Por eso Buenos Aires se metió para adentro. Para muchos, lo que es pueblo huele a turba. Y lo que canta, desafina.

OTRO OCTUBRE

Por Carlos Caramello

Pasó. Los obreros fueron. Arrastrando los pies con el cansancio. En mangas de camisa. Sudados. Gritones. Alertas. Porque ya habían aprendido a mirar a los ojos a los dueños de todo y no era cuestión, entonces, que en un golpe de noche le apagaran al que les mostró que no tenían que agachar la frente.

Por Carlos Caramello*

La Tecl@ Eñe

9/10/2020.

“Yo vi una turba histérica, incivil,
que a la Casa Rosada se acercaba,
mientras que en la memoria se mezclaba
como un recuerdo, ya, el presente hostil”

Silvina Ocampo

¿Fue Juan Perón o fue el antiperonismo?

Porque los productores de esa Plaza todavía andan rumiando desencuentros mientras algunos se la atribuyen a Evita, otros como Cipriano Reyes se la adueñan de prepo y la porteñidad clausura canceles y persianas ante la masa torva y orillera que canta que, a la niña hermosa, le va a dar una cosa que empieza con P… guarangos.

Porque, de ese 17, fue más hacedor el patrón que el peronismo, que todavía no existía.

Lo hicieron con su desafío, con su soberbia. “Anda a reclamárselo a Perón«, provocaban cuando los obreros reclamaron el pago del feriado del 12 de octubre: el teniente coronel estaba preso y, seguramente, el decreto que había firmado habitaba la misma celda que él.

Pasó, sin embargo, que los obreros fueron.

Arrastrando los pies con el cansancio.

En mangas de camisa.

Sudados. Gritones.

Alertas.

Porque ya habían aprendido a mirar a los ojos a los dueños de todo y no era cuestión, entonces, que en un golpe de noche le apagaran al que les mostró que no tenían que agachar la frente.

Por eso Buenos Aires se metió para adentro.

Para muchos, lo que es pueblo huele a turba.

Y lo que canta, desafina.

Los mármoles pálidos de los frontis de Recoleta temblaron.

No de miedo: de indignación.

¿Cómo se atreven? Negros, cabecitas, grasas.

¿Qué es esta respuesta de los que no deberían tener voz?

¿Qué significa esta suerte de rebelión de los que, se supone, son mansos?

¿A dónde quieren llegar?

Insolentes… malagradecidos.

Esos sentimientos construyeron octubre.

La idea de que aún quedaban amos y, por supuesto, esclavos.

La arrogancia infinita de las y los que, vaya a saber por qué, siempre se sienten superiores.

La jactancia de los privilegiados.

Engreídos de papel maché.

Fatuos. Petulantes.

En sus rencores habita el germen de la Plaza.

Sobre sus abusos caminan los que fueron llegando desde Berisso y La Matanza.

Contra sus injusticias perseveran  los que cruzaron a nado el Riachuelo.

La fiesta de esa tarde-noche la financió su altanería y su desdén.

Las invitaciones las cursaron ustedes con su desprecio por los que bailaron y gozaron a la luz de unos pocos focos, con la música de la voz de Perón.

Yo sé que la alegría del pueblo es su tristeza pero, a pesar de todos los esfuerzos que han hecho, la “tertulia” viene durando ya 75 años.

Por eso vengo a avisarles que ese octubre lo montaron ustedes.

Lo cincelaron a fuerza de insultos, vejaciones, maltratos.

Ultrajes de todos los tamaños.

Lo construyeron en el hambre de esos que sólo tienen hambre.

Llevándose a los débiles por delante.

Tirando de esa piola invisible que aprieta como el miedo.

El 17 de octubre lo hicieron ustedes.

Y si siguen así, van a volver a hacerlo.

 

CC/

 

NOTA DE LA NAC&POP: *Carlos Caramello es Licenciado en Letras, escritor y autor junto a Aníbal Fernández de los libros “Zonceras argentinas al sol” y “Zonceras argentinas y otras yerbas”,  y “Los profetas del odio”. Su último libro editado es  “Zonceras del Cambio, o delicias del medio pelo argentino”.