Thomas Durkin , un abogado criminalista de Chicago no cree que Assange se enfrente a un juicio justo

ASSANGE. EL SILENCIO ENSORDECEDOR

Por Defend Wikileaks

El primer testigo, Mark Feldstein , historiador del periodismo y catedrático de la Universidad de Maryland, testifica que hasta ahora nunca había sucedido que un periodista haya sido acusado de difundir información confidencial , pues investiga y difunde este tipo de información por un periodista es un acto de rutina, protegido por la Primera Enmienda , que respeta el derecho del público a estar informado.

 

TAMBIÉN SOMOS MANIFESTANTES: ¡NO A SUS GUERRAS IMPERIALISTAS, LIBRE JULIAN ASSANGE!

Para obtener la versión completa en inglés de las audiencias de extradición de septiembre-octubre de Julian Assange, lea aquí:  https://defend.wikileaks.org/extradition-hearing/#day-7

 

EN EL PROCESO DEL SIGLO ESTÁ PROHIBIDO HABLAR

Septiembre-octubre de 2020, Tribunal Penal Central de Old Bailey, Londres: juicio de extradición de Julian Assange.

La idea de que la semana pasada en Londres las etapas finales de un proceso que definirlo como de época correría el riesgo de disminuir su alcance, nos deja atónitos: el silencio de los grandes medios de comunicación sobre el caso del siglo nunca ha sido más ensordecedor [i] .

Padre de 3 hijos, además de editor y periodista australiano, ha sido perseguido durante más de 10 años por realizar su trabajo en aras del interés público y por la profunda creencia de que «si la guerra puede desencadenarse con mentiras, la paz puede comenzar con la verdad». (citado de la dirección pública de JA, Trafalgar Square, Londres 2011).

En efecto, se podría decir que él no está en la barra, sino el símbolo de la rebelión contra todo un sistema que perpetúa la ilusión de una democracia , cuyos simulacros, a la luz de estos hechos, deben parecer cada vez menos creíbles.

De ahí la elección política precisa del apagón mediático casi total, ya que el público debe desconocer la dinámica precisa de lo que ha estado sucediendo durante diez años en el caso en cuestión, pero el mensaje aún debe resonar alto y claro: Cualquiera que se atreva a exponer los crímenes de guerra y las atrocidades de la mayor potencia mundial será perseguido y su vida será destruida.

Por eso, NOSOTROS TAMBIÉN SOMOS MANIFESTANTES ha decidido una vez más informarles y seguir siendo testigo de la incesante persecución política de este hombre.

A continuación se presenta el informe [ii] de los hechos más relevantes surgidos durante las últimas cuatro semanas del juicio que comenzó en febrero por la extradición de Julian Assange a Estados Unidos. La sentencia del juez está prevista para el 4 de enero de 2021 , pero la esperanza es que cualquiera que lea este informe ya podrá emitir uno, según su conciencia.

 

Primera semana

 

Testimonios de Mark Feldstein, Clive Stafford Smith, Paul Rogers, Trevor Timm.

 

Lunes 7 de septiembre – primer día

 

A pesar de parecer una violación rotunda de las normas internacionales sobre la supervisión de la equidad en los juicios, la jueza Vanessa Baraitser anuncia que se ha revocado el permiso para asistir a la audiencia de unos 40 diputados y representantes de ONG , incluido un observador de Amnistía. Internacional.

La Defensa pide la cancelación del último cargo (que establece que Julian Assange supuestamente conspiró con piratas informáticos afiliados a la red «Anonimous», incluida la acusación de ayudar a Chelsea Mannig a descifrar una contraseña y la de haber facilitado la fuga de Edward Snowden) se impuso unas semanas antes sin previo aviso, sin tiempo suficiente para preparar las pruebas y el juicio ya lleva 6 meses abierto. El juez Vanessa Baraitser que rechaza la cancelación . Luego, la Defensa pide un aplazamiento hasta enero . Esto también lo niega el juez.

El juez concede un tiempo máximo de 30 minutos a los testigos llamados por la Defensa para declarar y permite que sus declaraciones se hagan públicas.

El primer testigo, Mark Feldstein , historiador del periodismo y catedrático de la Universidad de Maryland, testifica que hasta ahora nunca había sucedido que un periodista haya sido acusado de difundir información confidencial , pues investiga y difunde este tipo de información por un periodista es un acto de rutina, protegido por la Primera Enmienda , que respeta el derecho del público a estar informado.

 

Martes 8 de septiembre – segundo día

 

El ciudadano angloamericano Clive Stafford Smith , fundador de Reprieve, una organización que defiende a los prisioneros detenidos en Guantánamo y otros lugares de detención en todo el mundo, testifica la importancia vital de difundir el material de Wikileaks en los casos legales que sigue su organización.

Mark Feldstein continúa el testimonio de ayer, subrayando la clara naturaleza política de la persecución de Assange al citar el hecho de que el FBI quería destruirlo y hacerle una advertencia a todos, el hecho de que el presidente Trump quería encarcelar a los periodistas, que el entonces director de la CIA, Mike Pompeo, llamó a Wikileaks «una agencia de inteligencia no gubernamental hostil» y que el entonces Fiscal General, Jeff Sessions, calificó el arresto de Assange como «una prioridad». Continúa su declaración diciendo que si se criminaliza la práctica de los periodistas que manejan fuentes y buscan documentos confidenciales,la mayoría de los reporteros de investigación serán procesados .

 

Miércoles 9 de septiembre – tercer día

 

Paul Rogers , profesor emérito de estudios para la paz en la Universidad de Bradford, subrayó la naturaleza política de la persecución de Julian Assange ya que, como también es evidente en sus famosos discursos públicos, sus puntos de vista no caen en los liberales tradicionales o conservadores. , sino más bien en el libertarismo y el pacifismo y se basan en los valores de transparencia y responsabilidad . Rogers continúa hablando de cómo Wikileaks encarnó estos valores, en particular en los «registros de guerra» , cuyas publicaciones, entre otras cosas, revelaron la muerte de 15.000 civiles de los que no se sabía nada., pudieron cambiar las opiniones de parte del público estadounidense con respecto a las guerras en Irak y Afganistán.

Trevor Timm , fundador de la Freedom of the Press Foundation , una organización que defiende los derechos de los periodistas y rastrea las violaciones a la libertad de prensa en Estados Unidos, comentó cuánto pone en peligro a ambos periodistas el juicio político a Assange. que sus fuentes, y constituyen un intento de reescribir la Primera Enmienda . La decisión de acusar a Assange de » conspiración» para publicar información veraz viola las libertades fundamentales de prensa.

 

Jueves 10 de septiembre – cuarto día

 

L ‘ audiencia sobre la extradición de Julian Assange se ha interrumpido debido a la aparición de síntomas similares a COVID19 un miembro de la Fiscalía. Tras el resultado negativo de la prueba, el juicio se reanudó el lunes 14 de septiembre.

 

Segunda semana

 

Testimonios de: Eric Lewis, Thomas Durkin, John Goetz, Daniel Ellsberg, John Sloboda, Carey Shenkman, Nicky Hager, Jennifer Robison, Khaled el-Masri, Dean Yates.

 

Lunes 14 de septiembre – quinto día

 

El abogado de indulto y presidente de la junta directiva (véase también más arriba), Eric Lewis , en representación de detenidos afganos y de Guantánamo en casos de tortura o abuso religioso. Lewis recuerda la declaración de Mike Pompeo de que Assange no está protegido por la Primera Enmienda como ciudadano no estadounidense. También sostiene que existe una relación peligrosa entre el papel “fundamental” de las revelaciones de la Corte Penal Internacional de Wikileaks y la relación de abierta hostilidad que Estados Unidos tiene con ella. Lewis también habló de las condiciones que tendrá que soportar Assange si es extraditado a Estados Unidos, incluidas las medidas administrativas especiales y el aislamiento., sin posibilidad alguna de someter estos tratamientos al escrutinio público.

 

Martes 15 de septiembre – sexto día

 

Continuando con el testimonio que comenzó ayer, el abogado estadounidense Eric Lewis explica que bajo el presidente Trump, el Departamento de Justicia no es un organismo independiente sino un lugar cuyas elecciones se deciden desde arriba. Lewis citó a más de mil ex fiscales federales que firmaron una declaración condenando la » obstrucción de la justicia» del presidente Trump .

La defensa luego llama a Thomas Durkin , un abogado criminalista de Chicago. Durkin no cree que Assange se enfrente a un juicio justo , ya que el caso es el resultado de procedimientos judiciales altamente politizados y las restricciones a las que estaría sujeto obstaculizarían gravemente la defensa. Durkin dice que la fiscalía parece argumentar que Assange es más responsable que Chelsea Manning , y señaló que Estados Unidos ha pedido una sentencia significativamente más larga para Assange que los 60 años que había pedido para Manning.

 

Miércoles 16 de septiembre – séptimo día

 

El periodista estadounidense John Goetz , testificó sobre su experiencia como socio de medios para las publicaciones de WikiLeaks en 2010 de Der Spiegel , en particular para los afganos diarios de guerra, el registros de la guerra de Irak y los cables del Departamento de Estado, alegando que Wikileaks pasa por un proceso editorial muy riguroso , con el fin de minimizar los riesgos. No solo eso: Wikileaks habría ocultado más nombres que el gobierno estadounidense , como lo demuestran los documentos publicados a través de FOIA (Ley de Libertad de Información). Goetz también demuestra cómo los cables sin editar que se lanzaron en 2011no deben atribuirse a la responsabilidad de Assange , como afirma erróneamente la Fiscalía. Además G. testifica cómo los documentos de WikiLeaks dan fe de la tortura de la CIA y el escape de sus responsabilidades (ver testimonio del 18 de septiembre).

