La demagogia liberal en ese punto, es integral. Se nutre de zonceras de largo alcance.

NUEVOS EPISODIOS DE LA APASIONANTE LUCHA CONTRA EL COMUNISMO

Por Gabriel Fernandez* (FOTO)

Clarín titula “Comisión para reformar la Justicia: con mayoría K y el abogado de Cristina”, La Nación recuerda al mundo cuán vanos son los rostros lindos: “Alberto Fernández y el diálogo como simulacro”. Sobre fines de este julio, el repaso crítico es útil.

Por Gabriel Fernández *

La Señal Medios

29/07/2020

Al momento de redactar estas líneas la temperatura es de 4 grados.

El mate cumple su función y eleva su bruma con promesas de calidez.

Eso nos permite repasar las noticias del día e iniciar sin prisa los roces que generarán otras.

FUENTES.

Vamos comprobando que lo anticipado en las dos notas referidas a la Reforma Judicial, dentro de la secuencia Fuentes Seguras, se cumple a rajatabla.

Inclusive la carga argumental en su contra: mientras Clarín titula “Comisión para reformar la Justicia: con mayoría K y el abogado de Cristina”, La Nación recuerda al mundo cuán vanos son los rostros lindos: “Alberto Fernández y el diálogo como simulacro”.

Sobre fines de este julio, el repaso crítico es útil.

INVENTOS.

La experiencia vivida por el jefe de Estado con Viviana Canosa –la experiencia periodística- puede ser aleccionadora.

El afán presidencial por aceptar pedidos de entrevista de medios hostiles y profesionales inexistentes va generando pequeños monstruos que se cuelgan de sus pantalones y se presentan como víctimas del avasallador poder comunista.

En beneficio de Alberto podemos indicar que su traspié fue compartido por Aníbal, quien se encuentra al filo de adentrarse en dificultades similares.

Contrariamente a lo que se piensa (“Alberto les pasa el trapo” o “Aníbal cautiva al público”) lo único que trasciende de semejantes encuentros es el registro episódico de un mirar inadecuado, una palabra fuera de lugar, un baño de alcohol en gel.

Mientras los funcionarios nacional populares sigan sin comprender los motivos profundos de siete décadas de persistencia identitaria por sobre todas las acciones comunicacionales oligárquicas y pretendan encender su fuego iluminador desde “los medios que ve la gente”, estas contradanzas seguirán reproduciéndose sin que se atisbe esperanza de solución.

¿TONTOS?

Pero allí queda la nueva etapa de la novela “Cada cual en su lugar”.

Mientras el sol intenta alzar el perfil pese a jugar de visitante en pleno invierno, la brisa helada facilita el tránsito de los renovados temas que nuestro populismo, advenido en el citado poder avasallador, incita.

Por motivos que nuestro amigo Horacio Rovelli caracteriza con título croniquero –“Nuestra burguesía es tonta”- y que resulta difícil desentrañar, exigencias sencillas de legalidad han pasado a configurar ataques contra la propiedad.

Como si la voluminosa estafa en Vicentin no hubiera sido suficiente para esclarecer, el planteo cobra cuerpo al dirigirse sobre las compañías eléctricas.

Como bien realzó el ex ministro de Planificación Julio De Vido, ni siquiera es preciso estatizar Edesur; apenas pedir el cumplimiento de los contratos y, ante las fallas ostensibles, disponer la rescisión del vínculo.

Eso implicaría apuntalar el funcionamiento institucional republicano en el marco del capitalismo.

COMPETENCIA.

Pero acá las cosas no son así.

El gran empresariado y sus medios –alimentados por pautas sorprendentes y por gestos presidenciales loables para garantizar la contención emocional de sus directivos- despliegan toda la batería de argumentos vinculados a la competencia, los logros, los méritos y los derechos.

(La seguridad jurídica que, ostensiblemente, ven amenazada por la Reforma Judicial).

En verdad la historia de ese espacio rentístico no es otra que la exigencia al Estado para que intervenga e impida la competencia.

Como hemos explicado en el artículo reciente sobre La Nación y el tataranieto, las grandes investigaciones mediáticas son simples mentiras amparadas en la reiteración y en la prohibición de un aire potente para quienes discrepan y puntualizan el rasgo esencial de esas campañas.

MARADONA.

Pero claro.

