Reportaje al gran periodista de temas internacionales, director de La Señal Medios y Radio Grafica.

ENTREVISTA A GABRIEL FERNÁNDEZ: “SE OCULTAN INFORMACIONES QUE ESTÁN A MANO”

Por Héctor Rodríguez *

Politólogos, sociólogos, analistas y sobre todo periodistas presentan razones superficiales para explicar los sucesos del Capitolio. Frente a ese páramo, la tarea de Gabriel Fernández. Por eso, esta entrevista con el director de La Señal Medios y responsable del Area Periodística de Radio Gráfica. Después de cumplir 60 años y de caminar las redacciones durante cuatro décadas.

Por Héctor Rodríguez

Revista Mugica

22/01/2021

Politólogos, sociólogos, analistas y sobre todo periodistas presentan razones superficiales para explicar los sucesos del Capitolio.

Frente a ese páramo, la tarea de Gabriel Fernández.

Por eso, esta entrevista con el director de La Señal Medios y responsable del Area Periodística de Radio Gráfica.

Después de cumplir 60 años y de caminar las redacciones durante cuatro décadas.

HR:En septiembre de 2016 publicaste Asia.

Mirar hacia dentro para gravitar hacia afuera.

En junio de 2018 fué: –Qué pensamos y por qué pensamos así.

La nueva era, hacia la combinación entre interés geoeconómico y acción política.

Aciertos de primera línea en el marco del periodismo internacional.

GF:–Hay varios niveles de información.

El más corriente y abundante es la hojarasca que se vuelca sobre el público.

Ahí se habla mucho de gestos, se incluyen historias individuales de carácter emocional, se trabaja con definiciones previas sin fundamento como democráticos y totalitarios.

Se habla mucho de corrupción para menoscabar a la política.

Después tenés referencias un poco más interesantes, con trayectorias personales y sectoriales, la señalización de ciertos hechos y algún indicio de explicación a través de la relación causa y efecto.

Y muy ocultas están las razones y los sentidos profundos de una realidad con elementos interrelacionados y datos sólidos sobre la evolución económica, social y política de las regiones.

El nivel que vale.

Me llama la atención que ese primer nivel, el más superficial, haya calado en tantos colegas.

Habitualmente se lo empleaba para difundir ciertos disvalores entre el público que al estar distante del lugar de los hechos es relativamente fácil de manipular.

Y no es su culpa: una persona que trabaja ocho o diez horas en un empleo alejado de las noticias, no tiene porqué dedicar más tiempo de su vida para averiguar qué pasa en Georgia o en Asia Central.

Lo raro de este tramo de la historia periodística es que quienes viven de este oficio acepten la hojarasca y la reproduzcan, no sólo por decisión empresarial sino porque terminan creyendo en cosas que no son más que propaganda.

HR:-¿No lo hacen por esa decisión empresarial?

GF:–Los que están en las áreas internacionales de los medios concentrados, si. Claramente si.

Pero como se puede ver hay espacios que se posicionan como independientes, alternativos, progresistas e inclusive nacional populares se comen los asertos de la difusión epidérmica y la repiten con matices, agregándole preocupaciones sociales o ecológicas pero sin cuestionar el fondo.

Veamos las dos notas que ustedes mencionaron: en los últimos diez años cada vez que expliqué que el bloque euroasiático había aprendido mucho tras la caída del muro y que se fortalecía apostando a una política financiera externa razonable y a una política productiva orientada por estados fuertes, el resto de los colegas, salvo las excepciones que siempre marcamos y saludamos, siguió identificando a los Estados Unidos y Europa como los ejes del futuro y las grandes potencias inamovibles.

Luego cuando narramos con los datos en la mano el proceso desindustrializador norteamericano y la hegemonía del suprapoder con eje rentístico, siguieron pensando que igual se trataba de la gran locomotora mundial.

Son ideas fijas insertas en la mente de muchas personas, que permanecen más allá de la realidad.

