Admirador confeso de Carlos Gardel, Anthony Quinn visitó Buenos Aires dos veces, en 1992 y en 1997.

LA VEZ QUE ANTHONY QUINN, EL ASTRO DE HOLLYWOOD, TRABAJO GRATIS PARA EL PAMI DE ARGENTINA

Por Martín García*

El caso es que Anthony Quinn estuvo en la Argentina en épocas de Menem y presentó una obra plástica suya en el Centro Cultural Recoleta en Buenos Aires que dirigía el escritor y respetadísimo crítico de arte, Miguel Briante, una pluma valiosa del diario Página 12.

Por Martín García

NAC&POP (1)

14/01/2021

El gran actor de «Zorba, el griego,» «La Strada» y el Cuasimodo de Notre Dame

Admirador confeso de Carlos Gardel, Anthony Quinn visitó Buenos Aires dos veces, en 1992 y en 1997.

En su primera visita, la más larga, presentó un espectáculo unipersonal en el Teatro Coliseo y expuso en el Centro Cultural Recoleta sus esculturas, dibujos y grabados, reza un informe del diario Clarín.

También posó y actuó de manera gratuita y desinteresada para un spot publicitario para la campaña del PAMI que por entonces normalizaba y presidía la siquiatra y sanitarista Matilde Svatetz de Menendez, más conocida por “Matilde Menendez.”

Matilde que en sus años de Facultad estuvo en pareja con “Pajarito” Grabois es citada por los medios como “la madre” o “madrastra” del abogado y militante católico Juan Grabois, aunque nunca tuvo nada que ver con él ni su padre en esa época.

Matilde es madre de Federico Saravia y María, sus hijos, ya padre y madre.
Volvemos al relato de la publicidad del PAMI de los 90´s y de la participación gratuita de Anthony Quinn en esa campaña.

Claramente estamos hablando de su visita durante 1992.

Pasemos ahora a Miguel Briante, porque fue Miguel quien nos facilitó el contacto con el astro de Hollywood..

En 1986 Antonio Cafiero se presenta como candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires y lo logra en un triunfo memorable.

Al mismo tiempo triunfaban José Octavio Bordón en Mendoza, Jorge Busti en Entre Ríos, Jose Manuel De la Sota en Córdoba, Danilo Baroni en Chaco, Vicente Saadi en Catamarca, Néstor Perl en Chubut, Vicente Joga en Formosa, Ricardo de Aparici en Jujuy, Néstor Ahuad en la Pampa, Carlos Menem en La Rioja, Julio César Humada en Misiones, Hernán Hipólito Cornejo en Salta, Adolfo Rodríguez Saá en San Luis, Ricardo Jaime del Val en Santa Cruz, Víctor Reviglio en Santa Fé, César Iturre en Santiago del Estero y José Domato en Tucumán.

Era el fin del Alfonsinismo y del pretencioso Tercer Movimiento histórico declarado en la Argentina.

Alejandro Dolina, en la madrugada del triunfo peronista, saliendo del centro de Computos y señalando el kiosko de diarios de la esquina de la avenida Corrientes y Talcahuano declaraba:- “Yo soñé que una noche compraba un diario en ese kiosko y la primera plana decía: “El peronismo triunfa en todo el país.”

Y eso decía la primera edición de Crónica a esa hora de la madrugada.

Su sueño y el de tantos compañeros y compañeras se había hecho realidad después de la derrota del 83, la que algunos compañeros todavía ponen en duda de si fue legitima o no.

Durante el alfonsinato solíamos juntarnos con el “Negro” Dolina, con Gerardo Vallejo, Any Ventura, Helena Goñi, Leandro Gil Ibarra, Cecilia Rossetto, en el Club “El Condor” de Boedo invitados por Raúl Blanco y Carlos Benitez “para que la llama no se apague” manteniéndonos unidos en la resistencia y la fe peronista, ante la avalancha cultural y mediática del alfonsinismo.

