La sociedad, especialmente la clase media, manipulada por los medios de comunicación presiona para abrir las escuelas.

SERÁS LO QUE DEBAS SER O NO SERÁS NADA

Por Juan Maya

La «shitstorm» (tormenta de mierda), dice Han, es responsable de la falta de respeto hacia el poder legítimamente constituido. Los medios masivos de comunicación han desatado desde el comienzo mismo del gobierno de Alberto Fernández una tremenda «tormenta de mierda» sin límites, generando una incipiente descomposición del poder y la debilidad de la gestión de Fernández, quién debe «recalcular» todo el tiempo su dirección según el humor social.

 

 

Por Juan Maya

 

El gobierno no tiene poder sobre la sociedad para no abrir las escuelas.

La sociedad, especialmente la clase media,  manipulada por los medios de comunicación presiona para abrir las escuelas.

El gobierno hace un cálculo electoral, cree que si no las abre pierde la elección de octubre.

Todos saben que si las abre y aumentan los contagios y las muertes, deberá pagar un costo político.

Macri y su banda opositora se frotan las manos con anticipación.

El «poder» no es «dialógico», es una relación asimétrica, transcurre en una sola dirección, a saber: desde arriba hacia abajo.

Según el filósofo coreano Byung – Chul Han, «el reflujo comunicativo destruye el orden del poder».

La «shitstorm» (tormenta de mierda), dice Han, es responsable de la falta de respeto hacia el poder legítimamente constituido.

Los medios masivos de comunicación han desatado desde el comienzo mismo del gobierno de Alberto Fernández una tremenda «tormenta de mierda» sin límites, generando una incipiente descomposición del poder y la debilidad de la gestión de  Fernández, quién debe «recalcular» todo el tiempo su dirección según el humor social.

¿Cómo recuperar poder?

La respuesta es obvia, acumulando más poder, promoviendo instancias «movilizadoras» con ideas y propuestas.

En ese sentido, el «Congreso 21F» que promueven ciertos sectores sindicales junto con agrupaciones sociales y políticas,  constituye un espacio de reconstrucción del poder.

Sería deseable que el gobierno popular apoye y sé apoye en ese tipo de iniciativas.

Ante el fenómeno de la «shitstorm» definido por el coreano Han, el gobierno debería redefinir su ejercicio soberano y legítimo del poder otorgado en las urnas.

Tras sólo 14 meses de gobierno, 12 de los cuáles tuvo que lidiar contra la peor crisis sanitaria con efectos mundiales.

A ésta inesperada tragedia se le suma la herencia de la deuda externa y estela de destrucción general que dejó Macri luego de cuatro años de su gestión.

Y encima la tormenta de mierda de los medios masivos de comunicación, especialmente el grupo Clarín, La Nación, donde ahora Macri es un fuerte accionista, y otros menos importantes pero no menos dañinos.

Son especialistas en generar olas de indignación por cualquier motivo, todo es utilizado para esmerilar el poder y la acción del gobierno.

Sin embargo, ésta sociedad cuya «indignación» es promovida por los medios de comunicación mencionados, carece de firmeza, no hay rebeldía auténtica, es más bien una «histeria» colectiva.

La «obstinación» es una característica de ese sector y no permiten ninguna comunicación razonable y lógica, ningún diálogo por más buena predisposición que pueda tener el gobierno.

La ola de indignación no tiene ninguna identificación con la comunidad, se pudo observar y, aún se verifica, en las múltiples fiestas clandestinas, especialmente de los jóvenes en los centros turísticos.

Se constató en los controles vehiculares que el 70% de los jóvenes que regresaron de sus vacaciones tenían síntomas de covid.

Ésta «indignación» no responde a ningún «nosotros» que muestre un interés por el cuidado conjunto de la sociedad.

El futuro es incierto, todos los especialistas, incluso los que no son oficialistas advierten sobre una nueva ola de contagios y, seguramente, más muertes.

El gobierno de Alberto Fernández deberá tomar decisiones complejas, esperemos que estén a la altura del mandato que le dio la mayoría del pueblo en las urnas.

«Serás lo debas ser o no serás nada».

 

JM/