Pero resulta que hacer periodismo es, sobre todo, narrar la realidad.

HR:-Cuando empezaste con la Política Internacional.

GF:–Aunque muy pibe tuve vínculo con las políticas culturales en el orden mundial a través de la realización del programa radial La Unesco Presenta, antes de entrar al diario La Voz, para mí el hecho fundacional en política internacional fue ingresar, en 1986, a la Agencia Latinoamericana Prensa Latina.

Después de unos cuatro años en los que aprendí a comparar la información certera y proporcionada de la que ofrecían las agencias internacionales (UPI, ANSA, France Press, EFE, etc) y a redactar para que lo comprendan públicos de muy variado origen, entré al diario Sur como jefe de Internacionales.

De ese período, rescato una doble central con la muerte del iman Komeini, de gran repercusión en varios sentidos, se imaginarán.

Luego, como director del diario de las Madres aunque la gran prioridad era la política local siempre me hice tiempo para cubrir la actualidad del planeta.

Básicamente recuerdo dos trabajos importantes en ese período: la tormenta del desierto, esa tremenda invasión destructiva sobre Irak a raíz de la recuperación de Saddam Hussein.

Explicamos el origen de Kuwait a través de la intervención del imperio británico coaligado con los salteadores del desierto Al Sabagh, luego forzados monarcas, y después el Efecto Tequila.

Ahí planteamos una tapa que anunciaba lo que hoy vivimos: Con un rasgado de arriba abajo, surgía el título “Se abren las puertas del tiempo”.

Claro más importante en lo personal fue poder hablar largas horas con Fidel Castro cuando estuve en La Habana.

Después escribí un rato, muy poquito, en Clarín, analizando las claves de las naciones europeas que pudieron despegar.

Más tarde tuve la posibilidad de dirigir la publicación internacional Question Latinoamérica, específicamente destinada a la política internacional, que fue acompañando el nacimiento del Unasur.

Por iniciativa de la gente de Annur Tv pude realizar ese programa La Hora de los Pueblos, por donde pasaron los mejores analistas del presente.

Siempre, colaboraciones con TeleSur, Sputnik y otros medios.

Y por supuesto que al dirigir La Señal Medios y estar al aire en la Gráfica, todo el énfasis que ustedes conocen sobre este maravilloso proceso de transformaciones que vive la humanidad.

El sendero multipolar, por así decir.

HR:-El Papa…

GF:–En ese marco, la primera nota realzando la extraordinaria importancia de la designación de Jorge Bergoglio como Papa.

La escribí a la media hora de conocerse la noticia, mientras alrededor tantos periodistas amigos entraban al Area Periodística de la radio y mientras yo escribía se agarraban la cabeza y decían “Un papa opositor”, “un Papa de derecha”, “Un Papa conservador” y cosas así, en modo catástrofe.

Gracias a Dios, quizás, tuve la asistencia durante mucho tiempo de Clelia Luro, la esposa del obispo Jerónimo Podestá.

Desde antes de la designación, ella se reunía todos los domingos con Bergoglio obispo de Buenos Aires y los lunes me contaba sus charlas.

¡Era mi Fuente Segura! (risas)

Ella me decía “Bergoglio es nuestro”, Bergoglio es peronista”, “Bergoglio aprecia mucho a Cristina” y lo fundamentaba, conociendo de lo que hablaba porque lo había conversado directamente con él.

Así que yo no estaba apostando en el vacío.

Tenía información de primera mano y  bueno, creo que con el andar del tiempo el Papa Francisco superó mis mejores expectativas.

HR:-Cuando preparábamos esta nota uno de los ayudantes, que te lee pero no te conoce, nos dijo que si se reúnen todos los textos internacionales que realizaste en tu carrera podríamos estar ante un libro comparable al 18 Brumario.

GF:_-… es mucho…

Se imaginan que lo agradezco de corazón, lo que pasa es que sigo deslumbrado con ese libro, lo percibo como una obra periodística inalcanzable, como las de Arturo Jauretche que analizan cada suceso de actualidad.

