Cuando me ve Jordán Pando me dice: “‒ ¡Eh! argentino”. Nos abrazamos. “‒Ven que te presento al presidente”. Entonces me lo presentó a Paz Estenssoro.

LEON GUINZBURG UN GRAN PERIODISTA, TESTIGO DE SU ÉPOCA.

Por Martín García *

Periodísticamente, tuve una entrevista con Velasco Ibarra. Tenía que tener una entrevista con él en Quito, él fué cinco veces presidente de Ecuador y derrotado cinco veces. Se había abrazado al Desarrollismo, era muy amigo de Frondizi. Se exilió en Argentina. Profesor de la UBA. Un día tomo el colectivo 86 y  cuando voy para atrás veo atrás sentado a un viejito, era igual a Velasco Ibarra, lo miro bien y digo: “‒Pero este es Velasco Ibarra”. -«Sí, me contesta».

Por Martin Garcia

TV SINDICAL

03/10/2017

Martín: Hoy nos vamos a dar un espacio para conversar con una personalidad que nosotros respetamos mucho, queremos mucho.

Un periodista que ha estado siempre en la política, pero también un poeta, pero además, un testigo de toda una época que tiene tantas cosas ricas para contar que lo queremos aprovechar, en ese sentido, el querido León Guinzburg. ¿Cómo estás?

León: ¿Qué tal Martín? Bien.

Martín: Me acordaba de tus vermouths con Jauretche.

León: Sí, sí, éramos un grupo muy interesante en La Rioja. Era un grupo muy lindo.

Martín: ¿Qué año?

León: Estamos hablando en la década del 70’. Jauretche estaba escribiendo su último libro que se llamaba Pantalones cortos.

Eran sus memorias.

 

Él estaba viviendo en la casa de los padres de Alipio Paoletti que fue un gran director del diario El Independiente que falleció en España en el exilio durante la Dictadura.

Un gran peleador contra la Dictadura.

Falleció después de la Dictadura, pero peleó contra la Dictadura, inclusive escribió libros sobre eso.

 

 

Entonces Jauretche decidió escribir su último libro en La Rioja, lo que era el bar «La Paz» de La Rioja.

Todos los días a las once de la mañana iba a tomar un vermut, tomaba un Gancia y una picadita, en la Sociedad Española de La Rioja que quedaba al lado del diario.

Entonces habíamos una barrita de ávidos jóvenes, (éramos jóvenes en esa época), que íbamos a escucharlo.

Hablaba el solo, por ahí podíamos decirle una pregunta, pero le teníamos tremendo respeto y hablaba él solo.

Martín: Tenía fama de mal carácter.

León: Sí, sí, mostraba.

Tengo un episodio de él que fue sensacional en cuanto a lo que eran las contradicciones de los políticos de épocas digamos de principios de siglo.

Uno de los muchachos -Torres-  se le ocurrió decirle: “‒Usted es un Maestro de la juventud, ‒como para…”.

Entonces le dijo: “‒Un momento, yo no acepto que se me compare con el cipayo de Juan B. Justo”.

(Porque el Maestro de la juventud le decían a Juan B. Justo.)

Claro, la contradicción ideológica afloró ahí, en ese momento.

Cuando existía Juan B. Justo, Jauretche era muy joven también y muy fogoso, tenía el nacionalismo radical.

Juan B. Justo fue el fundador del Socialismo en Argentina.

Martín: Antes de ser avenida.

León: (Risas) Antes de ser avenida.

Martín: Pero vos has visto personajes muy lindos.

Contame la anécdota es de Velasco Ibarra, que a mí me encanta, el presidente de Ecuador.

León: ¡Ah! Sí, periodísticamente, tuve una entrevista. Tenía que tener una entrevista con él en Quito, él había sido…, fue cinco veces presidente de Ecuador y derrotado cinco veces.
Martín: ¿Demócrata?

León: Sí, se había abrazado al Desarrollismo, era muy amigo de Frondizi, lo mismo que el otro presidente de Perú, con el que también estuve, que era Belaúnde Terry.

 

El Desarrollismo, un gran invento de Rogelio Frigerio (abuelo),( si se levantara de la tumba y lo viera a su nieto con el gobierno de Macri lo menos que hace es estrangularlo) porque Frigerio era un patriota en serio, yo lo conocí y lo traté mucho a Frigerio.