Luego, con la Secretaría de Cultura del Partido Justicialista bonaerense en manos de Julio Alak, nos incorporamos decididamente a la campaña por “Cafiero gobernador” con la formula “Cafiero-Macaya” y un buen día en una reunión de la incipiente comisión de Cultura, un recienvenido anónimo expresó una idea peregrina sobre lo que podríamos hacer, la que se perdió en el olvido sino fuera porque, como corolario de su propuesta Dolina expresaría, con aire distraído “-Podr{iamos hacer una Comisión de Dilettantes.”

(*”Dilettante”: Persona apasionada por un arte, especialmente el de la música. Que cultiva algún campo del saber, o se interesa por él, no como profesional sino como aficionado. Diccionario General de Español)

Sigo con el relato.

Tome la posta y constituimos la Comisión de Dilettantes del PJ bonaerense integrada por el Chango Farías Gómez, Cecilia Absatz, Emilio del Guercio, Alejandro Dolina, Alfredo Moffath, Pancho Muñoz, Cecilia Rossetto, Any Ventura, Miguel Briante, (que venía del partido Intransigente de Oscar Alende), y una parva de compañeros mas a los que se sumaban Carlos Carella y Jaime Torres.

De allí quedaron memorables discusiones entre Dolina y Jose Pablo Feimann, la incorporación de Alberto Cormillot que abría todas las ventanas en pleno invierno para que se disipara el humo de los cigarrillos, anticipandola posterior campaña de no fumar en lugares cerrados y edificios públicos que, ni avizorábamos por entonces.

Durante el gobierno de Cafiero me ubicaron en la Dirección de Comunicación Social del Ministerio de Acción Social de Cormillot después de negociar con él su permiso para atender a las incipientes radios comunitarias y canales de televisión barriales, ambos no autorizados.

Así fue que me convertí, sin saberlo, en el primer funcionario en recibir oficialmente a las radios no autorizadas, “truchas”, como se las estigmatizaba por entonces, según registrara el periodista Eduardo Blaustein en su nota, al respecto, publicada en Página 12.

Cuando Cormillot se aleja del Ministerio y asume en su lugar Rafael “Balito” Romá, puse, con su apoyo, al aire –y por un solo día- el Canal 4 de televisión de la Plata para dar difusión a un evento de videastas de la Plata y Santa Fe que tenía como objeto dar a publicidad una iniciativa de sus estudiantes, de reponer la carrera de cine en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP.

La puesta del canal 4 de La Plata duró solo ocho horas de ese sábado de Agosto difundiendo realizaciones de ficción de las universidades de Mar del Plata, Córdoba y Tucumán, entre otras obras federales, como “Una chaqueta para morir” con Ricardo Bauleo (sobre el fusilamiento de Manuel Dorrego) de Juan Palmeggiani y Cristina Bottinelli de la Universidad de Mar del Plata; “Nuestra América” de Guillermo López titular de la carrera de cine de la Universidad de Córdoba, sobre la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay y “El Cabo Savino” un western de la Universidad de Tucumán realizado por el “turco” Caram sobre la historieta de Carlos Casalla con guiones de Julio Álvarez Cao, Chacho Varela y Jorge Claudio Morhain.

Lo cierto es que ése hecho fué estigmatizado por 130 diarios de todo el país, siendo tapa de Ambito financiero, editorial de La Prensa y La Nación y página 3 del Clarín, todo un honor, además de ponerme como entrevistado en un reportaje de Mauro Viale en el Rapidísimo de Héctor Larrea en radio Rivadavia, un hit de entonces, y también ser escrachado en el noticiero de la noche de Canal 13 de Buenos Aires bajo la conducción del ganador del Martín Fierro por su cobertura de “El Cordobazo” Sergio Villarroel, bajo el título “habría renunciado Martín García por el “affaire” de Canal 4”.

Ese episodio nos costó el puesto en el gobierno bonaerense y que los compañeros se dividieran entre:

A): los que cruzaban de vereda cuando me veían venir para que no los vieran conmigo, y

B); Los que nos recibían con vítores y aplausos estruendosos en los actos del peronismo donde el ministro “Balito” era agasajado por su participación en la puesta al aire del canal 4 desde la Torre 2 del su Ministerio, tomado por la militancia peronista como una manera de enfrentar al poder omnímodo de los medios de comunicación concentrados de la época.-

La única funcionaria que cuando me veía venir se acercaba y me daba un beso públicamente delante de quien estuviera, en esos primeros momentos de la reacción de los medios contra mi responsabilidad por el canal 4, era la compañera, siquiatra y sanitarista Matilde Menendez, entonces Secretaria de Salud de la Provincia.