Luego, la defensa llamó al notorio denunciante (o denunciante) de los Papeles del Pentágono, un ex analista militar Daniel Ellsberg , a quien otro ilustre procesado bajo la Ley dell’Espionage. Ellsberg afirma que las publicaciones de WikiLeaks en 2010 y 2011 tienen una importancia similar a la de a la publicación de los Papeles del Pentágono y estar en total desacuerdo con la narrativa equívoca de un Ellsberg «bueno» y un Assange «malo» . También da testimonio de las opiniones políticas de Julian Assange , su fuerte oposición a la guerra y la suya propia.creencia de que la justicia está garantizada por la transparencia y el sentido de responsabilidad . Tanto él como Assange sintieron que las dos guerras en Afganistán e Irak estaban mal y que estaba «claro incluso para el profano» que la guerra en Irak era un «crimen». una «guerra de agresión» según la definición de las Naciones Unidas. Ellesberg compara la guerra en Afganistán con la guerra en Vietnam , la primera es una «réplica» de la segunda, ya que los autores de ambas sabían que solo podían provocar un «enfrentamiento infinito» . Lo que había cambiado, dijo Ellsberg, era que en Afganistán (e Irak), los abusos horribles, los asesinatos ilegales y los crímenes de guerra se habían normalizado., tanto que aparecieron en «informes de campo de bajo nivel». Los registros de guerra de Irak y Afganistán se clasificaron como «secretos», mientras que los documentos del Pentágono eran todos «ultrasecretos». Al ser interrogado por la Fiscalía sobre el hecho de que Wikileaks con sus publicaciones causaría daños y riesgos a la seguridad de terceros, respondió que incluso el Departamento de Defensa de Estados Unidos tenía que admitir que no podía atribuir ninguna víctima a las publicaciones de WikiLeaks (refiriéndose al juicio de Chelsea Manning). También agrega que Assange pidió específicamente al gobierno estadounidense que lo ayudara a redactar los documentos , pero este último se negó a hacerlo .

 

Jueves 17 de septiembre – octavo día

 

John Sloboda, co-fondatore di Iraq Body Count, una ONG indipendente dedita al costante conteggio delle uccisioni di civili in Iraq, ha testimoniato di aver lavorato con Julian Assange e WikiLeaks sugli Iraq War Logs, rilasciati nell’ottobre del 2010. Il compendio di 400.000 rapporti presentati dall’esercito degli Stati Uniti, ha costituito “il più grande contributo alla conoscenza pubblica sulle vittime civili in Iraq”. Aggiunge che tali documenti hanno rivelato una stima di 000 vittime precedentemente sconosciute. La redazione dei registri ha richiesto “settimane”, afferma Sloboda, definendolo un “processo redazionale meticoloso”.

La difesa chiama a testimoniare tramite collegamento video dagli USA Carey Shenkman, un avvocato americano per i diritti umani e storico costituzionale che sta scrivendo un libro sulle analisi storiche concernenti l’Espionage Act. Shenkman ha lavorato per Michael Ratner, presidente emerito presso il Center for Constitutional Rights che era stato consultato da Assange (prima della sua scomparsa avvenuta nel 2016). Nel 2015, Shenkman e Ratner chiesero all’ONU che la protezione degli informatori dovesse includere editori come WikiLeaks e Julian Assange. Durante la sua testimonianza Shenkman asserisce che l’effetto finale di perseguire e censurare gli editori è l’inaccettabile effetto dissuasivo rispetto al libero flusso di informazioni e al loro accesso e alla libertà di espressione. A causa di quanto sia controverso l’Espionage Act, ha testimoniato Shenkman, non c’è mai stato un procedimento penale come quello contro Assange. Non c’è mai stata, nella storia secolare dell’Espionage Act, un’accusa contro un editore statunitense per la pubblicazione di segreti ai sensi di legge. Di conseguenza, non c’è mai stata un’accusa extraterritoriale nei confronti di un editore non statunitense ai sensi della legge. Pertanto, ha detto Shenkman alla corte, i giornalisti pensavano che la loro attività fosse protetta, adesso invece, il messaggio che si dà è radicalmente diverso: “qualsiasi giornalista, in qualsiasi paese della terra – in effetti qualsiasi persona – che trasmetta segreti che non sono conformi alle posizioni politiche dell’amministrazione statunitense, può ora essere accusato ai sensi dell’Espionage Act del 1917.” Shenkman continua: “Non avrei mai pensato di vedere qualcosa di simile aggiungendo che la maggior parte degli studiosi di legge concorda sul fatto che questo uso dell’Espionage Act è decisamente fuori dall’ordinario e indica inequivocabilmente un processo altamente politicizzato.

 

Venerdì 18 settembre – nono giorno

 

Il giornalista investigativo neozelandese Nicky Hager testimonia l’importanza delle pubblicazioni di WikiLeaks nel suo lavoro e afferma che i documenti militari e diplomatici rilasciati dallo stesso hanno notevolmente accresciuto la sua comprensione sullo svolgimento della guerra. Sarebbe stato impossibile scrivere i suoi libri senza queste fonti.“In caso di guerra, le informazioni classificate sono essenziali per consentire al giornalismo di svolgere il suo ruolo di informazione del pubblico, consentendo il processo decisionale democratico e scoraggiando i reati.” Hager ha lavorato con WikiLeaks sui cablogrammi del Dipartimento di Stato, ed è stato chiamato a testimoniare sul processo di redazione di WikiLeaks. Uno dei suoi compiti era quello di identificare eventuali parti che non dovevano essere rilasciate per motivi di sicurezza personale delle persone nominate. Hager ha detto di “aver potuto constatare che lo staff di WikiLeaks fosse impegnato in un processo redazionale attento e responsabile”.

La Difesa ha quindi letto una dichiarazione di Jennifer Robison, una degli avvocati del team, in cui racconta di un incontro a cui aveva assistito nell’ambasciata ecuadoriana (in cui risiedeva Assange) con Dana Rohrabacher e Charles Johnson, due rapppresentanti Repubblicani. Rohrabacher propose ad Assange di identificare la fonte delle pubblicazioni sul Comitato Nazionale Democratico (DNC) “in cambio di una qualche forma di grazia per impedire ad Assange l’incriminazione e l’estradizione negli Stati Uniti”, aggiungendo che questa rivelazione sarebbe stata di “interesse, valore e aiuto per il Presidente Trump”. Ma Assange non fornì alcuna informazione sulla fonte. Questa offerta di grazia per la Difesa dimostrerebbe la natura politica dell’accusa di Assange. Il fatto che avrebbe potuto essere graziato se avesse fornito le informazioni sulla fonte e che le accuse siano state formulate dopo che Assange aveva rifiutato di fornire tali informazioni, smentirebbe le rivendicazioni dell’Accusa del mero intento di perseguire un crimine.

La Difesa comincia a riassumere una dichiarazione di Khaled el-Masri. La dichiarazione è oggetto di contesa, perché l’Accusa (operando su istruzione del governo degli Stati Uniti) si oppone all’ammissione della stessa come prova. Julian parla dal banco degli imputati dicendo che non accetta la censura della dichiarazione di una vittima di tortura. L’accusa alla fine decide di consentire la lettura del “succo” del riassunto: “un cittadino tedesco innocente (come stabilito da un tribunale), el-Masri, fu trasferito in una prigione segreta dalla CIA nel 2003, dove fu sodomizzato, alimentato forzatamente per mezzo di un tubo attraverso il naso e sottoposto a totale privazione sensoriale. Ad oggi nessuno degli agenti responsabili è stato sottoposto a procedimento penale. Come ha spiegato John Goetz mercoledì, i documenti di WikiLeaks hanno rivelato che gli Stati Uniti avevano fatto pressioni sul procuratore tedesco minacciando “ripercussioni”. El-Masri ha inoltre citato il Segretario di Stato americano, Mike Pompeo, per minacce ai membri della famiglia di qualunque funzionario della Corte Penale Internazionale che collabori con un’indagine sui crimini statunitensi.

Dopo la dichiarazione di el-Masri, lo storico e avvocato Carey Shenkman continua la sua testimonianza del giorno precedente sulle applicazioni dell’Espionage Act nella storia. L’Accusa suggerisce che storicamente l’uso dell’Espionage Act ha dimostrato una certa “moderazione” da parte del governo, ma Shenkman ribatte che non pensa che alcuno studioso sulla questione sarebbe d’accordo. Shenkman spiega che il semplice fatto di presentare un’accusa contro un giornalista ai sensi dell’Espionage Act, anche se l’accusa non ha successo, combinato con “l’ampiezza e l’uso eccessivo” della legge, instilla un “significativo effetto dissuasivo” in tutti i media. Non solo: l’effetto pervade anche oltre il giornalismo, “perché la legge è scritta in modo così ampio che potrebbe essere usata contro chiunque legga o ritwitti informazioni della difesa nazionale. Shenkman afferma inoltre che tutti i tentativi di avviare un’azione penale contro i media, sono stati portati avanti solo nei casi di giornalisti non allineati alle politiche dell’amministrazione.

Infine, la difesa legge parti di una dichiarazione della testimonianza di Dean Yates, che era a capo dell’ufficio della Reuters di Baghdad al momento degli incidenti descritti nel video Collateral Murder, registrato a Baghdad nel luglio del 2007, in cui cecchini dell’esercito degli Stati Uniti sparano e uccidono due giornalisti della Reuters, Namir Noor-Eldeen e Saeed Chmagh, tra gli altri civili. Yates dichiara: “Se non fosse stato per Chelsea Manning e Julian Assange la verità su quanto accaduto a Namir e Saeed non sarebbe stata mostrata. Assange ha compiuto un atto di verità al 100% esponendo al mondo cosa fosse in realtà la guerra in Iraq e come si comportarono e mentirono i militari statunitensi. Il video, ripreso da migliaia di testate giornalistiche in tutto il mondo, suscitò indignazione e condanna globali.”

