Perón decía que la capacidad contributiva en los impuestos, reflejaba el grado de Justicia Social distributiva en la población.

LA IDEOLOGIA JUSTICIALISTA (DOGMA Y DOCTRINA PERONISTA)

Por Roberto Omar Seijo *

“Nosotros tenemos una ideología ya fijada y por mucho tiempo será inamovible. Arriar las banderas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política es muy difícil, porque son atributos esenciales permanentes”. Juan Perón.

Por Roberto Omar Seijo,

NAC&POP

 Junio de 2017.

 “Nosotros tenemos una ideología ya fijada y por mucho tiempo será inamovible.

Arriar las banderas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política es muy difícil, porque son atributos esenciales permanentes”. Juan Perón.

Sencillamente porque las grandes ideologías de la humanidad perduran cuatrocientos años para ser superadas por la lógica evolución humana.

Los antecedentes de la Revolución Justicialista, en su concepción embrionaria que incorporó elementos filosóficos de los procesos revolucionarios europeos, fue mediante la observación de convivencia social y empírica realizada por el coronel Perón en su periplo europeo entre los años 1938 a 1940, visitando treinta y dos comunidades europeas, incluso el sur de Rusia.

Observación que arrojaría como resultado cuáles eran los aspectos sangrientos y dramáticos de la guerra, y que afectarían con una detención abrupta a la evolución social acelerada que estaban experimentando diversos movimientos revolucionarios, en distintos países del viejo continente.

Y que fuera una misión militar asignada de estudios que solamente Perón debiera informar personalmente al general Carlos Domingo Márquez, como ministro de guerra del presidente Ortíz.

Por esta misión de directa experiencia, fue y resultó que el general Perón estudiaría variados postulados de los movimientos de evolución social, en Francia, Italia, Alemania, Países Bajos, Polonia, Sur de Rusia, España, Holanda, Yugoslavia, Rumania, Ucrania y otros que eran objeto de los estudios de aquel coronel Juan Domingo Perón, sobre la aceleración que viviera Europa, y del lado occidental de los montes Urales, debido a la Revolución Rusa comenzada en marzo de 1917.

Entre la primera guerra mundial de 1914 y la segunda de 1945, llegaron al país corrientes inmigratorias con distintas militancias de procedencias liberales de la derecha, liberales de la izquierda, social demócratas, socialistas, comunistas y anarquistas.

Que vieron rápidamente favorecida sus siembras en nuestras jóvenes comunidades de los barrios, ciudades y provincias, donde pudieron suscribir partidos, sindicatos, cooperativas, bibliotecas populares, academias universitarias, de lineamientos y escuelas de ciencias sociales, filosóficas, etc. Todas basadas en tratados filosóficos e ideológicos nacidos en el extranjero y no en nuestra tierra.

El coronel Perón puso en marcha un proceso revolucionario metódico y sistémico, con un nuevo postulado filosófico e ideológico Centrado en El Trabajo, en lo Económico y en La Justicia Social en lo Político.

Y, que absorbió gran parte de esta inmigración política pero que también frustró y atomizó estas tendencias, algunas de las cuales como la izquierda fueron desapareciendo como expresiones masivas y populares.

De modo que a principios de 1945, desde la derecha conservadora hasta la izquierda radical, enfrentaron a la Revolución Justicialista inscribiéndose en la Unión Democrática como expresiones extremas de la derecha y la izquierda pero que comparten idéntica misión, o sea el sacrificio del pueblo con la injusticia social.

Una Unión que condujo el imperialismo británico desde la embajada de los EE.UU. Fueron funcionales y serviles al imperialismo establecido como factótum mundial en febrero de 1945 con los acuerdos de Yalta.

Y en Argentina, se convirtieron en el “Gorilismo Académico de nuestra falsa democracia”, única donde la dictadura de la minoría, impone condiciones a las mayorías populares.

La Revolución Justicialista le dio entidad y seguridad jurídica al transitado y arañado trabajador, muchas veces golpeado, encarcelado, desaparecido y asesinado.

Cansado de lustrar las uñas de los miserables sin alma, víctima contemporánea de lo que la realidad dictaminara: Que una de las leyes que rigen la historia argentina es: “La Ley del Desprecio que encierra el Odio hacia el Trabajador”.

