El Mundo Árabe en su amplitud geográfica, está ligado por elementos culturales que determinan su identidad.

PAN ARABISMO E IDENTIDADES NACIONALES Y RELIGIOSAS

Por el Prof. Néstor A. Suleiman

En distintos momentos afloraron crisis, a veces por la intención de algunos grupos de proyectar su hegemonía y la exclusividad de un carácter étnico, nacional o religioso en una amplia región, donde conviven actores provenientes de diversos orígenes. Tampoco faltaron las pretensiones de fundar Estados artificiales basados en confesiones o formatos culturales heterogéneos, excluyendo o expulsando a los portadores de una forma de ser diferente.

Por el Prof. Néstor A. Suleiman

NAC&POP

29/07/2020

En distintos momentos afloraron crisis, a veces por la intención de algunos grupos de proyectar su hegemonía y la exclusividad de un carácter étnico, nacional o religioso en una amplia región, donde conviven actores provenientes de diversos orígenes. Tampoco faltaron las pretensiones de fundar Estados artificiales basados en confesiones o formatos culturales heterogéneos, excluyendo o expulsando a los portadores de una forma de ser diferente.

En distintos escenarios de la denominada Patria Árabe existen comunidades con variedades lingüísticas, de una diversidad que impacta en las sociedades.

Es importante tener en cuenta el multilingüismo para evitar el atropello a las identidades de las minorías.

Si bien en la gran extensión geográfica que va del Magreb hasta el golfo Árabe el idioma árabe es el oficial, en distintas regiones de esa cartografía emergen otras lenguas, aspectos folclóricos y tradiciones; en síntesis, expresiones culturales que deben ser atendidas para lograr un genuino proceso de integración.

No puede concebirse al Mundo Árabe sin considerar la multiplicidad de formatos presentes en las minorías, que finalmente exigen la convivencia entre las comunidades y un indispensable desarrollo sostenido en las distintas zonas del mapa político, que se extiende desde el Sahara Occidental hasta Al Ahuaz.

KURDOS Y OTRAS MINORÍAS EN EL NORTE DE IRAK

Durante el proceso revolucionario que nació en Irak en julio de 1968, el partido Bath gobernante en aquellos años dictó normativas que contemplaban los derechos culturales de los grupos arameo parlantes y de la comunidad turcomana.

De la misma forma, el bathismo impulsó medidas que contuvieron las expectativas de los kurdos, implementando leyes que reivindicaban las cuestiones culturales de esa sociedad afincada en el norte de la Mesopotamia.

En esa dirección dispuso la doble enseñanza –idiomas kurdo y árabe– en los establecimientos educativos de todos los niveles en la región septentrional, además de establecer la constitución de un parlamento regional y la inclusión de legisladores de la región autónoma kurda en la asamblea nacional legislativa.

También se implementó la emisión de programas bilingües en los canales de televisión, además de la creación de asociaciones de poetas y escritores de las distintas lenguas de las minorías nacionales y religiosas, con el objetivo de ligar desde ese espacio las tradiciones y los aspectos lingüísticos de las comunidades.

Desde el comienzo de la década del ´70, los miembros del gobierno iraquí estuvieron preocupados por resolver las cuestiones de las minorías nacionales, étnicas y religiosas del país.

Habitualmente las discusiones entre el gobierno central de Bagdad y las autoridades del gobierno regional del Kurdistán, estaban relacionadas al presupuesto nacional y al porcentaje de la coparticipación que debía recibir la región autónoma del norte.

Las disputas en general hacían referencia a los aspectos burocráticos, administrativos y económicos. Los procesos de desestabilización política en el norte siempre fueron alimentados por los gobiernos de turno de Irán, Israel y EE.UU.

 

DIFERENCIAS EN LAS POSICIONES DE LA DIRIGENCIA KURDA

Es importante entender que no toda la dirigencia kurda comparte el mismo criterio y unidad de concepción.

El PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), de orientación marxista, optó por dejar de lado sus postulados clasistas y realizar buenas alianzas con los clanes feudales del PDK (Partido Democrático del Kurdistán).

Los prejuicios de tipo ideológicos son descartados en determinados momentos, especialmente cuando los miembros ligados al PKK han necesitado recursos y logística para llevar adelante sus tareas militares en distintos escenarios.

El PJAK (Partido por la Vida Libre del Kurdistán), terminal del PKK en Irán, solicitó en el 2007 apoyo económico y militar a Estados Unidos.

Haji Ahmadi, referente de este grupo, pidió oficialmente la asistencia a Washington; pero tiempo más tarde, Murad Karayilan, uno de los máximos responsables del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, en una declaración de acercamiento a Teherán realizada en agosto de 2011, solicitó a los combatientes kurdos en suelo iraní que detuvieran los ataques contra las tropas gubernamentales, argumentando que esos enfrentamientos debilitaban a ambas fuerzas en tiempos en los que era fundamental orientar los esfuerzos hacia el enemigo que comenzaba a tomar fuerza en el norte de Irak y Siria: el Estado Islámico.

