“No me importa si un empresario me mira o no, me importa que me saluden los laburantes” Para Pablo Moyano no hay mayor satisfacción que el respeto de los trabajadores.

PABLO MOYANO DE PERÓN Y EVITA

Pablo Moyano se crió en una cuna peronista, como millones de argentinos, y nunca más se despegó de ese sentimiento: “Yo recuerdo haber escuchado los discursos de Evita y de Perón, grabados por mi abuelo Juan Antonio Moyano, fue bombero, policía a caballo, peronista de la primera época.

 

 

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“No me importa si un empresario me mira o no, me importa que me saluden los laburantes”

Para Pablo Moyano no hay mayor satisfacción que el respeto de los trabajadores.

Además, describe su vida familiar, el aprendizaje de su padre y su abuela, cómo se unió al peronismo, la admiración que siente por Evita y el “Coronel” y la actualidad del gremio.

Parte de la entrevista exclusiva con Agenda Peronista.

Las raíces de la familia Moyano se ubican en Mar del Plata.

Allí comenzó el vínculo con la defensa de los derechos de los trabajadores.

Y el primer episodio histórico no fue protagonizado por Hugo ni por sus hijos, sino por Celina Carrizo, la madre del líder camionero.

“En el año 38 trabajaba en una fábrica de pescado en Mar del Plata.

Si hoy explotan a los trabajadores, te imaginarás lo que era en ese momento antes de que llegara el peronismo.

No había ropa de trabajo, tampoco guantes.

Y entraban a la cámara frigorífica con 15 ó 20 grados bajo cero.

Entonces organizaron una protesta, encabezada por ella, que logró que se le den guantes y las capas para protegerse del frío”, recuerda con cariño Pablo a su abuela peronista, que falleció en julio a los 103 años.

Pablo Moyano se crió en una cuna peronista, como millones de argentinos, y nunca más se despegó de ese sentimiento: “Yo recuerdo haber escuchado los discursos de Evita y de Perón, grabados por mi abuelo Juan Antonio Moyano, fue bombero, policía a caballo, peronista de la primera época.

Después me acuerdo de acompañar a los actos a mi viejo desde los seis o siete años, cuando era secretario general de la CGT Mar del Plata.

En los peores momentos de la dictadura, yo me moría por ir a los actos, a las marchas, a las choriceadas de las unidades básicas.

Así arrancó mi amor y la militancia por el peronismo, para estar al lado de los que más sufren en los barrios humildes, en las marchas de la CGT”.

De su abuela y de su padre recibió las mejores enseñanzas, que hoy lleva adelante: “Uno está orgulloso de salir a la calle y que los laburantes te saluden, no me importa si un empresario me mira o no, me importa que me saluden los trabajadores”.

Si el secretario general adjunto de Camioneros tuviera la posibilidad de encontrarse y conversar con Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón, le demostraría todo el cariño y admiración que siente.

“Primero abrazarlos y agradecerles.

Me gusta escuchar a Evita con ese espíritu de rebeldía y bronca contra la oligarquía… Perón era un genio, la capacidad de leer lo que iba a pasar en 50 ó 70 años en el mundo.

Quizás alguien lo escuchaba en ese momento y pensaba, ‘¿qué está diciendo?’ Y hoy se nota que se cumple aquello que dijo: universalismo, globalización”.

Enseguida, Moyano amplió su pensamiento sobre las políticas sociales de Perón y Evita, que le entregó a “Camioneros” la personería jurídica número 6: “Ellos hicieron muchas reivindicaciones para los laburantes en salud, educación, los convenios colectivos de trabajo y el aguinaldo…”.

El 10 de diciembre se cumplió el primer año de gobierno de Alberto Fernández en el país y de Axel Kicillof en la Provincia de Buenos Aires.

El triunfo en las elecciones de 2019 fue un ejemplo de la fortaleza del peronismo cuando no hay divisiones.

“Creo que nos unió el liberalismo, no se podía aguantar más esta situación si seguía ganando Macri.

La unidad llegó y se triunfó. Ahora hay que mantenerla.

Sabemos que hay diferencias entre nosotros, pero no hay que romper para que no  esas políticas”, describió Moyano durante la entrevista con Agenda Peronista en una de las sedes del gremio ubicada en Caballito.

Luego, agregó sobre la relación con el presidente: “Es buena, habla permanentemente con Hugo.

Nos pusimos a disposición desde el primer día de la pandemia porque nuestra actividad no dejó de trabajar y cada vez que hay un proyecto para mejorar la condición laboral de los camioneros se lo hemos acercado”.

Entre los planes aparece la eximición del impuesto a las ganancias, la sanción de la ley de paradores para que los conductores puedan contar con un espacio en las fronteras para alimentarse, asearse y descansar y la posibilidad de ceder terrenos en el país para la construcción de viviendas por parte del Estado y que una parte sea para los afiliados del gremio.