Rogelio Frigerio era un hombre, intelectualmente, muy rico, muy denso, muy especial, lúcido,  muy amigo de un tío mío que fue Jefe de Gabinete.

Y, realmente, en las épocas que anduve prófugo, en las épocas del Proceso, Frigerio se portó muy bien conmigo, una maravilla como se portó conmigo.

 

Martín: Estabas con Velasco Ibarra.

León: Sí, tenía una entrevista, entonces llego a Quito, voy al hotel, la entrevista era para el otro día a la tarde.

Entonces recorro un poco Quito, voy al hotel, voy a dormir. Estaba todo bien, todo normal.

Me levanto y voy a desayunar a la mañana y veo en el comedor del hotel y había un barullo bárbaro, ‒estamos hablando de los años 60’ de los primeros 60’‒.

Un barullo terrible y digo qué habrá pasado. “‒tachín, tachín, la banda, voltearon a Velasco Ibarra ‒se escuchaba en la barra”.

Martín: Justo ese día tenías la entrevista vos, ese mismo día.

León: Sí, Junta Militar. A Velasco Ibarra lo metieron en un avión y lo mandaron para la Argentina.

Su esposa era argentina y tenía un departamento por Corrientes y Paraná, por ahí tenía el departamento Velasco Ibarra.

Era un economista y ganaba todas las elecciones, pero siempre lo golpeaban.

La cuestión es que al año siguiente, yo era muy…, yo empecé a hacer periodismo muy joven, al año siguiente me tocó el Servicio Militar, y bueno, estaba de soldado, venía de casa, yo vivía en Villa Luro, me tomo el 86 y cuando voy para atrás veo atrás sentado a un viejito, era igual a Velasco Ibarra, lo miro bien y digo: “‒Pero este es Velasco Ibarra”.

Como un año después porque tuvo un exilio…, vino exiliado a la Argentina y era profesor benemérito en la Universidad de Buenos Aires porque él era economista, tenía su lugarcito en la universidad.

Me acerco yo, y le digo: “‒Discúlpeme. ¿Usted es el doctor José María Velasco Ibarra?”.

Me mira el viejito, bien viejito y me dice: “‒Sí”. entonces le conté lo que me había pasado.

Martín: Las cosas que pueden pasar en un colectivo.

Un encuentro mágico.

León: La cuestión es que bajamos y me invita a tomar un café a El Foro, a Corrientes y Uruguay, donde se juntaban todos los abogados.

 

Me hablaba sobre la situación de América, yo, más bien, lo escuchaba porque yo siempre escucho, hablo poco y escucho mucho.

Además, era muy joven y tenía que escuchar mucho.

Se sumó a la mesa el doctor León Benarós, otra persona ilustre de las letras de la historia, ‒a él también lo traté después, una persona maravillosa, extraordinaria‒.

 

 

Eran muy amigos Benarós y Velasco Ibarra y se abrazaron.

Bueno eso fue, nada más y no lo volví a ver nunca más.

 

Martín: Y con Paz Estenssoro que fue un gran líder y el iniciador de toda una teoría del Nacionalismo Revolucionario en Bolivia?

 

León: Sí, lo conocí a Victor Paz Estensoro, en los casi dos años que viví en Bolivia, también me tocó conocerlo a Víctor Paz Estensoro fue un líder muy importante y protagonista de una revolución que fue contemporánea al tiempo en que el General Perón era presidente de la Argentina.

En realidad, el Movimiento Nacionalista Revolucionario del cual Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo fueron fundadores, vienen de Gualberto Villarroel que fue presidente en los años 40’, producto de un Golpe de Estado también, pero popular, sumamente, popular y con ideas, absolutamente, innovadoras, bastante teñidas de fascismo…

Martín: En esa época todo lo nacional tenía ese tipo de parentesco.

León: Sí, sí, tenía un parentesco.

Martín: No quiere decir que fuera para ese lado.

León: No, no, no. Por ejemplo, no eran antisemitas, no tenía nada que ver con eso. bolivianos antisemitas creo que no hay.

Martín: Además, una cosa era el problema europeo y otra cosa era Latinoamérica.

León: No, sí, eran temas muy americanos.

Martín: Los nacionalistas de acá no tenían nada que ver…

León: Víctor Paz Estenssoro fue Secretario de Gualberto Villarroel.

