La iniciativa América Crece es expedita, escueta, y no requiere de negociación alguna entre instancias gubernamentales.

NORTE «AMÉRICA CRECE» A COSTILLAS NUESTRAS

Por María Luisa Ramos Urzagaste, Aníbal García Fernández y Alberto Hernández

Trump impone a su candidato en el BID pieza clave en la iniciativa América Crece, la nueva Alianza para el Progreso. La expansión de la influencia de EEUU en Latinoamérica y el Caribe mediante la Iniciativa América Crece permite a ese país evadir controles parlamentarios obligatorios en los países involucrados.

Por Alberto Hernández

NAC&POP

16/09/2020

Las dictaduras sangrientas que asolaron el continente, promovidas y financiadas por los Estados Unidos, con gobiernos republicanos pero también demócratas, para terminar con la influencia de Cuba y la proliferación de los movimientos de izquierda en los años 70 y 80, que se dio en llamar Plan Cóndor, ha vuelto a reeditarse en la última década con el objetivo de expandir el Neoliberalismo y terminar con los gobiernos populares y las resistencias a las políticas de ajuste y exclusión social.

Con otras formas no tan violentas pero sí más sofisticadas que incluyen:

  • la formación de un sentido común colonizado a través de las redes de comunicación digital,
  • Los medios hegemónicos,
  • Algunas iglesias y
  • Organizaciones no gubernamentales; de
  • La acción desestabilizadora de los operadores económicos y financieros, de
  • la acción de los organismos multilaterales y otras instituciones como el FMI, el BID, la OEA;
  • El financiamiento de grupos organizados de derecha y sectores de las fuerzas de seguridad y militares;
  • La acción de sectores políticos propensos siempre a desestabilizar y a tentarse con la interrupción del orden democrático y el estado de derecho;
  • La manipulación de la justicia para perseguir a los dirigentes populares indóciles a sus designios, que se conoce como lawfare o guerra judicial;
  • La permanente actividad de inteligencia y de las embajadas en actividades conspirativas; los embargos y chantajes económicos, como el que sufren desde hace décadas Cuba y ahora Venezuela y Nicaragua.

Esos mecanismos se han puesto en práctica en Honduras en 2009 para derrocar a Manuel Zelaya con lo que se dio en llamar “golpes blandos” con la participación del parlamento y los militares.

En 2012 sirvieron para derrocar al presidente paraguayo Fernando Lugo.

En 2016 en Brasil con Dilma Rouseff.

En 2019 a Evo Morales en Bolivia que no fue tan blando.

Hay que contabilizar en esta ofensiva la persecución judicial y proscripción de Rafael Correa, Inacio Lula Da Silva, Evo Morales y con menos suerte para ellos, Cristina Fernández de Kirchner.

Esta geopolítica norteamericana también incluye formas de control más complejas y que no son tan perceptibles.

El contador Daniel Roy operando el SWIFT como forma de chantaje financiero, por ejemplo.

Ahora queremos poner sobre el tapete esta suerte de nueva y menos sutil Alianza para el Progreso que se llama América Crece.

América Crece pretende sumar a la lógica neoliberal yanqui a todo el continente con la zanahoria del crecimiento, el empleo y la calidad de vida.

Fue memorable el discurso del Che (*) en aquélla asamblea de la OEA en Punta del Este denunciando aquella iniciativa del gobierno de John Fitzgerald Kennedy que debería repetirse para denunciar esta otra de hoy que tiene como primera manifestación visible esta maniobra de Donald Trump.

Trump uería imponer(rompiendo con la histórica tradición de que debe ser un latinoamericano) al candidato norteamericano Mauricio Claver-Carone para presidir los destinos del BID, herramienta clave para llevar adelante América Crece, obligando a la Argentina a retirar la candidatura de Gustavo Béliz.

Lo ha logrado.

Entre los firmantes de este acuerdo llevado a cabo en 2019 no se encuentran Cuba, Nicaragua ni Venezuela.