Terza settimana

 

Testimonianze di: Christian Grothoff, Cassandra Fairbanks, Michael Kopelman, Quinton Deeley,  Seena Fazel, Nigel Blackwood, Sondra Crosby, John Young, Jakob Augstein, Patrick Eller.

 

Lunedì 21 settembre – decimo giorno

 

Il primo testimone della terza settimana del processo di estradizione è il professore di informatica tedesco, Christian Grothoff, che testimonia delle sue ricerche sulla cronologia degli eventi che circondano la pubblicazione nel 2011 dei cablogrammi non redatti del Dipartimento di Stato, noti come Cablegate. 3 dei 18 capi d’accusa contro Assange lo accusano specificamente di aver pubblicato i cablogrammi non redatti, ma la testimonianza di Grothoff stabilisce che WikiLeaks non fu il primo organo di stampa a pubblicare quell’archivio. Altri giornalisti de The Guardian, Der Freitag, Der Spiegel lo pubblicarono per primi e finora non sono stati perseguiti per averlo fatto, e che Wikileaks ebbe cura di crittografare i file, ma azioni al di fuori del controllo di Assange portarono al loro rilascio. Quando WikiLeaks scoprì che le informazioni riservate erano pubbliche, Assange e la collega Sarah Harrison chiamarono il Dipartimento di Stato USA per avvertire che i cablogrammi non redatti erano online, ma gli avvertimenti furono ignorati.

Nel pomeriggio, la difesa legge una dichiarazione della testimone Cassandra Fairbanks, una giornalista di Washington. Nel 2018-19, Fairbanks faceva parte di una chat di gruppo su Twitter che includeva “più persone che lavoravano per il presidente Trump o erano vicine a lui”, come l’ambasciatore USA in Germania Richard Grenell (oggi direttore ad interim dell’intelligence USA) e Arthur Schwartz, “un ricco donatore del Partito Repubblicano che fa comunicazioni per l’ambasciatore e lavora come consulente informale di Donald Trump Jr.” Il 30 ottobre 2018, Fairbanks pubblica nella chat di gruppo un’intervista con la madre di Assange, “sperando che qualcuno la vedesse e si muovesse per aiutare”. Fairbanks racconta che Schwartz la chiamò indignato e che “conosceva dettagli molto precisi su un futuro procedimento penale contro Assange a causa di un fatto legato a Manning; sapeva anche in anticipo dei piani per revocare l’asilo politico di Assange. Mi ha anche detto che il governo degli Stati Uniti sarebbe entrato nell’ambasciata per prendere Assange. Ho risposto che entrare nell’ambasciata di una nazione sovrana e rapire un rifugiato politico sarebbe stato un atto di guerra, e lui ha risposto “non se ce lo permettono”. All’epoca non sapevo che l’ambasciatore Grenell in quello stesso mese, ottobre 2018, avesse elaborato un piano col governo ecuadoriano per l’arresto di Assange.” A gennaio e marzo del 2019, Fairbanks visita Assange nell’ambasciata per informarlo di tutto ciò che le era stato detto. Successivamente Schwartz le diceva al telefono di sapere che avevo riferito ad Assange quello che lui le aveva detto. Ciò sembra confermare che le conversazioni private di Assange nell’ambasciata fossero intercettate e che le registrazioni fossero inviate negli Stati Uniti. Diversi ex dipendenti di UC Global si sono rivolti al team legale di Assange per informarli della cattiva condotta e dell’attività illegale a cui avevano partecipato. Infine, Fairbanks dice che Schwartz l’ha informata del fatto che nel coordinare la rimozione di Assange dall’ambasciata, l’ambasciatore Grenell lo aveva fatto su “ordine diretto del Presidente”.

Martedì 22 settembre – undicesimo giorno

 

Il dottor Michael Kopelman, professore emerito di neuropsichiatria presso l’Istituto di psichiatria del King’s College di Londra testimonia delle sue visite con Julian Assange in prigione e delle sue valutazioni mediche. Per rispetto della privacy di Julian, non condivideremo tutti i dettagli discussi in tribunale, ma riassumeremo le parti più rilevanti. Il dottor Kopelman dice che Assange, a cui è stata diagnosticata la depressione cronica e la sindrome di Asperger, sarebbe ad alto rischio di suicidio se fosse estradato negli Stati Uniti. Lo stesso K. ha osservato in Julian “perdita di sonno e di peso e un senso di preoccupazione e impotenza come risultato di minacce alla sua vita, l’occultamento di una lama di rasoio come mezzo di autolesionismo e rimuginazioni ossessive su modi per uccidersi.” L’Accusa cerca ripetutamente di insinuare che Assange stia “falsificando” o esagerando i suoi sintomi per indurre una diagnosi ed evitare l’estradizione. Il dottor K. ribatte di essere ben consapevole di questa possibilità e di sapere come riconoscere i segni di ciò, ma di non averli trovati in A. L’articolo 91 della legge sull’estradizione del 2003 proibisce l’estradizione se “le condizioni fisiche o mentali della persona sono tali che sarebbe ingiusto o opprimente estradarlo” e l’articolo 3 della Convenzione europea dei diritti dell’uomo afferma che “Nessuno può essere sottoposto a tortura o a trattamenti o punizioni inumani o degradanti”. Il Dott. Kopelman racconta che anche del caso dell’attivista Lauri Love, la cui richiesta di estradizione è stata respinta (avendo testimoniato anche nel caso di Love) e di come si colleghi a quello di Julian. In quel caso, gli erano state date rassicurazioni sul fatto che le carceri statunitensi proteggano dal suicidio. Ma da allora, ha osservato il dottore, Jeffrey Epstein si è suicidato in prigione e Chelsea Manning ha tentato il suicidio proprio nella struttura in cui Assange sarebbe tenuto in custodia cautelare prima del processo americano. K fa anche notare che il famoso esperto di autismo, il dottor Simon Baron-Cohen, ha dimostrato che il suicidio è nove volte più probabile nei pazienti con sindrome di Asperger. Inoltre Kopelman fa notare che l’isolamento che Assange sperimenterebbe in Nord America sarebbe di gran lunga peggiore di qualsiasi cosa sperimentata all’Ambasciata o a Belmarsh.

Mercoledì 23 settembre – dodicesimo giorno

 

Il dottor Quinton Deeley, psichiatra del Servizio Sanitario Nazionale specializzato in autismo, ADHD e altri problemi di salute mentale, interviene per discutere la diagnosi attribiuta ad Assange di sindrome da Asperger, un disturbo dello spettro autistico. Deeley ha visitato Assange varie volte per un periodo di diversi mesi e ha parlato con la compagna, la madre e gli amici di Assange per convalidare le sue scoperte e preparare un rapporto. Deeley concorda con ciò che il Dr. Kopelman ha testimoniato il giorno prima, ovvero che Assange sarebbe ad “alto rischio” di commettere suicidio se fosse ordinata l’estradizione. L’Accusa, nella persona del procuratore James Lewis dedica quasi tutto il suo controinterrogatorio a mettere in discussione questa diagnosi, attaccando le conclusioni e l’imparzialità del dottor Deeley, suggerendo che il fatto che Assange abbia condotto una trasmissione televisiva, scritto libri e articoli e tenuto discorsi, indica la sua socievolezza e contraddice la diagnosi di Asperger. Il dottor Deeley confuta l’idea che queste attività contraddicano la diagnosi, al contrario, mostrano Assange nella sua zona di comfort, mentre parla a lungo di questioni di cui ha un interesse e una conoscenza molto approfonditi. In queste interviste e sessioni di domande e risposte, Assange è un “esperto in materia” e sa di preciso quali siano gli scopi del format. Lewis afferma che il fatto che Assange abbia la custodia esclusiva di un bambino sia “incoerente” con la diagnosi, suggerendo che “nessun tribunale” avrebbe dato la custodia a qualcuno che aveva “difficoltà a sviluppare rapporti con i propri simili”. L’Accusa aggiunge che le persone nello spettro autistico “mancano di empatia”, e sua madre lo ha descritto come un “padre straordinariamente altruista”. Il dottor Deeley confuta anche questa idea, dicendo che gli individui nello spettro dell’autismo possono essere buoni genitori, e non è insolito per loro essere “padri devoti, con buoni principi morali” e sensibili alla sofferenza in generale.

L’Accusa chiama il suo primo testimone (problemi tecnici hanno interrotto le testimonianze della Difesa che continueranno l’indomani), Seena Fazel, Professore di Psichiatria Forense all’Università di Oxford, specializzato in suicidi in prigione. Fazel ha visitato Assange quest’estate, mesi dopo quello che i medici hanno concordato fosse il suo periodo di depressione più grave, alla fine del 2019. Fazel dichiara di pensare che la capacità mentale di Assange non sia tale da non essere in grado di gestire il proprio rischio di suicidio, ma concorda sul fatto che Assange abbia “tratti di tipo autistico”, seppur di lieve entità. Discutendo dell’isolamento e delle lunghe pene detentive, Fazel concede che “la disperazione è un importante fattore di rischio” per il suicidio e che quello di Assange aumenterebbe se percepisse di non avere prospettive. L’Accusa tenta di sminuire la definizione di isolamento e di dipingere una visione più rosea del tipo di prigione americana che attenderebbe Assange, leggendo un lungo elenco di servizi presumibilmente offerti presso la struttura federale in Colorado. La Difesa osserva che questa descrizione non si applica alla “cellula abitativa H”, dove sarebbe detenuto Assange.

