Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, repetían mis maestras en la década del ’60

LAWFARE EL “280” – O COMO ANULAR LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD.

Por Juan Pablo Schiavi desde la cárcel de Ezeiza

Hace días el Dr. Zafaroni afirmaba: “Nunca el Poder Judicial estuvo tan concentrado. Tres personas pueden decidir sobre prácticamente todo en el país”. Algo así como un cenit ético y moral de última instancia de las decisiones: judiciales, legislativas, políticas y económicas tomadas por todas las instituciones del país.

 

 

Por Juan Pablo Schiavi desde la cárcel de Ezeiza

Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, repetían mis maestras en la década del ’60 para tratar de justificar los desaguisados institucionales del país. Años después entendí el horror que significó un pueblo proscripto y perseguido por sus ideas y convicciones. Hoy a 37 años de Nueva Democracia, parafraseo a ellas en mi pregunta: ¿Nos merecemos los argentinos esta Corte Suprema de Justicia ?

Hace días el Dr. Zafaroni afirmaba: “Nunca el Poder Judicial estuvo tan concentrado. Tres personas pueden decidir sobre prácticamente todo en el país”. Algo así como un cenit ético y moral de última instancia de las decisiones: judiciales, legislativas, políticas y económicas tomadas por todas las instituciones del país. Tres personas que son la cabeza de la Institución  con peor imagen  y prestigio del país : el Poder Judicial de la Nación .

El mismo que no garantiza, desde hace tiempo, una correcta administración de justicia, que opera como un factor de poder determinante, con fuertes resabios  elitistas, anacrónicos, clasistas  y con un verticalismo casi monárquico.

Pese a  esta realidad, no estaba tan claro en sus formas el nuevo accionar conocido como   LAWFARE o ACOSO JUDICIAL. Un servicio a la manda de otros poderes, que se mostró sin pudores en la noche Macrista, similar al padecido por el resto de Latinoamérica.

Este Law Fare no es una tarea hecha en soledad. Contaron para ello con la complicidad de medios masivos de comunicación que anticipan, condicionan y amplifican sus decisiones, tanto como las demandas interesadas que las motivan. Así también de Macri y sus socios que eligieron la persecución judicial como práctica política.

Así construyeron cientos de causas basados en  el mismo “mecanismo”: Un hecho real o ficticio, + Un accionar mediático perseverante, + Jueces designados a dedo o mediante un “sorteo” mentiroso (fórum shopping), + Testigos, denunciantes o arrepentidos comprados, + Peritos truchos  o recién “convencidos” = Condenas a medida.

Con poca o sesgada investigación se multiplicaron así los procesamientos, las prisiones preventivas y las “condenas ejemplares”, en una cadena de favores en etapas: (Instrucción, juicio Oral y Cámaras) donde bajo el lema Siga, Siga –del Juez Lamolina- nada se revisó, ni nada se cuestionó.

Con este “mecanismo” se procesó, se estigmatizó, se condenó y se encarceló a cientos de personas en nuestro país desde el 2016 hasta nuestros días.

El caso de la Tragedia de Once, 

Por ser tan doloroso, es mas difícil de ver y analizar, pero vale la pena hacerlo.  Un accidente terrible. Claudio Bonadío Juez de Instrucción; inusitada velocidad al proceso judicial ; informe pericial unánime : el tren entró a gran velocidad –causa central de la cantidad de víctimas-, con el sistema de hombre muerto (freno de emergencia) desconectado y con el tren en condiciones de frenar; no se estudió la alcoholemia positiva del motorman; ni su salud, ni sus llamadas durante los hechos; tampoco el asesinato del testigo principal, quien había entregado el tren sin novedades minutos antes (Andrada), ni la posibilidad de un sabotaje. Pero sí se hizo “Surgir” a un añoso perito que en solitario, luego de reuniones “solitarias” con el Juez , quien contradiciendo lo firmado con sus pares ahora afirmaba “el tren frenaba pero tenía problemas”.

El juez concluye su instrucción afirmando que “Nunca sabremos que paso en los últimos metros del recorrido del tren”, pero apoyándose en lo dicho por el Perito “surgido” en solitario Juan Brito, avanza con procesamientos masivos y  determina la liberación del chofer y de la autoridad de control. No se precisa el delito, ni el autor, pero sí se construye la bandera de este proceso: “La Corrupción Mata “  que sería funcional a la trama electoral.

La Cámara de Apelaciones conducida por Irurzum, agrava las penas y el Tribunal Oral presidido por Gorini (Juicio Once I) convalida lo actuado con una pena mínima al motorman (era muy brutal sobreseerlo), sobreseimiento  de la autoridad de control y condenas gravísimas para funcionarios, empresarios y empleados. Las condenas fueron dictadas el 29 de Diciembre del 2015 y Macri ya era Presidente, no obstante durante todo este proceso que duró mas de dos años, estuvimos profundamente solos, solamente acompañados por nuestras familias y un puñado de compañeros. La Casación (Riggi, Geminiani, Mahiques) confirmó todo y al negar el recurso se ordenaron así las detenciones por manda del Juez de ejecución que llamativamente para estos casos, resulta el mismo juez  que el de condena

Y entonces, fueron por De Vido, intentando así llegar a Cristina, con el Juicio Once II. Allí lograron condenar también injustamente al ex Ministro, pero la maniobra de las pericias “surgidas” del perito Juan Brito, que fundamento las primeras condenas, fue desbaratada casi en un todo, por el Dr. Maximiliano Rusconi, y su equipo, dejando en claro su falso testimonio en el Primer Juicio, por el cual está siendo Juzgado actualmente.

