La oportunidad en la política puede ser causal de éxito o fracaso rotundo de un modelo de desarrollo elegido en un momento determinado.

EN SU MOMENTO

Por Julio De Vido (hijo).

Argentina  contaba hasta 2015 con el plan nuclear más ambicioso de su historia. La instalación de tres plantas financiadas por China y Rusia con tecnología nacional con fines pacificas mejorando los procesos industriales, la utilización de los isótopos radiactivos, las radiaciones nucleares, las variaciones electromagnéticas de los componentes del núcleo atómico y técnicas biofísicas afines, para la prevención, diagnóstico, terapéutica e investigación médica.

Por Julio De Vido (hijo)

Identidad Colectiva

13/09/2020

La oportunidad en la política puede ser causal de éxito o fracaso rotundo de un modelo de desarrollo elegido en un momento determinado.

La propia definición de oportunismo consta de dos acepciones, una de tinte más crítico y una más amplia y genérica:

1. Actitud de la persona que, generalmente en sociedad, se acomoda a las circunstancias para obtener provecho, subordinando, incluso, sus propios principios

2. Habilidad para aprovechar las oportunidades.

Acuñando la segunda, dicha habilidad es una de las bases para convertir al político en estadista y al empresario en hombre o mujer de negocios integrado con las necesidades de la demanda, o simplemente, de su cliente sea quien sea y donde este se encuentre. Estar en el lugar indicado en el momento justo.

Para no entrar en diatribas semánticas que condicionen al lector en este artículo omitiremos la palabra oportunista y utilizaremos la palabra oportuno que tiene mucho mejor marketing.

La historia está plagada de hechos oportunos, y en el campo de la economía y el desarrollo agropecuario con nombrar solo algunos rápidamente entenderemos a que hacemos referencia.

En 1956 se funda el INTA, en la antesala de lo que se denominaría la “revolución verde” que sentó las bases de la producción de alimentos que tenemos hoy por hoy, revolución biotecnológica mediante, el instituto tuvo un rol clave en la creación y adaptación de tecnologías orientadas al sector agropecuario.

También haciendo referencia a esta última, en 1996 Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en liberar un evento transgénico, en esa oportunidad, la soja RR, resistente al herbicida glifosato.

Un verdadero hecho oportunista (no pude omitir la palabra) que dinamizó la producción de granos y cereales en Argentina y derivó en las más de cien millones de toneladas de producción con la que contamos actualmente.

Chile y Uruguay fueron oportunos, el sector foresto industrial es uno de los de mayores potencial dentro de las cadenas agropecuarias nacionales sin embargo una serie de factores llevaron a su estancamiento comparado a las políticas de los países vecinos, Chile llevo adelante una política que lo llevo a duplicar desde los años noventa, década a década su producción de celulosa y actualmente produce en cantidad más de cinco veces la producción argentina (2016, 880 mil Tn. vs. 5 millones Tn.).

Conocido por todos nosotros es el caso de Uruguay, la instalación de la primera pastera en su territorio derivó en un conflicto social que condujo a tener interrumpida la circulación del puente internacional Gral. San Martin alrededor de 1300 días sin que ello afecte el plan uruguayo que está encarando la construcción de su tercera pastera y produce tres veces más celulosa que Argentina.

Sin embargo, dicho conflicto sembró una fuerte postura ambientalista en contra de este tipo de industrias y entre otras cosas tras una confusa trayectoria política condujo a De Angelis al Senado, paradojas de la historia.

Claro que este solo episodio no explica el total del estancamiento del sector, en los noventa sufrió fuertemente por la pérdida de competitividad generada por la ley de convertibilidad y tampoco pudo ser beneficiaria de los flujos de inversión extranjera directa que se dieron circunstancialmente en esa década y solo se realizaron inversiones de mantenimiento.

La secretaría de Agricultura conducida por el Dr. Vet. De Urquiza y posteriormente por el Ing. Cheppi fueron oportunas en conducir un plan de aumento de la producción de carnes porcinas y aviares en el marco del crecimiento de su consumo interno y potencial externo cuando se trataba de dos agroindustrias fuertemente demandantes de importaciones que actualmente tienden al autoabastecimiento y generan interesantes saldos exportables.

Pocos se atrevían en su momento a acusar a dichas actividades de generadoras de pandemias mundiales o a agitar un avispero como el que se verificó con la posibilidad de firmar un acuerdo marco con China para la instalación de granjas porcinas.

Argentina a través del Ministerio de Planificación contaba hasta 2015 con el plan nuclear más ambicioso de su historia.

La instalación de tres plantas de generación eléctrica nuclear financiadas dos de ellas por China y una por Rusia con tecnología nacional gracias a los avances en la materia que se habían dado en los doce años de gobierno y las externalidades positivas que genera esa industria solo por mencionar aquellas que tienen fines pacificas van desde la mejora de procesos industriales hasta la utilización de los isótopos radiactivos, las radiaciones nucleares, las variaciones electromagnéticas de los componentes del núcleo atómico y técnicas biofísicas afines, para la prevención, diagnóstico, terapéutica e investigación médica.

Claro, para 2015 HBO no había estrenado la miniserie “Chernobyl” sembrando un manto de dudas y sospechas contra una de las energías más limpias del mundo.

La construcción de la oportunidad es factible pero costosa, es por ello que el aprovechamiento de esas situaciones coyunturales que se dan en la historia definen el perfil de dirigentes que, bien intencionados, serán considerados como líderes del sector en el que se desarrollen.

JDh/