Logramos desbaratar una agencia paralela que había sido construida en Tecnópolis y con la cual se movía el macrismo.

BERNARDA LLORENTE, PRESIDENTA DE TELAM MUY INTERESANTE EXPOSICION EN ACAPI

Tengo el honor de ser la primera presidenta mujer de Telam y eso creo que habla de un cambio de época, tenemos un directorio, también, que está, totalmente, compuesto por mujeres y tenemos una gerente periodística que es mujer y una gerente general que, también, es mujer.

Por Bernarda LLorente

ACAPI / ZOOM

Asumí Télam a principios de enero con todo lo que implicaba en ese momento asumirla que era sumir la destrucción de una agencia e intentar reconstruirla y acá vería como la pregunta fundamental: Sobre qué base reconstruir un medio de comunicación.

Lo que hizo el macrismo, no fue solo hacer retroceder a Télam como medio público en esos cuatro años, que en términos mediáticos, cuatro años es muchísimo tiempo en el avance de otras formas de comunicación, de otros lenguajes, de otras plataformas.

No solo la congeló, sino que, además, la hizo retroceder.

La reconstrucción de Telám como agencia de noticias, en un país y un mundo donde las agencias de noticias, prácticamente han desaparecido, tal como las conocimos (y son, realmente, pocas las agencias que han logrado sobrevivir), básicamente, han logrado sobrevivir  las agencias que lograron digitalizarse.

Digitalizarse en el sentido no solo de tecnología, sino de cambiar la forma en cuanto a cubrir la información, capturar la información y distribuir la información.

Para ser una agencia con peso y, sobre todo, poder distribuir contenidos interesantes se necesita una multiplataforma en el sentido de poder darle otro volumen a los contenidos y otras formas.

En la época de Martín García se avanzó en la radio, se avanzó, también, en la parte multimedia de Télam y todo eso quedó desbaratado en un momento con el macrismo.

La situación de Télam fue, bueno, supongo conocida por todos ustedes porque, también, en parte, creo que el éxito del conflicto en términos de resultados es que todos logramos, cada uno, en ese momento, estaba desde otro lugar, y, básicamente, resistiendo al proyecto que implicaba, el proyecto de país, que implicaba el macrismo.

Creo que cada uno de nosotros y nosotras, desde su lugar, tomó la lucha de Télam como propia.

No solo se trataba, y sí era muy grave, del despido de 157 trabajadores, sino también, que se intentaba silenciar algunas voces, pero por otro lado quitarle a una comunicación estatal entendida no como un medio de comunicación, sino con un medio con determinadas características y esto es lo que hace que el ecosistema de medios estatales siga teniendo una relevancia y un peso importante en Argentina.

También, en el mundo, porque son muchas las discusiones de por qué bancar desde el Estado medios que cuestan un montón de dinero, porque sí terminan costando en términos relativos o absolutos desde donde uno lo quiera ver, desde la variable que lo quiera ver.

Es una inversión en términos estatales, pero lo que le da sentido, justamente, a la comunicación estatal es por un lado, en este panorama de medios que es cada vez más degradados, más politizados, en el sentido de la defensa de determinados intereses y, sobre todo, de determinados grupos económicos, es donde parte del periodismo dejó de ser un cuarto poder -donde se conseguía, por lo menos, en términos teóricos y abstractos, ser una especie fiscal de la nación y también una especie de intermediario entre la noticia y la gente, a ser protagonistas y sujetos con intereses particulares propios, con intereses económicos y con intereses muy definidos.

Los medios estatales tienen que construir, sobre todo, representaciones y a mí me sigue causando como cierta crítica de aquellos que piensan o entienden el pluralismo solo desde la representación de determinadas voces individuales que muchas veces los conductores o periodistas nos representamos solo a nosotros mismos y no son representaciones sociales.

Los medios de los medios estatales, básicamente, se construyen y se muestran y se les da espacio a las distintas representaciones sociales de un momento determinado y a la construcción de ciudadanía de poder expresarnos y poder expresar la sociedad en un momento determinado.

Volviendo a la situación de Télam, lo primero que hicimos a partir de enero, bueno, por un lado, tengo el honor de ser la primera presidenta mujer y eso creo que habla de un cambio de época, tenemos un directorio, también, que está, totalmente, compuesto por mujeres y tenemos una gerente periodística que es mujer y una gerente general que, también, es mujer.

Ser la presidenta de Télam no es un problema personal de méritos propios, sino, sobre todo, un cambio de época en una lucha colectiva donde las mujeres no solo hemos ido ocupando, hace tiempo que ocupamos muchos lugares, pero no ocupábamos otros a partir del famoso “techo de cristal”, sino que creo que no solo es importante que hay muchas mujeres que hoy están en el Gobierno y están en puestos de decisión, sino que hay una conciencia de para qué estar en ellos.

Creo que si las mujeres ocupamos determinados puestos y nos comportamos de la misma manera que lo ha hecho el patriarcado, en cuanto a una reproducción de poder o una determinada mirada del mundo, es solo una situación individual.

Creo que lo interesante de esta nueva situación es que hay una conciencia, creo que real y profunda acerca de que las distintas políticas y las políticas públicas sean traspasadas por una perspectiva de género y creo que esto es un avance importantísimo y esto de importantísimo tiene que ver no con un avance sobrestructural, sino un avance desde abajo y una construcción que se hizo en el movimiento de mujeres y me parece que esto sirve bastante.

