Interpretaciones desopilantes para el acto que compartieron el Presidente y la Vice.

LA OPOSICIÓN MEDIÁTICA OCULTA SU DERROTA POLÍTICA.

El acto que compartieron el Presidente y la Vicepresidenta destruyó el relato de la oposición mediática que durante semanas daba prácticamente por desarticulado al Frente de Todos.

Comuna Net

13/12/2020

Interpretaciones desopilantes para el acto que compartieron el Presidente y la Vice.

El acto que compartieron el Presidente y la Vicepresidenta destruyó el relato de la oposición mediática que durante semanas daba prácticamente por desarticulado al Frente de Todos.

Los golpes que jueces y cámaras dirigen con gran esmero al kirchnerismo les resultan insuficientes para dar por vencido al Gobierno que columnistas de Clarín, Infobae y La Nación definen como fracasado. Sigue la lucha a brazo partido contra la esperanza por la vacuna.

La aprobación de la interrupción voluntaria del embarazo en Diputados también les genera incomodidad, porque se trata de una iniciativa de Alberto Fernández.

Clarín se apura a agitar el domingo 13 que la Iglesia Católica anunciará un “quiebre” con el Gobierno.

Los fiscales que por puro patriotismo trabajaron en días feriados para reclamar que Amado Boudou vuelva a la cárcel, como impulsó la Corte Suprema a libro cerrado, sin molestarse en fundamentar, consiguieron primer plano en las ediciones del martes, después de que el editor Vaca, en Clarín, retomó el profundo deseo del dispositivo de poder que estos medios representan: el kirchnerismo protesta por Boudou porque el próximo caso de prisión “puede ser Cristina”.

La nueva carta de la Vicepresidenta obtuvo interpretaciones sin matices: la palabra “furia” habitó títulos, noticias y opiniones.

“Furioso ataque”, “furiosa carta” son fórmulas copiadas hasta dos y tres veces en un mismo artículo.

Luego, la crítica del Presidente a la discrecionalidad de la Corte, en coincidencia con Cristina Kirchner, fue pulverizada como una mera acción de sometimiento.

La Nación, por boca de Carlos Pagni, machaca en su relato sobre una siempre inminente destrucción de la coalición gobernante y dispara versiones sobre supuestos hechos pasados, cuando pone a Massa haciendo ofrecimientos a Bonadío para que encarcelara a Cristina Kirchner.

El acto del jueves en la ex ESMA fue un golpe de singular dureza para estos medios, que no encontraron mejor forma para asimilarlo que ignorar los hechos y dar rienda suelta a la imaginación.

“Juntos pero distantes”, definió Clarín, y estampó la foto donde el Presidente y la Vice están sentados a distancia, igual que todos y todas las presentes en este y en todos los actos que se realizan en Argentina y en el mundo, a raíz del COVID-19.

Es cierto, masculló el diario, que Fernández coincidió con la crítica de Cristina Kirchner, pero “no hubo muestras de afecto”.

Algo más pudorosa, La Nación se limitó a decir que el Presidente “avaló el ataque”.

Luego, el relato opositor apareció más compacto. Roa tipeó en Clarín del sábado que Ella “lo obligó” a Él a criticar a la Corte.

Ella gobierna, Él no decide nada, tecleó Guyot en La Nación.

Ella lo tiene “sitiado” a Él, firmó Van der Kooy, y las fotos juntos son “forzadas”.

Este redactor, después de la gravísima afirmación en el título, hace un servicio a la humanidad al estampar una frase que es un formidable ejemplo de la negación misma del periodismo, olvidado por escribir para amos políticos y económicos: “A veces daría la impresión de que Cristina busca sitiarlo”.

Y así siguen. Kirschbaum dice que Ella “lo somete” a Él.

Por tercera vez desde marzo, el jefe de redacción de Clarín apuesta por más golpes de la Corte contra el Gobierno, en lo que sin darse cuenta vino a coincidir con su odiada Cristina.

En efecto, habla de un “espíritu de cuerpo” entre los cortesanos que “quizá” se exprese “en otro resonante fallo”.

No dice de qué se trata, porque aquí lo último que importa son los derechos de los lectores.

Se ve que Morales Solá habló con la misma fuente o recibió órdenes iguales, porque escribió en La Nación que “Cristina logró lo imposible, unir a la Corte”.

Y, algo infrecuente en él, felicita a Lorenzetti por aquella reunión de amigotes, con el juez y después ministro Moro, responsable de la proscripción de Lula da Silva en las elecciones que ganó Bolsonaro, y con Bonadío, la cara más visible del plan contra Cristina Kirchner.

La unanimidad se da también para la evaluación del primer año del Gobierno: malo, fracaso, lo peor, fracaso en todo, incluso en una renegociación de la deuda de la que ya nadie se acuerda, escribió Clarín.

Vaca, Abascal, Burgo, Jacquelin, Di Marco, todos en fila con el mismo diagnóstico.

Los avances que procura el Gobierno para comenzar la vacunación contra el COVID son por demás molestos. Clarín se esmera día a día con la palabra “dudas”, sea por la “vacuna rusa”, sea por el plan de vacunación.

En esta estrategia algo desesperada, la columnista López de Clarín no se sonroja por ubicar a Rubinstein, el ex funcionario del Gobierno que desarticuló el Ministerio de Salud, como pieza principal para combatir la esperanza de la vacunación.

Para reforzar, recurre a otra figura de “gran prestigio”: Ocaña, la diputada del PRO.

Parece que los especialistas serios se niegan a hablar con el diario.

La interrupción voluntaria del embarazo completa el panorama de manifiesta incomodidad de la prensa opositora.

El tema es reducido a un choque entre dos “bandos”.

Las coberturas, como las de Serra en La Nación, no se molestan en enfocar el tema de salud pública en discusión y, en el recuento de intervenciones en el recinto, pone en el podio nacional a la diputada opositora Lospennato, por el mérito de decir que el avance del proyecto no es mérito “ni de un gobierno ni de un Presidente”.

Asimismo, hay una farandulización de la cobertura: las y los legisladores, en su mayoría opositores, aparecen en pie de igualdad con animadoras de TV, panelistas, “celebrities”, como tanto le gusta a Infobae.

Clarín despliega el domingo su esperanza de ruptura con el Gobierno por parte del papa Francisco, a quien le destinó frecuentes coberturas adversas y expresiones de desprecio por su pensamiento político, por ayudar al gobierno ante el FMI y, mucho antes, por no haberle sonreído a Mau como le sonrió a Ella.

El columnista Rubin, a falta de fuente, habla de un “encumbrado obispo” que vaticina la ruptura.

Los jerarcas católicos critican al Gobierno en todos los frentes, no hay nada que les guste pero eso sí, en un documento el martes no lo dirán: se limitarán a atacar el proyecto de ley de interrupción del embarazo.

El despliegue periodístico a favor de la justicia colonizada por el dispositivo de poder nacional e internacional que quiere doblegar al Gobierno llega el domingo 13 a una especie de chiste: Lorenzetti firma en Infobae una nota con unos palotes sobre filosofía política, una suma de reduccionismos que harían empalidecer a las estrellas del paneleo televisivo.