Lo primero que tenemos que decir, yendo de lo más elemental a lo más complejo, es que no hay defensa nacional sin poder nacional.

EL ESCENARIO INTERNACIONAL Y EL MARGEN DE MANIOBRA PARA LA RECONSTRUCCIÓN DEL PODER NACIONAL

Por Marcelo Gullo*

El hombre tiene un Estado-Nación que cada vez es más pequeño, cada vez más reducido, que cada vez lo protege menos, debilitar el concepto Estado-Nación, debilitar después a los sindicatos, hace que este hombre está poco protegido por el Estado, poco protegido por los sindicatos porque los sindicatos son agredidos y, finalmente, poco protegido por su familia.


Por Marcelo Gullo
NAC&POP
09/09/2020
Desgrabación María Salomé Lorente

Lo primero que tenemos que decir, yendo de lo más elemental a lo más complejo, es que no hay defensa nacional sin poder nacional.

Es una cosa elemental y por qué, pues bueno porque es muy sencillo porque en el derecho internacional rige la máxima de que todos los estados son iguales.

Lamentablemente en la arena internacional los estados no son iguales porque unos tienen más poder que otros, entonces los que tienen poder intentan imponer su autoridad, su poder su hegemonía a quien no los tiene.

El poder se convierte en el centro fundamental de la política internacional y se convierte en la necesidad inevitable para estructurar cualquier esquema de defensa nacional.

Eso nos lleva al tema, primero antes de analizar el escenario internacional pero mínimamente, básicamente qué entendemos por poder, qué entendemos por poder y esto es fundamental aclararlo porque el poder tiene varias dimensiones.

El poder tiene una dimensión tangible y una dimensión intangible y, comúnmente la dimensión intangible del poder no se estudia, no se menciona, no se conoce y de las dimensiones tangibles del poder se ven solo algunas.

Cuando decimos que el poder tiene una parte tangible y otra intangible, simplemente para darnos una idea podemos concebir el poder como una especie de pirámide, el poder nacional como una especie de pirámide donde en la base de esa pirámide estaría la geografía, los recursos naturales que posee el Estado o la Nación, su extensión, sus fronteras, un segundo escalón donde estaría su población, y en esto tiene que ver también la cantidad de la población también porque la cantidad de la población puede dar poder si hay condiciones de alimentación suficientes y así podríamos ir describiendo los factores tangibles.

Uno de los factores tangibles más importantes para la construcción de un poder nacional ha sido durante siglos pasados, la industria y podemos decir que en el siglo XXI sigue siendo la industria, pero se entiende con un más la industria tecnológica, que quiere decir más tecnología más tecnología de punta como componentes fundamentales del sector tangible del poder nacional.

Sin embargo, también dijimos que el poder nacional tiene elementos intangibles y qué quiere decir tangibles e intangibles, muy sencillo unos los podemos tocar y los otros no, y dentro de los elementos intangibles del poder nacional se encuentra la moral nacional y el carácter nacional.

Pongamos un ejemplo porque como decía Napoleón: “Un ejemplo suele aclarar de mil palabras”, cuando los nazis trataron de derrocar a Gran Bretaña habían derrotado fácilmente a Francia ni bien cruzar la Línea Maginot, la famosa Línea Maginot los franceses huyeron sin presentar prácticamente batalla, salvo la que diera Charles de Gaulle, porque la moral nacional francesa y su carácter nacional estaban en profunda crisis, sin embargo, cuando bombardearon Inglaterra, Londres, por primera vez desde tiempos de los vikingos los ingleses no sufrían un ataque en su propio territorio, los nazis creían que a mayor cantidad de bombas más fácil iba a ser derrotar a los ingleses que iban a presentarse en la mesa de negociaciones para firmar la paz y, sin embargo, se dieron con una sorpresa, más bombas caían sobre la cabeza de los ingleses, más muertos había en Londres, más aumentaba la determinación británica de combatir hasta el final porque la moral inglesa y el carácter nacional estaban absolutamente distinta de la que había tenido Francia.