En vez de erguir editorialmente a los medios públicos –hasta ahora timoratos, neutros- y dimensionar económicamente a los medios populares –mejores en toda la línea- la administración insiste en esa gestualidad meliflua hacia los herederos del don Bartolo original y sus patrones asociados y, como variante, en insertar al juego empresas amigas para dar batalla.

En tanto, la sociedad vive una colisión que dejará secuelas psicológicas dramáticas: estamos atravesando el mayor desencuentro entre realidad y narración que se recuerde.

Sólo comparable con el último tramo del gobierno kirchnerista y la oscuridad plena de la dictadura cívico militar.

Diego Maradona se hizo socio de Gimnasia y se mudó a La Plata.

No es raro: cuando te adentrás en el Bosque encantado no salís más.

Una personalidad emocional es razonablemente atravesada por el hongo nuclear que se desata en la región.

Eso pudo apreciarse durante el arribo, cuando la masa tripera se encontró con el más grande.

INDUSTRIA.

Donde vamos, dirá usted.

Bueno, la ausencia del juego en cuestión es el único factor que, en realidad, lleva a este periodista a renegar con la cuarentena.

Tras los programas radiales que día a día desplegamos en la Gráfica las noticias y los textos son relevados, en esta linda pantalla, por partidos variados.

Por estos días campean los clásicos: Central – Newells, Colón – Unión, y con gran detalle selectivo para evitar desbordes y depresiones, Gimnasia – Estudiantes.

Alguien dirá “¿No es más interesante evocar Superclásicos?”.

Para nada.

Los clubes grandes son tan grandes que no se preocupan por el retroceso del medio campo, el cierre de líneas por adelantamiento defensivo ni una eventual dualidad en el centro del terreno.

Sólo necesitan ganar la supercopa intergaláctica para poder elaborar chanzas en twitter. Los dejamos con sus grandezas y nos adentramos en las canchas que, verdaderamente, laten.

Pero el asunto radica en: el monopolio comunicacional -¡otra vez!- está presionando para quedarse con las transmisiones de fútbol tras la pandemia.

El funcionariado -¡otra vez!- considera que la reposición de Fútbol para Todos es “gasto”, sin observar que se trata de la mejor inversión estatal posible para llegar a cientos de miles de pibes en todo el país a través de la consolidación de la trama de entidades construidas por el pueblo mismo.

La demagogia liberal en ese punto, es integral.

Se nutre de zonceras de largo alcance –aún sobre el terreno propio- como “pero mirá si vas a poner dinero en el fútbol”.

Bien señala Gabriel Mariotto que nadie dice nada si esa inversión se dispara hacia alguna variante de las artes clásicas.

ENERGÍA.

Antes mencionábamos a Maradona.

Luego dijimos Artes Clásicas.

He ahí la respuesta.

Aunque no lo parezca, esa discusión en desarrollo oculto para el público y en ciernes hacia pantallas, diales y portadas, es trascendente.

Lo que está en juego es la salud plena de los petisos que corren tras el balón en los barrios y la dimensión que el país otorgue a su principal industria cultural.

El mayor proveedor de materia prima del mundo no debería resignar el usufructuo.

Lo mismo hemos dicho, líneas arriba, sobre la energía.

Ese es el concepto.

Esto enlaza con aquellas ideas lanzadas al aire con fundamento abrumador por Martín Ayerbe al explicar la importancia de abordar una geopolítica abarcativa que incluya a la Antártida y se asiente en la fabricación de naves y la reposición de una flota marítima absurdamente desmontada en el 55 y doblegada en los años 90.

El mate necesita reparación.

El fresco pervive y esta insólita infusión que provoca muecas, aliviana intestinos y deriva en críticas por parte de personas de otras latitudes, se torna imprescindible para afrontar una jornada que pinta intensa y portadora de polémicas agudas.

EL PAPA.

Pero arrancamos con la Reforma Judicial.

Cerremos con ella.

El lector avisado recordará que apuntamos la curva ascendente del juez Rodolfo Canicoba Corral.

¿Pruebas al canto?: tema Peajes.

Otro ataque a la propiedad privada que será hondamente caracterizado por Joaquín Morales Solá.

Es que nada es casual.

Mientras tanto, J.J. Jameson envía sus peores reporteros a indagar en los ingresos de los letrados K, los jueces K y todos aquellos que, obnubilados por la ex presidenta, pretenden orientar esta gran nación hacia el comunismo.

Ese sistema que encarna el Papa Francisco y por estas playas ha sido denominado Comunidad Organizada.

GF/

 

• Director La Señal Medios