Giovedì 24 settembre – tredicesimo giorno

 

Il procedimento di giovedì consiste principalmente nella testimonianza dal vivo del dottor Nigel Blackwood, psichiatra forense consulente del NHS, che ha prodotto un rapporto per l’Accusa sulla salute mentale di Assange e sul suo rischio di suicidio in caso di estradizione. Il dottor Sondra Crosby per la Difesa, è invece Professore associato di medicina e salute pubblica presso la Boston University ed esperto sull’impatto fisico e psicologico della tortura e ha visitato Assange nell’ambasciata ecuadoriana a Londra, a partire da ottobre 2017 e nuovamente a Belmarsh. Ancora una volta, poiché le testimonianze si sono occupate della condizione medica e della storia personale di Julian, proveremo a riassumere le parti rilevanti piuttosto che fornire ogni dettaglio.

Il dottor Blackwood stabilisce che Assange è “moderatamente depresso” e riconosce che: “C’è indubbiamente qualche rischio di suicidio in caso di estradizione”, ma non pensa si tratti di un””rischio elevato”. Blackwood ha fatto affidamento sullo standard stabilito nel processo “USA contro Turner”, secondo cui la persona che deve affrontare l’estradizione debba essere “in grado di controllare” il proprio rischio di suicidio, e ha constatato che Assange, che ha definito un uomo “molto resiliente” e “pieno di risorse”, è in grado di farlo.

Nel pomeriggio depone la testimone della Difesa, Dott.ssa Sondra Crosby. Nel gennaio 2018, dopo aver visitato Julian Assange con altri due medici, ha riportato nel suo referto che quest’ultimo si trovava in “un disperato bisogno di cure”, ma non poteva ottenerle. La dottoressa Crosby ha anche scritto che la sua visita nell’ambasciata del febbraio 2019 è stata spiata e le sue note mediche sono state requisite. “Il diritto del Sig. Assange alla riservatezza medico-paziente è stato violato e così pure le sue informazioni riservate”, riporta. Testimoniando da remoto, la dott.ssa Crosby riferisce che nell’ambasciata, Assange presentava sintomi di disturbo da stress post-traumatico e disagio psicologico, e che lo stesso si lamentava di una serie di sintomi fisici che la Dottoressa Crosby trovava “molto preoccupanti” ma che non aveva modo di eseguire ciò che si rendeva necessario per gli accertamenti del caso. Sulla questione se sarebbe ingiusto inviare Julian negli Stati Uniti, Crosby dichiara: “Assange sarebbe ad altissimo rischio di suicidio”.

Alla fine del procedimento, la Difesa legge ad alta voce le importanti dichiarazioni del testimone John Young, fondatore di org che dichiara di aver pubblicato i file non redatti per primo, il 1° settembre 2011, e di Christopher Butler per le cui pubblicazioni di Wikileaks su Internet Archive, così come per quelle di Young non è stato mai richiesto l’oscuramento da parte di alcuna autorità americana preposta e nessuno le ha mai definite illegali.

 

Venerdì 25 settembre – quattordicesimo giorno

 

La giudice Baraitser riconosce per la prima volta le dimensioni politiche del caso contro Julian Assange. Durante la discussione su quando verranno presentate le argomentazioni di chiusura e quanto tempo sia necessario per prepararle dopo la conclusione delle testimonianze della settimana successiva, la giudice chiede alla Difesa se le elezioni presidenziali statunitensi avrebbero un impatto sul caso. Dopo una risposta affermativa, la giudice afferma che sperava di pronunciare la sentenza o almeno di avere argomenti per la chiusura del processo prima delle elezioni statunitensi del 3 novembre. Ma nel concedere alla Difesa quattro settimane per presentare le argomentazioni di chiusura e al Governo altre due settimane per rispondere, dichiara che la sua sentenza dovrà arrivare per forza nel nuovo anno. Kristinn Hrafnsson, redattore capo di WikiLeaks, ha reagito immediatamente a questi commenti: “Chiedendo alla Difesa in che modo l’esito delle elezioni presidenziali statunitensi avrebbe influenzato il suo caso e indicando che aveva sperato di emettere una sentenza prima del giorno delle elezioni, la giudice distrettuale Vanessa Baraitser ha riconosciuto ciò che è stato chiaro sin dall’inizio: che si tratta di un procedimento giudiziario politicamente motivato.” L’articolo 4 del Trattato di estradizione tra Stati Uniti e Regno Unito recita: “L’estradizione non sarà concessa se il reato per il quale è richiesta l’estradizione è un reato politico”.

La Difesa legge una breve dichiarazione della testimonianza di Jakob Augstein, direttore del settimanale tedesco Der Freitag, che nel 2011 pubblicò un articolo in cui indicava che il libro dei giornalisti del Guardian, Luke Harding e David Leigh, aveva svelato una password che poteva essere per i cablogrammi non redatti del Dipartimento di Stato. Conferma anche che Julian Assange aveva contattato Augstein prima della pubblicazione dell’articolo dicendogli che “temeva per la sicurezza degli informatori”. Come abbiamo riportato, le accuse per la pubblicazione dei documenti del Governo riguardano solo le pubblicazioni del Dipartimento di Stato non redatte e si basano sul postulato che ad Assange non interessasse che i nomi delle fonti fossero resi noti.

Il primo testimone dal vivo del giorno è l’esperto forense digitale Patrick Eller, che ha servito nell’esercito degli Stati Uniti per 20 anni come investigatore criminale. Ellis è ora presidente di Metadata Forensics, che fornisce indagini digitali e esami forensi in casi civili e penali. Eller ha esaminato il caso Assange e le trascrizioni della corte marziale che ha giudicato Chelsea Manning nel 2013, per analizzare l’accusa secondo cui Assange e Manning avrebbero cospirato per nascondere l’identità di Manning e rubare altri documenti.

La testimonianza di Eller stabilisce diversi punti chiave:

 

Il tentativo di craccare l’hash della password non era tecnologicamente possibile nel 2010, quando è avvenuta la conversazione;

se anche fosse stato possibile, lo scopo non sarebbe stato quello di nascondere l’identità di Manning;

se anche fosse stato fattibile, non avrebbe dato a Manning un maggior accesso ai database del Governo.

 

Quarta ed ultima settimana

 

Lunedì 28 settembre – quindicesimo giorno

 

Testimonianze di: Yancey Ellis e Joel Sickler, Maureen Baird, Lindsay Lewis, testimoni anonimi, Patrick Cockburn, Ian Cobain, Guy Goodwin-Gill, Stefania Maurizi, Robert Boyle, Andy Worthington, Jameel Jaffer.

 

L’ultima settimana di udienza per i testimoni nel processo per l’estradizione di Julian Assange inizia con Yancey Ellis, un ex avvocato militare dei Marines che esercita ad Alexandria, in Virginia. Ellis ha difeso molti clienti poi detenuti presso l’Alexandria Detention Center (ADC) dove pure Assange sarebbe detenuto prima del processo, in caso di estradizione. La questione è se l’estradizione di Assange sia “crudele o oppressiva” e se sarebbe soggetto a “tortura o a trattamenti o punizioni inumani o degradanti”. Ellis crede che sia “molto probabile” che Assange sarebbe detenuto nel blocco X dell’ADC, l’unità detentiva per la segregazione amministrativa (ad-seg) che, in altre parole, vuol dire essere posti in “stato di isolamento”. Parlando della sua esperienza in visita ai suoi clienti nell’ADC, Ellis dice che i detenuti nel blocco X vivono in poco più di 150 cmq per 22-23 ore al giorno. Nella sua dichiarazione, Ellis scrive: “Non c’è nessun’area ricreativa o per l’esercizio fisico e neppure alcuna finestra”. Rispetto alla dichiarazione dell’assistente Procuratore dell’Accusa, Gordon Kromberg, che ha scritto che i detenuti nell’ad-seg dell’ADC possono accedere a programmi carcerari e parlare attraverso porte o finestre per comunicare da cella a cella Ellis scrive: che “diverse affermazioni fatte dal signor Kromberg sono errate o incomplete: il punto focale di questa unità è prorio tenere i detenuti lontani gli uni dagli altri e oltre a questo, le misure amministrative speciali (SAM) impongono ulteriori restrizioni per quanto riguarda le comunicazioni esterne. Ellis scrive che ai detenuti a rischio di autolesionismo viene posta una “tuta di prevenzione del suicidio che immobilizza le braccia lontano dal corpo, dopo aver rimosso i lacci delle scarpe e le lenzuola, ecc.”

Successivamente la difesa chiama Joel Sickler, uno specialista in diritto penale e misure alternative al carcere con più di 40 anni di esperienza nell’assistenza agli avvocati penalisti e ai loro clienti, fondatore di Justice Advocacy Group, in Virginia. Sickler ha assistito diversi clienti detenuti all’Alexandria Detention Center (ADC) e conosce l’ADX Florence in Colorado, il carcere di massima sicurezza dove Assange rischia di essere imprigionato dopo il processo in USA, se estradato e condannato. Sickler concorda con Ellis sul fatto che prima del processo Assange sarà internato nel blocco X dell’ADC, l’unità detentiva di isolamento (ad-seg). Concorda anche con la descrizione di Ellis delle celle della prigione confermando che hanno la “dimensione di un posto auto”. Sickler rende anche testimonianza sulla mancanza di assistenza sanitaria presso la struttura di Alexandria. Inoltre, Sickler afferma che le opportunità legali per fare ricorso al regime di SAM sono incredibilmente ridotte. “È un fatto ben noto qui che anche i più piccoli ricorsi amministrativi vengono negati”, dice. “Le possibilità di fare appello alle SAM “sono vicine allo zero”. L’Accusa ha poi trascorso il pomeriggio cercando di convincere Sickler sulle generose politiche del Bureau of Prison (BoP), del personale carcerario, delle disposizioni sanitarie e descrivendo il sistema di detenzione dell’ADX per livelli, attraverso i quali i detenuti riuscirebbero a ridurre progressivamente le loro restrizioni, fino ad uscire dalle SAM. Sickler ribadisce che ciò che la BoP afferma sulla carta è molto diverso da ciò che accade nella pratica.

