Me pregunto si se entiende que “alguien”, una “inteligencia” (que no es Macri) está dirigiendo una escalada pregolpista.

SE ENTIENDE QUE ALGUIEN ESTÁ EN UN GOLPE

Empezó con las movilizaciones “anticuarentena”, Movilizaciones que buscaban crear la sensación de que los “libertarios” (¿libertarios? ¡un poco de respeto, por favor!. Libertarios eran Malatesta, Ghiraldo, Gonzalez Castillo o Durruty, que le hubiera pegado cuatro tiros a esos mamarrachos) ganaron la calle, siguió con los insólitos fallos judiciales en el caso Vicentín y con las “advertencias” de Duhalde,..

Por Juan Del Barrio

NAC&POP

08/09/2020

Me pregunto si se entiende que “alguien”, una “inteligencia” (que no es Macri) está dirigiendo una escalada pregolpista.

Empezó con las movilizaciones “anticuarentena”, amplificadas hasta por los orates «propios» que nos bajan línea desde la TV.

Movilizaciones que buscaban crear la sensación de que los “libertarios” (¿libertarios? ¡un poco de respeto, por favor!.

Libertarios eran Malatesta, Ghiraldo, Gonzalez Castillo o Durruty, que le hubiera pegado cuatro tiros a esos mamarrachos) ganaron la calle, siguió con los insólitos fallos judiciales en el caso Vicentín y con las “advertencias” de Duhalde, que buscaron crear la sensación de inestabilidad institucional, luego la “ruptura” del Congreso basada en el disciplinamiento a Rodríguez Larreta.

A Larreta es a quien menos le conviene esa estrategia, pero que tiene que hocicar, o bien porque lo chantajean con algún espionaje o lo aprietan desde Clarín.

Los ataques contra Massa y su familia, la amenaza de designar un presidente de la Cámara paralelo, al estilo Guaidó y el próximo regreso de Macri (detalle muy demostrativo de que esta estrategia sale de otro lado, tan poderoso como para obligar a Macri a hacer lo último que desearía hacer), quien se cagará olímpicamente en la cuarentena, como para agregar una nueva provocación a las sistemáticas provocaciones que viene haciendo Cambiemos desde el inicio del gobierno, son parte de esa estrategia.

Muchachos, el golpe empezó a prepararse desde el momento en que se supo el resultado de la segunda vuelta.

Sería útil saber cuáles serán los mecanismos (hoy por hoy, a mi pobre entender, un mix del golpe político-judicial contra Dilma y el policial contra Evo) como para intentar anularlos.

En principio, lo máximo y más efectivo que puede hacer el gobierno es lo que está haciendo: paños tibios, acuerdos sectoriales, pactos políticos tragadas de sapo mediante y un mensaje de paz, amor, amistad y prosperidad dirigido al conjunto de una sociedad que no quiere más que eso.

De ahí el apuro de esa oposición dirigida por una “inteligencia” por encima de las capacidades de la oposición: no obstante la sistemática acción de los grandes medios, a menos que hagan algo, estarán perdiendo la batalla por la opinión, y eso es finalmente y en primera instancia, lo que a nosotros más no debería interesar.

En este marco, en el que encima, contumaces como Berni, siguen metiendo la pata sistemáticamente y creen que, por elogiarla y disculpar sus crímenes, podrá conducir una fuerza policial corrompida, violenta y venal que se autogobierna desde hace décadas, y entra en permanentes polémicas con diversas áreas del gobierno nacional, más los puristas que exigen lo imposible, como si realmente lo merecieran, como si la elección la hubiéramos ganado a fuerza de pureza y virginidad y no de mugre y barro, que es finalmente,  se pueden ganar algunas batallas.

En este marco, insisto, y lamento decirlo  y sin ánimo de ofender a nadie, la opinión de Alberto sobre la ley de medios, me chupa un huevo.

JDB/