Desde hace dos semanas que el macrista auditor de la nación e histórico parlamentario, Miguel Ángel Pichetto, se lanzó a una campana mediática contra el Papa Francisco y la iglesia Argentina,

PICHETTO MIENTE SOBRE EL PAPA Y LA DOCTRINA SOCIAL

Por Lucas Schaerer

El ex senador no leyó la encíclica «Fratelli Tutti» que no solo no promueve el pobrismo, sino que reivindica el trabajo digno y señala que la ayuda social debe ser transitoria. No fue solo un artículo en el diario La Nación con un duro titular («El pobrismo, una perversión de la doctrina social de la Iglesia»), sino que repitió estos falsos conceptos sobre Francisco en programas de televisión y radio sumando la amplificación en las redes sociales.

 

 

 

Por Lucas Schaerer

La Politica Online

13/11/2020

 

Desde hace dos semanas que el macrista auditor de la nación e histórico parlamentario, Miguel Ángel Pichetto, se lanzó a una campana mediática contra el Papa Francisco y la iglesia Argentina, con eje en su pastoral villera del AMBA. No fue solo un artículo en el diario La Nación con un duro titular («El pobrismo, una perversión de la doctrina social de la Iglesia»), sino que repitió estos falsos conceptos sobre Francisco en programas de televisión y radio sumando la amplificación en las redes sociales.

A Pichetto no le faltan recursos, con su salario alcanza 470 mil pesos al mes. Pero su campaña mediática contra el primer Papa jesuita y argentino se enmarca en un contexto global y local que se debe ponderar.

Hace poco más de un mes el Pontífice argentino publicó su segunda encíclica, «Fratelli Tutti» o «Hermanos Todos». El documento no cayó simpático a ciertos poderes. En Italia, la Liga del Norte comparte discurso con Pichetto. Ambos tienen discursos anti-inmigrantes pero llamativamente nunca cuestionan el tráfico humano para la explotación laboral, en el rubro de la industria textil o el campo donde más víctimas se reclutan, como para la explotación sexual.

Para varios expertos en doctrina social de la iglesia, los argumentos de Pichetto no son propios. Alguien le escribió el guion para la embestida.

No es menor que en la iglesia argentina una docena de obispos perdieron poder. Algunos por alcanzar la edad de jubilación -siendo que el Papa tiene la potestad de autorizar continuidad en el servicio a la iglesia-, otros porque se les pidió la renuncia como el caso del obispo de los partidos bonaerenses de Avellaneda y Lanús, Rubén Óscar Frassia, expulsado tras sancionar a un sacerdote que reivindicó la lucha de las Madres de Plaza de Mayo.

Los ataques a Bergoglio también nacen desde su círculo más íntimo, en la Santa Sede. No sólo por su encíclica «Fratelli Tutti». Tienen terror a su modo de gobernanza: con transparencia de las finanzas, la desinversión de la industria de los combustibles fósiles y el fin de la impunidad contra los pedófilos.

Tampoco toleran sus alianzas terrenales. Una con el mundo índígena, la primera vez en la historia de la iglesia que se conforma una Conferencia Eclesial Amazónica, lo que pone al mismo de debate un líder indígena con un cardenal. La otra con los movimientos populares del mundo, con quienes realizó tres encuentros personales -el primero en Bolivia y dos en el Vaticano- y en la Semana Santa de este año les dedicó una misiva.

La primera autoridad de la iglesia católica argentina, por ahora la única, que salió en defensa del Papa Francisco fue el arzobispo de la ciudad de La Plata y ex rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), Víctor Manuel Fernández. En un reportaje realizado por Radio María el monseñor señaló que «le llama la atención escuchar en los medios que el Papa es pobrista, o sea que quiere mantener a los pobres en la pobreza, que no trabajen, que no luchen por salir adelante. Una locura».

