El 12 de febrero, hace 4 días, se cumplieron 37 años de la muerte de Julio Cortazar.

JULIO CORTAZAR

Por Marcelo Duhalde

Fue permanente defensor de la Revolución Cubana, un importante apoyo al Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua, solidario con los pueblos de los países oprimidos, colaborador con los exilio de Chile y Uruguay. Especialmente comprometido y activo en la lucha antidictatorial del pueblo Argentino.

 

 

Por  Marcelo Duhalde

 

El 12 de febrero, hace 4 días, se cumplieron 37 años de la muerte de Julio Cortazar.

Todavía hay gente que lo sigue discutiendo porque en su juventud cuestiono a Perón, y lo tildan de gorila.

Primero, que cuando lo hizo no tenía ni por asomo la estatura que logro con el paso de los años. Segundo, los últimos 20 años de su vida, mantuvo un compromiso con las causas populares en el mundo que lo llevo a modificar su ideología de forma absoluta.

Fue permanente defensor de la Revolución Cubana, un importante apoyo al Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua, solidario con los pueblos de los países oprimidos, colaborador con los exilio de Chile y Uruguay. Especialmente comprometido y  activo en la lucha antidictatorial del pueblo Argentino.

Cuando a principios de 1977 trasladamos al exterior la actividad de la Comisión Argentina por los Derechos Humanos -CADHU-, Cortazar inmediatamente acepto presidir el Consejo Asesor, integrado por personalidades internacionales y argentinos como Julio Leparc, Ricardo Carpani, Carlos Alonso y otros, que ayudaron a darle más sonoridad a la denuncia del Terrorismo de Estado, que veníamos llevando adelante desde febrero de 1976, cuando mi hermano Eduardo Luis nos convoco a varios militantes a crear una herramienta para enfrentar a los militares y sus socios civiles, desde un lugar que pudieran ser vulnerables.

Existe también un antecedente que es importante recordar.

En el año 1972, durante la dictadura de Alejandro Lanusse, el escritor vino a la Argentina a donar los derechos de autor, de su última obra en ese momento, era El libro de Manuel. Donó a los presos políticos y a sus familiares ese dinero para que pudieran solventar los gastos que se habían aumentado mucho por los traslados de los prisioneros a cárceles del sur y del norte, Trelew y Resistencia. Para concretar el hecho se realizó un acto en la Federación Gráfica Bonaerense, al que tuve el honor de asistir, en el que hablaron Rodolfo Ortega Peña, Raimundo Ongaro, un representante de los compañeros presos y presas, y Julio Cortazar.

Otra situación poco conocida que habla de la evolución del escritor es que, en enero de 1984, el recién asumido presidente Raúl Alfonsín invita a venir al país a Cortazar sin decirle el motivo del encuentro.

Era para proponerte que presidiera la CONADEP, pero algunos colaboradores de Alfonsín le dicen textualmente «que está loco, como va a poner un zurdo a conducir la comisión», por eso es que optan por Ernesto Sábato que como había recibido del Gobernador  militar de la Provincia de Buenos Aires, Ibérico Saint-Jean, el doctorado de la Universidad de Morón no sería irritativo para los militares. Así fue como Julio después de estar 22 días en Buenos Aires sin saber para que y sin que nadie le diga nada, se volvió a París y en penas un par de semanas falleció.

A continuación publico una foto del acto organizado por la CADHU, el 24 de marzo de 1981, en repudio a la dictadura civico-militar, realizado en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, con el apoyo de su Alcalde y de todos los partidos políticos, sindicatos de España.

En ella se puede ver a el actor español Juan Diego, al poeta Julio Huasi, a mis hermanos Eduardo Luis y Carlos María, a mí,  y cerrando el evento en el micrófono a Julio Cortazar con un brillante discurso que se refirió a las buenas palabras puestas en boca de los asesinos.