Fue mi  puerto afectivo entre la maraña de funcionarios de ese desierto que puede resultar un gobierno de esa magnitud en una situación tan expuesta y controvertida para mi.

Este tema del afecto de compañera peronista Matilde es un punto a tener muy en cuenta por su protagonismo en este relato.

Cuando Menem le gana a Cafiero la tenida de la Presidencia de la Nación, luego de su brillante gobernación de Buenos aires, gran parte de los “diletantes” nos sumergimos en la campaña presidencial en lo que se llamó el “Espacio Audiovisual Nacional” donde estaban Marcelo Schapces, Coco Blaustein, Gustavo Rovito, Ramón Navarro, Octavio Getino, Horacio Labraña, Susana Velleggia, el Chango Farías Gómez, Emilio del Guercio, Carlos Galettini, Nemesio Juarez, y tantos otros queridos compañeros y compañeras.
Luchabamos para que Facundo Quiroga sucediera a Juan Domingo Perón en el enfrentamiento contra los godos y los ingleses de las invasiones.

Carlos Saúl gana la presidencia de la Nación, Matilde Menendez va como Interventora a Tierra del Fuego, con la consigna de hacerla provincia, lo que logra, y yo terminaba de realizar la campaña de Bernabé Arnaudo como gobernador de la Provincia de la Rioja, cuando Matilde me llama para que me ocupe de la comunicación de su gobierno fueguino temporal.

Allí convivimos con parte de mi equipo traído desde La Rioja y conocimos a queridos militantes como Saverio Tedesco, luego Gerente general de PAMI y Dante Dovena, el santacruceño que ejerció como Ministro de Gobierno de esa, la última Intervención federal a la provincia más grande de Argentina y que luego fue diputado nacional y embajador argentino en el Uruguay en el gobierno de Cristina.

Esa aventura fueguina nos permitió estrechar vínculos con los compañeros y funcionarios de Matilde, como gobernadora, que no era ni más ni menos que la única compañera que me saludaba con cariño, naturalmente después de la salida al aire del canal 4 de La Plata.

En fin, avatares de la lucha por la Democratización de los medios.

Lo cierto es que, después de Tierra del Fuego, Menem le pide a Matilde Menendez que se haga cargo del PAMI y Matilde me invita a mi a bosquejar una campaña de difusión del instituto de los grandes.

Y comienzo a trabajar en ese objetivo.

Consulto a uno de los creativos que me había acompañado en la campaña de La Rioja, y se le ocurre la brillante idea de que el espejo y la cultura de esa generación era la radio y el cine de las comedias brillantes de su juventud en los años cuarenta y cincuenta y de la TV de los 60.

Blanquita Amaro y Amelita Vargas; los 5 grandes del buen humor, Luis Sandrini, Pepe Iglesias el Zorro, Juan Carlos Thorry en su personaje de El Dr Candido Pérez, especialista en Señoras, Osvaldo Miranda, Nini Marshal y Augusto Codecá, Tita Merello, Iris Marga, en fin un sinfín de figuras queridas por el pueblo en esas épocas de oro del cine popular argentino.

Compré la idea enseguida y funcionó.

En el medio apareció gente muy prestigiosa de la publicidad, ejecutivos de una poderosa empresa multinacional enviada por el secretario general de la Presidencia, para participar de la campaña, por lo que Matilde me sugirió que trabajara incluyéndolos a ellos.

Su gente había ganado varios “Clios” un premio internacional de la publicidad global, y tenían un trato respetuoso con nosotros.

Al mismo tiempo, un amigo mío que había sido gerente de otra “Multi” Mc Can Eriksson en Venezuela y a quien le había yo pedido sociedad para que me apuntalara en la campaña me llamó y me dijo:-Me bajo Martín. Cada vez que intervienen estos tipos, ganan todo ellos. Disculpá

Y bueno, seguí solo y en parte compartiendo con esta gente algunos criterios y piezas, aunque me mantuve dentro de la idea original.

