La disciplina del núcleo de gobierno en torno al colonialismo británico no tiene que tener fisuras, ni brindar concesión alguna.

LA MINISTRA DE LA DESMALVINIZACIÓN Y EL “COLONIAVIRUS”

Por Dionela Guidi y Juan Godoy

El pensamiento colonial tiene como uno de sus frutos predilectos desmalvinizar que consiste básicamente en inmovilizar esa fibra profunda del pueblo argentino de amor hacia su tierra usurpada y las acciones políticas a tomar en consecuencia.

Por Dionela Guidi y Juan Godoy

El Ortiba

21/08/2020

El pensamiento colonial tiene como uno de sus frutos predilectos a la desmalvinización que consiste básicamente en inmovilizar esa fibra profunda del pueblo argentino de amor hacia su tierra usurpada y las acciones políticas a tomar en consecuencia.

Es el ocultamiento de la cuestión colonial del territorio ocupado desde 1833.

Esta mirada de ocultamiento del colonialismo prevaleció en la inmensa mayoría de los instrumentos culturales como los medios de comunicación, el sistema educativo, o bien en la discusión política.

El concepto fue acuñado, aunque iniciado tiempo antes, por el politólogo francés Alain Rouquié en marzo del 83.

Al fin y al cabo la desmalvinización es la adopción del “punto de vista” inglés para abordar todo lo referido a nuestra gran causa nacional-latinoamericana: Malvinas.

En el día de ayer tuvimos una manifestación cabal y profunda de desmalvinización de parte de la Ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad: Gómez Alcorta, quien protagonizó un escandaloso suceso publicado en su cuenta de Twitter.

Allí hizo referencia a la reunión que mantuvo con el Embajador británico Mark Kent con motivo de establecer prioridades en torno a la coordinación de agendas comunes en materia de género y diversidad.

El hecho adquiere gravedad en tanto la Ministra se sienta a “coordinar política”, y “establecer prioridades” con quien usurpa nuestro territorio, es parte de la nación históricamente enemiga del pueblo argentino (al menos desde el intento colonialista de 1806-07), que invadió en forma directa 5 veces nuestro territorio, asesinó 649 compatriotas, cometió varios crímenes de guerra, que hoy saquea nuestros recursos en el Atlántico Sur, y pretende quedarse con nuestra sector soberano en el Continente Blanco, por nombrar solo algunos de los atropellos.

Gómez Alcorta también debiera estar atenta a lo que Scalabrini Ortíz enseñó hace más de 80 años en torno a la política visible/invisible británica que es la que mayormente practica el Embajador (el mismo que hace poco afirmó que Ramón Carrillo era nazi).

Recordemos que el autor de “política británica en el Río de la Plata” expresa que el cauce visible de esta política constituye un accionar “impetuoso, apasionado, muy florecido de grande palabras y bellas declaraciones”, mientras que el invisible es el “secreto, cauteloso, de connivencias personales y pactos musitados más que dichos”.

No sabemos cabalmente si el ministerio cruza el límite entre una y otra.

Por si esto fuera poco la Ministra, entendemos que a partir de la enorme repulsa y rechazo que tuvo su accionar y publicación, esbozó una defensa que no puede menos que dejarnos azorados.

Ya que expresó que reivindicamos (suponemos el Ministerio), “la necesidad de encontrar una solución diplomática a la controversia”. (Sic)

Ni más ni menos que la adopción de la concepción británica, en tanto hace referencia a una “controversia” y no a la situación colonial.

Insólito (o más grave aún), resulta que hace referencia a las resoluciones de la ONU, cuando éstas establecen claramente que se trata de una situación colonial.

Como podemos observar llamar controversia a una ruptura de nuestra integridad territorial, trae aparejada la igualación de la “víctima” (de una ocupación colonial), con el “victimario” (colonialista).

Es la equiparación de una potencia que abusa y atropella la soberanía de una nación, con quien sufre el atropello.

Además, la Ministra hace referencia a la continuidad de su política con la iniciada por el gobierno de Mauricio Macri, mencionando la agenda de la gestión anterior. Recordemos que el gobierno de la Alianza Cambiemos fue profundamente entreguista, pro británico y desmalvinizador.

Firmó el acuerdo Foradori-Duncan que dejó de lado el reclamo soberano y se comprometió entre otras cosas a “mejorar” y “facilitar” la situación del usurpador en las Islas.

Por todo lo expuesto, urge reclamar a nuestro gobierno nacional tomar cartas en el asunto ante la seriedad de la cuestión.

Entendemos que la línea expresada por el Presidente en su discurso inaugural del 10 de diciembre de 2019 exalta la causa Malvinas como un asunto fundamental en la agenda de gobierno.

En este punto, la disciplina del núcleo de gobierno en torno al colonialismo británico no tiene que tener fisuras, ni brindar concesión alguna.

Quien no cumpla con esta tarea central no debe ocupar espacios en la estructura gubernamental.

Por último, en relación a esto último, observamos que resulta también imperioso el establecimiento de una capacitación profunda, transversal y obligatoria en todos los niveles del Estado Nacional, Provincial, y Municipal en nuestra gran Causa Nacional-Latinoamericana: Malvinas.

Sostiene Jorge Abelardo Ramos que la descolonización “deberá pasar por la cultura, la argentinización del Estado, la fusión con América Latina, la eliminación de la oligarquía europeizante y la re-educación de la alta clase media seudo-culta, no menos europeizante”.