Nosotros sabemos lo que significa para una persona o para un pueblo entregar su alma al diablo.

CARTA DESDE EL INFIERNO

Por Jorge Benedetti

El demonio estaba muy preocupado porque el avance de la maldad y la falta de valores en la tierra, que habían aumentado en gran magnitud, acercándose a que esta, la tierra, ya sea un verdadero infierno, para una gran parte de la población.

Por Jorge Benedetti

PRIMERO LA PATRIA

30/01/2021

Ante el peligro de la competencia, reunió al Concejo Demoníaco, los que le propusieron contratar a los peores del planeta para asesorarlo en una reforma integral.

Entre estos y a pesar de la gran competencia, uno de los elegidos fue Juan José Aranguren, que entre sus muchos “méritos” traía como antecedente el haber sido ministro del mayor y brutal tarifazo de la historia argentina y haber presidido la filial local de Shell, vinculada a la corona británica.

Lo primero que le sugirió “el experto” fue multiplicar por 20 los precios del gas y del petróleo y – lógicamente- contratar a Royal Dutch Shell como principal proveedora del infierno.

Claro que esta situación, entre otras consecuencias, generó un considerable aumento del gasto público, dado que los fuegos eternos funcionan con hornos que están alimentados por gas y petróleo.

Frente a esta circunstancia, Lucifer dijo: “no hay problema, tengo acá a todos los funcionarios del FMI, del Banco Mundial, así como a los banqueros y economistas liberales de todo el mundo, desde Milton Friedman hasta Luis Caputo, los que seguramente me van a asesorar sobre cómo nivelar las cuentas públicas”.

Por supuesto que los “técnicos” elaboraron un “paquete” de medidas, la primera de ellas era privatizar todos los instrumentos del Estado infernal.

El pobre demonio, con un poco de resignación, comenzó a privatizar las primeras herramientas que poseía, las que a no dudarlo tenían un alto valor para sus émulos, los que ansiaban apoderarse definitivamente de ellas.

De esta manera Paul Singer, dándole como parte de pago, los bonos que tanta sangre le costaron a los pueblos, por ejemplo al argentino, se quedó con la avaricia, el odio y la falta de solidaridad, que eran bastante onerosos, lograron un extraño consorcio formado por el Barón de Rothschild y Steve Bannon, los que aparentemente estaban peleados, pero que en el fondo son lo mismo, están contra la vida de los pueblos y así se fueron liquidando unos cuantos de sus instrumentos.

Pero entre lo que le cobraban los expertos y el descomunal costo de la energía, las cuentas, a pesar de haber reducido la ya escasísima porción de alimentos para los habitantes del infierno, aún no cerraban, entonces tuvo que empezar a “privatizar” otras herramientas más valiosas y eligió el desánimo, el desaliento, la anomia y la confusión del lenguaje.

Hoy analizaremos solo la primera de estas herramientas, que sin duda para Lucifer eran y son las más valiosas.

El des–animo, es la pérdida de fuerza, el abatimiento, el abandono de los grandes ideales, la depresión, la postración, en definitiva es entregar el alma.

Y nosotros sabemos lo que significa para una persona o para un pueblo entregar su alma al diablo.

Por solo poner un ejemplo, es aquello de “civilización o barbarie”, donde barbarie era todo lo propio, historia, tradiciones, cultura, etc. y civilización era todo lo que no tiene nada que ver con nosotros, es decir convencernos de que debemos dejar de ser lo que debemos ser, o sea – al decir del Gral. San Martín – pasar a “ser nada”.

Como este instrumento era sumamente caro, lo compró un gran consorcio, donde estaba Black Rock, los servicios de inteligencia de los países militarmente poderosos y muchos otros, entre ellos Magneto y Mitre.

El problema con que se enfrentaron fue que frente a ellos había un pueblo que – a pesar de todo – conservaba doctrina, esperanza y algo de su organización.

El combate es desigual, pero si David venció a Goliat, un pueblo como el nuestro, que al decir de San Martín “no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”, seguramente que dará pelea contra el desánimo y las otras herramientas demoniacas de sus enemigos.

En la próxima carta infernal les cuento qué pasa con los otros instrumentos valiosos del demonio.

JB/

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