Tenía confianza plena en Matilde y ella en mi trabajo.

Filmamos a Juan Carlos Thorry en San Antonio de Padua, donde vivía y tenía una escuela de actores junto con su mujer Alma Bressan una muy talentosa y exitosa autora de teleteatros.

Juan Carlos Thorry

Thorry en sus comienzos había sido llamado para reemplazar a Gardel en una película; era partenaire de Nini Marsahall en radio, cantaba tangos y canciones y definitivamente, triunfó como actor de comedia.

En 1951 se casó con Analía Gadé, con quien protagonizó “Especialista en señoras” y “Suegra último modelo”, participando en 50 películas, entre ellas “Radio bar” y “Dos amigos y un amor”, formando un excelente dúo con Mirtha Legrand en varias películas como “Los martes, orquídeas”, “La pequeña señora de Pérez”, “La señora de Pérez se divorcia” y “El retrato”.

Sin dudas un conocido de nuestros jubilados y pensionados.

Después filmamos con Iris Marga, una actriz y vedette argentina de origen italiano que actuó en cine, televisión, teatro y en revistas y que fue llamada «La gran dama del teatro».

Iris Marga

Iris había trabajado en el Teatro Empire, junto a Carlos Gardel y se terminó convirtiendo en una de las estrellas de la revista porteña compartiendo cartel con Gloria Guzmán, Carmen Lamas y Paquita Garzón.

Trabajó en drama y en comedia, dirigida por directores como Orestes Caviglia, Armando Discépolo y Luigi Pirandello.

Filmó los Tres Mosqueteros, El Candidato, Horas Marcadas.

En el momento que hablamos con ella y la fuimos a invitar a participar en la campaña era presidenta de la Casa del teatro.

Con sus 90 y pico de años había viajado recietemente a Francia para actuar en “Familia de Artistas” junto a Marilu Marini y Lía Jelín, que fue estrenada en 1991, y donde cantó un tango que realizó Astor Piazzolla para ella.

Una ídola.

Una tarde tomando el té en la Casa del Teatro con ella y su amiga Rosa Rosen, una gran actriz, Rosa criticaba la importancia que le habían dado a un orgasmo fingido en un bar americano por la actriz Meg Ryan en la película “Cuando Harry encontró a Sally” en pareja con Billy Cristal.

Rosa Rosen que era una actriz seria, de personajes dramáticos, nos sorprendió haciendo su versión del orgasmo de Meg Ryan y su expresión fue subiendo y subiendo hasta lo más alto, cuando remató con un –Bah cualquiera lo puede hacer.

Y nos reímos con ganas ante esas grandes actrices tan “de vuelta de todo”.

Un detalle de Iris Marga era que en 1950 había integrado la primera comisión directiva del Ateneo Cultural Eva Perón y entendía perfectamente lo que estábamos haciendo con la campaña a favor de los “grandes” de nuestra sociedad ya que los “Derechos de la Ancianidad” habían sido establecidos en la Constitución de 1949 por Eva Perón y Arturo Sampay.

También lo fuimos a buscar al gran Osvaldo Miranda de ideología radical, un actor argentino de cine, teatro, radio y televisión con notable trayectoria como comediante.

Recordar las comedias brillantes era “recordar las buenas épocas”, pensábamos nosotros.

El peronismo era la buena época de este cine.

Osvaldo Miranda era todo un personaje de su época, amigo de Homero Manzi, Aníbal Troilo, Ángel Magaña, Elías Alippi y Enrique Discépolo, de quien fue su amigo entrañable y hermano del alma, ya que Discepolín murió en sus brazos en 1951.

Pionero de la televisión argentina junto a Blackie, Raúl Rossi, Nelly Prince y Guillermo Brizuela Méndez Miranda había participado en el “Tropicana club”, “Mi marido y mi padrino”, etc.