En términos de cómo construir la política se hizo de abajo para arriba, se hizo, prácticamente, sin jerarquía y se hizo ganando la calle.

Y si uno compara la conciencia que hay hoy acerca de determinados temas hace 10 años o hace seis años, antes que empezara el Ni Una Menos, la verdad que esta conciencia ha crecido, enormemente, y ha penetrado, enormemente, en la sociedad tanto en mujeres como varones.

Desde esta perspectiva iniciamos la reconstrucción de Télam intentando, justamente, poder plasmar esto en los contenidos de la agencia estatal.

Empezamos reconstruyendo la propia dinámica de la agencia después de Lombardi y demás la agencia no funcionaba como agencia, ustedes saben que una agencia necesita un determinado ritmo que es un ritmo acelerado, los mecanismos que estaban eran mecanismos oxidados, eran mecanismos que costaba mucho poner en funcionamiento de nuevo esta dinámica.

Me acuerdo como experiencia que las primeras notas o primicias que nos daban tardaban 12 horas en estar al aire y uno decía qué pasó. Eran mecanismos que habían quedado, absolutamente, desequilibrados o absolutamente obsoletos en la mecánica cotidiana.

Creo que logramos hacer muchísimas cosas en el término de dos meses, logramos reconstruir los edificios, básicamente, el edificio de Telam en la avenida  Belgrano destruido, logramos desbaratar una agencia paralela que había sido construida en Tecnópolis y con la cual se movía el macrismo, le volvimos a dar una dinámica periodística interesante, la volvimos a profesionalizar y creo que hoy el nombre de Télam vuelve a ser un nombre asociado con un prestigio periodístico que Télam tiene de años más que con un conflicto.

Esto no llevó, después de dos meses y pico, a transitar por la pandemia.

Cuando veníamos con todo el empuje de poder transformar muchas cosas y la pandemia nos puso en otro desafío como nos ha puesto a todos nosotros, de intentar preservar la salud de los trabajadores y trabajadoras de Télam y, prácticamente, hoy el 90% de la actividad de Télam es una actividad remota, los trabajadores lo hacen desde sus casas, primero salvo, obviamente, camarógrafos, fotógrafos que tiene que salir para poder ejercer su actividad.

Estamos pensando los mecanismos para volver en la pos-pandemia y esto nos plantea,  que es muy interesante poder planificar y ver cuál es el escenario pos-pandemia y, también, el escenario pos-pandemia en términos mediáticos, cómo va a quedar y qué podemos esperar.

La comunicación que venga pos-pandemia va a depender bastante de qué tipo de sociedad logremos construir pos-pandemia o logremos salir de esta sociedad pos-pandemia y esto me parece que es interesante pensarlo y analizarlo más desde la política, obviamente, más desde la política y, también, desde los medios.

En términos, estrictamente, mediáticos si había un panorama bastante desolador que ya venía de la crisis en la cual nos había sumido el macrismo, esta etapa, realmente, va a ser complicada.

Decir que no lo va a ser, sería decir cualquier cosa.

Muchos medios hoy, a veces, no solo los medios chiquitos, sino muchos medios medianos diría, imprescindiblemente, necesitan de la pauta oficial y la pauta oficial, obviamente, no es suficiente.

Télam administra la pauta, o sea, volvió a Télam como un recurso administrar la pauta, sin embargo, no la imputamos, no la distribuimos, sino que solo la administramos.

Me parece que por un lado viene el desafío de que, incluso, los grandes medios están complicados,  a veces, por cuestiones económicas, a veces, porque no quieren hacer las inversiones correspondientes, a veces, porque no quieren sacar dinero de sus reservas.

Lo cierto es que la pandemia y esta crisis ha generado una transición impuesta por el propio recambio tecnológico donde los medios tradicionales nunca terminaron de adaptarse a las nuevas circunstancias y en eso los medios más nuevos o los medios más chicos tienen mucha capacidad de respuesta más allá de la dimensión en la cual se desarrollen para poder responder a este universo.

Es probable que parte de los medios que hoy existen se vean reducidos.

Empezamos a ver muchas situaciones no solo en términos periodísticos, sino muchas, también, en términos de entretenimiento.

La mayor parte de las productoras están paradas, prácticamente, no se pueden producir contenidos en un momento donde se suponía, además, antes del coronavirus en términos mundiales, que habían ingresado un montón plataformas y, por lo tanto, había una demanda que aparecía, por lo menos, como esperanzadora de una Argentina que podía volver a involucrarse en la producción internacional, que podía volver a tener esa mirada de prestigio en términos internacionales.

El macrismo hizo, obviamente, que en medio de la rescisión y demás se apostara a las latas y no a los contenidos nacionales y hoy el nivel de producción, en términos nacionales es, realmente, paupérrimo.

Esto se traduce en grandes dificultades laborales para la mayor parte de trabajadores y trabajadoras del medio y un panorama, absolutamente, incierto.

Creo que los medios digitales en medio de esta situación, de la situación pos-pandemia y, también, las radios, que en su momento, tantas veces se dijo que iban a desaparecer en función de otros medios ahora, de repente, pasan a ser un medio de vanguardia.

La radio demuestra, de nuevo, su rapidez, su impronta, su improvisación, poder hacer radio con poco dinero, no necesitás mucha tecnología, es más, cada vez menos en función, justamente, de los avances tecnológicos y me parece que nos va a cambiar mucho la percepción y, sobre todo, a los medios más grandes, de cómo producir contenidos.

