No se trata de dañar la unidad lograda ni mucho menos de debilitar al Presidente, a nuestro presidente y a nuestro gobierno.

EL DEBATE NECESARIO

Por Rodolfo Casals (FOTO) *

Se trata de organizar un debate y una activa participación política de cara a la sociedad y promoviendo la mayor presencia popular posible en condiciones de cuarentena para empujar entre todos el rumbo emprendido con el triunfo popular en las elecciones y mantener brillando cada vez más la luz encendida por la Argentina en el sur del continente.


Por Rodolfo Casals*
NAC&POP
15/07/2020

En medio de un momento difícil en la lucha contra la pandemia del covid, se instala cada vez con más fuerza el debate sobre el futuro del país.

A primera vista pareciera que se discuten segmentos separados (como terminar de definir el tema de la deuda externa, la política de precios, la administración de los servicios públicos, la reforma de la justicia, la reforma impositiva, etc.)

Pero en realidad, el debate de las políticas públicas encierra definiciones que no son solo puntuales sino que expresan en su conjunto opciones polares de modelo de país y de rumbo para alcanzarlo.

Pero, esto, que tal vez pueda ser tomado como un lugar común en la política argentina del siglo 21,y traducido por la derecha en términos de antagonismo entre dos figuras centrales de la política (Macri y Cristina), hoy tiene una particularidad: la profundidad y extensión del daño inferido por los años “macristas” potenciado por los efectos de la pandemia(no solo al interior de la Argentina, sino en todo el mundo) producen una exigencia inédita en términos de definición de cómo es un rumbo nacional y popular para la Argentina de hoy.

La derecha, que percibe esta realidad (la realidad de un gobierno con un mandato de cambio en un sentido muy definido que se encuentra con esta exigencia para encontrar un camino para honrar ese mandato), ya dio su veredicto: “vuelvan a lo conocido, llego la hora de los privados, retomemos el camino de las reformas estructurales y unámonos al mundo, no es hora de cambios sino de reconstrucción.”

El vaciamiento de las finanzas públicas que se heredaron, la previsible dificultad del comercio exterior en las condiciones actuales y previsibles y el manejo de las corporaciones de sectores claves de la vida económica y financiera del país, debilitan mucho el rol del Estado en el necesario doble esfuerzo de recuperación y rumbo.

¿Cuál es el riesgo?

Que el gobierno no encuentre, o no pueda implementar las políticas que habiliten su rol rector en el proceso y que fracase.

Que en todo se quede a mitad de camino y que el resultado sea un atolladero económico y social y una anemia política.

El fantasma del curso final del gobierno de Dilma Roussef en Brasil empieza a instalarse en las estrategias de la derecha.

No es verdad entonces que la polarización brutal y los ataques despiadados de la derecha política sean exageraciones despechadas de los que perdieron el poder y tensan la cuerda para que aparezca Cristina y entonces ganar las elecciones de medio término como en el 2017.

  • Con mayor o menor coordinación, hay dos operativos en marcha:
    .Ataque brutales que desgasten y …
    .Ofertas de un rumbo de consolidación de lo existente a costa de profundizar los males estructurales de la sociedad argentina.

Para muestra basta un botón: no se oponen a las medidas asistencialistas de hoy y otras proyectadas a futuro; van por el salario y por las jubilaciones, por los recursos naturales y por el manejo irrestricto del comercio exterior.

En pocas palabras proponen una salida de la pandemia con la consolidación del “sobrante” excluido de la población y el empobrecimiento y la degradación de los “incluidos”.

Y eso respaldado por el mantenimiento de un sistema impositivo regresivo y una política de equilibrio fiscal imposible sin un ajuste (eso se va a intensificar en cuanto el FMI comience a negociar la deuda argentina).

Esto es lo único que se puede “reconstruir•” si no hay medidas audaces que garanticen que la política (la Democracia) puedan conducir una salida realista y popular a la crisis argentina.

Se podría decir simplificando brutalmente: No está en discusión la presencia de los grupos económicos concentrados en los acuerdos para producir un ciclo virtuoso en el país.

Lo que está en discusión como en el 2003 es el rol del Estado, de la Democracia y por lo tanto de la Política y de las grandes Mayorías.

En este panorama…¿Se puede afirmar livianamente que no es el momento del debate sino de limitarse a “bancar “a nuestro presidente?

¿Qué es el momento de la “gestión”?

¿No percibimos que nos están empujando a gestionar lo existente y no avanzar en los cambios necesarios?

Y el silencio llamativo de algunos integrantes de la coalición de gobierno que en el pasado estuvieron muy enfrentados con el gobierno de Cristina y que hoy legítimamente ocupan altas responsabilidades.

¿Qué significa?

¿Que lo bancan a Alberto?

¿Y por eso no opinan sobre el tema Vicentin, por ejemplo?

¿O porque lo dejan solo?

No se trata de dañar la unidad lograda ni mucho menos de debilitar al Presidente, a nuestro presidente y a nuestro gobierno.

Se trata de organizar un debate y una activa participación política de cara a la sociedad y promoviendo la mayor presencia popular posible en condiciones de cuarentena para empujar entre todos el rumbo emprendido con el triunfo popular en las elecciones y mantener brillando cada vez más la luz encendida por la Argentina en el sur del continente.

RC/

 

*Integrante del Movimiento Primero la Patria