Juan Domingo Perón y la Revolución Justicialista, le pusieron fin a la fantasía de la falsa política que venía matando a miles de personas y beneficiando a unas pocas.

En la Argentina de Perón y Eva Perón, mirada con la pasión de verla emancipada: ni la Revolución de Mayo, ni la democracia de Sáenz Peña, ni el poder constitucional originante de Juan Manuel de Rosas, ni la Revolución de Derecho del 4 junio de 1943, ni la Revolución Justicialista en paz, tecnológica, científica e industrial de Juan Perón legalizada en nuestra Carta Magna del 11 de marzo de 1949, han logrado abatir la raíz de la izquierda liberal de burguesía nacional de ayer, ni al capitalismo de la oligarquía de hoy, en sus nefastas victorias de antipatria que lanzan a la ignorancia, la miseria y la muerte a los habitantes de un país rico hundido en la miseria y la violencia.

El Justicialismo posee y presenta un Tratado y Pensamiento Filosófico como forma de vida personal de cada individuo hacia y para la construcción colectiva, y un Tratado y Pensamiento Ideológico como Modelo de Sociedad, basado en su columna vertebral que es la Justicia Social, con la que son posibles la Independencia Económica y la Soberanía Política; y a través de un Sistema Lógico de Conceptos Filosóficos e Ideológicos que, con su Método Científico y Sistema Político, fundamenta la acción necesaria para llegar a tal fin.

El Método y Sistema es la Construcción Popular del Hábitat Político y su Dispositivo de Poder Sociopolítico es la movilización y organización del Pueblo entorno a las familias de los barrios en las Casas Peronistas. Sostenido en la movilización y organización de su columna vertebral y dispositivo de poder en el Movimiento Nacional Peronista: El Movimiento Obrero Organizado.

El Trabajo centro de la Economía y la política.

El Justicialismo, no tiene raíces en relación a nada de las teorías políticas de izquierda y derecha, nacidas en los siglos 18 y 19, por lo tanto no existe un peronismo de derecha ni un peronismo de izquierda , y es tan distante tanto del capitalismo para explotar a seres humanos en beneficio de la acumulación material, nacido en Inglaterra como sistema en el siglo 16 en sustitución del feudalismo, y se estableció como ideología con “Riqueza de las Naciones”, de  Adam Smith, en 1776.

Como tan distante del marxismo para explotar a seres humanos por los grupos de elite de un modelo de Estado funcional al mercado con una mirada social, nacido como ideología en la Revolución Industrial que originó al Corporativismo de Mercado; por ello el marxismo permitió la constitución como ideología de una alternativa a la explotación del hombre por el hombre, interponiendo al Estado o sus instrumentos, establecida como ideología en el “Manifiesto Comunista“, Karl Marx y Friedrich Engels, en 1848.

Dos sistemas de explotación en los extremos del pensamiento Iinhumano, que explotan económicamente a la gente a través de las empresas de capital o a través de la empresa cooperativa.

Los extremos de un sistema bipolar, inhumano, antipopular y anticristiano, que viven del sacrificio del pueblo, es decir de la Injusticia Social.

Tampoco el Justicialismo puede ser asimilado al postmarxismo o marxismo analítico o marxismo liberal que acepta al “corporativismo” y negocia con las multinacionales y transnacionales su cuota de poder, y que se fundamenta en “el populismo”, y a partir de Antonio Gramsci.

Teorías y ensayos como el de Ernesto Laclau o Jorge Alemán, se han servido del grave déficit ideológico de los “diris” del llamado Peronismo sin Perón, provenientes de las fuentes de la falaz “Renovación Peronista” (social demócrata) y del falaz “peronismo de izquierda” (postmarxista o marxista liberal).

Para que con el voto del Pueblo Peronista, construir “el espacio progresista del falso poder”, engañando al propio pueblo con un falsificado peronismo y para que el mismo pueblo abandone, engañado, los postulados de Juan Perón como de aplicación imposible.

Laclau en sus obras, Hegemonía y Estrategia Socialista(1985), y La razón populista(2005), explica el sistema del “populismo” marxista liberal, que se postula y construye desde la burocracia del despacho, los asesores y el gabinete.

En el “populismo”, el Poder Popular no es, ni se radica en el Pueblo, sino es el medio que requiere el imperialismo de las corporaciones para explotar un país mediante la estructura mediática de un relato popular.