En los 60″ y 70″ fue el padre de “La nena” con Marilina Ross y Joe Rígoli y «Mi cuñado», con Ernesto Bianco, la serie que fue prohibida por la Dictadura del Proceso, porque su personaje era un vivillo que quería vivir de “arriba” a costillas de su cuñado, protagonizado, entonces, por Ernesto Bianco.

En cine Osvaldo Miranda había actuado en “Un señor mucamo” dirigido por Enrique Discépolo, con Tito Lusiardo, en “Cándida millonaria” con Niní Marshall, “El viejo hucha” con Enrique Muiño y “El más infeliz del pueblo” con Luis Sandrini, donde también participaba Eva Duarte (Evita).

También actuó en “Esposa último modelo” y “La pícara soñadora” con Mirtha Legrand), y tuvo una breve incursión en Hollywood con Fernando Lamas.

En 1956 formó pareja con Lolita Torres en “Novia para dos” y “Amor a primera vista”, con Nelly Láinez.

Todo un señor galán del cine de esos años y súper representativo de esa generación de los beneficiarios del PAMI de los 90´s.

Luego interesamos a Amelita Vargas que era una actriz chispeante, cantante, vedette y bailarina cubana nacionalizada argentina.

Amelita Vargas una cubana explosiva, encantadora y sexy

Amelita Vargas había trabajado en los EEUU y luego en México con el gran cantante Pedro Vargas y en El Patio, junto al actor Mario Moreno “Cantinflas”, el nunca bien ponderado.

Amelita debutó en el teatro de revistas en Buenos Aires en ¡Se acabó el jabón!, en el Teatro El Nacional, que fue un éxito y luego en cine en 1947 en “Con el diablo en el cuerpo”, de Carlos Hugo Christensen, con Susana Freyre.

En 1950 participó en dos comedias de gran éxito dirigidas por Carlos Schlieper, como “Arroz con leche” y “Cuando besa mi marido.”

Con Enrique Carreras, protagonizó junto a Alfredo Barbieri varios filmes con cuadros musicales donde bailaba y cantaba mambo, rumba y chachachá “El fantasma de la opereta”, “Ritmo, amor y picardía”, “los Tres Mosquiteros”, “Escuela de sirenas… y tiburones” y en 1964 “Cleopatra era Cándida” con Niní Marshall.

Esta cubana argentina de 65 años en 1991 era un éxito sexy en la TV actuando en “Mesa de Noticias” una comedia de Marín-Di Lorenzo con Juan Carlos Mesa y Gianni Lunadei un gran actor en un singular personaje que siempre le decía a su jefe :-“Le pertenezco”….

Ya habíamos hecho y presentado el spot televisivo de Iris Marga, Osvaldo Miranda y Juan Carlos Thorry con éxito, cuando Matilde Menendez nos pidió un corto que incentivara las relaciones sexuales entre las personas grandes.

Claro, nos sorprendió el pedido pero después nos explicó que las relaciones eróticas entre personas de la “tercera edad” como se le decía entonces, iba a ser muy positivo para la salud de los beneficiarios de PAMI, ya que los alejaría la soledad, la depresión y la tristeza y resultaría un llamado al buen humor y a la salud plena.

O algo así nos dijo.

Ahí es donde pensamos inmediatamente en Amelita Vargas, tan sexy y exuberante ofreciéndose cada día en la pantalla de la televisión con su encantadora picardía.

Nos faltaba un galán para incentivar a las damas y apareció en Buenos Aires el gran actor de Hollywood de origen mexicano: Anthony Quinn para mostrar sus esculturas al público de nuestro país.

Anthony Quinn había redoblado su fama en los 60´con su papel legendario de Alexis Zorba en “Zorba el Griego” de Michael Cacoyannis con su optimismo, su pasión por la vida y su sensualidad.

En 1952 había actuado en ¡Viva Zapata! de Elia Kazan, recibiendo su primer Óscar al actor de reparto, en 1954,con Kirk Douglas colaboro en “Ulises” y en 1959 lo acompañó en El último tren de Gun Hill, todas películas memorables.