Parte de los que ustedes hacen van a ser los contenidos de vanguardia porque muchos de los medios más chicos ya pasaron por esta etapa.

Pasaron por la etapa porque nunca llegaron a un modelo y hoy en los medios está en decadencia.

Este modelo más fordista de grandes producciones para grandes audiencias, finalmente, hoy es un modelo segmentado con audiencias muy segmentadas y, por lo tanto, con una capacidad de poner recursos en cada una de esas producciones, también, mucho más limitados.

Lo que hicimos con la pandemia fue abrir, gratuitamente, el servicio de Télam y todos los medios pueden acceder, gratuitamente, a ese servicio.

Lo que estamos intentando, en la producción de contenidos, es hacer contenidos cada vez más audiovisuales.

Estamos en radio, reconstruimos la radio muy poco, empezamos a reconstruir y vino la pandemia.

Básicamente, lo que hacemos desde la radio son boletines informativos que distribuimos en todo el país y los podcast de distintos temas que están funcionando muy bien y tenemos una producción bastante variada de temas.

Nos parece importante en estas circunstancias, primero ampliar las agendas de la cobertura de Télam, nos parece que,a medida que el ecosistema de medios en general produce cada vez menos, Télam tiene la posibilidad, (estoy hablando de los medios medianos y grandes), de penetrar con sus contenidos.

Eesto me parece que es mucho más interesante.

Me parece que cada nota, cada visión distinta que pueda haber desde Télam y que aparece, masivamente, en distintos medios, es un éxito de la comunicación estatal.

Me parece que en esta batalla, hoy por el sentido común, hay que darla en todos los lenguajes y en todas las temáticas, y también posicionarse políticamente, en una visión del mundo que tiene que ver desde la cultura, el entretenimiento, y no solo la política y la economía, donde los temas de sociedad tienen cada vez más peso porque, también, nos definen.

Nos definen, culturalmente,  cambian nuestras miradas y, también, la forma en que los cubrimos.

Venimos de un periodismo, en términos generales, absolutamente degradado, venimos del periodismo de las noticias falsas, de las noticias sin contexto, y un periodismo, prácticamente, sin datos, donde los datos han quedado subordinados a las opiniones inconsistentes.

Nos parece que hay que volver a algunas cosas que parecen elementales en términos periodísticos,  que es volver a hacer un buen periodismo.

A partir de eso, también, tener un periodismo de opinión que contribuya al debate.

Para que esto sea posible lo que estamos intentando en Télam es que cada tema sea cubierto de la mejor manera posible con todos los contextos, con todos los datos, con distintas opiniones también, que son interesantes porque, primero necesitamos hablarle a todos los públicos.

Cuando uno le habla a alguien que piensa de otra manera es un éxito en sí mismo porque, además, no hay que caer en la tentación -que es un problema también de época- (y, sobre todo, de las redes sociales), de comunicarse solo en la reafirmación de las ideas que un poco es la tendencia de las audiencias: Bueno, escucho lo que quiero o escucho lo que me devuelve lo que pienso.

Creo que, también, hay que intentar abrir las miradas y, sobre todo, abrir las audiencias.

Me parece que es muy importante, también, hablarle a los jóvenes, por ejemplo.

Los jóvenes siguen siendo más de la mitad de la población y, también, son aquellos que van a vivir las situaciones más difíciles, además, de que la situación de Argentina es muy difícil.

Son los jóvenes los que, en principio, estaban empleados.

Bueno, la desocupación, obviamente, es grande y es mucho más cuando cruzamos las variables con mujeres jóvenes.

Tenemos problemas de educación también y hay una gran cantidad de trabajos que están relacionados con los y las jóvenes, que están desapareciendo.

¿Cuántos, cuánta de nuestra juventud trabajaba, por ejemplo, en bares, restoranes, hoteles, en situaciones que tenían que ver con servicios, que durante mucho tiempo no van ser los mismos o van a quedar muy reducidos porque el problema es cuánto nos redujimos?

Cuánto de este 10% va a caer el producto bruto, cómo se traduce en nuestra vida cotidiana, y este es un tema, porque creo que hablarle a esa juventud es muy importante y para hablarle hay que hablarle en su lenguaje.

No podemos imponer nuestro lenguaje analógico porque, finalmente, todos nosotros por edad y demás, somos analógicos.

Concebimos el mundo en los medios analógicamente, y si no somos capaces de crear ese salto en la comunicación es difícil que lleguemos con nuestros contenidos a este espectro tal alto de la población.

Yo creo que, en primer lugar lo contra-hegemónico es hacer un periodismo en serio y parece una estupidez pero creo que hay que volver a algunos principios básicos del periodismo.

Esto no quiere decir que no tengamos una postura desde la cual mirar el mundo, pero creo que, por lo pronto, hacer un periodismo de calidad es contra-hegemónico hoy en Argentina y en el mundo.

Lo más fácil es hacer el periodismo que se hace.

Creo que la segunda cosa contra-hegemónica es romper nuestros propios parámetros.

Una de las cosas que me parece que, en serio, tenemos que hacer y que lo estamos intentando en Télam, es descontracturarnos.

Creo que es contra-hegemónico inventar formatos nuevos, creo que es contra-hegemónico el humor, ser capaces también de reírnos de nosotros mismos, ser capaces de relajarnos, es contra-hegemónico.