Como cuando hay un grupo de vecinos que presenta un pedido a la municipalidad.

La demanda siempre es aceptada, a veces realizada y no hay problema, pero si es rechazada, la gente se siente excluida a pesar del relato de “inclusión social que la moviliza”.

Esa serie de demandas insatisfechas se cristalizan alrededor de un “símbolo antisistema” que forma parte del plan, construido en el “discurso de este relato popular” que trata de dirigirse a estos excluidos por fuera de los canales de institucionalización.

Cuando eso ocurre, se organiza y moviliza “el populismo”.

Siempre el populismo se convierte en la antesala de la derecha corporativa, porque se constituye en la alternancia del corporativismo.

Tal como hoy concurre en nuestra región continental.

Por lo tanto nada tiene que ver el Justicialismo, cuya columna vertebral es precisamente la Justicia Social.

La Justicia Social Atributiva en cuanto a los derechos inmanentes a la Condición Humana, claramente establecidos en su Tratado Filosófico lanzado al mundo el 9 de abril de 1949.

Y la Justicia Social Distributiva dignificada por El Trabajo y toda la extensa Legislación Laboral creada por Perón como Modelo Socioeconómico.

Porque en su mismo modelo de Política Económica Justicialista, «El Trabajo» es el Centro de la Economía y la de la Inversión Humana imprescindible para el desarrollo socioeconómico de la Nación.

En consecuencia El Trabajo es un Derecho y un Deber porque es justo que cada uno produzca, al menos, lo que consume dignificado por Justicia Social en su modelo de Economía Social Coparticipada, autogestionaria o cogestionaria en sociedad con los dueños del capital en la actividad privada, o cogestionaria también con el Estado en Sociedades de Economía Mixta.

Constituye, pues una Ideología creativa, no copista; contemporánea y no antediluviana de los siglos 18 y 19.

Una Ideología nacional, argentina, latinoamericana, humanista, popular y cristiana, propia, no importada; y popularizada en el consciente colectivo del Pueblo, no elitista, no cientificista y cuyas consideraciones están al alcance de todos.

La Ideología Justicialista no se postula desde la frialdad de un gabinete, se deduce y se construye de un Estado latente y colectivo desde las periferias existenciales del barrio, y con el Pueblo movilizado y organizado para la Construcción Popular del Hábitat Político Justicialista, a través del entramado de una sólida cultura popular, cuyas Unidades de Militancia Organizada son las Casas Peronistas y el Dispositivo Básico del Poder Popular es el trabajador organizado y sindicalizado, sin el cual no surge la organización jamás.

Y que luego, en su grado superior de la organización popular se nuclean a través de Unidades Básicas de Acción Política y Acción Social; y de la que el Movimiento Nacional Peronista es su única Estructura Partidaria y constituida a través de sus Ramas Orgánicas de Militancia: La Política, La Femenina, La Gremial y la Juventud Peronista.

Institucionalmente organizados en la Conducción Política de un Consejo Superior, máximo órgano del Movimiento Nacional Peronista, estructura que dispone de sus Cuatro Cuerpos Orgánicos de Conducción:

  • La CGT, la Confederación General del Trabajo.
  • La CGE, la Confederación General Económica.
  • La CGU, la Confederación General Universitaria.
  • La CGP, la Confederación General de Profesionales.

Entorno a las cuales se expresa el pueblo en su totalidad.

Por ello, tanto desde su construcción de base en sus cuatro ramas como en su estructura de promoción y conducción política, queda expresamente establecida una incontrovertible vocación a la Democracia Popular.

En la forma complementaria en el Desarrollo del Proceso Político del Peronismo, la Doctrina Peronista infiere las normas y procedimientos que dan las formas de ejecución de la Ideología Justicialista; extendiendo el sistema conceptual filosófico e ideológico a la conducción y metodología política, de acuerdo a los principios de unidad, solidaridad y organización de nuestro Movimiento Nacional Peronista, cuya columna vertebral en función a la organización doctrinaria de su Ideología, es el Movimiento Obrero Organizado, como conjunto social políticamente organizado.

EN RESUMEN, el Pueblo Peronista no se ha liberado de las proscripciones que sujetan e impiden la difusión de su Filosofía, Ideología, su Obra, su Legado, de las consecuentes fallas de la organización política, no se ha liberado de sus falsos profetas que usurpan el futuro en beneficio de “los antipatria”.

