienes poseen los medios de producción también poseen los medios de producción literaria y son dueños de la manera de nombrar).

Por Alma Rodríguez

Infobaires24

23/02/2021

El otro cielo conurba

«El otro cielo” es un bellísimo cuento de Cortázar que narra la historia de un hombre que vive paralelamente dos realidades distintas: una en Buenos Aires del siglo XX y otra en París del siglo XIX. Y narra también su doble relación con dos mujeres, una en cada universo, Irma y Josiane.

El cuento tiene esa capacidad cortazariana de mostrar dos mundos paralelos (un clásico tópico de la literatura fantástica), esos pasajes entre dos dimensiones que sólo Cortázar pudo construir, esas realidades paralelas.

Hay mucho escrito acerca de esto y en muchos cuentos de Cortázar aparece como un lugar recurrente.

El cuento es una joya de la literatura argentina.

Y es muy interesante y curiosa la reflexión final del narrador protagonista: “cualquier día volveré a entrar en el barrio de las galerías y encontraré a Josiane sorprendida por mi larga ausencia.

Y entre una cosa y otra me quedo en casa tomando mate, escuchando a Irma que espera para diciembre, y me pregunto sin demasiado entusiasmo si cuando lleguen las elecciones votaré por Perón o por Tamborini, si votaré en blanco o sencillamente me quedaré en casa tomando mate y mirando a Irma y a las plantas del patio.”

En un artículo de hace varios años titulado “Antes y después”, el escritor Martín Kohan retoma este final del cuento y dice al respecto: “El personaje del cuento no sabe aún qué es lo que hará con su voto; no obstante, para el caso, ya vive en la resignación.

El lector, en cambio, ya sabe qué pasó en esas elecciones nacionales (el cuento se publica en 1966); ya sabe que el que ganó es Juan Perón, ya sabe que el peronismo estaba de esa forma empezando.”

Esta frase final del cuento no es inocente ni casual:  es una continuación de esa doble vida del personaje y esa doble posibilidad por la que transita a lo largo del relato.

Esa vacilación propia del fantástico y en el caso del personaje, una disyuntiva que aparece reflejada en su decisión política, es determinante no sólo para el protagonista sino para la historia de la Nación, dado que refleja lo exponencial de dos modelos de país.

La frase dicha por el narrador protagonista al final del cuento no hace más que confirmar que en el trayecto de nuestra historia no existe tal “grieta” sino que se trata de dos modelos de país, dos proyectos de nación distintos e incompatibles: no es algo que en algún momento estuvo unido y luego se partió, nació así, partido en dos desde chiquito, dos modelos opuestos desde el vamos y que también aparecen reflejados en la literatura de Cortázar.

En “El otro cielo”,  el Peronismo aparece nombrado y es parte de la disyuntiva de esos dos modelos de país a los que, ya sabemos, se hubo referido Sarmiento por medio de la famosa expresión “civilización o barbarie” (quizás el nombre del Facundo fue un bautismo de fuego sabiendo que sólo quienes poseen los medios de producción también poseen los medios de producción literaria y son dueños de la manera de nombrar).

Esa frase del final del cuento es también la puesta en palabras de la decisión previa a un modelo llevado adelante por las políticas peronistas.

No sabemos qué votó finalmente el protagonista, sin embargo sabemos que ese fue el inicio de una etapa que marcaría nuestra historia.

Hay otro caso emblemático dentro de la literatura de Cortázar , también más conocido, que es el de “Casa tomada”.

Es curioso porque si bien el peronismo no aparece nombrado es por sus interpretaciones posteriores que se le adjudica un sentido que originariamente no existía y por el cual la mitología de las lecturas lo transformó en un emblema de la concepción antiperonista de la llegada del peronismo al poder.

El cuento de Cortázar habla de la relación de dos hermanos que viven juntos y de pronto uno de ellos comienza a percibir que la casa se va achicando, va desapareciendo poco a poco dado que cada uno de los ambientes que ellos habitan es “tomado” por alguien desconocido y ajeno.

Todo remite a la idea de un Otro ocupando corporalmente las calles de Buenos Aires que en definitiva es lo que hace Perón con su llegada: logra visibilizar toda una parte de pueblo invisible y desconocida hasta ese momento.

La referencia de Pablo Sirvén a la provincia de Buenos Aires como “africanizado conurbano” no hace más que reforzar esos dos universos de los que habla Cortázar dando lugar al más recalcitrante antiperonismo y pronunciándose nuevamente del lado de los sectores de la oligarquía argentina en un ámbito que constituye uno de sus medios ideológicos de producción de comunicación.

Esos sectores son los que van habitando diferentes ideas en cada momento histórico y que viven contradiciéndose con solo posicionarse de la vereda de enfrente del peronismo, son quienes sostuvieron un gobierno de cuatro años que destruyó el Ministerio de Salud, son quienes ahora no quieren vacunarse sin ningún tipo de argumento científico, son quienes destruyeron la educación pública y quienes quieren que les niñes vuelvan a escuelas sin agua, son quienes repiten discursos hegemónicos,  son los mismos que pasaron meses protestando por su libertad para morir bajo los efectos de un virus.

Es interesante volver al Cortázar, a su Torito de Mataderos, a los pibes de El examen y volver a leerlo en clave peronista.

Nuestra historia es un poco como esos cuentos y novelas cortazarianos en los que no hay grieta sino dos universos convivientes que se debaten en la lucha entre peronismo y antiperonismo, entre el cielo de París y el cielo conurba.

AR/