Marx es asombroso, intentar meter en caja científica a ese pensamiento agudo lo terminó devaluando, facilitó el esquematismo y la imitación en vez de la creatividad asentada en la materialidad y la razón.

Lo que hace Marx al informar en profundidad lo que estaba sucediendo es admirable, no se le escapan los factores que van configurando el proceso, y contiene ironía, humor, advertencias fundadas, pero sobre todo le da la posibilidad al lector de informarse y pensar.

Ambos, Marx y Jauretche, están situados, saben desde dónde miran la realidad que describen, cuál es el interés de fondo que los convoca a la redacción y a partir de ese mangrullo se despliegan dan lo mejor de sí, toman la vida misma y la cuentan, la diseccionan, rascan donde pica y ayudan a mirar.

Ojalá me aproximara un poco aunque sea a semejantes autores.

La comparación me enorgullece pero no me la creo.

HR:-Los artículos sobre Asia Central, sobre Mar de China Meridional, sobre los Estados Unidos, son únicos y mientras pasa el tiempo no se descubren errores de diagnóstico.

GF:–Ya les digo, hay mucha información abierta en el tercer nivel, por así decir, que sólo exige preocupación, lectura enfocada y las consultas exactas a las fuentes adecuadas.

Cuando repasás los desarrollos de los PBI de las regiones abordadas te encontrás con muchas revelaciones y cuando te zambullís en su distribución interna, podés valorar la orientación.

Muy recientemente me pasó al ser convocado por TeleSur a un programa especial sobre Kirguistán.

Mientras todos los medios hablaban de la dualidad democracia autoritarismo como eje, nosotros señalamos cuál había sido el camino productivo escogido por las autoridades en el último tramo, de común acuerdo con Rusia.

Mientras todos los medios se preguntaban si era constitucionalmente correcto priorizar al presidente o al primer ministro, explicamos los porcentajes de traslado de la hasta hace poco predominante actividad agrícola hacia actividades industriales relacionadas.

Entonces se ve más claro por qué una gran masa popular respalda la acción oficial y una minoría manipulada agita banderas de libertad y acusa al gobierno por populista.

Eso si: en todos los espacios periodísticos las portadas fueron para la minoría opositora.

Con la realidad en las manos, hicimos la diferencia.

No era necesario el acceso a información reservada.

Eso lo aprendí cubriendo y comparando.

HR:-Cómo.

GF:_-Un ejemplo: En Prensa Latina cubrimos la marcha de 200 mil personas convocada por la CGT liderada por Saúl Ubaldini contra el Fondo Monetario Internacional.

Era una noticia de relevancia mundial porque no se había concretado algo igual contra ese organismo en ningún lugar.

Se habían registrado protestas de núcleos políticos antisistema, reducidos, en distintas partes, pero nunca una marcha de semejantes dimensiones.

Ese mismo día un tipo, un cubano disconforme con el gobierno de Fidel Castro, se había encadenado ante un edificio público de La Habana para denunciar la “dictadura” cubana.

Bueno, todas las agencias que mencioné y tantas otras ignoraron a las 200 mil personas en las calles de Buenos Aires contra el FMI y priorizaron la imagen del disidente encadenado.

Una sóla persona fue portada y miles ninguneadas.

Ahí comprendí, temprano, en los años 80, cómo operaban los medios internacionales y por qué la proporción era importante.

Hay muchos otros ejemplos similares, pero creo que ese es ejemplar.

HR:-Sin embargo, el planteo que venís haciendo habla de un empeoramiento de las coberturas internacionales.

GF:–Si. Todo eso que observé al comienzo me despabiló y no te olvides que así como era lector de Jauretche yo ya había trabajado de entrada nomás con Tito Paoletti, Aram Aharonián, Alberto Dearriba, el Tío Ponsati, Roberto Propato, Vicente Guzzi, Andrés Zavala, Isidoro Gilbert, antes Lila Scotti, luego Stella Calloni, entre otros.