 

Martedì 29 settembre – sedicesimo giorno

 

L’ex direttrice del Metropolitan Correctional Center di New York, Maureen Baird, che ha lavorato nel sistema carcerario degli Stati Uniti per più di 20 anni, testimonia oggi sulle misure amministrative speciali (SAM) a cui crede che Julian Assange sarebbe sottoposto se fosse estradato negli Stati Uniti. L’argomentazione riguarda le potenziali condizioni carcerarie pre e post-processo di Assange negli USA, perché il Regno Unito non potrebbe estradare se ciò risultasse “ingiusto o oppressivo” o sottoponesse l’imputato a “trattamento inumano o degradante”. Baird spiega che le Misure Amministrative Speciali (SAM) sono un livello di restrizioni estremamente soffocanti su un prigioniero e lo privano della possibilità di comunicare. Le SAM costituiscono un ulteriore livello rispetto alle restrizioni, come l’isolamento e vengono imposte dal Procuratore Generale degli Stati Uniti solo dopo che è stata presa una decisione con il contributo di un’agenzia di intelligence. Baird testimonia che nel caso di Assange, è probabile che la CIA e il Dipartimento di Giustizia verrebbero coinvolti nella decisione di collocarlo sotto le SAM. Baird rende testimonianza sui detenuti che ha supervisionato, sottoposti a SAM: “I detenuti erano in isolamento, tecnicamente, per 24 ore al giorno. Non c’era assolutamente alcuna comunicazione, in alcun modo, con gli altri detenuti. L’unica forma di interazione umana era quando gli agenti penitenziari aprivano la fessura di osservazione durante i loro turni di ispezione dell’unità, quando il personale dell’istituto attraversava l’unità durante i turni settimanali richiesti o quando i pasti venivano consegnati attraverso la fessura nella porta. Baird dichiara che definire le condizioni ai sensi delle SAM “eccessivamente dure” sia un eufemismo e che non offrono alcuna reale possibilità di ricorso o appello. Baird concorda con la descrizione di Joel Sickler delle condizioni per i detenuti delle SAM come “desolanti e degradanti”, nonché con la descrizione di Lindsay Lewis degli “effetti devastanti causati dall’isolamento”. Le condizioni sono così tremende, ha scritto, che non riesce a credere che esistano ancora:”Non sono sicura di come il BOP sia stato in grado di continuare con questi tipi di unità di isolamento, dati tutti gli studi, i rapporti e i risultati degli orribili effetti fisici e psicologici che hanno sui detenuti.” Come ex direttrice di prigione, Baird testimonia sul fatto che crede che sia “molto probabile” che se Assange fosse posto sotto le SAM, sarebbe detenuto presso l’ADX, nell’unità detentiva di isolamento. La testimonianza di Baird contraddice molte delle affermazioni fatte dal testimone principale dell’Accusa, l’assistente procuratore degli Stati Uniti Gordon Kromberg: nelle sue dichiarazioni giurate alla corte, Kromberg ha elencato molti dei programmi sociali e terapeutici offerti all’ADX in Colorado. Baird risponde: il fatto che qualcuno suggerisca che un detenuto assegnato alle SAM sarebbe in grado di partecipare a terapie di gruppo è sconcertante per me. Il presupposto principale dell’assegnazione delle SAM è proprio quello di limitare le comunicazioni di una persona e l’unico modo per farlo è l’isolamento.

La difesa chiama Lindsay Lewis, un avvocato statunitense che ha rappresentato Abu Hamza (il cui nome legale è Mostafa Kamel Mostafa), un terrorista condannato che è detenuto presso l’ADX Florence in Colorado. Lewis, tra le altre cose, testimonia dell’impossibilità di revocare le SAM. Il testimone dell’accusa Gordon Kromberg ha suggerito che le SAM potrebbero essere revocate in caso di appello e dopo un anno talvolta non vengono rinnovate. Lewis testimonia, come ha fatto Baird in precedenza, che i detenuti devono passare attraverso un lunga ed estenunante procedura per ricorso amministrativo prima di poter citare in giudizio il Bureau of Prisons in tribunale per cercare di far rimuovere le SAM. Lewis ha detto di non aver mai sentito parlare di casi in cui un detenuto ha ottenuto con successo la rimozione delle SAM attraverso il procedimento del ricorso amministrativo.

La giudice concede l’anonimato a due testimoni di C. Global, che testimonieranno dello spionaggio di Julian Assange da parte dell’azienda presso l’ambasciata ecuadoriana a Londra. El Pais riferisce che il direttore dell’azienda, David Morales, si recò a Las Vegas dove si assicurò un contratto con un’impresa che lavorava per il principale finanziere di Trump, Sheldon Adelson, per spiare Assange e fornire registrazioni alla CIA. Le dichiarazioni dei testimoni verranno lette ad alta voce in tribunale l’indomani.

 

Mercoledì 30 settembre – diciassettesimo giorno

 

La difesa legge ad alta voce diverse dichiarazioni di testimoni in tribunale, comprese due dichiarazioni di ex dipendenti anonimi di UC Global, la compagnia di sicurezza spagnola guidata da David Morales che ha spiato Julian Assange nell’ambasciata ecuadoriana a Londra. Le dichiarazioni dei testimoni rivelano lo zelo che Morales aveva nel registrare le conversazioni tra Assange e i suoi avvocati, nonché il suo contratto con un’azienda americana per riferire le registrazioni ai funzionari dell’intelligence USA.

Patrick Cockburn è un giornalista investigativo per The Independent. “I documenti di Wikileaks hanno rivelato il modo in cui gli Stati Uniti, in quanto unica superpotenza mondiale, hanno condotto davvero le loro guerre – qualcosa che le istituzioni militari e politiche hanno visto come un colpo alla loro credibilità e legittimità. Rendere pubbliche le informazioni come hanno fatto Assange e Wikileaks ha reso la libertà di espressione un’arma: se divulgazioni di questo tipo rimanessero impunite e diventassero la norma, cambierebbero radicalmente l’equilibrio di potere tra governo e società – e in particolare i media – a favore di quest’ultima .Wikileaks ha fatto ciò che tutti i giornalisti dovrebbero fare, ovvero rendere disponibili informazioni importanti al pubblico, consentendo alle persone di formulare giudizi basati su prove sul mondo che li circonda e, in particolare, sulle azioni dei loro governi che rivelano il più grave dei crimini di stato. A mio avviso, le azioni intraprese contro Assange per aver pubblicato informazioni di così grande importanza tradiscono la vera motivazione dietro i passi senza precedenti compiuti per criminalizzare le sue azioni. Nel 2010 WikiLeaks ha ottenuto una grande vittoria per la libertà di espressione e contro il segreto di Stato e il governo degli Stati Uniti sta ora compiendo ogni sforzo per ribaltarla”.

Ian Cobain è un giornalista investigativo che lavorava con The Guardian nel 2010-11. Cobain ha riferito che i servizi segreti britannici hanno aiutato la CIA a rapire un’intera famiglia e consegnarla in Libia dove i suoi membri sono stati torturati. Se i documenti non fossero emersi nel modo in cui l’hanno fatto, il governo britannico avrebbe senza dubbio continuato a sostenere che “il Regno Unito non partecipa, sollecita, incoraggia o consente l’uso della tortura per nessuno scopo”, un’affermazione che è completamente minata dalle prove documentali ora disponibili in relazione a questo caso. “In queste circostanze, si potrebbe sostenere che il controllo dei media è più importante che mai e che le fughe di notizie e gli informatori rimangono un mezzo vitale con cui è possibile denunciare i crimini di Stato”.

Guy Goodwin-Gill è un avvocato e professore di diritto internazionale pubblico presso l’Università di Oxford: “il 16 giugno 2016 ho partecipato a una riunione presso l’ambasciata ecuadoriana a Londra per discutere gli aspetti legali internazionali dell’asilo concesso al signor Julian Assange. I presenti includevano il ministro degli Esteri dell’Ecuador, alti funzionari ecuadoriani e membri del team legale di Assange. Naturalmente ho pensato che un incontro legale di questo tipo sarebbe stato sicuro e riservato. Sono stato quindi un po’ ‘scioccato, per non dire altro, nell’apprendere alla fine del 2019 che il mio nome figurava in documenti depositati in relazione a procedimenti legali in Spagna riguardanti la divulgazione di informazioni riservate, che l’occasione della mia visita e partecipazione era stata condivisa con varie parti e che la mia “attrezzatura elettronica” potrebbe essere stata clonata e i contenuti condivisi. Il signor Assange non è un cittadino degli Stati Uniti d’America, ma la maggior parte delle accuse mosse contro di lui provengono dall’Espionage Act americano. Lo spionaggio non è definito dal diritto internazionale […] ed è comunemente considerato un reato “puramente” politico.

