Según los medios de comunicación, empresas y personas desean abandonar el país

JUVENTUD, MITOS Y REALIDADES DE LA EMIGRACIÓN.SIN RAÍCES

Por Carlos Chino Fernández

Los jóvenes de menores recursos no piensan en viajar. No así en la situación de los sectores de mayores recursos económicos y nivel socio-educativo. No obstante, los jóvenes en general –y de ahí nuestra preocupación-, se encuentran en gran medida desvinculados con la idea de proyecto colectivo, de país.

 

 

Por Carlos Chino Fernández

 

[…Estamos como el árbol de muy pocas raíces que en cualquier momento cae de cara en el suelo con el cielo en las ramas, los pájaros en vuelo. Por eso hay que amparar a los que están creciendo, a los que van llegando con la inocencia confundida, porque les han determinado un eterno horizonte de pájaros del aire y no podrán mañana asentarse en el suelo ni regresar al nido…]

( Hamlet Lima Quintana, fragmento)

Según los medios de comunicación, la situación económica y las consecuencias del tratamiento de la pandemia, están llevando a una avalancha de empresas y personas a abandonar el país, o bien, a incrementar el deseo de hacerlo a la brevedad.

La idea de este texto es analizar el alcance de esta situación, especialmente en los jóvenes

Podemos decir sin detenernos en detalles, que los jóvenes emigrantes de nuestro país pertenecen a sectores sociales medios o medios altos, y que las causas de sus partidas son atribuidas a la situación económica, la inseguridad, o la falta de proyectos profesionales o laborales. El problemas que quisiéramos subrayar, es la desvinculación real o auto-percibida de un sector de nuestros jóvenes, en relación al resto de la sociedad y la poca identificación que sienten con el país que los vio nacer. Este comportamiento se agrava si intentamos establecer la vinculación de estos jóvenes con la participación política y con la opinión que tienen de la política y de la dirigencia política en general

Muchos de ellos refieren a la situación del país como si no tuvieran raíces, aunque muchos de los que se fueron, reconocen extrañar a sus familias y amigos. A este sentimiento de indiferencia por el lugar de nacimiento, se suma la sensación de frustración y desilusión de no pocos jóvenes acerca de su propio destino en Argentina

Tomemos el Instituto de Ciencias Sociales (INSOD) de la UADE. Fue realizado un sondeo de opinión entre habitantes de la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires de nivel socioeconómico medio-alto y alto y con un promedio de edad de 32 años. El 75% de los encuestados evaluó la posibilidad de emigrar del país.

Según la ONU, 1 millón de argentinos vive fuera del país (2%) de la población argentina. Los países de recepción más importantes son, España, EEUU, Chile, Italia y Paraguay. Desde los años ´90, que el comportamiento demográfico se mantiene sin grandes sobresaltos. Los dos momentos de mayor emigración son los que coinciden con la crisis 2001-02 y desde finales de 2015-16, hasta el presente.

La población extranjera que vive en nuestro país es algo más de 2 millones de personas (4%) de la población total. Con lo cual, la emigración no es ninguna catástrofe. Sí, existe una sensación de desesperanza en especial en los jóvenes cuando a la crisis económica crónica se le suma la situación de la pandemia, con independencia de las estrategias de abordaje de la misma.

Veamos en concreto la situación de los jóvenes

En América Latina, según la OIT, más de 25 millones de jóvenes de 15 a 24 años, buscan trabajo pero no lo consiguen. El 60% de los que tienen empleo, lo hacen en la informalidad. Los jóvenes que no trabajan ni estudian, llegan al 22%

La tasa de desocupación de los jóvenes duplica a la de los adultos. Los menores de 29 años en la Argentina, suman un 20% de desocupados. El 40% de los jóvenes entre 16 a 29 años son pobres. La indigencia llega al 10% y la desocupación en las mujeres jóvenes asciende a un 25%.

Los jóvenes entre 18 y 24 años, no completó en un 35% el colegio secundario. Seis de cada diez, no estudian en 2020. De la población joven que está en situación de pobreza, solo el 27% llega a la Universidad y de los sectores medios, lo hace en un 34%

Desde ya que los jóvenes que trabajan y se encuentran en mejor situación social, tienen otras perspectivas y pueden proyectarse hacia el futuro con menos incertidumbre. En estos casos y según otros sondeos y encuestas específicas, ven un desfasaje entre las exigencias en el trabajo y las ofertas académicas existentes. Preanuncian menos trabajo a causa del avance de las tecnologías de la digitalización. Exigen más flexibilización horaria, salarial y tienen nuevos desafíos profesionales más ligados a sus deseos personales

Otra Encuesta denominada “Carrera de los sueños”, a cargo de Gallup durante el 2019, sobre 150 000 encuestados en América Latina, en donde participaron 13 000 de Argentina, nos dice:

Un 29% no se identifica con la Empresa. El 38%, tiene una carrera de sus sueños, pero no una organización. El 68%, tiene atracción por los atributos de Empresas, solo el 3% está trabajando en las mismas. Es decir, lo que está marcando este sondeo, es que los jóvenes con mejores perspectivas se ven a sí mismos de forma individual, con independencia de las organizaciones productivas y del país en donde se encuentren sea el propio o el de residencia

Los jóvenes de menores recursos no piensan en viajar, sencillamente porque no pueden ya que sus destinos están ligados a la visión que tienen de sus posibilidades. No así en la situación de los sectores de mayores recursos económicos y nivel socio-educativo. No obstante, los jóvenes en general –y de ahí nuestra preocupación-, se encuentran en gran medida desvinculados con la idea de proyecto colectivo, de país.

Sin detenernos en los detalles que cada partido político o movimiento social propongan, es un dato para que los adultos nos ocupemos, ya que las nuevas generaciones son la garantía de proyección de una Nación.

[…Habrá que hundir un brazo entre la tierra y atrapar las memorias de todos los abuelos para que tengan alimento con claro fundamento los hijos de los hijos, los que están en el viento…]

Hamlet L. Quintana

 

Octubre de 2020

Carlos Chino Fernández