Este reportaje fue realizado al otro día del artículo de Pichetto en el diario La Nación. «Que el Papa es un pobrista, que la doctrina quiere trabajo pero el Papa los quiere en la pobreza para no trabajar. Esto lo inventaron los políticos para darle al Papa y muchos católicos se prenden».

Entonces el arzobispo de La Plata y experto en teología apunta a los propios. «¿Los católicos leyeron Fratelli Tutti? Porque para el Papa en la encíclica el gran tema es el trabajo» y leyó cita textual para retrucar a Pichetto y quienes replican su falso argumento. «El trabajo es la mejor ayuda para un pobre» y clamó: «no lean la encíclica a través de Pichetto, o un periodista cualquiera que odia al Papa. Andá a leer, a ver, si dice lo que dice Pichetto».

El reportaje al obispo de La Plata y teólogo de confianza del Papa apunta directo a los fieles ya que Radio María nace de la propia iglesia en la provincia de Córdoba, de donde es oriundo Fernández, pero que su clero se mantiene en un perfil alejado de los pastores con olor a oveja, que impulsan la misión con una opción preferencial en los pobres, con un método de sinodalidad construyendo una iglesia hospital de campaña que asiste a los heridos espirituales y sociales sin juzgar, ni condenar.

«El Papa dice que la ayuda o subsidio es provisorio y que debemos lograr que tengan trabajo para ganarse el pan con su trabajo. No existe peor pobreza que no tener trabajo. Que no es solo ganar dinero, sino el crecimiento de la persona», siguió citando al Papa con parresía «Tucho», el apodo del arzobispo que no pierde la clásica tonada cordobesa.

El monseñor sale hablar a los medios, postea en sus redes, escribe artículos y participa de conversatorios on line porque considera que «no se debe perder la batalla cultural» y que este «reduccionismo ridículo» que realizan los Pichetto sobre el Papa «impone la tontería» que «nosotros», en referencia a los católicos como primer lugar, «deben responder hasta lo obvio porque perdemos la batalla cultural, nos ganan en las redes y medios», afirmó Fernández en una entrevista realizada por Alejandro Bonet, profesor de Doctrina Social de la Iglesia Católica en los Seminarios Arquidiocesanos de Santa Fe y Rosario.

En otro reportaje con formato on line, realizado para la nueva Universidad Latinoamericana de las Periferias (ULPE), el arzobispo de La Plata expresó que «todo lo que dice el Papa en la encíclica es polémico. La pena de muerte. Imaginate como cae en los republicanos en EE.UU. La guerra justa, lo que dice de los migrantes, el derecho de la propiedad. Son bombas. El Papa salió a decir las cosas sin tapujos, porque antes era más suave e igual mal interpretaron».

Para Víctor Manuel Fernández es válido recordar los orígenes familiares de Bergoglio. «Viene de familia piamonteses. Son muy fanáticos del trabajo. Por su naturaleza de familia tiene una honda valoración por el trabajo. Por eso es burdo, tonterías mayúsculas, que él quiere ver pobres sentadas en el sillón esperando que le lleven la comida al sofá. Pero por más que parezca obvio debemos responder. En Argentina existe un fascismo asombroso».

Para cerrar su ponencia on line el obispo de La Plata y teólogo deja un mensaje directo a los movimientos y organizaciones populares. Les ruega no caer en la violencia.

«El amor fraterno no es algo que debemos evitar, como si fuera una utopía que no produce nada. En Ghandi el amor tenía mucho lugar, era un gran valor, la capacidad de amar al enemigo. Frei Betto decía: ‘por supuesto amar al enemigo porque me pidió Jesús, también porque estoy convencido que no existe lucha sin amor’. El propio laico y beato riojano, Wenceslao Pedernera, antes de morir le pidió a su familia que no tuvieran rencor. La lucha de los movimientos populares debe ser con amor, aunque debe ser directa, potente, sin esconder nada. Pero no caer en su violencia, en sus redes, porque esa violencia la manipulan para despretigiarte, para hacerte pasar como un adolescente rebelde y nada más».

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