Se produce una pueblada armada por lo que dicen los bolivianos la rosca que era la oligarquía, la oligarquía minera de Patiño, Rostchild y Aramayo sobre el que hay un gran libro que se llama El metal del Diablo de un autor maravillosos que es Augusto Céspedes que yo te lo recomiendo por si no lo leíste porque vos leíste todo, así que en una de esas seguro que lo leíste.

Martín: Yo no he leído casi nada, casi nada.

León: Sé que leíste mucho.

El libro habla del tema de la minería, del estaño, por ahí del cobre, de lo que eran los barones del estaño, se los llamaba.

Una oligarquía feroz que mantenía el Gobierno hasta que vino esa revolución.

Y se produjo, finalmente, una revolución, la que tuvo una gran adhesión militar que por eso se pudo hacer, y donde se crearon las milicias campesinas.

Y donde rescata La Paz, Estensoro que había sido el presidente electo en las elecciones que fueron anuladas.

Y aparece Paz Estensoro que vivía en la Argentina.

Martín: Así que Argentina ha sido una referencia…

León: Y no te olvides de Juan José Torres.

Martín: Claro, también presidente de Bolivia.

León: Claro, Argentina era una referencia para…, no te olvides de los generales chilenos democráticos que mataron acá.

Martín: Así es Prats y Smith.

León: Claro, los mataron acá. Argentina, en épocas democráticas, siempre fue refugio, así como lo es México, son países de asilo.
Martín: ¿Cómo lo conociste a Paz Estensoro?
León: Yo vivía en esa época en Santa Cruz de la Sierra.
Martín: Sí la zona petrolera de la selva, separatista.

León: Sí, bueno había un sector separatista que todavía sigue existiendo, muy gorila, absolutamente gorila, racista.

Entonces iba a haber un arribo presidencial, una gira presidencial y yo me había hecho amigo del ministro, en su pueblo me había hecho amigo, en el pueblo del ministro Roberto Jordán Pando, me había hecho amigo del ministro de Educación.

Era un tipo, sumamente culto, era una maravilla de persona.

Bueno, arriba Jordán Pando con la comitiva, me había hecho amigo en el Valle de Cochabamba.

Bueno, nos encontramos con Roberto Jordán Pando, yo como periodista estaba cubriendo para un diario local que se llamaba El Progreso.

Cuando me ve Jordán Pando me dice: “‒ ¡Eh! argentino”. Nos abrazamos.

“‒Ven que te presento al presidente”.

Entonces me lo presentó a Paz Estenssoro.

Martín: Legendario líder.

León: Sí, sí, sí.

Martín: Un referente para todos los que pensamos…

León: Un inmenso orador, un gran orador.

Sobre todo, un gran referente del campesinado porque el referente de los mineros era Juan Lechín.

La gran referencia de Paz Estensoro era de Tarija, eran los campesinos y estaban las milicias campesinas armadas que eran de temer.

Yo te estoy hablando del año 62’, 63’. Bueno, a través de Jordán Pando pude tener una entrevista exclusiva con Víctor Paz Estenssoro.

Martín: Tocaste la historia con la yema de los dedos.

León: Claro. Paz Estenssoro tenía un referente, en ese momento estaba en España el referente, el referente ideológico.

Era Juan Domingo Perón, era el referente de Paz Estenssoro en ese momento.

Después se volvió liberal como ocurre con muchos líderes cuando envejecen.

Los últimos tiempos hizo un desastre.

En ese momento era un líder tremendo.

Martín: Del otro mundo, tú tuviste una anécdota muy divertida con Borges.

León: Sí, tuve una muy divertida en Tucumán.

Resulta que Jorge Luis Borges fue a dar una conferencia sobre La musa de Buenos Aires, en la Biblioteca Alberti.

Un gran amigo mío que ya falleció, y un gran artista plástico, era Lobo de la Vega, un enorme artista plástico, un hombre mayor él, a la edad que tenía yo 27 o 28 años, y me dice: “‒ ¿Por qué no vamos a la Biblioteca Alberti a escucharlo a Borges que da una conferencia”.

Bueno vamos ahí.

Era en época de Onganía, la dictadura de Onganía, por supuesto, yo no ejercía el periodismo, si no tenía que dedicarme a vender molicotes para poder sobrevivir, a vender aditivos para autos.

