"¿Existirá todavía la empresa Tender"? Mi país suele ser, como sabemos, cruel e impiadoso con las pequeñas y medianas empresas locales.

EL TENDER Y UN POEMA A EVITA

Por Julio Fernández Baraibar

Internet me dio respuesta y alivio. Tender seguía existiendo. Cambiamos unas palabras para agendar la visita y ya, cuando me disponía a despedir a mi interlocutor y agradecer la pronta llamada, escucho que me dice: — Y quiero también felicitarlo por su hermoso poema a Eva Perón…

 

 

Por Julio Fernández Baraibar

11 de enero de 2021

 

La Argentina, entre las muchas cosas que el ingenio de su pueblo ha creado, tiene un maravilloso artefacto nacido para acompañar el crecimiento de la propiedad horizontal y la vida en departamentos.

Se llama Tender y encierra una suma de virtudes: funcionalidad, simpleza, robustez y duración.

Y, con el paso del tiempo, ha adquirido otra virtud: clasicismo.

El Tender es un clásico.

En mi departamento tengo uno que compró e instaló mi padre hace, posiblemente, unos cuarenta años.

Colgado del techo del lavadero, sobre el lavarropas, ha cumplido casi diariamente su función.

Funciona exactamente como el primer día.

La cuerda que lo hace subir y bajar esta gastada e, incluso, tiene un remiendo producto de alguna antigua reparación.

Pero ahí está el Tender.

No ocupa lugar y, en un par de horas, las vacías prendas que de él cuelgan, las lánguidas sábanas, las velludas toallas quedan secas y listas para ser guardadas.

Hace unos días, el ingenioso mecanismo con resorte que permite subir y bajar la parrilla que cuelga del techo se rompió.

Dejó de funcionar.

La primera pregunta que me vino en mente fue: «¿Existirá todavía la empresa Tender»?

Mi país suele ser, como sabemos, cruel e impiadoso con las pequeñas y medianas empresas locales.

La internet me dio respuesta y alivio.

Tender seguía existiendo con una muy precisa oferta de mantenimiento y reparación para sus productos.

Había un número de teléfono para comunicarse por Whatsapp, de modo que ayer domingo envié un mensaje solicitando el servicio de reparación.

Hoy al mediodía suena mi celular con un número para mí desconocido.

Respondo y una voz masculina me informa que me está llamando de Tender en respuesta a mi mensaje.

Cambiamos unas palabras para agendar la visita y ya, cuando me disponía a despedir a mi interlocutor y agradecer la pronta llamada, escucho que me dice:

— Y quiero también felicitarlo por su hermoso poema a Eva Perón.

Bueno, esto ya superaba mi admiración por la empresa Tender y su notable adminículo. Atiné a balbucear algo como:

–Muchas gracias, y celebro que compartamos el gusto por el mismo personaje.

En realidad era un eufemismo por «celebro que seamos peronistas».

–Si, lo usamos en la obra «Eva, Rebelión de Amor»– continuó diciendo– mi nombre es Eduardo Torre y somos amigos en Facebook. Yo soy el cantor en la obra.

Bueno, Tender sigue existiendo, el jueves vendrán a arreglar mi «tender» y ahí trabaja, contestando los llamados y organizando las visitas, un peronista cantor y amigo, que nos lee y comparte nuestras preocupaciones y berretines.

No es poco para una mañana lluviosa de pandemia.

http://jfernandezbaraibar.blogspot.com/