Stefania Maurizi è una giornalista italiana che ha lavorato con WikiLeaks per riferire sui documenti italiani all’interno dei cablogrammi del Dipartimento di Stato. “In più di un’occasione, il signor Assange mi ha espresso la sua opinione che se Wikileaks fosse esistito prima che gli Stati Uniti invadessero l’Iraq e avesse pubblicato prima ciò che successivamente ha pubblicato (il video “Collateral Murder” per esempio), la guerra si sarebbe potuta evitare o sarebbe finita prima. Il fatto è che ciò che succedeva e veniva diffuso dai governi coinvolti, in particolare dagli Stati Uniti, era in gran parte falso e non permetteva di conoscere la verità. Personalmente mi è stato dato accesso a 4.189 cablogrammi che potevano essere meglio valutati e compresi con l’assistenza di un partenariato italiano di esperti. Mi sono seduta con il signor Assange e ho esaminato i cablogrammi nel modo più sistematico possibile. Tutto è stato fatto con la massima responsabilità e attenzione.

Robert Boyle è un avvocato statunitense ed esperto di gran giurì. La sua dichiarazione racconta parti rilevanti della dichiarazione che Chelsea Manning rese alla Corte Marziale che la giudicò e in seguito discute della sua prigionia per essersi rifiutata di testimoniare davanti a un gran giurì segreto. Manning ha spiegato che, grazie alla sua posizione di analista dell’intelligence, aveva accesso alle informazioni sulle attività militari degli Stati Uniti in Iraq e alcune di queste attività contraddicevano gli obiettivi dichiarati della politica statunitense. Ha detto alla corte: “Credo che se il pubblico in generale, in particolare il pubblico americano, avesse accesso alle informazioni… questo potrebbe innescare un dibattito interno sul ruolo delle forze armate e della nostra politica estera in generale, nonché relativo all’Iraq e all’Afghanistan”. [Riguardo a Collateral Murder] Manning ha detto alla Corte che “voleva che il pubblico americano sapesse che non tutti in Iraq e in Afghanistan erano obiettivi da neutralizzare, ma piuttosto persone che lottavano per sopravvivere nell’ambiente ostile di ciò che chiamiamo guerra asimmetrica.”Anche se ho smesso di inviare documenti a [WikiLeaks], nessuno associato a [WikiLeaks] mi ha spinto a fornire ulteriori informazioni. Le decisioni che ho preso per inviare documenti e informazioni a [WikiLeaks] sono state le mie decisioni e mi assumo la piena responsabilità delle mie azioni.” Boyle ricorda in seguito che Manning è stato imprigionato per essersi rifiutato di testimoniare contro Wikileaks: “È stata posta in isolamento nonostante le preoccupazioni dichiarate riguardo agli effetti dell’isolamento prolungato sul trauma che aveva già subito dal suo precedente periodo di reclusione”. Aggiunge che Manning fosse persuasa che il governo degli Stati Uniti volesse raccogliere informazioni strategiche prima dell’audizione di Assange, come affermato dalla stessa: “Sospetto che [il governo) [sia] semplicemente interessato a visualizzare in anteprima la mia potenziale testimonianza come testimone della difesa, e tentare di minare la mia testimonianza… Questo giustifica la mia teoria secondo cui lo scopo della partecipazione a questa indagine è semplicemente quello di abusare del sistema giuridico per fini politici.”

Andy Worthington è un attivista e ricercatore nel Regno Unito che ha studiato la prigione di Guantanamo Bay per oltre un decennio. Nell’aprile 2011, ha scritto Worthington: “WikiLeaks rivela i file segreti di Guantánamo ed espone le politiche detentive come un costrutto di bugie. Nella sua ultima pubblicazione di documenti statunitensi classificati, WikiLeaks fa luce sulla famigerata icona della “Guerra al terrorismo” dell’amministrazione Bush: la prigione di Guantánamo Bay, a Cuba, che fu aperta l’11 gennaio 2002 e rimarrà aperta sotto il presidente Obama, nonostante la sua promessa di chiudere la tanto criticata struttura entro un anno dal suo insediamento. In migliaia di pagine di documenti datati dal 2002 al 2008 e mai visti prima da membri del pubblico o dei media, i casi della maggioranza dei prigionieri detenuti a Guantánamo – 765 su 779 in totale – sono descritti in dettaglio nei memorandum di JTF-GTMO, la task force congiunta a Guantánamo Bay, al comando meridionale degli Stati Uniti a Miami, in Florida, noto come Detainee Assessment Briefs (DABs). Questi memorandum […] contengono una grande quantità di informazioni importanti e precedentemente non divulgate. […] Fatti scomodi come questi […] sono cruciali per capire perché quella che può sembrare una raccolta di documenti che confermano la retorica allarmante del governo su Guantánamo – la stessa retorica che ha paralizzato il presidente Obama, e ravvivato la politica della paura al Congresso – è in realtà l’opposto: l’anatomia di un crimine colossale perpetrato dal governo degli Stati Uniti su 779 prigionieri che, per la maggior parte, non sono e non sono mai stati i terroristi che il governo vorrebbe farci credere che siano.”

Jameel Jaffer è direttore esecutivo del Knight First Amendment Institute della Columbia University. Nel 2019 ha partecipato al podcast di Jeremy Scahill, “Perseguire Julian Assange per spionaggio è un tentativo di colpo di stato contro il primo emendamento”. All’inizio di quest’anno, Jaffer si è unito al panel della Courage Foundation presso il National Press Club di Washington DC per discutere l’impatto dell’accusa di Assange sulla libertà di stampa. Jaffer scrive: “A mio avviso, l’accusa del signor Assange aveva lo scopo di scoraggiare il giornalismo, che è vitale per la democrazia americana e il successo del procedimento penale contro il signor Assange sulla base delle attività descritte nell’atto d’accusa avrebbe certamente quell’effetto. […] La legge [l’Espionage act, ndr.] prevede anche l’imposizione di […] sanzioni severe agli editori successivi, vale a dire non solo a chi rivela le notizie (o leaker) e non solo alle testate giornalistiche che per prime le pubblicano, ma a chiunque successivamente condivida le informazioni trapelate in qualsiasi canale, formale o informale. Almeno negli Stati Uniti, una discussione pubblica informata su questioni relative alla guerra e alla sicurezza sarebbe impossibile se la stampa non pubblicasse informazioni riservate. Ci sono ragioni strutturali per cui la divulgazione non autorizzata di informazioni classificate è vitale per la capacità del pubblico di comprendere, valutare e influenzare le politiche del governo relative alle guerre e alle questioni di sicurezza. Alcuni funzionari governativi hanno sostenuto che l’accusa non dovrebbe essere intesa come una minaccia alla libertà di stampa perché il signor Assange non è un giornalista, o perché WikiLeaks non è un membro della stampa. Questo argomento è del tutto irrilevante in quanto l’accusa è focalizzata proprio nelle fondamentali attività giornalistiche in cui è impegnato il Sig. Assange.

 

Giovedì 1 ottobre – diciottesimo e ultimo giorno

 

La fase probatoria dell’udienza di estradizione di Julian Assange si conclude con i sunti delle dichiarazioni finali dei testimoni. La giudice Vanessa Baraitser ha quindi annunciato che pronuncerà la sua sentenza il 4 gennaio 2021.

Fuori dal tribunale dopo il procedimento, la compagna di Assange, Stella Moris, si è rivolta ai sostenitori e alla stampa:

 

“Questa è una lotta per la vita di Julian. È una lotta per la libertà di stampa”, ha detto. Moris ha ribadito che Julian rischia una condanna a 175 anni di carcere nonostante l’accusa abbia ammesso che non sia in grado di dimostrare che qualcuno sia stato danneggiato a seguito delle informazioni rilasciate da WikiLeaks.

 

“L’accusa degli Stati Uniti sta cercando di rendere le normali attività giornalistiche, che sono del tutto legali in questa giurisdizione, un reato estradabile”, ha detto.

 

“Gli Stati Uniti dicono che possono processare qualsiasi giornalista, in qualsiasi parte del mondo, se non gli piace quello che pubblica”.

 

“Questo caso sta già intaccando la libertà di stampa. È un attacco frontale al giornalismo, al diritto del pubblico di sapere” e alla nostra capacità di far rendere conto ai potenti.

 

“Terribili crimini sono stati commessi in Iraq e in Afghanistan. Terribili crimini sono stati commessi a Guantanamo Bay. Gli autori di quei crimini non sono in prigione. Julian sì.”

 

[i]Sollecitiamo i lettori a verificare quanti e soprattutto quali media nazionali ed internazionali abbiano coperto il caso Assange e come lo abbiano fatto negli ultimi anni, mesi, giorni: è un’eccellente cartina al tornasole per capire il livello di attendibilità di un mezzo d’informazione, non credete?

 

[ii]La gran parte delle informazioni contenute nell’articolo sono frutto della traduzione e rielaborazione (ai fini della sintesi) della traduttrice e giornalista pubblicista Veronica Tarozzi, della copertura quotidiana sull’udienza per l’estradizione di Julian Assange a Londra da parte della Courage Foundation, reperibile nella sua versione integrale inglese, completa di link alle fonti qui: https://defend.wikileaks.org/extradition-hearing/#day-7

 

 

 

WE TOO ARE PROTESTERS: NO TO YOUR IMPERIALIST WARS, FREE JULIAN ASSANGE!

 

We are a group of mothers, fathers, teachers, students from all over the world, extremely concerned about the health conditions, as well as the violation of the most basic human rights of the journalist and publisher Julian Assange.

 

The multi award-winning journalist, in fact, has been detained for over a year in solitary confinement in the maximum security prison of Belmarsh, pending extradition to the United States, where, as stated by UN experts, he will hardly be able to make use of a fair trial and risks up to 175 years in prison or even the capital punishment.