En ese 1954 filma en Italia “La strada” una película dirigida por Federico Fellini con Giulietta Massina, de pareja, que nosotros la fuimos a ver al cine Lorraine en Buenos Aires, con un público de corte intelectual que lo aprobó por su gran actuación memorable.

En 1956 hizo una notable interpretación de Cuasimodo en la película “Notre Dame de Paris”, junto a Gina Lollobrigida.

Dentro de la moda “histórica” de Hollywood, interpretó “Los cañones de Navarone” (1961), “Barrabás” (1961) y “Lawrence de Arabia” (1962), “La hora 25” (1967), “Las sandalias del pescador” (1968) y “El secreto de Santa Vittoria” (1969).

En 1979 filma su última gran película: “El león del desierto”, en la que interpreta magistralmente al líder libio Omar Mukhtar.

Pero Anthony Quinn estaba en Argentina en ese 1991 en vivo y en directo.
Al principio dudamos de nuestra propia iniciativa.

Los demás eran actores argentinos de películas argentinas ¿Por qué ibamos en la búsqueda de un actor de Hollywood?

Después pensamos que Anthony Quinn era un actor que actuaba en nuestros propios cines de barrio, su origen era mexicano y no había renegado nunca de su pertenencia.

Por otro lado su participación en “Zorba” y en la “Strada” lo volvía a la cultura latina que compartíamos.

De alguna manera nos pertenecía.

Zorba iba a exponer sus esculturas en el centro Cultural Recoleta que dirigía nuestro amigo de la Comisión de Dilettantes, el escritor Miguel Briante. (otro dato central de este relato).

Lo llame a Miguel y le dije: -Miguel ¿lo vas a ver a Anthony Quinn hoy?
-Si, me dice Miguel, viene más cerca de la noche, para ver como está la puesta de sus esculturas.
-¿Porque no le preguntas si no lo podríamos filmar 10 minutos para una propaganda del instituto de los jubilados de Argentina, gratis, se entiende?, (nunca lo podríamos pagar).
-Si, esta noche lo veo y le pregunto.
-Diez minutitos. Ahí mismo. Vamos con la cámara, las luces…
-Si quedate tranquilo, le pregunto.
-Gracias Miguel.
Esa noche, tarde, me llama Miguel Briante a mi casa y me dice:- Si, aceptó.
Yo: ¡Aceptó? ¡Gratis?
Miguel: Si aceptó.
Me contó que él era presidente de la Asociación de Actores Jubilados de Hollywood y con gusto colaboraría con el PAMI.

Casi me infarto.

Desde allí en más, mientras se concretaba la cita para filmarlo en el mismo Centro Cultural Recoleta, debo haber tenido 22 de presión.

Menos mal que me bancaban Carlos Galettini, el gran director de cine, fundador, gestor y presidente actual de la DAC (Directores Argentinos de Cine), realizador de tantas películas memorables como “Juan que reía” , “Convivencia” (Condor de Plata) “Sueños Acribillados” y la serie de los “Extermineitors”; “los Bañeros”, “Tiburón, Delfín y Mojarrita” que le generó más “Clubs de Fans” que a ningún otro colega.

También Norberto el “Pato Vieyra” que había escrito “Extraña Dama” con Luisa Kuliok y mil teleteatros exitosísimos en México y Puerto Rico, quien fue el que escribió los guiones de los spots para la campaña del PAMI de Matilde.

Y por último, el gran fotógrafo Oscar Balducci, esposo de Cecilia Rossetto, y su autor teatral, que enseguida montó un lugar para fotografiarlo al Anthony Quinn, apenas apareciera.

Fue enseguida la filmación, al otro día o a los dos días que lo confirmara Miguel Briante.

Anthony Quinn vino bien regado de un almuerzo con el presidente de la nación, y enseguida lo abarajaron Galettini y el “Pato” Vieyra.

El “Pato” le habían escrito el texto con trazo negro grueso en un papelito y el gran actor mexicano lo encaró como en una película de cowboys.

Creo que fue una toma, quizás dos, por pedido suyo, como un gesto de asegurar-para nosotros- el resultado de su actuación.

Le sacó una parva de fotos Balducci, con ayuda de un colaborador suyo y habitueé del BaroBar del pasaje Tres Sargentos, ahí en Retiro, donde se los solía encontrar, y Anthony Quinn se marchó al hotel.