Argentina lo firmó en épocas de Mauricio Macri, tal como figura en el sitio de la Cancillería Argentina donde se informa que “Cabe recordar que el 28 de noviembre de 2018, en el marco de la visita del presidente Donald Trump a la Argentina en ocasión de la Cumbre del G20, tuvo lugar una ceremonia en el Palacio San Martín con la participación del Canciller Jorge Faurie, el Ministro de Transporte Guillermo Dietrich y otras altas autoridades nacionales, en la cual el presidente de OPIC, Ray Washburne, firmó seis Cartas de Intención por las que OPIC manifestó su decisión de llevar a cabo los procesos de evaluación para brindar financiamiento a proyectos de inversión en los sectores de infraestructura, energía y logística, cuyo valor total se estima en más de 3 mil millones.(**)

El gobierno de Alberto Fernández debería revisar este acuerdo que, como se mencionan en los artículos siguientes, que a diferencia de los Tratados de Libre Comercio (TLC), no requiere que institución alguna de la democracia intervenga para su aprobación y ejecución lo que queda demostrado por su total falta de difusión pública.

A continuación dos notas esclarecedoras sobre el tema a cargo de María Luisa Ramos Urzagaste del portal América Latina en movimiento y Aníbal García Fernández de la CELAG.

Alberto Hernández

(*) https://youtu.be/4E6bj97h6B0

(**) https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/visita-la-argentina-de-ivanka-trump-asesora-del-presidente-de-los-eeuu

 

AMÉRICA CRECE: EL CABALLO DE TROYA DE EEUU

Por María Luisa Ramos Urzagaste

ALAI

La expansión de la influencia de EEUU en Latinoamérica y el Caribe mediante la Iniciativa América Crece permite a ese país evadir controles parlamentarios obligatorios en los países involucrados y avanza hacia un reformateo de la dependencia económica, financiera y política de la región.

La iniciativa América Crece que fue lanzada en 2019 tiene un formato muy trumpiano: es expedita, escueta, y no requiere de negociación alguna entre instancias gubernamentales.

Tampoco precisa de consultas a los parlamentos, mucho menos involucra a segmentos de la sociedad civil, porque el formato de Memorando de Entendimiento así lo permite.

Así como le gusta al presidente norteamericano Donald Trump, el mecanismo para afianzar la presencia de empresas norteamericanas en Latinoamérica y el Caribe impone la firma de un Memorando de Entendimiento, MoU por sus siglas en inglés, que sella el compromiso del gobierno en cuestión, para cumplir la hoja de ruta que trazarán los distintos organismos y agencias norteamericanas.

¡Cuidado! Abarcan más que el TLC

Mediante este procedimiento ya no se involucrarán en engorrosas negociaciones de tratados de libre comercio, TLC, para mejorar su balanza comercial, para obtener jugosos contratos estatales, realizar cambios a la legislación y en general adecuar a sus intereses el diseño del esquema de inversiones de los países.

Dicho así, suena aún más grosero que los propios TLC. Esos tratados de libre comercio que a Trump tampoco le gustan. No por nada ya sepultó el TLCAN e impuso sus propias reglas en el T-MEC.

Además, las distintas administraciones ya aprendieron la historia de resistencia de la sociedad civil latinoamericana que durante años se opuso a esos tratados y que les generó muchos dolores de cabeza no solo a los distintos gobiernos de EEUU, sino también a los gobernantes de los países de Latinoamérica y el Caribe.

Trump y su administración tampoco quieren enmarcarse en las reglas de la Organización Mundial de Comercio.

Por eso ha encontrado el formato, que al parecer puede funcionarle por ahora, pues los gobiernos con los que ha firmado (nótese la palabra: firmado, no negociado) esos MoU permanecen genuflexos ante la voluntad del empresario presidente.

A través de América Crece, Estados Unidos y los gobiernos de la región (donde por ahora son parte Argentina, Chile, Jamaica, Panamá, Colombia, Ecuador, Brasil, El Salvador y Honduras y hace poco se incorporó Bolivia) hacen un compromiso diplomático de alto nivel de encaminar la agenda que será trazada por los organismos y agencias norteamericanas y sus respectivas entidades empresariales de los países.