Me costaba trabajar en el periodismo durante la dictadura, me pasaba eso.

Entonces viene la conferencia de Borges y habla sobre la musa, sobre Buenos Aires, y qué sé yo.

En un determinado momento cuenta que estando con la misma conferencia en una universidad de Estados Unidos termina la conferencia y vienen las preguntas de los alumnos de la universidad, eso contaba Borges, todo el mundo muy atento lo escuchaba.

Entonces se levanta un muchacho y le pregunta: “‒ ¿Dígame señor Borges, en buenos aires todavía quedan muchos otarios?”.

Estábamos todos sorprendidos.

Entonces dice Borges: “‒ Yo le dije qué entiende usted por otario”.

Y le dice: “‒De acuerdo a lo que tenemos entendido son una raza de perros propia de Buenos Aires”.

“‒No en realidad otario significa tonto estúpido”

“‒Pero yo por la curiosidad, ‒dijo Borges‒ pensé de dónde lo habrán sacado”.

“‒ De la biblioteca de la universidad”.

“‒Entonces fui y allí tienen todo automatizado, entonces le pregunté a la bibliotecaria por el diccionario del castellano de la universidad.

Estaba la definición otario y dice raza de perros originarios de la ciudad de Buenos Aires y abajo entre paréntesis decía; ‘»Te acordarás de este otario que un día cansado se puso a ladrar »’.

Viejo mentiroso… ! Lo había inventado ahí!

Martín: para no darse por aludido.

León: Sí, era un conversador maravilloso.

Una vez conversé con él en la Plaza San Martín, estaba solito, entonces me acerqué y me presenté.

Cinco minutos apareció María Codama y se lo llevó.

Fueron cinco minutos ahí.

Ese invento fue una cosa genial.

Martín: Esa salida maravillosa del tango

León: Es del tango de Discépolo, «Yira..Yira» .

Martín; Mucha gente te conoce por haber estado siete años al frente del COMFER, haber tratado de meter en la Ley Dromi la inclusión de todas las radios truchas, comunitarias… populares de la Democracia…

León: Debo aclarar que comparto el tema con Raúl Otero, que era mi Secretario de Comunicaciones y la redactora legal fue la doctora Mealla, muy buena abogada.

Dromi no se enteró que la ley la habíamos modificado.

Anduvimos de allá para acá para Diputados, a través de un arreglo con Manzano y los Jaroslavsky que eran los jefes de los bloques para poder abrir el camino que había cerrado la presión de los medios hegemónicos contra el gobierno del doctor Alfonsín que lograron sacar un decreto que llevaba el número 1151 para el 83’, 84’ que suspendía la aplicación del plan de frecuencia.

Entonces le dimos un viso de legalidad.

Martín: Y después te juntabas con los canales truchos en casa de mi vieja comiendo empanadas cada tanto.

León: Había que hablar sobre la apertura de inmediato, pero tenía que decir otro discurso.

Martín: Y estuviste en un congreso que hizo en el PJ donde vinieron 451 radios de todo el país desde La Quiaca hasta la Tierra del Fuego y comiste un asado con los canales prohibidos, las radios prohibidas, en la sede del partido Justicialista nacional.

León: Di una charla y todo ahí.

Martín: Sí, sí. Había tantos radiodifusores que después vino el ministro de Interior, el ministro de Educación, todo el mundo quería participar porque nunca se había juntado tanta gente, dueños de medios.

León: Después me quisieron voltear.

Hicieron todo lo posible por voltearme. Me voltearon, finalmente, me voltearon.

Martín: Buen, a veces, es mejor perder.

León: Sí, ya era como para perder, ya era como para irse.

Martín: Ya es hora de irnos, pero tenemos que juntarnos para contar más cosas porque sos un tipo muy rico.

León: Tenemos en esta época en Argentina el «Sor Juana Inés de la Cruz»

Sor Juana Inés de la Cruz escribió Yo, la peor de todas, entonces en un tiempo podría escribir…

Yo, el peor de todos.

 

NAC&POP: La entrevista fué realizada en el programa «Esa es la Idea» de Martín García por la TV Sindical el 3 de octubre de 2017. Fué desgrabado por la escritora cubana María Salomé Lorente para esta publicación. MG/N&P