Creo que hay una tendencia donde,- y por eso me parece que la derecha maneja mucho mejor las nuevas tecnologías-, (primero porque, obviamente, ha tenido los privilegios en el manejo y ha estado más cerca, pero después porque como está bastante vacía de contenido, muchas veces es una comunicación, a través de slogans que creo que es contra-hegemónico).

Es un desafío poder lograr, a veces, esa síntesis en la comunicación, pero sobre todo, no tener perjuicio y me parece que, a veces, sobre todo desde la militancia, tenemos como la tentación de tener que explicar todo y tener que explicar todo desde parámetros ideológicos muy pesados.

Como que si uno no dice todo, es casi recriminado o hay una desconfianza de los otros porque tenemos que ser obvios y acentuar lo mismo y subrayar las cosas que todos sabemos.

Me parece que si logramos relajarnos con algunos implícitos, y que esto ha tenido que ver también con la historia del peronismo, con Perón, y sobre todo, con un Perón censurado, un Perón en el exilio que también hablaba con muchos implícitos y ampliaba sus fronteras de construcción, incluso, sobre aquellos que ni siquiera se animaban a decir que eran peronistas.

Me parece que, también, en lo contra-hegemónico hay que ser más libres y más sueltos en la comunicación, en el lenguaje, no estar tan pendiente de la mirada propia, de los propios y poder jugar un poco, poder tener como algunos guiños en la comunicación que nos permitan hablarle a otros que no sean idénticos a nosotros o a nosotras.

Por un lado, Télam tiene que recuperar su condición federal, obviamente, es una agencia nacional y es una agencia federal que, a veces, uno no logra tener, absolutamente, un equilibrio, un equilibrio en los temas de todo el país.

Estamos cambiando la Web y uno de los cambios que yo intento desde el principio es que cuando uno entre a Télam pueda, al menos, ver los titulares de todas las provincias, ver qué es lo que fue más importante que pasó ese día y tener las noticias de todo el país en un pantallazo y también, pudiendo profundizarlas.

Me parece que es muy importante armar redes de acuerdo y corresponsales como ustedes.

Me parece que esto para que, realmente funcione, hay que tener como ciertos parámetros que unifiquen porque, finalmente, Télam, como cualquier medio, como tienen ustedes en sus propios medios, tiene como determinados parámetros en su comunicación, en sus formatos, en la forma de informar.

Yo creo que sería bueno, incluso, en algún momento plantear -como grupos- donde nos pongamos, de acuerdo o con determinados modelos de cómo comunicar porque si no, a veces, llega una comunicación que después al no tener parámetros profesionales, no de que esto es Buenos Aires y el resto del país, sino para poder unir y uniformar los criterios, en el sentido de tener los mismos parámetros en cuanto a la comunicación.

Eso me parece muy importante y creo que las redes, justamente, dan una oportunidad única porque ustedes, también nos pueden dar el acceso a imágenes, a videos que nosotros no tenemos en general, a partir de nuestros corresponsales.

Me parce que si fuéramos capaces de jugar más con las redes porque las redes, también dan esta libertad del videíto tomado, caseramente, o tomado de repente en la calle y poder convertir y poder sacar toda esa información desde los distintos lugares del país.

Poder, realmente, convertirlas en hechos periodísticos interesantes e importantes.

Nosotros estamos cambiando, en este momento, el concepto de manuales de estilo y demás, primero porque los manuales de estilo no los lee nadie, segundo porque los medios han cambiado mucho.

Hoy estamos muy enfocados en qué lenguaje usar o no usar, finalmente, desde una perspectiva de género, desde una perspectiva de diversidad y en eso estamos avanzando bastante.

Un lenguaje que antes y todavía siguen los medios y hoy lo veíamos, por ejemplo, con el caso de María Soledad, cosas que se dijeron en medios tradicionales, una vergüenza, la verdad que una vergüenza que a 30 años se siga hablando del caso de María Soledad de determinada manera y revictimizando a la víctima 30 años más tarde.

Este es un punto que nos parece importante, en términos de lenguaje, y ahí sí trabajamos en capacitación con nuestros propios redactores y esto me parece que es una capacitación que nos sirve a todos y a todas porque nos estamos reformulando en toda una serie de cosas.

También, en cuanto al lenguaje de las redes, uno no puede reproducir el lenguaje de los medios tradicionales o que incluso algún lenguaje que en la cablera, también empieza a quedar como viejo de alguna manera, es poder aggiornarlo para poder comunicarse.

En cuanto a los sindicatos, si no somos capaces de adaptar determinadas situaciones, que esto no tiene que ver con precarización laboral ni mucho menos, o sea, precarizar el trabajo de los compañeros y las compañeras es tenerlos sin trabajar, hacerlos realizar funciones que no corresponden, el no darles la posibilidad de desarrollar su trabajo, dignamente, etc.

Me parece que después hay otra discusión que es un cambio tecnológico que tiene que ver con la digitalización y que tiene que ver con determinadas formas de cubrir las noticias.

Si nosotros…, y esto es una discusión interesante también con los sindicatos, si un reportero no puede sacar determinada imagen en un momento en que está ocurriendo la noticia y tuviera que esperar, en caso de que existiera, una hora o dos horas para que viniera un camarógrafo, sería absurdo en la cobertura.