El MoU que avala a América Crece es un amplio paraguas que aguanta todo, absolutamente todo lo que el gobierno de turno permita, mientras la población no lo sepa, permanezca en cuarentenas caóticas, con hambre y esté sumida en el miedo por la pandemia.

Es previsible que EEUU y sus agencias no estarán interesados en realizar inversiones de caminos rurales, o mejoras hospitalarias en algún poblado alejado de las capitales, salvo que sea para la foto.

Ahora con América Crece avalada por el MoU firmado, tienen el mecanismo para orientar las inversiones de los gobiernos hacia obras de gran infraestructura, útiles a sus intereses, donde se mencionan especialmente los proyectos energéticos, entiéndase gas, litio y proyectos hidroeléctricos de envergadura, por ejemplo.

Hay que subrayar y reiterar dos aspectos fundamentales en este formato que ahora aplica EEUU:

La firma de un MoU permite evadir (por ahora) a los parlamentos, pues no son tratados o acuerdos, que según algunas constituciones deben pasar por el escrutinio de esos entes e incluso someterse a referendos.

El mecanismo legal de Memorando de Entendimiento les permite evitar ese dispositivo de control.

Se trata no solo de una fuerte señal política, sino fundamentalmente de un compromiso de los gobiernos firmantes de priorizar, consultar y coordinar con EEUU y sus agencias los temas importantes de inversión.

Este segundo punto es una enérgica señal no solo hacia afuera, sino fundamentalmente hacia el interior de sus países, ya que impone la ruta del destino de las inversiones.

Lo mañoso de estos memorandos es que parecen inocuos, pues no llaman mucho la atención, ya que, a diferencia de tratados o acuerdos, no es el presidente o presidenta quien firma, sino un ministro o ministra quien asume compromisos que atingen a todo el Estado.

Aquí cabe por tanto alertar sobre las dimensiones y las áreas críticas que involucra dicho mecanismo del MoU, y sus posteriores acuerdos a partir del mismo.

Los parlamentos pueden y deben hacer las consultas y advertencias necesarias para evitar que las futuras inversiones o diseños de proyectos de los países sean digitados desde el norte.

No se debe olvidar que cuando EEUU habla de “buenas prácticas” y de “transparencia”, en realidad se refiere a la implementación más allá de sus fronteras, de sus propias normas.

Asimismo, hay que prestar atención que este Memorando es un paraguas donde están cobijados muchos temas importantes, tales como el apoyo a “mejorar sus marcos normativos y sus estructuras de adquisición para satisfacer las necesidades de financiación de proyectos con recursos limitados”.

En los hechos se refiere a un tema no menor para los países: las compras estatales.

En cualquier país del mundo, los mayores compradores son los gobiernos, quienes realizan los mayores contratos.

Por ese motivo este tema merece especial atención, porque es un mecanismo importante para promover la industria y a las empresas de varios sectores nacionales.

Lamentablemente es también un foco de corrupción, por eso debe estar bajo el escrutinio nacional, más aún ahora.

Asimismo, América Crece promete agilizar el acceso del sector privado a los recursos financieros del gobierno de EEUU y con eso el candidato de EEUU ahora presidente del BID, Mauricio Claver-Carone, quien aún se desempeñaba como asistente adjunto del presidente y director senior de asuntos del hemisferio occidental, trabaja intensamente para reordenar en ese objetivo a dicha organización.

La pandemia prácticamente ha agotado los recursos de los países y sus reservas también.

Por tanto, es el momento preciso para que, quienes tienen esos recursos, otorguen préstamos condicionados.

Por ese motivo suena seductora la promesa de EEUU hacia algunos gobiernos ávidos de dinero.

La iniciativa América Crece promete mayor inversión, generar empleos, pero con la ayuda ineludible de las agencias norteamericanas que incluyen los Departamentos de Estado, Tesoro, Comercio y Energía, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia de Comercio y Desarrollo de los EEUU (USTDA) y la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC).

