Lloyd Austin será el nuevo secretario de Defensa norteamericano

ESTADOS UNIDOS. HACIA UNA NUEVA ETAPA

Por Gabriel Fernández

Uno de los responsables de la destrucción de Irak y del avance sobre Afganistán, con posterior despliegue laboral en la industria armamentística, ha sido promovido por el presidente que asumirá en 2021 como titular del área de Defensa.


Por Gabriel Fernández *
LA SEÑAL MEDIOS
05 /12/ 2020

Estamos lejos de jactarnos por aciertos periodísticos; sobre todo en rubros que nos preocupan con intensidad.

Pero si de un burro sólo patadas, el arranque de la administración globalista en los Estados Unidos evidencia una continuidad y un sentido.

Ambos innegables.

Uno de los responsables de la destrucción de Irak y del avance sobre Afganistán, con posterior despliegue laboral en la industria armamentística, ha sido promovido por el presidente que asumirá en 2021 como titular del área de Defensa.

Eso sí: democráticamente, todos los medios realzan que se trata de un afrodescendiente.

Los asesinados en esas naciones no tienen opinión al respecto, pues como se sabe, caer bajo balas y misiles enviados por un militar negro es muy semejante a padecerlo bajo la acción de un militar blanco.

Lo cierto es que Lloyd Austin fue propuesto por el presidente ¿electo o impuesto? Joe Biden como secretario de Defensa.

Se trata del comandante de las tropas norteamericanas que asolaron Bagdad en el año 2003, veterano de la invasión a Afganistán, ex director del Comando Central del Ejército (Centcom) y hasta ahora miembro de la junta directiva de Raytheon Technologies, una de las corporaciones que el eufemismo reinante califica como “industria de la defensa”.

La designación ha sido presentada por los medios internacionales como una batalla de Biden para lograr que un hombre de color asuma la conducción de las Fuerzas Armadas más poderosas del planeta.

Vale leer a los exégetas: “Si el Senado aprueba su designación, el ex general sería el primer afroamericano en liderar el mayor ejército del mundo, en el que la comunidad negra está fuertemente representada”.

Austin pasó cuatro décadas en el Ejército, se graduó de la Academia Militar de West Point y siguió una carrera con una vasta agenda de responsabilidades, desde liderar batallones, orientar la logística y supervisar reclutamientos, hasta altos puestos en el Pentágono.

En marzo de 2003 ofició como asistente del comandante de división de la 3ª División de Infantería cuando esta marchó de Kuwait a Bagdad en la invasión estadounidense de Irak.

Desde finales de 2003 hasta 2005, estuvo en Afganistán al mando de la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada 180, principal grupo de operaciones destinado allí para “estabilizar” la región.

Asumió como jefe del Centcom en 2013, por lo que estuvo al frente de la brega con el llamado Estado Islámico.

Se retiró en 2016 y pasó a la industria armamentística, como muchos de sus predecesores.

Tras contribuir al enriquecimiento de compañías privadas en base a la transferencia de ahorros públicos con el argumento de defender el interés norteamericano, logró su rol prevalente en Raytheon Technologies.

La firma es un grupo multinacional radicado en Massachusetts.

trata del fabricante de elementos militares más importante del mundo según su registro de ingresos y su valor de mercado.

Se especializa en la investigación, desarrollo y fabricación de tecnología avanzada en el sector aeroespacial y defensa, con exitosos productos como aviones de guerra, misiles, drones y elementos de ciberseguridad.

Su crecimiento exponencial se asentó en los contratos obtenidos con el estado norteamericano.

El suprapoder que trasciende al Norte está configurado por las corporaciones financieras, enlazadas con las empresas bélicas y numerosos medios de comunicación.

Todos, coparticipan de negocios que habitualmente son considerados irregulares en distintos puntos del planeta.

Durante los últimos cuatro años, los Estados Unidos no ingresaron a confrontación bélica alguna, más allá de situaciones conflictivas y declaraciones altisonantes.

Como hemos informado en su momento, la resolución de las situaciones en Siria, Mar de China Meridional y Corea del Norte, entre otras, brindó un respiro a la tensión internacional.

Esa tensión resultó extrema durante un extensísimo período que abarca desde la presidencia de Ronald Reagan hasta la de Barack Obama.

Con gran protagonismo de George Bush, padre e hijo, sin olvidar a William Clinton.

Ahora, uno de los jefes de varios de esos avances guerreristas, retoma el control.

Vale recordar que hasta hace días los analistas internacionales de los medios concentrados pero también de aquellos que se postulan como críticos, han advertido sobre el riesgo para la paz mundial que implicaba la eventual re elección de Donald Trump.

La Internacional Progresista llegó a plantear que esa perspectiva podría derivar en la extinción de la humanidad.

La realidad, terca, nos brinda la mejor información.

 

GF/