Otra cosa es que hiciéramos un programa de televisión que se grabara, a través de un celular por ejemplo, en un canal de televisión, me parece que son como esferas, absolutamente, distintas y que no podemos seguir reproduciendo determinados parámetros 20 años más tarde, a partir de determinadas opiniones porque, de hecho, hay cosas que han cambiado en la televisión.

Cuando yo empecé en la televisión había una actividad muy importante, no por eso digo remunerada, pero muy importante y además, con un desgaste físico, que era los tira cables.

La verdad es que había que tener fuerza para enrollar y mover cables y andar tirando cables.

Bueno, hoy la mayor cantidad de los equipos son inalámbricos, o sea, sí hay cosas que la propia tecnología torna obsoleta.

Hagamos que esos compañeros y compañeras, capacitandolos, tengan otras posibilidades y otros aprendizajes, en su propia profesión porque si no crearemos un mundo de dinosaurios donde terminaremos perjudicándonos todas y todos.

Me parece que esto es un tema fundamental.

La tecnología avanza demasiado rápido y el asunto es cómo hacer que la tecnología nos beneficie y no que la tecnología nos perjudique y eso se trata de nuestras propias miradas y nuestra propia capacidad de respuesta.

La tecnología no puede moldear ni nuestras cabezas ni nuestra profesión tiene que estar a nuestro servicio, no podemos ser esclavos de ella, sino utilizarla en función de nuestro beneficio y esto es un poco lo que pasa con los nuevos medios.

La tecnología ha permitido  que lo que antes eran inversiones impresionantes y la mayor parte de la gente no podía acceder, emisores y receptores al mismo tiempo, hoy esto es posible para cualquiera en términos domésticos.

En términos profesionales determinada tecnología la podemos tener determinados medios pero hoy también podamos estar hablando y que podemos tener determinada llegada y alcance, a partir de inversiones mucho más pequeñas que contribuyen a democratizar también la comunicación entre nosotros.

Yo creo que, uno de los grandes desafíos es construir audiencias masivas.

A partir de mi experiencia profesional en TELEFE, yo creo que uno puede construir incluso temas difíciles con grandes audiencias.

Me parece que la calidad o la temática no van reñidas con el éxito, con la masividad de la audiencia y tenemos múltiples ejemplos y fenómenos incluso fenómenos que se viralizan.

Hoy uno puede ver en chiquito, situaciones que se viralizan.

Creo que en eso el desafío es poder crear contenidos, realmente, atractivos que es lo que ocurre hoy en la enorme cantidad de contenidos que se producen, más difíciles de destacar por la cantidad, pero cuando uno es capaz de hacer contenidos distintos creativos, atractivos, en realidad se llega a grandes capas de audiencia.

No será concentrada como estábamos acostumbrados a la televisión nacional, por ejemplo, pero la distribución, a través de distintas plataformas, finalmente, logra una gran masa de audiencia.

Por un lado, nos cuesta unirnos y yo creo que en eso la derecha nos lleva ventaja, la derecha, en general, se une por intereses que, obviamente, nosotros no lo hacemos, pero podríamos tener otros intereses.

Ellos se unen por intereses y nosotros, a veces, nos separamos por algunos matices o por algunas cuestiones, a veces, más de fondo, menos de fondo, pero que tienen mucho que ver con esta etapa.

Me parece cada una de nosotros votó un determinado proyecto y, tal vez, hoy nos olvidamos de lo que decíamos hace un año, ya no en términos comunicacionales, sino políticos.

Hace un año decíamos lo importante de ganarle al macrismo y la mayor parte de los compañeros y compañeras decían lo mismo: “Lo importante es ganarle al macrismo, no importa cómo se gane”.

Yo me acuerdo, en ese momento, haber tenido varias discusiones, sí, lo importante es ganarle al macrismo, pero de la alianza de cómo construyamos ese camino hacía el objetivo también va a ser el gobierno que tengamos.

También va a condicionar los años futuros para bien y para mal.

No hay armados políticos, independientemente, después de los armados de gobernabilidad.

Porque, finalmente, hay una reproducción, alguna alianza, hay acuerdos, entonces de repente algunos se sorprenden de que esos acuerdos que se podían ver antes no se pueden ver hoy.

Yo creo que hay varios puntos que nos tienen que llevar a buscar sobre todo, las cosas que nos unan y no las diferencias en este momento.

Hay datos de la realidad que me parece no debemos dejar de ver.

La oposición después de cuatro años horribles, un gobierno horrible donde no pueden mostrar, prácticamente, ningún acierto y sí un país en ruinas, ha logrado armarse bastante rápido en cuanto a oposición y, en cuanto a poder, al menos dibujar algunas ideas y otras y condicionar el debate público.

El otro día veía algunas encuestas, obviamente, las encuestas como cualquiera de nosotros mira encuestas, hay dos grandes divisiones, los que votaron al Frente de Todos, quienes votaron a la oposición, al macrismo y el problema sigue siendo la disputa de ese 30%, que para ganar elecciones es entre un 10 y un 15, el cual no tiene demasiadas ideas muy sólidas, pero si son una capa interesante de este bombardeo permanente y de esta desinformación permanente.