El asunto es así: esas agencias internacionales, con la digna excepción de Prensa Latina y alguna más, tenían fuerte referencia en los estados imperiales.

Trabajaban informativamente de común acuerdo con la Defensa y los gobiernos de las potencias más importantes.

Lo que sucedió es una parte esencial de lo que está detonando en este presente.

A partir de los años 90, con plena vigencia del Consenso de Washington, el capital financiero realiza un doble juego de gran inteligencia: la instauración de un suprapoder que absorbe las riquezas sociales desde dentro mismo de los Estados y tiende a orientarlos en su beneficio, eliminando la tensión política del electorado y los pueblos que lo forman.

Ahora estamos en el cenit de ese proceso, con los grandes medios copados por el capital financiero y dispuestos a decir lo que sea necesario para orientar a la opinión pública mundial en la dirección que quieren.

Si se mira con detenimiento se sacan conclusiones, cada vez que aparece un líder o una corriente que hace eje en la producción, en el manejo soberano del dinero y los recursos, en la baja de tasas especulativas y alguna mejora en el nivel de vida promedio, se lo acusa de populista y de corrupto.

No hay con qué darle, es automático.

Vos ves que determinada gestión empieza a funcionar, que sus indicadores van para arriba y sabés lo que viene.

En muchos casos como el argentino, todo enlazado con un Poder Judicial tan alineado como las empresas comunicacionales.

El problema que tienen es que las finanzas solo generan papeles, barren con el capitalismo promotor de bienes de producción y consumo, entonces tienen que mentir y decir que lo que es blanco, es negro.

Hasta hace algunas décadas el periodismo incluía juegos de aproximación, inclinaba el análisis según la línea editorial pero guardaba cierto respeto por el hecho, por el suceso en sí mismo.

Eso casi no está, se ha transformado en mentira lisa y llana.

HR:-También señalaste la importancia de rechazar las afirmaciones potentes de los medios. Hablaste de psicología.

-Una de las cosas que más trabajo con los pibes es no dejarse llevar por la lógica del macartismo.

Los medios internacionales afirman “Irán es autoritario”, “Venezuela es una dictadura”, los piqueteros son vagos”, “Corea del Norte es belicista”, “Trump es violento”, “el peronismo es autoritario”, “Putin es un dictador”, “los kirchneristas son corruptos”, y así siguiendo, podría dar diez títulos más en esa dirección.

Para Rafael Correa, para Lula.

Ni siquiera les digo que los rechacen a priori, les pido que investiguen porqué se dicen esas cosas, y cuál es la realidad económico social que encarna cada uno de los acusados.

Las definiciones políticas y culturales no pueden pedalear en el aire, sin asentamiento, no se puede aceptar que Josep Biden es un demócrata que garantiza la Constitución y promueve la paz cuando fue junto a Barack Obama parte del gobierno que más bombas lanzó sobre el resto de la humanidad.

Lo que me lleva a hacer eso con los jóvenes que empiezan o aspiran a ser periodistas es que además de una legítima búsqueda de la verdad es una búsqueda con los datos a mano.

Si Irán tuviera las gigantescas masas de indigentes que hoy tienen los Estados Unidos ¿qué se diría?

Entonces hay que ahondar, revisar.

¿Cómo vive esta gente?

¿Qué se produce en el país?

¿Porqué tiene un desarrollo científico técnico tan firme y sostenido?

Atenti que las informaciones, aún con limitaciones y con desfiguraciones, están a disposición.

HR:-¿Y el macartismo?

GF:–Eso es el macartismo.

Su idea básica, desde fines de los 50 hasta hoy al punto de anular la vida política norteamericana, es que cuando alguien propone una acción popular que puede ser mayor producción industrial, beneficios sociales, salud pública, educación pública, control para los monopolios, aparece alguien, puede ser un periodista o un senador o ahora cualquiera en las redes y dice “perdón, ¿usted no será comunista?”.