Frente a la ideología liberal capitalista que impone la explotación del hombre por el hombre, eliminando toda defensa legal socioeconómica del pueblo, en manos de los grupos de poder, que forman parte de los equipos de gobiernos liberales, ejercidos desde los tres poderes públicos del Estado, sepultando a la Patria en la dependencia transnacional y en neocolonialismo.

Y frente a la ideología liberal marxista que impone la explotación del hombre por el Estado, la dependencia “internacional” y la satelización del futuro de la Patria y la riqueza del pueblo.

La Filosofía e Ideología Justicialista, y su instrumento de ejecución política que es la Doctrina Peronista, propugna la plena realización de una Patria Socialmente Justa, Económicamente Libre y Políticamente Soberana.

Y la reconstrucción de la persona humana y la familia reinstituyendo como centro socio parental a la mujer, en el paisaje de un país riquísimo como la Argentina, devastado por un siniestro plan de supresión biológica y supresión productiva.

La Supresión Industrial está demostrada y caracterizada por la ausencia de producción industrial nacional y cartelizada, en manos transnacionales de concentración monopólica, y la ausencia agravada de puestos de trabajo legítimos.

La desaparición y extinción de las artes de oficios productivos y las profesiones técnicas e industriales, reemplazadas y sometidas a las profesiones liberales propicias y adecuadas para poblaciones de «colonias factorías»; donde al esclavo característico del siglo 19 le interesó más cómo agradar al amo que la promoción ascendente de su vida y su familia.

La Supresión Biológica, promovida por una cultura colectiva y conducta personal funcional al mercado y no a la vida, que fue construida por la izquierda y derecha del centro del poder imperial desde el 24 marzo de 1976 en la Argentina.

Donde se dicta que es bueno poseer que el buen destino que le puedas dar a tu vida, en esos años jóvenes dónde entra en juego tu futuro.

Por ello el fenómeno de conductas individualistas como la soberbia, la envidia, la indiferencia, el egoísmo, la violencia, la naturalización de los homicidios y la competencia por la posesión de elementos ilusorios.

Como el alcoholismo, las drogas, el carácter dictado por los medios, la política prometedora de mentiras.

Como también el modelo sin familia ni matrimonio, la cosificación y mortandad de la mujer cuando es el eje de la vida, y la muerte de la alegría de pareja y el amor, son todas características que se repiten con alguna variación adaptativa en los extremos socioeconómicos por igual, en la extensa pobreza y en la extrema riqueza.

Por lo tanto aquella Red de Seguridad Social que debiera integrar el bienestar social con prescindencia de tu lugar de procedencia, y la garantía de la habitabilidad de nuestras ciudades, está ausente frente al atropello de un dispositivo garantista de los delitos y la vida insegura en cercanía a la muerte de la violencia, naturalizada como conducta normal de la vida.

Un mecanismo mesiánico que es sostenido por imágenes de modelos triunfalistas provenientes de ninguna parte de las ciencias o del arte, y donde la vulgaridad de lo simple y la evasión alcohólica o narcótica por la sensación de ausencia de futuro, lleva a miles de seres vulnerados a optar y convivir con lo enfermo y no lo sano.

Por un sistema y una red de «inseguridad social» que explica las consecuencias, por cuanto no señala ni sanciona las causas.

Y, esto es un plan de supresión biológica genocida, legitimado por un sistema democrático criminal, y validado por los promotores publicitados de la TV y las redes, donde no hace falta fundamentar lo que se sostiene, sino que se impone por la «ley del número de lo opinado».

Allí no se hace falta pensar porque ya es público.

Perón decía que la capacidad contributiva en los impuestos, reflejaba el grado de Justicia Social distributiva en la población.

Porque expresaba la rentabilidad del grado de trabajo equitativo alcanzado.

Donde el trabajo era al mismo tiempo un derecho y un deber.

Hoy el sistema tributario hace imposible la vida socioeconómica al igual que la injusticia social, pero la atributiva y la distributiva conjuntamente.

Es decir, no existe desde hace muchos años Justicia Social y ni los derechos inseparables a la vida.

ROS/

 

NOTA DE LA NAC&POP: Roberto Omar Seijo fue subsecretario de Promoción Social en el Gobierno de Juan Domingo Perón, consejero nacional y subsecretario de organización del Partido Justicialista Nacional.