Si uno ve determinadas reacciones o determinadas opiniones de temas nuevos de la agenda es como para pensar cómo somos nosotros capaces de recrear este nuevo sentido común frente a los nuevos temas que aparecen o los viejos temas vistos de otra manera y en eso, encima con la pandemia, donde hay una oposición que ha ganado la calle y reproduce en parte lo que nosotros hicimos durante muchos años, pero también en los años del macrismo, dice bueno, algo a nosotros nos está inmovilizando, más allá de que no podemos salir a las calles y esto es un condicionamiento importante porque nosotros siempre hemos sido fuertes en esas manifestaciones y hemos sido mucho menos fuertes en términos mediáticos, y no tenemos el poder, y no tenemos la pata en las grandes corporaciones.

Hay como una especie de desconcierto en esta militancia producto también de la pandemia y nos parece muy importante pensarlo y, sobre todo, pensarlo para adelante porque creo que lo que demostró la pandemia como resultado de todo esto es que ya veníamos viviendo en un mundo que había mostrado sus propios límites.

La pandemia lo que hizo fue reforzarlo porque, finalmente, veníamos en un mundo con parámetros de desarrollo que afectaban la vida de todos, incluso la destrucción de la vida en este consumo sin límites; que el calentamiento global no era un chiste y que tenía efectos en serio.

Que se había construido un mundo con desigualdades enormes, incluso hasta algunos ricos estadounidenses decían que este mundo ya no puede funcionar, paguemos un poquito más de impuestos, no porque sea almas caritativas, sino porque se daban cuenta que ante tanto desequilibrio y entre tanta afectación de los pobres cada vez más pobres y los sectores medios también empobrecidos, una altísima concentración y la desigualdad como parámetro para definir la sociedad de esta época, en semejante nivel de desigualdad,  este mundo ya no podía seguir funcionando.

El asunto es que si ese mundo pre-pandemia demostró sus límites, cómo hacemos para aprovechar la post-pandemia.

Esta es una oportunidad para construir un mundo mucho más desde la solidaridad y no del individualismo y este es uno de los desafíos.

¿Vamos a salir más individualistas o vamos a salir más solidarios?

¿Quién va a pagar la crisis?

¿Qué replanteos va a haber en serio?

Hace pocos días entrevisté a Noam Chomsky, y ahora va a salir en los próximos días en Télam y Chomsky, ya con 93 años, pero con una cabeza muy lúcida, finalmente, está preocupado porque centra el coronavirus en una serie de crisis que se juntan.

Obviamente, la crisis del coronavirus se junta con la crisis del medio ambiente que tiene sus raíces en el neoliberalismo y este capitalismo desaforado en términos de ganancias que se junta con la crisis de las democracias y las crisis de representaciones que tenemos en serio, y que solo lo podemos solucionar con más democracia y con más representación y más acción en esa democracia que se junta con un mundo donde se suponía que la Guerra Nuclear era cosa del pasado, y de la Guerra Fría.

Él da una serie de datos según los expertos que dicen que estamos más cerca que nunca de un conflicto, de este tipo, de estas magnitudes.

Tenemos un deterioro desde el propio Imperio, tenemos figuras como Trump que la verdad son payasescas, al mismo tiempo nefastas y tenemos una región en crisis donde se sigue, a partir de la justicia, manipulando las opciones electorales.

Ayer salieron dos noticias de Correa y de Evo Morales de como, a partir de determinadas argucias legales, como el condicionamiento de las representaciones nos pone en un mundo, realmente, en crisis, con temas tan fundamentales que, a veces, los temas más pequeños -si tuviéramos una mirada a mediano plazo ni siquiera tan estratégica- deberíamos dejarlos de lado.

Creo que en Argentina, más allá de todo, hemos sido muy privilegiados a cómo enfrentamos el macrismo, ya que finalmente, duró solo cuatro años.

Hubo una voluntad, en serio, de cambio, logramos hacerlo, perdieron las elecciones, salieron y hoy, finalmente, hay un gobierno con aires nuevos.

Me parece que en eso, con todos los conflictos, con todas las diferencias y con todas las dificultades, si no salimos de la burbuja, vamos a tener problemas en la lectura política y en la interpretación política.

Va a venir una puja salarial porque, por supuesto, la inflación ha sido muy grande y los salarios están muy retrasados, y al mismo tiempo de esa puja salarial que hoy está y yo la vivo y siempre en todos estos meses he intentado defender mucho la situación de retraso salarial de Télam y al mismo tiempo tenemos a un Estado que tiene, por un lado, a una mitad de población en una situación muy precaria.

El otro día me decían que el ministerio de Cultura, da una asistencia alimentaria a más de 10.000 familias de artistas que no pueden trabajar por la pandemia.

Tenemos situaciones acuciantes, el asunto es si, en el medio de estas situaciones, vamos a defender solo nuestros intereses y no vamos a tener una actitud solidaria.

Yo te diría que ahí ganó, culturalmente el macrismo.

Me parece que tal como seamos capaces de salir de esto, vamos a poder hacer una evaluación de cómo fueron estos cuatro años, o sea, los cuatro años pasados y de cuántas de nosotros antes de la pandemia intentamos avanzar y firmar una serie de acuerdos.

Hay una cuestión de apuesta a largo plazo y uno sigue apostando a largo plazo a la integración, más allá de que en este momento sea complicado, porque, además en términos de funcionamiento, las grandes agencias de noticias internacionales también quedaron pocas y con costos, realmente, muy caros.

Nosotros como Télam y en términos de dólares no podemos pagar determinados servicios y no tendría sentido hacerlo.

