Mientras recorrías los metros hasta tu última morada hubo un pueblo que genuinamente te expreso su último adiós.

VIAJE A LA LUNA

Por Ceferino Namuncura

No podría elegirte como héroe, puesto que prefiero tu faz anti héroe, el de Italia con tu rostro en llantos, no puedo hacerlo como genio, porque genios hay muchos y vos fuiste genio para después ser hombre, no puedo elegirte como Dios, puesto que fuiste más que eso.

Por Ceferino Namuncura

NAC&POP

28/11/2020

Ayer por la noche escuchaba a Hernán » el loco » Montenegro una anécdota de vos , Diego, relataba tus palabras más o menos así » Diego decía no sé si Armstrong (Neil) fue a la luna, yo viajó todos los días a la luna, el problema lo tengo cuando vuelvo «, y mientras me la repetía para mí mismo, se me caía una lágrima, una de muchas que te dedique, esboce una sonrisa y se me anudo la garganta imaginando la prisión que tu conciencia develaba, aun así elijo quedarme con tu parte más conflictiva querido Diego, prefiero cargar con esa parte que se desecha más rápido y que te la tildaran de absurda.

Sería más fácil que me quedara con tu estatura de único, genio, extraordinario, superlativo, héroe o D10S, pero no estaría siendo honesto porque yo te voy a extrañar como hombre, como lo que también soy, virtuoso y falible, pero lejos de esas construcciones humanas que divinizan lo que ellos mismos no cumplen, sentados en los tronos desde donde es cómodo mirar la paja en tu ojo y no en el de ellos, interpretando aquello que teorizan, parándose en lugares en donde nunca estuvieron, materializando lo inmaterial y majestuoso que nos legó tu espíritu.

Elijo tus fotos de pequeño en » Fiorito » porque yo también salí desde un lugar parecido, elijo tus sueños porque los tuve y si bien algunos cumplí admiro que vos si los hayas hecho realidad y eso me alcanza, elijo tu rebeldía, elijo tu rebeldía porque también lo soy, y lo fui en cada acto de tu propia rebeldía, elijo tu impronta porque no la tengo, elijo tus yerros porque los tengo más que vos, pero los míos no son públicos, elijo tu lealtad porque eso me hace igual a vos, tu sueño de una foto con el general, porque yo también lo soñé, elijo tu amor filial porque también el mío es de esa magnitud, en definitiva elijo ese extremo que también te ha hecho un hombre inigualable.

No podría elegirte como héroe, puesto que prefiero tu faz anti héroe, el de Italia con tu rostro en llantos, no puedo hacerlo como genio, porque genios hay muchos y vos fuiste genio para después ser hombre, no puedo elegirte como dios, puesto que fuiste más que eso, el interlocutor, el mediador y el protagonista del ideal terrenal del hombre superior que además estaba entre nosotros.

Ayer mientras recorrías los metros hasta tu última morada física hubo un pueblo que genuinamente te expreso su último adiós, con llantos algunos, de rodillas muchos, reboleando » trapos » otros, y muchos como yo en soledad en nuestras casas bañados en lágrimas, seguramente también lo hicieron los que claudican frente a los tabúes, los que no pueden con sus estigmas, son los menos, pero están, y no debemos olvidarlo, porque son los mismos que estigmatizan la pobreza, los defensores de paradigmas extraños a nuestra idiosincrasia, los que viven insensibles a las desigualdades, y no hay que olvidarlo porque también fueron tus causas, tus convicciones, tus desvelos.

Transgresor de convencionalismos, desafiante frente a los poderosos, humilde entre los humildes, generoso ante los débiles, majestuoso ante los mediocres, el hombre frente al cual debe trascenderse lo deportivo para acercarse a su definición, en el programa de anoche, frente a la mirada desconcertada del conductor, que supo transitar un programa mediocre sobre política, mudo frente a la impotencia conceptual de su lenguaje, » el loco » Montenegro, otro elegido, te pinto con arte, te pinto como lo que SOS un artista, y para eso rompió con el molde desde el cual te quieren encasillar, puesto que más allá de ser un artista de la pelota lo has sido de la vida, si pudiéramos tomar el tiempo y volverlo atemporal, tendrías un lugar en Zaratustra, Jean Valjean en los » miserables » de Víctor Hugo tendría tu impronta, Hernández reescribiría el Martin Fierro, puesto que estabas en la cima de la cadena evolutiva del hombre, en el extremo de la virtud y del error, en ese lugar negado por los creadores de dioses.

Decía » el loco » era un Aladino, y sí que lo fuiste, frotabas la lámpara en la vigilia para darnos sueños y la frotabas cuando dormías como artífices de los tuyos, sesenta años de magnanimidad, y es por eso nuestra despedida que seguramente se quedó corta, te llevaste nada y te llevaste todo, te fuiste con lo puesto, la inmaterialidad de tu alma, y con los sueños que nos legaste, solo nos quedan deudas a saldar hacia la eternidad, para hacer justicia con tu lealtad para con nosotros tu pueblo.

Será posible verte y rememorarte para eso alcanzará un » enter «, pero para muchos de nosotros no será suficiente, para eso habrá que hurgar en lo más profundo de cada uno de nosotros, solo ahí encontraremos los vestigios de tu grandeza que desde siempre nos ha hecho más grande con solo conocerte.

CN/