No cabe duda de que se trata de un caballo de Troya.

Trump y sus mecanismos tramposos no serán quienes estén dispuestos a ayudar a resolver los problemas de dependencia y empobrecimiento de Latinoamérica y el Caribe.

¿O acaso alguien cree que sí?

 

INICIATIVA “AMÉRICA CRECE”: AMÉRICA LATINA PARA EE. UU.

Por Aníbal García Fernández

El 16 de diciembre de 2019, la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA) publicó la convocatoria para proyectos de infraestructura digital en América Latina y El Caribe (ALC), incluyendo la instalación de cable de fibra óptica, comunicaciones satelitales, conectividad y banda ancha, automatización de servicios públicos entre otros objetivos.[1]

Esto se inscribe en el marco de la “Iniciativa América Crece”, que agrupa proyectos de energía e infraestructura con el sello de la actual gestión republicana.

Ahora se suman proyectos en comunicaciones, ciberseguridad, servicios digitales, modernización de puertos, carreteras, aeropuertos y transportes, sobre todo de mercancías.[2]

Este impulso se inscribe en el America First de Donald Trump: la expansión de la economía estadounidense en un continente en disputa con otras potencias, como China y Rusia, destacando la competencia con China en aspectos comerciales, telecomunicaciones y de infraestructura.

La Iniciativa América Crece es responsabilidad de varias agencias y departamentos del Gobierno estadounidense como el Departamento de Estado, del Tesoro, de Comercio y de Energía.

Además, están la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la USTDA y la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC), que cambió su nombre a Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (DFC).[3] Desde 2018 se anunció una reestructuración de USAID y OPIC con la Ley BUILD.[4]

Uno de los aspectos más relevantes es el que se refiere a nuevos marcos regulatorios y estructuras de adquisiciones y compras gubernamentales abiertos, transparentes y de fácil consulta vía internet.

México es el mejor ejemplo, donde la USAID ha financiado la adopción del Estándar de Datos de Contratación Abiertos (OCDS, por sus siglas en inglés).[5]

Vale destacar que la creación y expansión de estos marcos regulatorios forman parte de las estrategias del Gobierno estadounidense para garantizar estabilidad o certidumbre a sus principales empresas privadas que, si bien trascienden a la administración actual, se inscriben en un giro importante dado por el Gobierno de Trump.

Desde su llegada al Ejecutivo, Trump recortó el presupuesto en asistencia para el desarrollo (especialmente el que corría por la vía bilateral). La asistencia es una forma de inversión (aunque no se presente así a nivel de discurso oficial) y, como tal, genera endeudamiento y atadura a determinadas condiciones para recibirla.

En la actual gestión, se propicia la inversión de modo más directo vía sector privado y corporaciones empresariales (como la OPIC), a tono con el tipo de objetivos y retórica republicana, pero que de igual modo garantiza el acceso a mercados y el endeudamiento por parte de países receptores.[6]

América Crece (o la expansión de EE. UU. en América Latina)

La Iniciativa América Crece incluye a la mayoría de los países de ALC, excepto a Venezuela, Cuba y Nicaragua que están fuera por motivos políticos, geopolíticos y que, además, cuentan con sanciones económicas que tienen por objetivo deponer a los actuales gobiernos.

El caso de México es de vital importancia.

El nuevo T-MEC incorpora nuevos aspectos en materia laboral, energética y apertura de sectores estratégicos que comenzaron gradualmente desde la década de los noventa (y que, debido a las reformas estructurales de 2012, sectores como telecomunicaciones e hidrocarburos, adquirieron mayor relevancia).

Precisamente, uno de los planes para el sector privado estadounidense se encuentra en la guía “Grandes Proyectos de Infraestructura en México” publicada por la USTDA en 2014.[7]

Hacia 2019 varios proyectos comienzan a materializarse en materia energética y faltan otros como el proyecto del tren transpeninsular, proyecto de larga data que ha sido uno de los principales objetivos de Estados Unidos (EE. UU.) en México desde el siglo XIX (Tratado McLane-Ocampo).