Me parece que una de las formas para tener información y sobre todo, tener imágenes, o sea, tener los contenidos más caros es tener acuerdos bilaterales, muchas veces directamente con los países o con los medios públicos de esos países, o con algunas agencias de noticias.

Lo empezamos haciendo con México con el cual firmamos un convenio y lo empezamos a hacer con distintos países desde China a Marruecos.

Estamos intentando avanzar con otros países, pero es difícil.

Ahora encontramos algunas vetas en el Brasil de Bolsonaro, pero no es lo más simple, ni Bolsonaro, ni determinados medios hegemónicos también de Brasil, pero bueno, a medida que fue también un poco la estrategia, a medida que Télam recupera prestigio resultan más fáciles estas negociaciones.

Veníamos de una agencia que, más allá de esta lucha heroica, en términos periodísticos estaba muy golpeada y lo que podíamos ofrecer como producto de intercambio era también dudoso, o sea, volver a reconstruir, volver a dotar a Télam de una marca interesante y con determinadas características.

Eso también nos da un poder de negociación distinto en términos de otros medios.

También nos ocurre lo mismo internamente, ya que cuando hubo cambio de gobierno,  Télam estaba bastante desmantelada y la verdad es que al principio, y entre nosotros, no nos consideraban un medio de difusión importante porque los otros medios, los medios privados eran más importantes.

Si tenías que dar una primicia mejor negociabas con uno u otro periodista y también eso es parte del juego político y hay que entenderlo.

También había como un poco de pudor de caer en Télam como si fuera usar un medio estatal y cuando ves las funciones de Télam una de ellas es comunicar la acción gubernamental.

De cualquier manera nosotros intentamos hacer un producto periodístico atractivo y eso también tiene que ver con el interior y el exterior y demás, lo que se hablaba un poco antes y que me parece que también, a veces, pecamos.

Estoy hablando en general, de no hacer productos, realmente, atractivos cuando por ejemplo, el Imperio tiene un gran entrenamiento en hacer productos, culturalmente, muy atractivos y, finalmente, con la ideología y visiones del mundo a partir de no solo el entretenimiento, sino también las noticias comunes como un entretenimiento y por eso tiene mucho más peso.

También en eso es un entrenamiento y es posible, y en Telefe insistimos mucho en eso y también desde la radio, de que informar no basta, sino en poner el acento en cómo informar.

El humor es una forma de informar o informar de una forma más atractiva o con el mejor producto periodístico que se tenga.

Las formas son tan importantes como el contenido en un mundo en que estamos, donde tenemos acceso a tantos productos y a tantas informaciones.

A mí me parece que hay una característica de Alberto 1 y es que tiene su forma de comunicar.

Creo que, realmente, él piensa que una de las formas de construcción política es esta construcción mediática en términos de amplitud y en términos de este desafío de hablar con un espectro muy amplio.

Cada gobierno tiene como un reflejo comunicacional o si querés cada mandatario.

Más allá que eso, y en esto ponemos el acento, hoy la primicia es el punto de vista.

Si te dan una primicia la primicia dura un minuto porque la vas a colgar en el portal y, finalmente, otro la va a sacar de forma rápida.

La primicia tiene un valor efímero, lo que no es un valor efímero es el punto de vista, y en eso insistimos que eso es lo distinto, o sea, la primicia es poder dar una visión distinta, una visión lo suficientemente interesante para que sea tomada por otros y eso es, básicamente, lo que tratamos.

Al mismo tiempo la primicia es también poner contenidos que están ausentes y que uno los visibiliza.

La primicia es que las grandes ausencias son las grandes presencias de acuerdo a cómo uno las maneje en los medios.

Cuando pensamos Télam pensamos en sus dos partes importantísimas, una es la cablera, con todos los contenidos ya sean contenidos audio-visuales y demás, pero la cablera es un medio que abastece de contenidos a otros medios.

Entonces una forma de llegar a los sectores más tradicionales, a los consumidores más tradicionales es, justamente, a través de esos medios más tradicionales.

En la medida que seamos capaces de producir contenidos más atractivos y más variados, somos tomados por los propios medios, incluso los medios hegemónicos que tienen el servicio como Clarín, Nación, una serie de medios, el origen es Télam.

También la televisión incluso la televisión abierta, además de las señales de noticias, todos ellos, todos esos medios tradicionales son consumidores de Télam.

¿Cuánto te consumen?

Depende de la calidad, de la variedad, de los contenidos que seamos capaces de armar.

Para mí la parte digital es la parte en la que hablamos directamente a la sociedad.

Las Web, en general, las agencias de noticias no suelen tener Web muy desarrolladas pues, como están vistas como negocios, finalmente, los medios que pagan a la agencia, quieren ese contenido en exclusivo, no los regalan.

Es más, justamente, la tendencia de las Web es a cerrarse, a pagar, incluso en los propios diarios.

Al tener una Web abierta y a la cual apostamos  tenemos la posibilidad -en este mundo que se va a cerrando-, abriéndonos, de poder llegar a muchas más audiencias.

Eso también es una llegada, es un proyecto, atrás de eso a quiénes les hablamos y ampliando esa cantidad de voces.

En cuanto a las redes sociales, también es, más allá de un sector que es pequeño y que ve solo televisión, y que va quedando muy marginal, los ranking de la televisión han bajado.

El promedio de ranking de las señales abiertas del mes, en 5 puntos andaba Telefe y en 4 el Canal Trece.

