El 29 de octubre de 2020 ocurrieron cinco acontecimientos de gran importancia en la vida económica, política y social de la Argentina.

CRÓNICA DE UN DÍA AGITADO

Por Néstor Miguel Gorojovsky * (FOTO)

Una de las razones por las cuales en la Argentina la propiedad inmueble cotiza en dólares es para asegurarle al oligarca el valor en moneda internacional de los terrenos para luego extraer esos dólares del país hacia cubiles, cuevas y guaridas fiscales en el resto del planeta, donde está su verdadera patria.


Por Néstor Miguel Gorojovsky *

Patria y Pueblo/ La Señal Medios

29/10/2020

El 29 de octubre de 2020 ocurrieron cinco acontecimientos de gran importancia en la vida económica, política y social de la Argentina.

Los mencionaremos en un orden aproximadamente similar al de la cantidad de personas estimativamente afectadas por cada uno.

a) La fuerte caída de la cotización en pesos del dólar delictivo conocido como «blue».

Esta noticia afecta a toda la población del país: el mercado negro de divisas es el ariete de un intento de golpe devaluatorio; lo fogonean la oligarquía, el imperialismo y sus agentes políticos locales.

Lo financian dos o tres grandes fondos extranjeros de inversión (que a su vez canalizan buena parte de los negociados externos de la plutocracia argentina).

Es la primera señal de que la estrategia antidevaluatoria desplegada por Martín Guzmán va por la vía correcta.

Pasó desapercibido.

b) La extensión de la Asignación Universal por Hijo, anunciada por TV por el propio presidente de la Nación.

Esta medida beneficia a a 1.000.000 de habitantes de la República.

Setecientos mil surgieron de la aplicación del  Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), y 300.000 fueron relegados en el goce de sus derechos por el régimen ultraderechista y oligárquico de ocupación extranjera a cargo de nativos que presidió Mauricio Macri.

c) El pedido de la bancada justicialista (mayoritaria) del concejo deliberante de la localidad entrerriana de Santa Elena a la intendencia (también justicialista) para que reactive los reclamos por la recuperación para el Estado de los terrenos del cerrado frigorífico Santa Elena (ex Liebig) conocidos como «El Quebracho».

Es la menos divulgada de todas y merece ser descripta con cierto detalle.

Esta tierra fue privatizada de un modo oscuro, en beneficio de la familia Etchevehere y parte de la misma corresponde a la fracción reclamada por Dolores Etchevehere en el juicio sucesorio contra su madre y sus hermanos.

En esa fracción también están las tierras arrebatadas a la Escuela Agrotécnica 151 que Dolores se compromete a devolver al establecimiento educativo (todos estos atentados contra el despotismo oligárquico le han valido estar presa en este momento).

Esta noticia afecta, como mínimo, a todos los habitantes de Santa Elena, y, por repercusión de una eventual solución contraria a los arrebatadores, al conjunto del país.

d) El desalojo judicial de los terrenos de dominio de la empresa El Bellaco S.A., en la localidad bonaerense de Guernica.

Este acontecimiento involucró a alrededor de tres mil personas, a la inmensa mayoría de las cuales se les pudo solucionar previamente la necesidad que manifestaron.

Como este desalojo ha sido convertido por la prensa oligárquica en una ofensiva contra el gobierno popular de Alberto Fernández y una puñalada trapera al de Axel Kicilioff, explicaremos en detalle qué condiciones objetivas lo hicieron forzoso.

El Bellaco (inmejorable denominación para la empresa) tenía baldíos estos terrenos, en espera de que su paulatina integración a una malla urbana creciente incrementara su valor venal.

Es el típico negocio parasitario de la oligarquía: comprar tierra barata, esperar a que la inversión ajena (especialmente pública) la valorice, y venderla cara.

Este negocio es una de las razones por las cuales en la Argentina la propiedad inmueble cotiza en dólares: asegurarle al oligarca el valor en moneda internacional de los terrenos para luego extraer esos dólares del país hacia cubiles, cuevas y guaridas fiscales en el resto del planeta, donde está su verdadera patria.

Durante el régimen de Martínez de Hoz, Jorge Rafael Videla y otros genocidas el sátrapa económico bonaerense James Smart -ministro de Economía bonaerense durante el sicariato de Ibérico Saint Jean y sus secuaces (gente como Camps, Etchecolatz, Aníbal Gordon, etc.)- engendró desde el Estado -en una intervención estatal profundísima que ningún liberal ha criticado- una gravísima escasez de terrenos aptos para vivienda en el área metropolitana, por medio de una ley de tierras nunca modificada en lo sustancial.

Gracias a esa intervención estatal durísima y contraria al interés popular, la región, cuyo crecimiento demográfico (subrayémoslo) ya es sólo vegetativo y no por migraciones interiores, padece un terrible y creciente hambre de tierra urbana.

No es la única, pero sí la principal.

Al mismo tiempo, el régimen de 1976 colocó cargas explosivas de altísimo poder en las vigas maestras de la estructura económica argentina que el país no pudo destruir luego.

El consenso implícito de 1983 fue (y la UCR se sintió allí a sus anchas) abrir el juego electoral mientras se mantenían las bases del régimen económico y de propiedad instalado a partir de 24 de marzo de 1976.

El gobierno de Alfonsín mantuvo en su sitio las cargas explosivas recibidas de Bignone y su amanuense económico Wehbe e incluso profundizó su capacidad destructiva, y el régimen de traición nacional de Carlos Menem (sólo diferenciable del de Macri porque frente a este último su manejo institucional parece digno de Dinamarca) la hizo volar definitivamente por los aires.

La escasez de tierras urbanizables a bajo costo se combinó así con la creciente incapacidad de ofrecer empleo a masas crecientes de la población, y finalmente el hambre de tierras se incrementó.