Por último, el Plan de Desarrollo para Centroamérica propuesto por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), contará con recursos de EE. UU. y también de la Unión Europea.[8]

En el Caribe, como hemos informado,[9] una de las grandes apuestas es en energía. Para 2020 está pensada la creación de la Terminal de Gas Natural Licuado (GNL) y de la Planta de Energía en República Dominicana.[10]

Este es uno de los rubros en disputa con China, país que también tiene proyectos de infraestructura energética en esa región.

El único proyecto subregional es para los países del Triángulo Norte de Centroamérica, donde se planea el desarrollo de infraestructura en comunicaciones, transportes y energía.

En Honduras, uno de los proyectos energéticos ya construidos fue la planta geotérmica de Platanares.

Dicha planta fue construida por la empresa estadounidense Ormat Technologies y Electricidad Cortes.

Actualmente suministra energía a cien mil hogares[11] y fue uno de los proyectos que contó con apoyo del BID/USTDA.

En Guatemala los proyectos ya anunciados fueron la construcción de vivienda social y un parque industrial; un plan de interconexión eléctrica y la construcción de un tramo carretero que sería privado.[12]

El proyecto de interconexión eléctrica no es nuevo, viene desde hace años como parte del proyecto Mesoamérica.

En Panamá uno de los acuerdos entre la USTDA y el Gobierno es para la capacitación de altos funcionarios para el análisis de costos en la adquisición de infraestructura.

La iniciativa se encuentra en once países más.[13]

Entre los proyectos de infraestructura más importantes que se encuentran actualmente en Panamá y que podrían entrar en la iniciativa de fomento a inversiones están el metro de Panamá, el Puerto de Contenedores de Colón y Puerto de Transbordo Corozal.

En el caso de Perú, al igual que Panamá, está por firmar acuerdos energéticos.

Con Perú está en evaluación un Memorandum de Entendimiento.[14]

Con Panamá se avanzó también en un proyecto energético para que el país se convierta en un punto de conexión energética y genere más electricidad con gas natural licuado proveniente de EE. UU.[15]

En ambos casos se desconocen aún el tipo de acuerdo y las condiciones para financiar estos proyectos que en el pasado fueron vía endeudamiento y modificaciones en las leyes para permitir la entrada de capital estadounidense.

En Brasil los proyectos son en energía e infraestructura de transporte de mercancías, sobre todo en carreteras, aeropuertos, puertos e infraestructura ferroviaria.

Desde 2016, después del golpe de Estado a Dilma Rousseff, el proceso de privatizaciones y liberalización de licitaciones a empresas privadas nacionales y extranjeras es parte de un proceso anhelado por el sector privado estadounidense y que forma parte de la Iniciativa América Crece.

En este caso, se incluyó también el sector financiero y tienen en la mira la reestructuración del BNDES.[16]

China en ALC (o el freno para el America First)

En los últimos años, varios países de ALC se han asociado comercialmente con mayor solidez con China, que ya es el principal socio comercial de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay.

Además, es el segundo socio comercial de México y Colombia (aliado incondicional de EE. UU.), que ya comenzó a estrechar relaciones con China.[17]

Las principales inversiones chinas son en infraestructura, energía, manufactura, innovación tecnológica, agricultura y tecnología de la información.[18]

En total, el comercio de enero a noviembre de 2019 de la región con el país asiático, fue de 286.830 millones de dólares.[19]

Esta expansión de la presencia comercial y de inversiones chinas, puede ser leída en el marco de una guerra con EE. UU. que va más allá de lo económico, alcanzando aspectos geopolíticos.

Es evidente la disputa por recursos estratégicos y espacios para el capital en áreas como energía e infraestructura de puertos, carreteras y aeropuertos, tres formas mediante las cuales se mueven mercancías.

Menos visible es la importancia de las denominadas “tierras raras” en esta disputa.

En este rubro EE. UU. tiene una alta dependencia de China (80%).[20]

Perspectiva y prospectiva hacia 2020

La presencia china en la región se ha incrementado notablemente desde que comenzó el siglo XXI mediante préstamos a gobiernos latinoamericanos, de inversiones y empresas.