Como agravante vimos la persecución sobre el resto de los  peritos. Aquellos que habían afirmado que el tren había entrado a una velocidad excesiva de 26 Km/h (cuando el máximo permitido es de 12 Km/h,) que el motorman no había frenado estando en condiciones de hacerlo y que había desacoplado el sistema de freno de “hombre muerto” ( cosa que confesó en el juicio y ante los medios )  lo que hubiese salvado vidas de no ser así.

A los peritos, primero los hostigó el Tribunal, haciendo incluso detener a uno de ellos durante una audiencia y luego Bonadío, que los procesó por falso testimonio en dos oportunidades. Recién la Cámara,  8 años después, les dictó la falta de mérito. Este hostigamiento buscaba que se desdigan de lo afirmado en su pericia y así seguir tapando las verdaderas causas de la tragedia.

En Conclusión, hay 19 personas condenadas y detenidas desde hace más de 2 años, demoras en el Juicio contra el Perito Brito por falso testimonio, ninguna aceptación de nulidad, ni apelación sobre los fallos  y una condena a De Vido en queja ante la Corte, aún sin resolver.

El 25 de Setiembre del 2020, la CSJN dicto el “280” para la causa Once I, pese a la cantidad de hechos nuevos “probados” en el Juicio Once II, contradictorios con lo decidido en Once I y sus instancias de apelación. El 280 significa una gran escusa. Algo así como un “no lo voy a mirar” y no lo voy a fundamentar porque no amerita.

Esa decisión es congruente con el armado previo de esta causa; así fue dicho por el Juez Lorenzetti en la apertura del Año judicial de 2018 cuando expreso  “La causa de Once fue una de las más rápidas, cuando yo recibí a María Luján Rey, nos pusimos a ver su problema, que era el de la tragedia pero además el de constituir un tribunal oral. Y tuvimos que hablar con otros jueces aquí presentes para ver cómo hacíamos para armar un tribunal oral que lleve adelante ese juicio”.

El 280 en foco 

La Corte Suprema, es el ámbito donde se derivan todos los planteos y demandas de queja, revisión y apelación final de los fallos judiciales. O sea, cuando no hay mas caminos, la Corte se constituye en la última instancia de administración de Justicia. Tomando y analizando los casos, fallando en cuestiones de constitucionalidad o de legitimo respeto a la legislación vigente, pero también puediendo negarse a hacerlo y entonces recurrir al “280”.

La pregunta es: ¿Cuándo corresponde tomar esos casos para su revisión?, dirían el sentido común y Hamlet “Cuando algo podrido huele en Dinamarca”.

Por eso ante este gravísimo accidente; donde su instrucción se realizó a las apuradas, donde no se investigó más que una hipótesis, donde nunca tuvieron en consideración un sabotaje (hoy la hipótesis mas conducente); donde no sev  investigó la salud del motorman de manera integral, donde no se aceptaron nuevas pruebas y donde se destruyeron otras como las de sangre para la alcoholemia del maquinista, parecería obvio y lógico que se debía  revisar.

Mas aún cuando, transcurrido el segundo juicio por el mismo hecho – Once 2 – se reconoció el testimonio errado del perito “trucho” Juan Brito, usado como fundamento para las primeras condenas y se había dictado la falta de mérito del resto de los peritos, pidiendo la cámara que se siguiera investigando.

En una muestra descarada de arbitrariedad la corte ya había expresado  su voluntad de constituir un Tribunal Oral a la medida de una de las querellantes (“casualmente” luego electa Diputada Nacional por el PRO), como así también invisibilizado la investigación por la muerte mafiosa del principal testigo del juicio: el maquinista Leonardo Andrada,

La importancia de la causa, la cantidad de víctimas, la cantidad de irregularidades y las contradicciones del proceso,  donde hasta se llegó a usar la figura del Crimen de Estado para ir por todos y con las mayores condenas previstas, ameritaba claramente su revisión en queja por parte de la Corte.

No obstante esto, La Corte cerró  la historia con un “280”, igual que en la Causa Ciccone sobre Amado Boudou, anulando el último camino posible hacia la verdad de los hechos y el anclaje a la ley penal.

Si como quisieron hacernos decir, “volvimos para ser mejores”, no dejemos que este lastre institucional siga en pié. En verdad, el tema del LAWFARE y el rol de la CSJN no es un problema de técnica jurídica por resolver, es un problema político y por ende debe resolverse políticamente. Porque fuimos perseguidos, espiados ilegalmente y encarcelados por decisiones políticas, en todo caso ejecutadas por el Poder Judicial, pero para cumplir un objetivo político: echarnos del Gobierno de tal forma que no volviéramos NUNCA MAS. Tampoco es el problema individual de algunos de nosotros, es un problema de “todos” los ciudadanos. Por ende hay que comprometer a la sociedad en su resolución. La misma sociedad que puso un límite a burlar la memoria cuando se movilizó contra el 2 x 1, la misma que es víctima de un sistema de justicia parcial y arbitrario, o es víctima invisibilizada como consecuencia de ordenes que terminan con la vida de servidores públicos en un autobús en Salta o en un submarino en nuestro Mar.

La política debe volver a representar a esa sociedad, no esconderse y así ponerle un punto final a esta Corte, sus métodos y recrear un sistema sano de administración de Justicia. Esto representará también, ponerle un punto de partida a la recuperación de una Democracia plena. De lo contrario las persecuciones y la cárcel sufridas habrán sido en vano.