Ahí vemos el peso para la defensa nacional de factores que son intangibles porque no se pueden medir, no se pueden mensurar y hasta, a veces no se pueden definir, pero existen a pesar de que uno no pueda casi definirlos.

Esta introducción sobre que no hay poder nacional, defensa nacional sin poder nacional vamos entonces al escenario internacional para poder evaluar qué margen tenemos nosotros en el escenario internacional para la reconstrucción de nuestro propio poder nacional.

Ahí se presenta, en este principio del siglo XXI, una cosa sumamente nueva en la historia de la política internacional, en la historia de las relaciones internacionales, esa cosa sumamente nueva que ha confundido a casi todos los analistas nacionales e internacionales en el escenario internacional es que hoy se juegan tres partidas de ajedrez en tres tableros distintos, es decir, por primera vez tenemos que jugamos tres partidas en tres tableros distintos y esto hace que al jugar tres partidas en tres tableros distintos nosotros en un tablero podamos ser amigos de uno y el otro tablero es enemigo de ese mismo que éramos amigos o si ustedes quieren asociados en un caso se entiende y no asociados en otro, y todo esto es una particularidad absoluta.

Por qué se da esta particularidad porque tenemos que se da en el escenario internacional una triple dialéctica, la dialéctica de clases a nivel internacional o a nivel mundial, la dialéctica de imperios y la dialéctica de Estados.

La dialéctica de clases a nivel mundial es la que conforma el primer tablero y en ese primer tablero tenemos entonces que hay un nuevo actor de las relaciones internacionales, ese actor, ciertamente existió siempre, pero nunca había tenido el grado de autonomía que tiene hoy, el común de la gente conoce a ese actor con una imagen, una imagen de un animalito, pudiéramos decir, que son los buitres.

Es decir ese actor es el poder financiero internacional que tiene una autonomía como nunca había tenido antes, por qué, porque puede realizar golpes de mercado y poner de rodillas a un Estado, no solo a un Estado mediano o pequeño, sino a un gran Estado ponerlo de rodillas.

Esa capacidad de realizar golpes mediáticos se la dieron dos circunstancias, primero la revolución científico tecnológica que permite hacer esto de forma instantánea hacer un golpe de mercado en cualquier parte del mundo y segundo, hay que ser muy claro en esto, la desregulación del mercado financiero de estados Unidos hecha por Bill Clinton que desarma toda la estructura del control de la banca y el sistema financiero que había realizado Roosevelt y que impedía este tipo de acciones.

Cuando Clinton se los permite en Estados Unidos, prácticamente es como permitírselo en el mundo.

Esto constituye este nuevo actor, que a la capacidad de dar golpes de mercado, se le suma el 60% del producto bruto mundial que está controlado por 600 compañías multinacionales, es decir, que de todo lo que producimos en el planeta Tierra lo controla apenas 600 compañías multinacionales.

Esas 600 compañías multinacionales están a su vez, según lo determina la universidad de Zúrich en los informes que realiza todos los años, que son los informes más serios del mundo, controladas por 200 entidades financieras, pero dentro del complejo de estas 600 compañías multinacionales encontramos también a las grandes empresas mundiales productoras de sentido, a las grandes cadenas de comunicación, es decir, que este capital financiero internacional controla a las grandes cadenas de producción de sentido y de información, y por lo tanto, no solo puede realizar golpes de mercado, sino que puede realizar golpes mediáticos y puede conformar o intentar conformar la mentalidad de los ciudadanos, de la población de un determinado país para influenciar en su proceso electoral.

Entonces ahí vemos la importancia de este actor que tiene como objetivo congelar al hombre en la adolescencia, hacer del hombre siempre un hombre niño, y por qué, pues muy sencillo, porque este hombre congelado, este hombre niño sirve para remplazar el concepto de ciudadano por el concepto de consumidor.