Luego de la retirada de los energúmenos fatalistas del Daesh (Estado Islámico) de las localidades ubicadas en las cercanías de Mosul, ciertos representantes del Gobierno Regional del Kurdistán se apropiaron de viviendas de comunidades cristianas, mientras que algunos milicianos del PKK con bases en la zona ofrecían disculpas a los damnificados.

Como si se tratara de dos caras de los mismos actores, por un lado, la acción mala y por otro los descargos.

Existen indicios y hechos que van dejando en claro ciertos giros y comportamientos de la dirigencia kurda a lo largo de la historia.

Las conductas inadecuadas en Irak y Turquía de algunos referentes de esa minoría nacional, desde el cierre del siglo XIX hasta la fecha, debería alentar a una profunda autocrítica, sobre todo de quienes se proyectan como alternativas revolucionarias, habida cuenta que muchos de ellos son parientes de aquellos que por orden de la dirigencia turca, cumplieron con ejecuciones colectivas como la del Seifo –“espada” en arameo–, genocidio recordado por las comunidades del cristianismo primitivo: sirianos, asirios y caldeos entre otros.

Desde la aparición del Daesh en el norte de Siria e Irak, las comunidades cristianas víctimas de las persecuciones y el acoso de los sectarios que dominaron la región, debieron agruparse y organizarse militarmente con los sectores vinculados al PKK, cuya presencia en la zona significó un buen apoyo para la instrucción y el suministro de pertrecho militar.

Los discursos de las organizaciones políticas dependientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán esbozan posturas regionales autónomas, confederadas y “respetuosas” de las identidades de los pueblos que la integran; sin embargo los grupos cristianos desconfían de esas declaraciones y promesas.

Si la situación política se estabilizara en Siria e Irak, quizá podrían llegar a comprobarse las verdaderas intenciones de todas las partes involucradas en el respeto de las identidades y soberanías reivindicadas por las minorías cristianas.

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN SEGÚN GRUPOS RELIGIOSOS EN LA MESOPOTAMIA

En cuanto al reparto de la población según las confesiones religiosas, es preciso hacer una aclaración acerca del mito de la mayoría chiíta en Irak.

En la Mesopotamia desde hace décadas convivieron distintos grupos nacionales –árabes, kurdos, turcomanos y asirios, entre otros– de varias expresiones religiosas, entre ellos islámicos, cristianos, yezidíes y sabeos.

Pero la distribución de la población según su credo no coincide con las fuentes que estiman una mayoría chiíta.

Debemos entender que los kurdos grupo nacional integrantes de Irak, profesan diferentes creencias: los islámicos, que son en su mayoría sunnitas –aunque existe una pequeña minoría chiíta–; los yezidíes –descalificados como “adoradores del diablo”–; y los judíos –la mayoría emigró hacia Israel atraida por la campaña sentimental del Estado sionista conducido por Benjamín Netanyhau–.

Luego incluyendo a la población kurda como parte del conjunto de comunidades nacionales que conforman la Mesopotamia iraquí, abordamos a los datos que en las estadísticas ubican a los sunnitas como mayoría en esa sociedad.

Es importante atender el último censo realizado por el gobierno de Saddam Hussein en febrero de 2003 que arrojó la cifra de un poco más de 1.300.000 cristianos residentes en Irak –en su mayoría sirianos, asirios y caldeos–, comunidad que comenzó a disminuir su radicación en la Mesopotamia en los primeros años de la ocupación.

A partir de los primeros meses de la ocupación, con la complicidad de las fuerzas intervinientes y las milicias sectarias al servicio del gobierno colaboracionista iraquí, la diáspora cristiana se incrementó y esa población se redujo a cuatrocientos mil.

Luego de cuatro años de intervención foránea, segmento nefasto en la historia del país, no podemos culpar en exclusividad al Estado Islámico de las persecuciones y las tragedias de los cristianos, habida cuenta de que en el año 2007 estos fundamentalistas y deterministas aún no habían hecho su presentación en la sociedad iraquí.

Seguramente por las atrocidades de Al Qaeda (antecesora y semillero del Daesh) bajo el mando de Abu Musab Zarkawi, también  implican severas condenas las acciones criminales que instrumentaron no solamente contra minorías religiosas cristianas, sino también por las embestidas en contra de la población chiita, desatando un verdadero litigio  interreligioso, donde tampoco están liberados de responsabilidades,  las milicias sectarias conducidas por peones iraquíes al servicio de  la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

NS/

 

NAC&POP: El Correo-e del autor es Prof. Néstor A. Suleiman nestor.suleiman@gmail.com