Al momento de evaluar la gestión del Gobierno Nacional, Moyano hizo referencia a la herencia recibida del macrismo y el obstáculo que representa el COVID-19: “Fueron cuatro años de una política económica que destruyó el aparato productivo del país y, gracias a un sector del sindicalismo, no se pudo llevarse adelante la reforma laboral.

Después de esos cuatro años y cuando teníamos la esperanza de que el país iba a comenzar a crecer, la pandemia destruyó la economía mundial y también la del país.

Pero con estas medidas de protección a la pequeña y mediana empresa, haber volcado dinero a los compañeros que menos tienen, a través de los ATP y los IFE, han mantenido el poder adquisitivo de los trabajadores y las paritarias se han llevado adelante.

Nosotros, por ejemplo, firmamos un 30% más un bono más revisión.

Estamos esperanzados, con nuestra actividad del transporte vemos que de a poco el país se está reactivando”.

EL GREMIO.

Camioneros es uno de los sindicatos con mayor crecimiento, un ejemplo de ello es el predio deportivo en Luis Guillón, donde se practican numerosos deportes.

“Hugo compró unas tierras hace 15 años y eran 26 hectáreas que estaban peladas.

Nosotros nos preguntábamos, “¿Para qué?”. Pero es otro que tiene una visión de futuro y algo sabe.

Ahí empezamos a participar en los campeonatos internos del gremio, eran 11 o 12 equipos hace 25 años.

Hoy en los distintos campings hay 150… A partir de eso se armó una selección y participamos de una liga de Luján, ganó, creamos el Club Atlético Social y Deportivo Camioneros.

Y en ese espacio de Guillón se practica hockey, rugby, futbol, futsal masculino y femenino, vóley, básquet, boxeo…

En total, hay cerca de 3.000 chicos, desde la escuelita hasta mayores”, detalló Pablo Moyano.

En el barrio porteño de La Boca se abrió “Camioneritos”, un comedor donde se alimentan centenares de personas de bajos recursos y a la vez se les otorga la posibilidad de aprender un oficio y practicar deporte.

Un motivo de orgullo para los Moyano: “Era un comedor de militantes de la Juventud Peronista que hacían tareas sociales.

Se fueron y lo compramos hace 10 años a través del club Camioneros.

Se refaccionó y empezamos a dar algunas viandas.

Fue creciendo y hoy no solo le damos de comer a mil personas, sino que hicimos un salón donde pusimos unas máquinas de coser para que puedan aprender un oficio y también se da apoyo escolar de primaria y secundaria.

Además, aprenden karate y está la escuelita de fútbol.

LOS chicos van directamente al club Camioneros de baby fútbol que está en Devoto, sobre la calle Víctor Hugo, donde hay casi 500 chicos”.

El club progresó de manera exponencial. Antes de la aparición del coronavirus, los deportistas de Camioneros tenían la chance de competir en diferentes torneos en el mundo.

“El primer viaje que hicimos fue hace ocho años a jugar un torneo a Nápoles.

Teníamos duda, pensamos ‘nos van a cagar a goles’, pero fuimos y perdimos la final 2-0 con Nápoli.

A mi pibe, Nicolás, lo eligieron el mejor del torneo.

También los llevé a Sevilla, a un campeonato a Japón y por un gol no jugamos con Barcelona.

Después llevé a las chicas de hockey a Disney, un torneo.

Y todos los afiliados que tienen la chance se les paga el pasaje para que vayan: boxeadores, karatecas, compañeros de lucha libre.

Hugo les da la oportunidad que se desarrolle con el deporte”.

VIDA PERSONAL.

Pablo Moyano es padre de seis hijos: Facundo (22 años), Micaela (20), Delfina (18), Nicolás (17), Isabella (un año y medio) y espera un bebé.

Sostiene que su día “es un quilombo” porque cuenta con numerosas ocupaciones como Camioneros, el Partido Justicialista, el Frente Sindical XXI y la vicepresidencia de Independiente.

“Arranco a las 8.30 cuando voy un rato al gremio y ahí empiezan a surgir reuniones o ir a casa de Gobierno, destrabar un conflicto de una empresa o algo del Rojo de Avellaneda”, explica este vecino de Parque Patricios desde hace dos décadas.

¿Qué le deparará el futuro al hijo mayor de Hugo?

Lo responde él: “El otro día hablaba con uno de mis hijos y le decía que el año que viene tenemos elecciones en la CATT, elecciones en la CGT, elecciones legislativas y en Independiente.

Uno quiere seguir aportando para nuestra organización gremial, que los laburantes estén bien, y tenemos por cerrar cuatro o cinco acuerdos importantes con empresas que se van, indemnizan y los laburantes siguen en otra empresa.

Uno labura para eso, lo que aprendió de chico”.

Y sí, como asegura, tiene el carácter de su padre y las enseñanzas de toda la vida.

 

 

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