Si bien el fraude acompañó la vida de Mauricio Macri desde muchos años antes, es sin duda la contratación de la consultora política inglesa Cambridge Analytica, el proyecto más ambicioso que haya emprendido jamás.

EL OCASO DEL PATRIGARCA

Por Carlos Rozanski

“La llegada de Macri a la presidencia aparece como una curiosidad desde el punto de vista global”. Así comienza Jorge Beinstein un trabajo sobre el capitalismo mafioso argentino. Sostiene luego que “no existen antecedentes de que un personaje sobre el que pesan fuertes sospechas de ser un miembro orgánico de la´Ndrangheta, una de las organizaciones mafiosas más importantes y peligrosas del mundo, ocupe la primera magistratura de un país… “ (Beinstein 2018).

 

 

Por Carlos Rozanski

Contraeditorial

1 agosto, 2020

“La llegada de Macri a la presidencia aparece como una curiosidad desde el punto de vista global”. Así comienza Jorge Beinstein un trabajo sobre el capitalismo mafioso argentino. Sostiene luego que “no existen antecedentes de que un personaje sobre el que pesan fuertes sospechas de ser un miembro orgánico de la ´Ndrangheta, una de las organizaciones mafiosas más importantes y peligrosas del mundo, ocupe la primera magistratura de un país… “ (Beinstein 2018).

Si bien el fraude acompañó la vida de Mauricio Macri desde muchos años antes, es sin duda la contratación de la consultora política inglesa Cambridge Analytica, el proyecto más ambicioso que haya emprendido jamás. Se le abría ante sus ojos la oportunidad de presidir no sólo el club de fútbol de sus amores ni la ciudad capital de la Argentina, sino el país entero.

Christopher Wylie, ex empleado de Cambridge Analytica, explicó que desde la empresa para la que trabajaba, se ideó una maquinaria para “manipular las decisiones de los votantes”. De ese modo, con los datos de 70 millones de usuarios de facebook, dice Wylie, “construimos modelos para explotar lo que sabíamos de ellos y apuntar a sus demonios internos”.

Es así como, con manipulación y efectuando sonrientes promesas que sabía nunca cumpliría, llegó Macri al balcón de la Casa Rosada, donde exhibió sus torpes pasos de primate bailarín en una danza particularmente siniestra. Era el ritmo de un saqueo sin precedentes que dejaría un país arrasado y a la minoría de siempre, obscenamente enriquecida.

La interminable lista de delitos cometidos junto a sus secuaces, se llevaba a cabo de manera tan organizada como brutal.

Como uno de los ejes de la estrategia, habían instalado la idea de grupos violentos de la comunidad mapuche, que según la ministra Patricia Bullrich, tenían armas que “arrancaban árboles de cuajo”, mientras que según contaba la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, en la mesa de Mirtha Legrand, el mismo grupo subversivo con nombre de termotanque, estaba armado con lanzas. Así, con la misma manipulación inicial y la frialdad de los perversos, estigmatizaban uno de los tantos pueblos originarios que enriquecen nuestra comunidad y cultura.

Macri junto a Chocobar.

Simultáneamente, mientras Macri perseguía obsesivamente a la Procuradora General de la Nación para ubicar en su lugar un sicario que encubriera sus desfalcos, era asesinado por la espalda Rafael Nahuel. Dos meses después, el presidente felicitaba oficialmente en la Casa de Gobierno, a quien había matado – también por la espalda – a un hombre que huía. Eran aquellos demonios internos a los que aludía el empleado de Cambridge Analytica, que siempre anidan en las derechas, pero sólo en condiciones apropiadas, afloran y arrasan.

En ese transcurrir, llegaron las elecciones presidenciales y con ellas comenzó la debacle de una coalición unida sólo por la ambición desmedida, el egoísmo y la falta de empatía. Y como toda gloria mundana es efímera, el tosco bailarín del balcón de la Rasa rosada, tuvo que tomar las valijas y partir. Primero a su quinta soleada y ahora, a un destino incierto. La acumulación cotidiana de causas penales y numerosas pruebas que lo señalan como cabeza de una organización delictiva transnacional, lo conmueven. Tanto él como sus cómplices están tomando conciencia de la fragilidad de la impunidad que creían garantizada. Y es que esa impunidad, ante crímenes tan variados como fáciles de probar, se desmorona en el contexto de gobiernos decentes. Y entonces, aún con los focos de corrupción que infectan el Poder Judicial, surgen aquellas magistradas y magistrados dispuestos a poner la etiqueta correspondiente a cada crimen cometido por un régimen despiadado y cínico. Son juezas, jueces y fiscales a los que no les va a temblar el pulso a la hora de aplicar la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Transnacional. Acuerdo memorable que nuestro país ratificó e incorporó a la legislación y que, sin dudas, se inspiró en personajes como el ex presidente Macri.

El Mauricio Macri que desembarcó en París ya no es el que bailaba en el balcón de la Rosada. Sólo queda un lamentable personaje, vulgar producto de la rancia derecha que tanto daño hizo cada vez que se le permitió y que hoy, presiente los nubarrones que lo pueden transportar a una celda que no está dispuesto a ocupar.

Cada causa que compromete a Macri es una caja de pandora por los demonios que fluyen de su interior, pero todas conservan en su último espacio, como aquella mítica ánfora, la esperanza que nuestro pueblo nunca aceptó perder.

 

Pasaron cosas

Entre reformas judiciales y vicentines varios, CFK cerró una grieta de 13 años con “el campo” y Máximo K se calzó la camiseta de jefe político en el Parlamento. El líder de la coalición opositora parece haber desertado. Mauricio Macri viajó a Francia y Suiza con su familia y avisó que, con suerte, estará de … Sigue leyendo