La conmoción que generó la partida física de Diego Armando Maradona, relegó a un segundo plano absolutamente toda agenda

NUESTRO PRINCIPAL PRODUCTO DE EXPORTACIÓN FUE, ES Y SERÁ EL DIEGO

Por Julio De Vido (h).

La realidad económica es muy compleja, en los últimos meses de la mano con la “reactivación” se encendió la espiral inflacionaria multicausal que tantos debates teóricos entre nuestros economistas suele generar. Por ahora, ceteris paribus.

 

 

Por Julio De Vido (h).

Identidad Colectiva

noviembre 28, 2020

AUDIO

 

La conmoción que generó la partida física de Diego Armando Maradona, ídolo popular indiscutido de nuestra sociedad y demostrado una vez más con lo que se sucedió tras el triste anuncio de su fallecimiento relegó a un segundo plano absolutamente toda agenda que se quisiese instalar en este turbulento y difícil fin de año.

Este portal tiene enormes plumas para describir desde distintas ópticas y perspectivas lo que significó Diego, escribir en estas situaciones es muy difícil, sin embargo, la libertad que nos dan desde la editorial Silvia Cepeda y Claudio Posse hacen que al escribir sin presiones ni compromisos podamos, aún desde nuestras secciones especializadas, plasmar todo lo que buscamos que nuestros lectores reciban.

Volviendo a lo nuestro, la realidad económica es muy compleja, lo que repercute en el entramado social y en las principales transacciones cotidianas de todos los argentinos, frente a un escenario de precios que se vio estancado hasta el mes de julio, en los últimos meses de la mano con la “reactivación” se encendió la espiral inflacionaria multicausal que tantos debates teóricos entre nuestros economistas suele generar.

El macrismo fue un torbellino de improvisación en casi todas las áreas del ejecutivo, excepto claro en el sector financiero, y judicial, y lo que derivó en la penalmente objetable toma de deuda con el FMI. Respecto a la política agropecuaria, sector que le aportó un caudal de votos importante, fue, de mínima, errática, ya lo hemos planteado en esta sección.

La rápida aplicación del compromiso de campaña respecto a la quita de retenciones de todos los cultivos excepto de la soja se vio rápidamente revisada tras un llamado de atención del FMI que las repuso a través de una extraña herramienta como era una alícuota más un monto fijo en pesos por tonelada, en un escenario de precios de las commodities que buscaban un equilibrio a la baja comparado con lo que habían sido en años pasados, no se generaron inversiones en materia agrícola adicionales a las que anualmente realizan los productores para hacer frente a las campañas.

Parcialmente positivo fue el aumento de la superficie orientada al maíz, aunque opacado esto por un retraso en políticas orientadas a la industrialización del mismo, la sola reposición de un stock ganadero que se había visto muy disminuido en el último período de CFK no fue suficiente. Tal es así que a partir del boom exportador de proteínas animales que comenzó el año pasado y que continua por estos días aparecen cuellos de botella productivos que atentan contra la sostenibilidad del proceso que tiene más de estrategia de comercialización del sector privado que de plan o política de Estado de largo plazo al margen que este último sostuvo la apertura del macrismo en este plano en busca de capturar las tan demandadas divisas que esto genera.

La carne es un bien transable, producido por agentes privados y que cuenta con distintos costos dependiendo el sistema de producción que se utilice, la inversión es la única herramienta que podría aportar estabilidad al sistema al buscar garantizar en el marco de una industria a cielo abierto el insumo fundamental en la generación de un kilo de carne que es el alimento.

El punto al que busco arribar es que todos los argentinos con los aproximadamente 55 kilos de carne que consumimos por año ya notamos hace meses los aumentos en los precios de la misma y a esto se suma el comentario del carnicero amigo: “mirá que en diciembre sube de nuevo”.

Suelo plantear en distintas charlas que lo desfasado no es el precio de la carne sino el ingreso de los argentinos, el que por efecto de la inflación, el impuesto más importante junto con el IVA que deben pagar los sectores más vulnerables, destruye su capacidad de compra.

Aquí les dejo un análisis del salario mínimo, vital y móvil en cinco distintos momentos de los últimos quince años comparado con el precio del kilo de asado publicado por el IPCVA:

  • Diciembre de 2007, SMVM $980, kilo de asado $8.78 (111,61 kilos)
  • Diciembre de 2011, SMVM $2300, kilo de asado $33.27 (69.13 kilos)
  • Diciembre de 2015, SMVM $5558, kilo de asado $112.19 (49.54 kilos)
  • Diciembre de 2019, SMVM $16875, kilo de asado $290,47 (58.09 kilos)
  • Noviembre de 2020, SMVM $18900, kilo de asado $390.91 (48.34 kilos)

Claramente dejamos infinidad de cuestiones relacionadas a la producción, el mercado interno y la economía al margen de esta simple interpelación de dos datos.

Sí, no voy a dejar de lado un dato muy importante para alejar teorías de economía política flojitas de papeles, el mejor año de la serie presentada es 2007, el trienio 2005-2006-2007 fue el de mejor performance exportadora de carne bovina del siglo XXI (solo podría verse superado por 2018-2019-2020 dependiendo los datos de este año), el presidente era Néstor Carlos Kirchner.

La exportación y el mercado interno no son incompatibles, lo que sí es incompatible es buscar sostener un relato en el cual no se produzca un salto real en la producción, en particular en la producción primaria y en consecuencia en la industria frigorífica.

Por ahora, ceteris paribus, nuestro principal producto de exportación es, fue y ¿será? Diego Armando Maradona.