Lo que le interesará, fundamentalmente a este hombre, si es que ellos logran conformarlo de forma total, es que este hombre sea totalmente y consumidor, no es más un ciudadano, no es más una persona, sino que es un individuo consumidor que tiende a estar solo y a obtener el máximo placer, solamente consumiendo en una tríada que podemos llamar: hedonismo, consumismo y relativismo, y por lo tanto entra a romper sus relaciones sociales, a estar más aislado que nunca, a no construir el concepto de comunidad organizada, es decir, es el ideal del capital financiero internacional, este hombre, porque está solo frente al poder, es decir, el capital financiero internacional, mediante la construcción de este hombre, lo que ha intentado, a partir de la caída del muro de Berlín, es debilitar al Estado-Nación.

El hombre tiene un Estado-Nación que cada vez es más pequeño, cada vez más reducido, que cada vez lo protege menos, debilitar el concepto Estado-Nación, debilitar después a los sindicatos, entonces este hombre está poco protegido por el Estado, poco protegido por los sindicatos porque los sindicatos son agredidos y, finalmente, poco protegido por su familia.

Entonces en este escenario se da la dialéctica pueblos-oligarquía mundial, entonces ahí se da una gran paradoja histórica, única que podemos tener de aliados a aquellos mismos que en otro tablero no pueden ser circunstancialmente nuestros aliados, sino que están en la vereda de enfrente.

Por ejemplo, nosotros podemos tener por aliados a la República Popular China, porque la República Popular china resiste la pérdida sus tradiciones y de sus valores afirmándose en sus tradiciones milenarias, podemos tener como aliado a Rusia y podemos tener como aliado a Estados Unidos,

Paradójicamente, mientras que en el segundo tablero está, no ya el tablero de la dialéctica de clase a nivel mundial, donde se da la contradicción pueblos-oligarquía, sino en la dialéctica de imperios, entonces en la segunda dialéctica tenemos el enfrentamiento entre dos grandes imperios, un imperio en ascenso que es el imperio chino y uno en descenso que es el norteamericano.

Nuestro gran margen de maniobra porque ahí nosotros no tenemos ni aliados ni quisiéramos tenerlos, a mi entender, no tenemos ni quisiéramos tenerlos, por qué, porque nuestro juego es un juego tradicional de la política exterior argentina iniciada por Irigoyen y continuada por Perón, que es la neutralidad.

Entre esa disputa entre leones, como decía Luis Alberto de Herrera, ese gran político uruguayo, nacional uruguayo, nacional y popular uruguayo: “No hay que entrar nunca a una jaula donde se pelean dos leones porque entonces al que se comen es a uno que ha entrado en la jaula”

Estamos asistiendo a una pelea entre leones, un imperio en descenso y un imperio en ascenso, y eso nos da a nosotros un margen de maniobra que no va a ser menor de15 años, pero no mayor de 25, por qué, porque todo enfrentamiento es un enfrentamiento de energía y al ser un enfrentamiento de energía tiende a consumirse o al ver que ninguna energía se impone a la otra pactar se entiende una co-hegemonía y entonces podemos asistir en un futuro próximo, dentro de 20 años o 25 que se pacte una co-hegemonía, un nuevo Yalta, en donde África sea para los chinos y América latina para los estadounidenses, sería para nosotros el peor escenario de todos.

A nosotros lo que nos conviene no es ni un mundo unipolar ni un mundo bipolar, a nosotros lo que nos conviene es un mundo multipolar donde nosotros podamos jugar con distintos actores, apoyarnos en unos o en otros o ir cambiando, es decir, nuestro interés nacional para nuestra defensa nacional pasa por un multipolar y no por un mundo unipolar o bipolar con co-hegemonía.