Me volvió el corazón al cuerpo. Casi me da un infarto.

Las fotos de Balducci fueron a las carteleras del “Topo” Devoto, «Pepe» Albistur y del “Canca” Gullo, en la vía pública; la filmación ya editada por Galeta, a la televisión, con la campaña audiovisual del “Instituto de los Grandes” y su voz, la voz del gran actor de Hollywood, a la Rock&pop, ya que la idea no era solo llegar a los más grandes sino también a sus hijos e hijas, y nietos, para que supieran que sus mayores estaban bien cuidados y en buenas manos.

Anthony Quinn resaltaba en su texto, una de las ventajas que ofrecía el PAMI de Matilde Menendez que era la libertad de elegir al médico de cabecera que más le gustara, eliminando así la tómbola a la que se sometía a los jubilados y pensionados por la cual le obligaran a tener y aceptar un profesional que les tocara en suerte y que quizás no era de su agrado, no los atendiera bien, o no les resultara.

Así como conté lo del Canal 4 de La Plata que nos costó el puesto, les conté lo del PAMI que fue un gran éxito.

Pero quiero resaltar algo que describí “entre líneas” y que se refiere a los lazos de afecto, respeto, solidaridad y militancia que entrelaza a los compañeros y compañeras en su misión y gestión por el pueblo y por la Patria.

Miguel Briante nos abrió la caja del tesoro al presentarle a Anthony Quinn la oportunidad de quedar bien con los argentinos “más grandes” colaborando con la campaña del PAMI, Matilde Menendez confió en mí cuando todo el mundo me echaba “Raid” sabiendo que, a veces, para gobernar bien hay que saltar ciertos convencionalismos y hasta enfrentar a los factores de poder, y que eso genera rispideces y desgastes.

El compañerismo entre los militantes populares es una gran arma de construcción del edificio de la Patria que soñamos.

Rescato eso, el afecto, el respeto, la solidaridad, la creatividad, la amistad, el abrazo en la gestión de los peronistas y de nuestros naturales aliados en el frente nacional y popular.

Matilde Menendez hizo una gran gestión al frente del PAMI, la más importante de todas las que se llevaron a cabo desde su fundación al día de hoy.

Eso lo saben todos los especialistas en tercera y cuarta edad.

Gastaría muchas hojas describiendo las bondades de esa gestión.

Hay un libro que ella escribió sobre su modelo de gestión que no ha lanzado nunca a las librerías por el acoso que recibió.

Era tan importante su tarea al frente de PAMI que cuando empezó a sonar como posible vicepresidenta del segundo mandato del presidente, el entonces ministro del interior, Carlos Ruckauf, que aspiraba a ese cargo (y lo logró) permitió que le tendieran una “cama” y armaran un escándalo público para escarnio de Matilde acusándola de “corrupción”

A ella que había ordenado que se atendiera a los “grandes” en su dentadura como a cualquier paciente en una consulta privada y no como antes de ella que les sacaban los dientes sanos porque lo único que ponía el PAMI era dentaduras postizas.

A ella que inventó que PAMI extendiera un cheque, cada mes, a nombre de la Comisión directiva de cada centro de jubilados de cada uno de los pueblos y ciudades del país, para que ellos mismos compraran lo necesario para dar de comer a cualquier jubilado que descubrieran que estaba solo, sin familia y sin recursos, orientando así a la comunidad a autoadministrar el amor y el cuidado.

A ella que atendía una vez por semana personalmente los llamados del “PAMI Escucha” donde jubilados y pensionados llamaban para hacer pedidos, protestar por algo o simplemente informarse, dándose cuenta, personalmente, que cosas funcionaban bien y cuales no.

A ella que había implementado un PAMI Controla, con un equipo multidisciplnario que caía a cualquier hora de la madrugada en cualquier clínica o sanatorio para ver como estaban atendiendo en la terapia intensiva a los beneficiarios.

A ella que contrató los mejores ataúdes y no con cajones de manzanas como mentían las casas de servicios funerarios.

