Julio Troxler fué sobreviviente, con otros compañeros, de los asesinatos en los basurales de José León Suárez en Junio de 1956

LEONOR TROXLER VON WERNICH, 100 AÑOS DE MILITANCIA.

Por Daniel Brion

Aunque su apellido pueda mover los recuerdos, a algunos desprevenidos, hacia otro lado Leonor Von Wernich es la viuda de Julio Troxler, uno de los grandes íconos de la Resistencia Peronista.

Por Daniel Brión

NAC&POP

17/07/2020

 

“Somos parientes con el mamarracho ese”, no deja de recordar en sus charlas, Christian Von Wernich , ex capellán de la Policía Bonaerense que purga una condena por crímenes de lesa humanidad.

“Su abuelo y el mío eran hermanos.

Nosotros somos primos, pero nunca tuvimos trato, por suerte.

¡Y lo que he luchado contra ese desgraciado!”, no se cansa de repetir; siempre nos pide escribir su apellido como una forma de lavarlo.

No podía, entonces, comenzar a escribir sobre la querida Leonor sin hacer la aclaración y escribir su nombre y apellido completos.

Ella nació un 5 de noviembre de 1919, este año estará cumpliendo 101 años.

Íntegra, leal compañera, militante incansable.

En el camino quedaron Rodolfo y Milena, sus hermanos, hijos de Dora Ponce de León, maestra de oficio, y Federico, un padre ausente.

A los 16 años ya militaba activamente en el Partido Peronista Femenino en Vicente López (provincia de Buenos Aires), el grupo de llamaba “Montoneras de Perón”.

Su militancia de entonces consistía en proteger a los denominados “clandestinos” en tiempos de la proscripción del peronismo; tuvo entre sus formadores al doctor Juan José Hernández Arregui.

Siempre recuerda “…actuábamos en unidades básicas y en todo lo que hiciera falta.

Además, había un grupo de intelectuales que conformaban el gran consejo coordinador del peronismo revolucionario, entre los que estaban Andrés Framini, que era secretario general de la Asociación Obrera Textil y llegó a ser electo gobernador de Buenos Aires en 1962, cuando el peronismo estaba proscripto.

Raimundo Ongaro, que representaba a los trabajadores gráficos; y el escritor y político Juan José Hernández Arregui, que también nos guió mucho en esta lucha, sobre todo por la reivindicación de una conciencia nacional.

Por esas luchas varias veces nos metieron presas y otras tantas nos allanaron, pero nunca nos torturaron” .

Al tomar contacto con presos políticos en Olmos, entre ellos John William Cooke, conoció a Julio Troxler, quien sería su marido.

Troxler fué sobreviviente, con otros compañeros, de los asesinatos en los basurales de José León Suárez en Junio de 1956, masacre acometida por la dictadura de 1955 tras el levantamiento del General Juan José Valle.

“A Julito lo conocí en la cárcel de Olmos”, cuenta. “Nosotros teníamos un grupo de compañeras con las que visitábamos a los detenidos políticos que estaban solos. Un día fuimos a visitar a John William Cooke y él me dijo que había compañeros presos políticos, que no tenían familiares, entonces a mí me pusieron como visitante de uno de ellos.

Ahí lo conocí.

Lo sacaron del pabellón, lo trajeron a un salón y conversamos un rato”, rememora.

Era el año sesenta y pico y Troxler, Julito, como lo llamará a lo largo de toda la charla, ya era un sobreviviente.

Vivía clandestino entre Bolivia y la Argentina desde que salvó su pellejo de la masacre ordenada contra un grupo de militantes peronistas que se había levantado contra la autodenominada Revolución Libertadora y para restituir a Perón.

Leonor ya habitaba la casa que luego compartirían, en calle Julio Argentino Roca 1444, en Vicente López, la misma a la que ahora quieren renombrar como Julio Troxler.

Su madre le había inspirado la pasión peronista.

“La mujer estaba desprotegida por completo en ese tiempo y ella empezó a escuchar a ese militar, hasta que comenzamos a tomar contacto con unidades básicas y con militantes peronistas”.

La segunda vez que vio a Troxler fue en su casa.

“La situación era comprometida. Julito y sus compañeros estaban clandestinos y las familias los acogíamos en las casas.

A mí me tocó recibirlo y empezamos a tener más intimidad, hasta que finalmente formalizamos”.

Militó luego con Envar el Kadri, Cooke y Gustavo Rearte.

Tras el triunfo popular de 1973, fue designado, por el gobernador Oscar Bidegain subjefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, cargo que asumió el mismo 25 de mayo ante las autoridades de la Unidad Penal Nº 9 de La Plata para obtener la libertad de los presos políticos.

En el desempeño de sus funciones, redobló esfuerzos para hacer del cuerpo policial una institución al servicio del pueblo y no destinada a la represión del mismo.

Permaneció sólo 85 días en el cargo.

Es asesinado en la mañana del 20 de septiembre de 1974.

Secuestrado en las inmediaciones de la Facultad de Derecho, cuando se dirigía a una concentración que se realizaba en la Plaza de Mayo.

Cerca del mediodía, el grupo paramilitar la Triple A que lo había secuestrado, lo asesinó, acribillándolo por la espalda, junto al paredón del Ferrocarril Roca, en el Pasaje Coronel Rico al 700, esquina Suárez y Vieytes del barrio de Barracas (para dar parte público de su acción terrorista el comando de la Triple A envió a la prensa una foto del documento que habilitaba a Troxler a ingresar en la residencia del General Perón en la calle Gaspar Campos,); lo dejaron tirado en la calle, recuerda Leonor, “…con una tarjeta que decía ‘por bolche y mal argentino’.

Porque todos éramos bolches”.

“Seguí luchando, más todavía, pero siempre en forma clandestina.

Cuando lo mataron a Julito perdí la voz durante un tiempo. Dicen que siempre que pasa algo grave el cuerpo lo sufre de distintas maneras”.

La entrañable compañera de Julio Troxler, desde 1998 vive en la ciudad de Paraná, junto a sus afectos familiares, y desde entonces vinculada a toda actividad militante donde sea necesaria.

Cada vez que he concurrido a dar una charla siempre estuvo presente en el abrazo fraternal y la cortesía militante.

Me invitó a recibir a “Julito” un jueves 19 de noviembre de 2012, allí estuvimos con el entrañable Sargento Porfidio Calderón en el abrazo compartido con Leonor.

No es hoy una fecha conmemorativa, simplemente que ante esta pandemia, sentado en la meditación de la cuarentena, recordé que este 5 de octubre la compañera LEONOR TROXLER VON WERNICH cumplirá 101 años y quise entonces recordarla y compartir el recuerdo, porque ella también está entre los patriotas de han luchado incansablemente por una Patria Socialmente Justa, Económicamente Libre y Políticamente Soberana.

Querida Leonor, con los dos dedos en V te saludo y te agradezco toda tu militancia.

DB/