Ello implica la creación de empleos y de valor.

Este es uno de los rubros fundamentales, pues la transferencia de valor de ALC no ha dejado de fluir, ahora, con más importancia hacia China, aspecto que EE. UU. pretende modificar a su favor.

A la creación de la Iniciativa América Crece se suman tratados de libre comercio con varios países (siendo el más importante el T-MEC) articulados con estrategias militares como la Iniciativa Mérida, el Plan “Paz Colombia”, la Iniciativa Regional de Seguridad para América Central (CARSI), la Alianza del Pacífico y la Iniciativa de Seguridad para El Caribe.

Por último, la Iniciativa América Crece pretende colocar las exportaciones de gas en la región.

La reforma energética de 2012 en México abrió el camino para la exportación y conexión de gas con Centroamérica.

A su vez, Colombia, Ecuador, Perú y Chile entran en esa estrategia a través de la infraestructura de energía eléctrica.

El golpe de Estado en Bolivia puede inscribirse en esta disputa por recursos (reservas de gas y litio) y habrá que ver cómo se inscribe en esta iniciativa.

El yacimiento de Vaca Muerta en la Patagonia argentina, así como el control de las reservas de hidrocarburos del Pre-sal en Brasil, terminan por completar un mapa conocido por intereses públicos y privados estadounidenses de larga data en el continente y que se exacerban en la lucha con otras potencias.

Venezuela sigue siendo el espacio en disputa en este escenario (con alianzas cada vez más estrechas con China y Rusia).

[1]

https://ustda.gov/news/press-releases/2019/ustda-announces-call-digital-infrastructure-project-proposals-latin-america

[2]

https://www.usaid.gov/sites/default/files/documents/1861/USAID_DCCP_Fact_Sheet_080719f.pdf

[3]

https://www.state.gov/growth-in-the-americas/

[4]

https://www.usaid.gov/news-information/press-releases/oct-3-2018-administrator-green-statement-creation-usidfc

[5]

https://www.state.gov/reports/2019-investment-climate-statements/mexico/

[6] https://www.celag.org/del-soft-power-al-america-first-eeuu-la-asistencia/

[7

https://ustda.gov/sites/default/files/pdf/program/regions/lac/mexicoresourceguide/MexicoResouceGuide.pdf

[8]

https://www.celag.org/la-union-europea-en-la-disputa-por-america-latina-y-el-caribe/

[9]

https://www.celag.org/reordenamiento-estrategico-en-el-caribe/

[10]

https://ustda.gov/sites/default/files/RFP-DR%20LNG%20TERMINAL-%20Annex%201-%20FINAL.pdf

[11]

https://ustda.gov/news/success-stories/success-honduras-platanares-geothermal-power-plant

[12]

https://forbescentroamerica.com/2019/12/19/america-crece-estos-son-los-4-proyectos-de-inversion-que-busca-desarrollar-guatemala/

[13]

https://ustda.gov/news/press-releases/2019/ustda-panama-launch-life-cycle-cost-analysis-training

[14]

https://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/eeuu-esta-cerca-de-firmar-un-acuerdo-con-lima-para-contrarrestar-influencia

[15]

https://www.eleconomistaamerica.com/energia-eAm/noticias/9337889/08/18/GNL-ariete-de-expansion-energetica-de-EEUU-en-America-Central-con-Panama-de-aliado.html

[16]

https://ustda.gov/sites/default/files/pdf/program/regions/lac/brazilresourceguide/BrazilResourceGuide.pdf

[17]

https://www.celag.org/mexico-y-colombia-en-la-disputa-entre-eeuu-y-china/

[18]

https://www.celag.org/china-america-latina-segun-eeuu/

[19]

https://www.perfil.com/noticias/internacional/china-pisa-fuerte-en-america-latina-y-compite-con-eeuu.phtml

[20]

https://www.celag.org/los-recursos-estrategicos-de-latinoamerica-en-la-guerra-china-eeu