El concepto fundamental a extraer de este segundo tablero es que tenemos un margen de maniobra, es decir tenemos tiempo, ustedes preguntarán tiempo para qué, bueno eso se explica en el tercer tablero, si ustedes quieren en el primer tablero la dialéctica de clases, donde tiene un gran componente cultural, segundo tablero la dialéctica de imperio donde tiene un gran componente geopolítico, pero en el tercer tablero está la dialéctica de Estado que es la vieja dialéctica metrópoli-colonia donde predomina, no ya la cultura, no ya la geopolítica, sino la economía.

La relación típica metrópoli-colonia es la relación, si ustedes quieren, semi-colonia para ser más científicos o académicos porque la semi-colonia tiene los atributos de un país independiente, pero en realidad no lo es, tiene bandera, himno, pero tiene una situación de subordinación.

La relación típica metrópoli-semicolonia es la semi-colonia vendiendo la materia prima y comprándole a la metrópoli los productos industriales o tecnológicos que necesita.

Por qué es tan importante esto, porque la industria es poder, entonces por más que vender productos agrícolas, ganaderos, mineros, den en un momento determinado de la historia una gran ganancia, y de hecho lo dio a la Argentina a partir de 1880, la exportación de productos primarios no da poder porque la tecnología y la industria es poder.

En esa relación metrópoli-colonia, por más que pudiese ser en un momento determinado de la historia favorable económicamente es desfavorable desde el punto de vista de la construcción del poder nacional porque el poder nacional pasa, como lo avizoró muy bien Perón en esa conferencia en la Universidad de La Plata mucho antes de asumir como presidente que fue una conferencia emblemática: “ la industria es poder”.

Hoy la industria tecnologizante no cualquier tipo de industria, no como antes producir bicicletas, no, es producir satélites, es producir los cohetes que puedan llevar a esos satélites a la estratósfera, es la tecnología de punta que nos permitiría, incluso a nosotros, controlar y saber cuánta cantidad de grano hay, cuánto producimos y quién se los lleva.

Entonces, es justamente en este tablero donde se centra la cuestión económica donde a nosotros nos importa el margen de maniobra.

Porque tenemos 15 años para realizar lo que yo denomino una insubordinación fundante, es decir no hay ejemplo en la historia de un país que haya logrado industrializarse, ahora industrializarse tecnológicamente para tener poder, si no realiza una insubordinación fundante.

¿Qué quiere decir una insubordinación fundante?

El rechazo a las ideologías de dominación predicadas por la estructura hegemónica del poder mundial.

El rechazo a esas ideologías durante muchísimo tiempo, y sigue siendo hoy cierto, fue el libre comercio porque el libre comercio inhibe el proceso industrializador porque no hay ejemplo en el mundo de ningún país que se haya convertido en potencia industrial a partir del libre comercio comenzando por Inglaterra que fue la cuna del proteccionismo económico, continuando con Estados Unidos que fue la patria del proteccionismo económico.

El rechazo a esa ideología de dominación, por eso nosotros rechazamos el ALCA porque era construir una alianza de libre comercio entre una de esas potencias ya desarrollada y nosotros que necesitábamos desarrollarnos y no podíamos permitirnos el libre comercio con aquel que inunda nuestro mercado de mercadería.

Por eso debemos rechazar cualquier tipo de libre comercio con cualquier potencia industrial porque inhibe el desarrollo industrial y por lo tanto esa insubordinación fundante consiste en el rechazo a la ideología de subordinación predicada por la estructura hegemónica a nivel mundial más un adecuado impulso estatal, entonces un adecuado impulso estatal más insubordinación ideológica da como resultado una insubordinación fundante y nosotros tenemos el tiempo suficiente para realizar nuestra propia insubordinación fundante, que claro, como los tiempos van cambiando, esa insubordinación fundante solo podrá ser una insubordinación fundante sudamericana que englobe a los países centroamericanos porque nuestra defensa como la reconstrucción de nuestra industria solo se puede dar en el marco de una América del Sur unida, porque una América del Sur unida posibilita algo que la Argentina no tiene, que es justamente un punto de debilidad en su poder nacional en los factores tangibles que es la población suficiente para el desarrollo industrial.