Muchas veces, a los sectores más humildes de la sociedad y las organizaciones que los defienden no les queda otra salida que tomar tierras flojas de papeles dominicales (según sus dirigentes es el caso de los terrenos del Bellaco en Guernica) para no dormir en las veredas de las calles o en los umbrales de los negocios.

Y así fue que las tierras de Guernica sufrieron una súbita «invasión» que pronto  propiciara una intervención del Bellaco ante la justicia provincial.

Ésta, con su habitual sensibilidad al interés monopolista y rentístico, ordenó el desalojo inmediato.

El gobierno peronista de la Provincia de Buenos Aires consiguió dos prórrogas sucesivas.

Aprovechó el tiempo ganado para encontrarle soluciones habitacionales provisorias a la casi totalidad de los protagonistas de la toma y se comprometió a dar las definitivas.

Al final de la segunda prórroga el propio Sergio Berni, Ministro de Seguridad, pidió una tercera, pero el juez la denegó.

Mientras esto sucedía, el fiscal Condomí Alcorta se aprestaba a marchar a toda prisa al terreno para sacarse una selfie demostrativa que circuló por Instagram («¡Váyase a saber si a ser presentada ante un bellaco!», habrá dicho algún malpensado).

Habían quedado en las tierras del Bellaco unas pocas casillas. Los ocupantes de esas casillas pertenecían básicamente a dos categorías: (a) testaferros y paloblancos de pequeños bellacos que, si la toma prosperaba, esperaban hacer el mismo negocio que el mayor, pero a pequeñísima escala (la ideología dominante siempre es la ideología de las clases dominantes).

Militantes de partidos del más acendrado antiperonismo de ultraizquierda, dispuestos a convertir en una batalla campal la devolución de las tierras al Bellaco, que pese a todo era su propietario legal y lo seguirá siendo hasta que llegue la revolución socialista o lo pueda vender con ganancia.

También había unos pocos remanentes de las agrupaciones de ocupantes originales.

Es de destacar que el mismo día en que tendría lugar el desalojo estos últimos, a medida que la gestión oficial los iba convenciendo de acogerse a la solución provincial de sus problemas, eran reemplazados subrepticiamente por otros, vinculados a los partidos del antiperonismo ultraizquierdista.

Fueron básicamente estos últimos, junto a los testaferros y paloblancos, quienes resistieron el desalojo.

Al mismo tiempo, desde fuera de los límites de las tierras del Bellaco, la resistencia a las fuerzas de seguridad incluyó diversas bellaquerías adicionales y contundentes, con piedras y otros objetos arrojadizos.

Este teatral «combate», que tuvo repercusión mediática global, era el resultado deseado por los antiperonistas de ultraizquierda, que así pudieron retirarse satisfechos de sí mismos… sin haber satisfecho -eso sí- la necesidad de nadie más, como sí lo hizo el gobierno de la provincia.

e) El quinto hecho que sacudió ese día fue el pacífico desalojo judicial de los campos de Casa Nueva en las cercanías de Santa Elena que, en su lucha interna contra el resto de su familia, ocupó Dolores Etchevehere con el apoyo del Dr. Juan Grabois y compañeros de su Proyecto Artigas de explotación agroecológica del suelo.

Aquí las afectados directamente son muchas menos personas, y no describiremos en detalle la matonería oligárquica de los Etchevehere; sobra con las imágenes televisivas.

Sí merece destacarse el apretón de manos a la policía entrerriana de la ex ministra de Represión del régimen macrista y agente de la National Endowment for Democracy Patricia Bullrich.

En clave de sainete, era como si el Almirante Isaac Rojas hubiera felicitado en público uno por uno a los perpetradores de la fusilación de los basurales de José León Suárez del 9 de Junio de 1955.

En todo caso haremos sin embargo notar que el pueblo de Entre Ríos ha vivido como una victoria -y no como una derrota del campo popular- esta visibilización súbita de una de las escandalosas maneras en que se hacen con el dominio de tierras los integrantes de la Sociedad Rural Argentina, en particular una familia con dos ministros de Agricultura (uno de Macri, otro de Videla).

Por lo tanto, expreso mi beneplácito por el éxito que está teniendo el gobierno en su combate contra los devaluadores.

Demuestro mi alegría por la extensión de derechos a un millón de habitantes más de nuestro país,  que se hace mayor si se piensa que se logra poco después de terminar la política de arrasamiento y saqueo presidida por Macri y en medio de una pandemia de graves consecuencias sobre la economía real.

Espero que la intendencia de Santa Elena logre hacer justicia con los terrenos apropiados indebidamente por el clan Etchevehere, acompaño en su lucha sucesoria a Dolores Etchevehere y la felicito por haberse acercado al pueblo argentino que el resto de su familia detesta.

Me enorgullezco de las soluciones habitacionales y vitales que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires ha dado a la inmensa mayoría de ocupantes de las tierras de El Bellaco.

También recomiendo a la Provincia de Buenos Aires ejercer el máximo de precaución al cumplir las órdenes judiciales por vía policial para no caer en las provocaciones de los mismos que en 2008 estuvieron junto a la Sociedad Rural Argentina.

Entre 2015 y 2019 atacaron mucho más al movimiento obrero que a Mauricio Macri, y en su lejano origen de socialismo contubernista se prestaron a legitimar al gobierno de la Década Infame bendecido por Horacio Rodríguez Larreta (abuelo) desde un Congreso donde obtuvieron bancas en exceso gracias a la abstención radical en las elecciones de 1932.

Por último sería bueno que el fiscal Condomí Alcorta comprenda que la dimensión de los hechos en los que se vio involucrado no toleran frivolidades.

NMG/