 

The reason for his long political persecution (of which the imprisonment in Belmarsh marks only the last stage), although for nine long years there has been an ignoble legal and media misdirection, finally became evident on 11 May 2019, when the Scotland Yard Police raided the Ecuadorian embassy in London, where Julian Assange had previously sought and obtained political asylum, dragging him off to lock him up in solitary confinement in Belmarsh, like a dangerous criminal.

 

It was in fact declared a few hours after his arrest that he was “taken into custody” for a request for extradition by the American government on charges of cybercrime and espionage. Omitting in this way the fact that the operations carried out by Assange in the public interest are the normal routine of every investigative journalist and, following this, that the material was in its time published by the major world newspapers. This also violates the rule that would prevent extradition from the UK to the US for political reasons.

 

But let us finally come to the reason why Julian Assange was imprisoned in a maximum security prison, as we have said, not in a State that is accustomed to similar abuses of the law, but in the United Kingdom: due to the publication of classified documents which attest corruption and war crimes!

 

In particular, the site he founded in 2006, Wikileaks, among the many news that have never been possible to prove wrong, has revealed the systematic torture of Guantanamo prisoners; he documented how the wars in Afghanistan, Iraq, etc., were created for reasons of economic interest and how the number of terrorist attacks in these territories, after the US and its allies intervention, has increased exponentially. Not only that: among the many things that Wikileaks has revealed there are all kinds of abuses perpetrated in numerous countries and hundreds of thousands of civilian victims in Afghanistan and Iraq at the hands of the American army.

 

Among these documents, in 2010, the publication of the chilling video “Collateral Murder“, in which American soldiers shot from a helicopter on civil and unarmed targets, killing a dozen people, including some men who tried to lend rescue an injured man, and two Reuters journalists. In this dramatic story, two children are also seriously injured (whose father lost his life along with others, in an attempt to help one of the two journalists). All while snipers were sneering amused as you would in a video game and calling the unknown victims, “bastards”.

 

For this reason, after the long and indecorous political-judicial persecution of Julian Assange in 10 years of systematic violation of his fundamental human rights, while ignoring the will and right of us citizens to become aware of crucial information of public interest, we now refuse to witness a further prolongation of the psychological and physical torture against the journalist, as reported by the United Nations special rapporteur against torture, Nils Melzer, also knowing that Assange is already in an extremely worrying health condition, as reported by hundreds of doctors.

 

We also refuse to encourage the authoritarian drift of the countries that are allowing this dramatic development, in particular the United Kingdom, having for years deprived a journalist of the right to liberty for practicing his profession, furthermore violating his right to a fair trial, the right to take care of his health and at the same time, marking a very dangerous precedent against freedom of the press and expression. It should also be noted that the numerous appeals from the United Nations, the Council of Europe, all the major human rights organizations, international journalists and doctors and countless petitions signed by representatives of civil society, who spoke out loud to the British authorities for his immediate release, so far they have not had the expected effects.

 

This is why we believe it is essential for the present and especially for the future of democracy in the United Kingdom, as well as in the rest of the world, that all citizens of all latitudes and especially the British, take a clear position in favour of human rights of political prisoner Julian Assange, to do everything possible to put pressure on British institutions and/or other countries directly involved in the case, in particular the USA and Australia.

 

There are many ways to demand that justice could finally be done in the Assange case, to protect the most basic human rights and with them the right of expression. One of these could be, for example, writing a letter or an email to the Home Office Secretary in the UK. Everyone who takes the time to write a letter will attest to the UK government that there are dozens more who think the same way, so even a couple of hundred letters will make a difference.

 

We tried to put some ideas together, supporting a mailbombing campaign for the UK’s Home Secretary, Priti Patel, in order for her to show her willingness to enforce British democracy and sovereignty, protecting the rights of Julian Assange beyond American interest. Feel free to add these points to your letter and/or email and express why you think Julian Assange’s health deserves to be properly cared for, along with his right to freedom. Here is the email address of the UK Minister of the Interior: public.enquiries@homeoffice.gov.uk (here also the postal address and other useful contacts).

 

Here are some crucial information that can help you write your email:

 

Nils Melzer, UN Special Rapporteur on torture and other cruel, inhuman or degrading treatment or punishment, had declared: “In 20 years of work with victims of war, violence and political persecution I have never seen a group of democratic States ganging up to deliberately isolate, demonise and abuse a single individual for such a long time and with so little regard for human dignity and the rule of law. The collective persecution of Julian Assange must end here and now!”

 

Over 100 doctors have written an open letter to the Home Secretary in UK, stating: “From a medical point of view, on the evidence currently available, we have serious concerns about Mr Assange’s fitness to stand trial [..]. Most importantly, it is our opinion that Mr Assange requires urgent expert medical assessment of both his physical and psychological state of health. Any medical treatment indicated should be administered in a properly equipped and expertly staffed university teaching hospital […]. We have real concerns, on the evidence currently available, that Mr Assange could die in prison. The medical situation is thereby urgent. There is no time to lose”.

 

Almost 1000 journalists have written an open statement in defence of Julian Assange, that says: “The legal action underway against Mr Assange sets an extremely dangerous precedent for journalists, media organizations and the freedom of the press. […] We, journalists and journalistic organizations around the globe, express our grave concern for Mr Assange’s wellbeing, for his continued detention and for the draconian espionage charges. […] As journalists and journalists’ organizations that believe in human rights, freedom of information and of the public’s right to know, we demand the immediate release of Julian Assange.”

 

Amnesty International and Human Rights Watch oppose Julian Assange’s detention and extradition highlighting serious human rights violations due to his work with Wikileaks: violation of his right to freedom of expression; violation of his right to liberty, arising from any pre-trial detention and/or prison sentence that was imposed on the basis of a prosecution that violated his freedom of expression; violation of his right to life, if the death penalty were to be available in any proceedings that he might face in the USA; being held in conditions that violate his rights to humane treatment and respect for his dignity and violation of his right not to be subjected to cruel, inhuman or degrading treatment or punishment.”

 

But the groups of activists and the associations that have mobilised are numerous all over the world, therefore we invite you to visit their social pages and/or their websites to join them in the next actions that can go from the the square demonstration, to the sit-in, email bomb and much more and evaluate which is the most congenial way for you to make your voice heard.

 

Furthermore, if you would like to join our “we too” page, we invite you to ask the immediate release of the publisher and journalist Julian Assange as a signal of the will to begin a path of peace and start diplomatic negotiations to end imperialist wars in the world once and for all. You can do so by sending us one or more photos with the words “WE TOO ARE PROTESTERS: NO TO YOUR IMPERIALIST WARS, FREE JULIAN ASSANGE!” and send it to: wetooareprotesters@gmail.com or to the Facebook group “Free Julian Assange“.

 

We also encourage you to mobilise yourself in all other useful forms, such as videos, organized conferences, letters and/or emails to local parliamentarians, talking about Assange in local schools, in an attempt to put pressure on institutions so that Julian Assange is released immediately. Here’s the internet page Defend Wikileaks with some useful links.

 

We count on the fact that you too, mothers and fathers, teachers and students, citizens of the world, are willing to act to defend your right to know the important facts of the world, advocating for human rights and the rule of law, both so seriously threatened in the Julian Assange case to seriously jeopardize the entire democratic system.

 

WE TOO ARE PROTESTERS: NO TO YOUR IMPERIALIST WARS, FREE JULIAN ASSANGE!

 

Versione italiana:

 

WE TOO ARE PROTESTERS: NO TO YOUR IMPERIALIST WARS, FREE JULIAN ASSANGE! (ANCHE NOI PROTESTIAMO: NO ALLE VOSTRE GUERRE IMPERIALISTE, LIBERATE JULIAN ASSANGE!)

 

Siamo un gruppo di madri, padri, insegnanti, studenti di tutto il mondo, estremamente preoccupati per le condizioni di salute, nonché per la violazione dei più elementari diritti umani, del giornalista ed editore Julian Assange.

 

Il pluripremiato giornalista è infatti detenuto in isolamento da oltre un anno nel carcere di massima sicurezza di Belmarsh, a Londra, in attesa di estradizione negli Stati Uniti, dove, come affermato dagli esperti delle Nazioni Unite, sarà altamente improbabile che possa essere sottoposto ad un processo equo. Negli USA, oltre alla pena capitale, rischia fino a 175 anni di carcere.

 

Il motivo della sua lunga persecuzione politica (di cui l’incarcerazione a Belmarsh marca solo l’ultima tappa), sebbene per nove lunghi anni ci sia stato un ignobile depistaggio legale e mediatico, è infine diventato palese l’11 maggio del 2019, quando la Polizia di Scotland Yard ha fatto irruzione nell’ambasciata dell’Ecuador a Londra, dove Julian Assange aveva precedentemente chiesto ed ottenuto asilo politico, prelevandolo di peso per rinchiuderlo a Belmarsh in regime d’isolamento, alla stregua di un pericoloso criminale.

 

È stato infatti dichiarato poche ore dopo il suo arresto che veniva “preso in custodia” per una richiesta di estradizione da parte del governo americano con l’accusa di crimini informatici e spionaggio. Sorvolando in questo modo sul fatto che le operazioni compiute da Assange nel pubblico interesse sono la normale routine di ogni giornalista investigativo e, che a seguito di ciò, quel materiale sia stato a suo tempo pubblicato dalle maggiori testate giornalistiche mondiali. In questo modo si viola anche la regola che impedirebbe l’estradizione dagli UK agli USA per motivazioni politiche.