En mi época, cuando yo estaba en Telefe, eso eran 12 puntos, estamos hablando del promedio de todas las franjas horarias incluidas las marginales, lo cual da un promedio en el prime time de 25 puntos o 30.

Eso va creciendo cada vez más, eso ya pasó en Europa.

Hace tiempo que la televisión abierta quedó, básicamente, para los sectores etarios de mayor edad.

Cuando uno analiza las redes te diría que Facebook tiene un componente de adultos mayores muy grande, por ejemplo, y en Télam es un público muy fiel y muy politizado.

Los contenidos que más siguen estos adultos mayores en Télam son contenidos políticos, por ejemplo, y algunos culturales.

El problema que va a posibilitar democratizar la información en serio, hoy es la conectividad, que puede reducir la brecha tecnológica.

Reducir la brecha tecnológica, es poder reducir la desigualdad en la oportunidad de tener acceso a todo, desde los insumos culturales,  al trabajo, a la vida.

No en vano hoy, la conectividad es comparada con lo que fue la electricidad, en su momento, en la posibilidad de desarrollo de un país, pero también las posibilidades de igualación de una población y de un acceso.

Cuando estos adultos mayores tienen acceso a un Internet que no es dificultoso, (también es muy agotador que se te corte), empiezan a hacer uso de estos medios.

¿Cuánta gente, por ejemplo, ve Netflix? (más allá del costo)

Netflix es considerado, como parte de estos streaming, como un cable de bajo costo.

En comparación con pagar Cablevisión o cualquier servicio son mucho más accesibles algunas de estas plataformas, a las que se puedes accede por 200, 300, 0 400 pesos.

Mucha gente también dejó de ver y pasó a ver, no otra cosa, pasó a ver televisión de otra calidad hecha por otros países porque el asunto, no es que determinados medios ya no se ven, la gente, cuando uno va a las estadísticas está conectada y está enganchada, más o menos, ocho horas por día, entre los celulares, y en WhatsApp.

Los adultos mayores también mandan WhatsApp, unos los escriben, otros los graban, pero también es una forma de comunicación.

La mayor parte del contenido que vemos, (en un 50% del contenido que vemos en plataformas que parecen novedosas), también son contenidos de televisión.

Hay países que han seguido invirtiendo en la televisión y también han apostado a contenidos muchos más diversos y de mucha mayor calidad, por eso creo que si nosotros somos capaces de poner inversión, calidad y creatividad no importa por dónde lleguemos, lo importante es llegar.

Nosotros insistimos mucho desde Télam y desde los medios en cuanto a cuidarse.

Hay, de alguna manera, una parte ganada y una parte perdida.

Cuando uno ve lo que piensa la sociedad, con respecto de la pandemia, todavía el 68% dice que lo fundamental es cuidarse y es la salud.

El problema es que hay otros 30 y pico, casi 40 % que no está dispuesto a acatar determinadas normas y, además, está fogoneado desde la oposición y uno lo ve, no solo en Argentina, lo ve en todos lados.

El otro día querían voltear a Merkel.

¡A Merkel! diciendo casi que era una comunista, pero además ejercía un gobierno autoritario por intentar que la población cumpliera con las medidas de la pandemia.

Me parece que en ese punto es difícil, estamos hoy en un punto de inflexión, increíblemente, en Buenos Aires, en otras provincias no ha retrocedido.

Cuando hay más circulación del virus hay más gente por las calles y lo que no parece fácil, por lo menos, es que si determinadas cosas no cambian, habría que volver a meter a la gente en sus casas o los argentinos y argentinas nos vamos a asustar mucho.

Vamos a tener que convivir con esto intentando cuidarnos lo máximo posible y cuidar a la población de riesgo.

Lo más injusto de esto, es que los trabajadores de la salud  siguen arriesgando su vida y están cayendo como moscas, están todo el tiempo contaminando y sí, se advierte que la situación todavía no ha alcanzado el pico, aunque todas las proyecciones dicen que la semana que viene va a ser peor.

Sin embargo, la calle es un hervidero.

En términos comunicacionales ese discurso lo hemos perdido, el discurso para esa gente que ya no está dispuesta a cuidarse.

Ya no pasa por la comunicación, la comunicación se gastó, podemos insistir, la comunicación tiene algunos ejes.

Ya no pasa por la comunicación, sino que pasa por algún fenómeno social que, finalmente, haga que la gente retroceda o que se cuide más.

 

NOTA DE LA NAC&POP: Bernarda Llorente es periodista, politóloga y productora. Fue directora de programación de Telefe entre el 2000 y el 2010, donde impulsó ficciones como Montecristo, Vidas Robadas, Resistiré, Ver para Leer y el ciclo TV X la Identidad. Condujo «Detrás de Lo que Vemos», en la radio AM 750, y en Crónica TV, junto a Claudio Villarruel, siendo ganadores del Martín Fierro de Cable en 2019 como mejor programa periodístico. MG/N&P

NOTA DOS: La exposición de Bernarda LLorente se realizó por ZOOM con los periodistas de todo el país pertenecientes a la Asociación de Comunicadores Argentinos Por Internet (ACAPI). Muchos de sus conceptos fueron sus reflexiones a partir de las preguntas realizadas por los periodistas presentes. La desgrabación de lo expresado la hizo María Salomé Llorete Moreno. El pasaje del texto hablado, coloquial, al texto escrito fué realizado por Martín García.