Entonces, si nuestra población es escasa para el desarrollo industrial, no es escasa la población de América del Sur, no es escasa para ninguno de los países si logramos crear un proyecto de integración sudamericana pro-industrialista y que posibilite la construcción entonces de ese elemento del poder nacional que es la industria y la tecnología, sobre todo, que inevitablemente reforzará la defensa nacional porque atrás cartón de la integración económica viene la integración en defensa, la integración de todas las industrias de defensa y la integración del concepto de defensa estableciendo el concepto de defensa común.

Ahora, no hay, no por maldad, no es por teoría del complot ni nada que se le parezca, no hay ningún poder en el mundo interesado por la unidad sudamericana y por lógica porque el que tiene poder no quiere que otro lo tenga, no porque sea malo ni juegan a una teoría del complot, es porque el que tiene poder prefiere hablar con catorce enanos y no con un gigante, es lógico, no los acusamos a los otros de nada porque sería tonto acusarlos de algo, simplemente sabemos que los otros no quieren nuestra unidad, pero al producirse en el escenario internacional, en el segundo tablero, semejante disputa, cuando se produce semejante disputa los poderes están centrados entre ellos.

Están concentrados en esa disputa y descuidan lo que pasa en la periferia, así que pasó en el comienzo de la Primera Guerra Mundial, así pasó en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y se posibilitó el surgimiento de los dos más grandes movimientos nacionales de Argentina, el irigoyenismo y el peronismo que intentaban la reconstrucción del poder nacional, claro mucho más sólido esa reconstrucción nacional en el segundo movimiento.

Bueno, se presenta, exactamente la misma oportunidad para nosotros con la diferencia de que ahora el reto, en cierta forma, hay que hacerlo superior porque esa insubordinación fundante será una insubordinación fundante o deberá ser una insubordinación fundante sudamericana.

Dicho esto uno puede cerrar esta pequeña descripción diciendo: “si defensa nacional es igual a poder nacional, no hay poder nacional posible sin integración”

Entonces defensa nacional, poder nacional quieren decir industrialización tecnologizante e integración.

Ahí tendríamos completo el panorama, defensa, poder, industria, integración.

EL TEMA DEL PODER

Yo creo que el consenso es el consenso para la reconstrucción del poder nacional y eso implica la reconstrucción de la moral nacional y del carácter nacional.

Eso implica saber que la oligarquía financiera mundial hoy tiene dos ideologías de dominación, por un lado el neoliberalismo y por otro el progresismo, tiene un brazo izquierdo y un brazo derecho y que la única forma de reconstrucción del poder nacional es rechazando al mismo tiempo al progresismo como al neoliberalismo.

Es necesario rechazar al neoliberalismo y al progresismo en la elaboración de una doctrina.

Debemos tener una doctrina propia que permita la reconstrucción del hombre argentino que es lo que lo que ha sido dañado profundamente, con un horizonte que efectivamente tiene que ser un horizonte temporal con fechas y la fecha que fue nombrada de 2048 es una fecha muy importante.

Es muy importante porque ese consenso va a dar la reconstrucción del poder nacional de los factores tangibles e intangibles de lo cual ya hemos hablado, como es la industria de la defensa nacional, tiene que ser consiente de un hecho que nosotros solemos pasar por alto, pero que está ahí, y es que la fuerza de ocupación militar inglesa en Malvinas no es una fuerza de ocupación militar defensiva porque no tiene nadie de quien defenderse, sino que es una fuerza hipotéticamente ofensiva.

¿Por qué una fuerza ofensiva?