 

Ma veniamo finalmente alla ragione per la quale Julian Assange è stato incarcerato in una prigione di massima sicurezza, come abbiamo detto, non in uno stato dove si è abituati a simili abusi del diritto, ma bensì nel Regno Unito: a causa della pubblicazione di documenti militari che attestano corruzione e crimini di guerra!

 

In particolare, il sito da lui fondato nel 2006, Wikileaks, tra le tante notizie che non è mai stato possibile smentire, ha svelato le torture sistematiche dei prigionieri di Guantanamo; ha documentato come le guerre in Afghanistan, Iraq, etc., siano state create per motivi di interesse economico e come in questi territori il numero di attacchi terroristici, dopo l’intervento USA e dei suoi alleati, sia aumentato esponenzialmente. Non solo: tra le tante cose che Wikileaks ha svelato ci sono abusi di ogni sorta perpetrati in numerosi paesi e centinaia di migliaia di vittime civili in Afghanistan e Iraq per mano dell’esercito americano.

 

Tra questi documenti, nel 2010, fece particolarmente scalpore la pubblicazione dell’agghiacciante video “Collateral Murder” , in cui soldati americani sparano da un elicottero su obiettivi civili e inermi, uccidendo una dozzina di persone, tra le quali alcuni uomini che tentano di prestare soccorso a un ferito e due giornalisti della Reuters. In questa drammatica storia anche due bambini vengono gravemente feriti (il cui padre perde la vita insieme ad altri, nel tentativo di prestare soccorso a uno dei due giornalisti). Il tutto mentre i cecchini sghignazzano divertiti come si farebbe in un videogame e chiamando le ignote vittime, “bastardi”.

 

Per questo, dopo la lunga ed indegna persecuzione politico-giudiziaria verso Julian Assange in 10 anni di sistematica violazione dei suoi diritti umani fondamentali, ignorando allo stesso tempo la volontà e il diritto di noi cittadini di prendere coscienza di informazioni cruciali di pubblico interesse, ci rifiutiamo ora di assistere ad un ulteriore prolungamento della tortura psicologica e fisica ai danni del giornalista, come riportato dal relatore speciale delle Nazioni Unite contro la tortura, Nils Melzer, sapendo inoltre che Assange si trova già in una condizione di salute estremamente preoccupante, come denunciato da centinaia di medici.

 

Rifiutiamo anche di incoraggiare la deriva autoritaria dei paesi che stanno permettendo questo drammatico sviluppo, in particolare il Regno Unito, avendo privato per anni un giornalista del diritto alla libertà per aver esercitato la sua professione, violando oltretutto il suo diritto ad un processo equo, il diritto di prendersi cura della propria salute e segnando al tempo stesso un precedente molto pericoloso contro la libertà di stampa e di espressione. C’è altresì da sottolineare come i numerosi appelli delle Nazioni Unite, del Consiglio d’Europa, di tutte le principali organizzazioni per i diritti umani, di medici, di giornalisti internazionali e innumerevoli petizioni firmate da rappresentanti della società civile, che hanno chiesto a gran voce alle autorità britanniche il suo rilascio immediato, finora non hanno sortito gli effetti sperati.

 

Questo è il motivo per cui riteniamo essenziale per il presente e soprattutto per il futuro della democrazia nel Regno Unito, così come nel resto del mondo, che tutti i cittadini di tutte le latitudini e particolarmente quelli britannici, prendano una posizione chiara a favore dei diritti umani del prigioniero politico Julian Assange, affinché si faccia tutto il possibile per esercitare pressioni sulle istituzioni britanniche e/o degli altri paesi coinvolti direttamente nel caso, in particolare gli USA e l’Australia.

 

Esistono molti modi per pretendere che sia fatta finalmente giustizia nel caso Assange, per proteggere i diritti umani più elementari e con essi il diritto di espressione. Uno di questi potrebbe essere, ad esempio, quello di scrivere una lettera o un’email al Ministero degli Interni. Tutti coloro che si prenderanno il tempo di scrivere una lettera attesteranno al governo del Regno Unito che ce ne sono dozzine in più che la pensano allo stesso modo, quindi anche un paio di centinaia di lettere potranno fare la differenza.

 

Abbiamo cercato di mettere insieme alcune idee, sostenendo una campagna di mailbombing per la Ministra dell’Interno del Regno Unito, Priti Patel, affinché dimostri la sua volontà di far rispettare la democrazia e la sovranità britanniche, proteggendo i diritti di Julian Assange aldilà dell’interesse americano. Sentiti libera/o di aggiungere questi punti alla tua lettera e/o email ed esprimi il motivo per cui pensi che Julian Assange abbia il diritto di essere curato adeguatamente e il diritto alla libertà. Ecco l’indirizzo email del Ministro degli Interni, nel Regno Unito: public.enquiries@homeoffice.gov.uk (qui anche l’indirizzo postale e altri contatti utili).

 

Ecco alcune informazioni cruciali che possono aiutarti a scrivere la tua e-mail:

 

Nils Melzer, relatore speciale delle Nazioni Unite sulla tortura e altre pene o trattamenti crudeli, disumani o degradanti, ha dichiarato: “In 20 anni di lavoro con vittime di guerra, violenza e persecuzioni politiche non ho mai visto un gruppo di Stati democratici riunirsi per isolare deliberatamente, demonizzare e abusare di un singolo individuo per così tanto tempo e con così poco rispetto per la dignità umana e lo stato di diritto. La persecuzione collettiva di Julian Assange deve finire qui e ora!”

 

Oltre 100 medici hanno scritto una lettera aperta al Ministro degli Interni del Regno Unito affermando: “Da un punto di vista medico, sulle prove attualmente disponibili, nutriamo serie preoccupazioni riguardo all’idoneità del signor Assange di essere processato […]. Soprattutto, è nostra l’opinione che Assange richieda una valutazione medica urgente del suo stato di salute sia fisico che psicologico da parte di esperti. Qualsiasi trattamento medico indicato dovrebbe essere somministrato in un ospedale adeguatamente attrezzato e dotato di personale esperto. Abbiamo fondate e certificate preoccupazioni che il signor Assange potrebbe morire in prigione. La situazione è quindi urgente. Non c’è tempo da perdere”.

 

Quasi 1000 giornalisti hanno scritto una dichiarazione aperta in difesa di Julian Assange dicendo: “L’azione legale in corso contro Assange costituisce un precedente estremamente pericoloso per i giornalisti, le organizzazioni mediatiche e per la libertà di stampa. […]Noi, giornalisti e organizzazioni giornalistiche di tutto il mondo, esprimiamo la nostra grave preoccupazione per il benessere del signor Assange, per la sua detenzione continua e per le accuse di spionaggio draconiane. […]Come giornalisti e organizzazioni di giornalisti che credono nei diritti umani, nella libertà di informazione e nel diritto di conoscenza del pubblico, chiediamo il rilascio immediato di Julian Assange”.

 

Amnesty International e Human Rights Watch si oppongono alla detenzione e all’estradizione di Julian Assange evidenziando gravi violazioni dei diritti umani dovute al suo lavoro con Wikileaks: violazione del suo diritto alla libertà di espressione; violazione del suo diritto alla libertà, derivante da qualsiasi detenzione preventiva e/o pena detentiva imposta sulla base di un procedimento giudiziario che viola la sua libertà di espressione; violazione del suo diritto alla vita, dato che la pena di morte potrebbe essere un’opzione negli Stati Uniti; violazione del suo diritto ad un trattamento umano e al rispetto per la sua dignità e violazione del suo diritto a non essere sottoposto a trattamenti o pene crudeli, disumani o degradanti”.

 

Ma i gruppi di attivisti e le associazioni che si sono mobilitati sono numerosi in tutto il mondo, ti invitiamo dunque a visitare le loro pagine social e/o i loro siti per unirti a loro nelle prossime azioni che possono andare dalla manifestazione di piazza, al sit-in, al mailbombing e tanto altro ancora e valutare quale sia la modalità a te più congeniale per far sentire la tua voce.

 

Se poi vorrai unirti alla nostra pagina “we too”, ti invitiamo a chiedere che l’editore e giornalista Julian Assange venga rilasciato immediatamente come segnale della volontà di cominciare un cammino di pace ed avviamento di negoziati diplomatici per porre fine alle guerre imperialiste nel mondo una volta per tutte. Potrai farlo mandandoci una o più foto con la scritta “WE TOO ARE PROTESTERS: NO TO YOUR IMPERIALIST WARS, FREE JULIAN ASSANGE!” e inviarla a: wetooareprotesting@gmail.com o al gruppo Facebook “Free Julian Assange”.

 

Ti invitiamo inoltre a mobilitarti in tutte le altre forme utili, quali video, conferenze organizzate, lettere e/o email ai parlamentari locali, parlandone nelle scuole locali, petizioni, etc. nel tentativo di fare pressione sulle istituzioni affinché Julian Assange sia rilasciato immediatamente. Ecco la pagina di “Defend Wikileaks” con alcuni link utili.

 

Contiamo sul fatto che anche voi, madri e padri, insegnanti e studenti, cittadini di tutto il mondo, siate disposti ad agire per difendere il vostro diritto di conoscere i fatti importanti del mondo e vi facciate promotori dei diritti umani e dello stato di diritto, entrambi così gravemente minacciati nel caso Julian Assange da mettere seriamente a repentaglio l’intero sistema democratico.

 

WE TOO ARE PROTESTERS: NO TO YOUR IMPERIALIST WARS, FREE JULIAN ASSANGE!

 

TAMBIÉN SOMOS MANIFESTANTES: ¡NO A SUS GUERRAS IMPERIALISTAS,

LIBRE JULIAN ASSANGE!