Que puso en cero las cuentas con farmacias, laboratorios y clínicas para que no se aprovecharan del PAMI con la excusa de que PAMI no pagaba.

Que prohibió que las ambulancias juntaran 4 o 5 jubilados para sintetizar sus trámites en un solo viaje, cobrando por cinco viajes su servicio.

Que caía sin avisar en un asilo en cualquier momento para ver como trataban a los “grandes” que vivían allí y constataba si los “dormían” para que no molestaran o verdaderamente hacían del entretenimiento y el socializar, su buena vida y buen cuidado.

La llegaron a asaltar en su propia casa, comandos encapuchados cuando su hija era casi bebita, buscando “la valija” que suponía el relato que le habían armado, como hicieron con la grúa que buscaba tesoros en la Patagonia.

Siempre tan amables los medios de comunicación, con los y las mujeres peronistas que verdaderamente trabajan por el pueblo y no por las corporaciones económicas en su contra.

Le armaron causas judiciales.

Como le pasa ahora a nuestros actuales presos políticos.

Como le ha pasado a Cristina, todavía amenazada por el Grupo Clarín y el «Lawfare» de Comodoro Py.

En las últimas tres causas que le iniciaron a Matilde, como pasó con las anteriores, fue sobreseída.

Le cuestionaban que le hubiera adelantado dinero al Hospital Italiano, al Hospital Israelita y a la Fundación Favaloro, para asegurar camas para los internados de PAMI, en el marco de una fuerte crisis económica.

Por adelantarle dinero a una Fundación Favaloro que “otros” literalmente mandaron al muere y hoy son gobierno en la ciudad de Buenos Aires, provocando su deterioro y suicidio.

Cuando Matilde Menendez renunció al PAMI, sus colaboradores le hicieron una comida en desagravio y agradecimiento.

Una dentista que era amiga de alguien que había organizado el festejo la encaró a Matilde y le dijo: -La verdad es que yo me alegré cuando me enteré que te ibas del PAMI…
-¿Cómo te alegraste?
Sí porque estaba cansada de las pretensiones de los jubilados. Los “viejos” exigían y exigían y ante cualquier cosa que no les gustaba decían:-Le vamos a decir a Matilde.. como una amenaza…
Ahora que te fuiste Matilde, volvieron a ser lo que siempre fueron…”el último orejón del tarro”.

La campaña de los actores de cine y la radio fue un éxito.

Pero uno aprende que, en la comunicación, a mayor ilusión, mayor desilusión.

El PAMI de Matilde era demasiado bueno para ser cierto.

Cuando los medios concentrados atacaron a Matilde y su gestión de una manera escandalosa, mucha gente se lo creyó pensando :-Ahhh por eso era tan buena…

Era más fácil creer, ante la campaña desatada contra su persona, que había sido tan pero tan buena y eficiente, porque, en realidad, parece que era corrupta.

Lo que nunca existió ni se pudo demostrar, obviamente.

¿Acaso no nos han verdugueado con que nos robamos un PBI?

Sin ninguna prueba, con infinidad de pruebas en contrario.

Con un enorme éxito de gestión…

Que es lo que si quedó, desafiando el tiempo.

La única verdad es la realidad.

¡Ojalá que la actual conducción del “Instituto de los Grandes” alcance y aún, supere aquel enorme trabajo de amor que se entregó tan profesionalmente, en esa oportunidad!

La mejor que hubo, lejos, hasta ahora.

El PAMI de Anthony Quinn.

«El Instituto de Los Grandes»

Por supuesto que el representante de esa firma tan prestigiosa a quien debía yo reportar-en algún momento de la gestión publicitaria- renunció a seguir en la Campaña.

Lo de Anthony Quinn fue un golpe demasiado duro para él.

-Sigan, sigan ustedes, yo me voy a resarcir de alguna otra manera, expresó.

Y desapareció.

MG/

 

NOTA DE LA NAC&POP: La actual versión de la NAC&POP está basada en la publicada por el mismo autor en la excelente revista de la Universidad Nacional de Lanús, «Viento Sur» del 22 de diciembre de 2020. (Redacción N&P).