Justamente porque está pensada para el 2048 porque no hay ninguna posibilidad de explotar, se entiende la Antártida y sus riquezas naturales que la tecnología va a permitir en 2048, cosa que ahora no se lo permite, sin una base continental.

No existe, no existe ninguna posibilidad de explotar la Antártida sin base en el continente americano, ya está, entonces es de la pura lógica que la fuerza inglesa no es una fuerza defensiva, sino ofensiva contra nosotros, es decir, contra nuestro territorio continental, y por lo tanto el horizonte de nuestra defensa tiene que ser, ¿se entiende? que la única forma de evitar, ¿se entiende? una ofensiva contra nuestro territorio es teniendo un poder nacional de tal naturaleza que el otro no se atreva a hacerlo ¿no?

Nosotros no queremos agredir a nadie, lo que queremos es que no nos agredan.

Efectivamente, si nosotros no entendemos esto, la defensa no tendría ningún sentido, porque no tiene ningún sentido ya que nosotros no nos pelearíamos nunca más ni con Chile ni con Brasil.

Justamente la defensa nacional es -preparándose para ese horizonte de 2048- (donde si nosotros no estamos preparados y tendremos inevitablemente que sufrir la ocupación de nuestro territorio, por lo menos como hipótesis, contemplarla, porque todo espacio vacío se ocupa y el nuestro es efectivamente un espacio vacío en el sur de la república.

Por lo tanto me parece clave en esa reconstrucción del poder nacional el consenso para la reconstrucción del poder nacional.

Señores, vamos a sentarnos a pensar un consenso para la reconstrucción material y material y espiritual del poder nacional, pero tiene que tener un horizonte, hay que tener un objetivo y hay que tener una fecha, la fecha es el 48’ pues es el momento en que podemos ser agredidos o antes, pero ese es el momento clave.

Pienso que esto podría ser muy importante, para sentar a los distintos actores políticos que estén dispuestos a charlar estas cosas porque, evidentemente hay actores políticos que estos temas no les interesan y no les interesan porque tienen una lógica, no les interesa por dos motivos, primero por la lógica impuesta desde el liberalismo desde el comienzo mismo de la construcción de la nacionalidad que fue que para ellos lo importante era la modernización y que el espacio estorbaba, el mal que aquejaba a la Argentina era la extensión, qué quería decir que éramos demasiado grande y no podían concentrarse en la modernización, que no había plata para todo el territorio y había que modernizar la ciudad de Buenos Aires.

Entonces el mal que aquejaba a la Argentina era la extensión y hemos visto presidentes de la república que él no sabe, que no entiende para qué nosotros estamos preocupados por el tema Malvinas en un país que tiene tanto territorio.

Pero no para ofenderlo a él, porque esto ha sido común en el liberalismo argentino, pero por otro lado lo estamos sufriendo y lo hemos sufrido desde el comienzo también de la nacionalidad.

Se entiende el factor ideológico, por aquellos que quieren ir de la ideología a la realidad y no de la realidad a la ideología y eso, típico hoy, del progresismo, nos somete a debates que destruyen el consenso nacional porque quieren ir de la ideología a la realidad cuando primero hay que ir de la realidad a la ideología y la realidad indica que hay que hacer lo primero lo más urgente.

Si se nos está quemando la casa hay que apagar el incendio, después habrá tiempo para discutir qué hacemos dentro de la casa, pero primero hay que salvar la casa, hay que apagar el incendio y no se entiende provocar al incendio trayendo debates en tiempos que destruyan toda posibilidad de que nos pongamos de acuerdo en ir todos juntos a apagar ese incendio.

Ese incendio se nos avecina en tiempos lógicos, estratégicos, porque los décadas son como días en el pensamiento estratégico y una nueva mutilación de nuestro territorio nacional, una mutilación material y mutilación espiritual.

Entonces pongámonos en una mesa a charlar sobre el consenso para charlar sobre la reconstrucción del poder nacional en ese horizonte de 2048.