Eso se traduce según el lugar puede ser populista, terrorista, fundamentalista, fascista, nazi.

Entonces el que quiere hablar de políticas públicas beneficiosas para la población y perjudiciales para los espacios de poder, se la pasa dando explicaciones para demostrar que es democrático, que no quiere dañar a nadie, que no ejerce la violencia, esas cosas.

Su proyecto ya no se discute y el tipo queda eternamente sospechado.

Permítanme agregar que eso se siente mucho en la prensa norteamericana.

Publicamos varias consideraciones sobre el tema.

Hay mucha gente valiosa allá con un pie fuera del oficio o directamente afuera.

El colega que pretende analizar en profundidad lo ocurrido en las décadas recientes y explicar el sentido profundo del fenómeno Trump es congelado, censurado o directamente despedido. Encima, marcado por defender valores autoritarios.

¡Pensar que el valor libertad de prensa siempre fue mostrado como una virtud propia de los Estados Unidos, la democracia y el capitalismo!

HR:-Tu trabajo en política nacional ¿está desligado del análisis internacional? ¿Van por carriles separados?

GF:–No. Es un solo trabajo, con la misma mirada forjista.

Te diría que hasta las notas sobre fútbol y esos apuntes que uno manda entre un artículo largo y otro, están también relacionados.

Obvio que cada tema tiene su específico, pero todo intento llevarlo adelante con la misma filosofía.

Y en esa filosofía tiene mucho que ver el movimiento obrero, la Federación Gráfica, la Corriente Federal de Trabajadores.

Los trabajadores argentinos ayudan a orientar el pensamiento.

Tipos como Héctor Amichetti son una guía ineludible que siempre agradezco.

HR:-Cuatro décadas después de aquellos comienzos en La Voz, en 1982 ¿te hubiera gustado hacer otra cosa, dedicarte a otra profesión?

GF:–La verdad no sé hacer otra cosa, y como soy de prestar atención a lo que me emociona, no me interesa.

Me aburriría en otro laburo, no sabría cómo hacer para terminar cumpliendo un horario o una exigencia.

Este 2021 voy a cumplir 39 años de periodismo y estoy con tantas ganas que según se puede ver no paro de escribir y entrevistar y buscar información.

No creo en la adicción al trabajo porque la vida es amar y trabajar. Ambas cosas incluyen razón y pasión.

Si eso no está el andar se transforma en un embole.

Lo único que compitió con el periodismo fue el fútbol.

Jugaba todo el día, a la mañana en Plaza Rocha con los chicos de la escuela y a la tarde en inferiores de Gimnasia o en campeonatos que terminaban con líos.

Seguí jugando hasta grande, con los pibes de El Mate, hasta que me rompí los ligamentos cruzados y los meniscos.

Me operaron, quedé bien ahora cada tanto peloteo con mi pibe.

Sin presionar sobre los cuidados de salud quiero ser franco y decir que estoy esperando con ansiedad poder volver a las tribunas del Bosque. Necesito a Gimnasia.

Quiero escuchar los bombos, duros, profundos, secos y volver a alentar.

Quiero ver la azul y blanca sobre el césped.

HR:-Querés agregar algo sobre Diego Armando Maradona?

GF:–Ahora no, ya escribí bastante, deben ser más de diez artículos y mi posición antes durante y después está clara.

Dentro de un tiempo volveré a la carga.

Uno de los días más felices de mi vida, después del nacimiento de mi hijo, fue estar allí, en el Bosque, aquella tarde cuando llegó.

Lo que sí puedo agregar es que Maradona sabía mucho y bien de política internacional.

Cuando se hizo un Especial en su memoria en Hispan Tv me encontré con una selección de reflexiones de Diego sobre aspectos del planeta que eran tan lúcidas como indigeribles para el establishment mundial.

Ahí también era un 10.

HR/

*Héctor Rodríguez. Estudiante de Comunicación Social.