La imagen de Héctor Timerman declarando con su último hálito de vida, defendiendo su dignidad ante la historia, nos golpea cotidianamente

DE LA DESTRUCCIÓN DEL “OTRO”, A LA PATRIA ES EL “OTRO”

Por Jorge Rachid

Entonces surge la pregunta sobre la democracia y como se garantiza ese acceso del pueblo a las instituciones del Estado, cuando éste está cooptado por una organización mafiosa, que conjuga negocios con cercenamiento de las libertades individuales y públicas. No hay respuestas, porque no existen picaportes para abrir, ni espaciosas para reclamar, ni justicia a la cual acudir, cuando un Estado que ha sido arrasado por una conjunción mafiosa dictatorial, como sucedió a lo largo de la historia argentina, con los procesos cívico militares.

 

Por Jorge Rachid

 

La imagen de Héctor Timerman declarando con su último hálito de vida, defendiendo su dignidad ante la historia, nos golpea cotidianamente, cuando debemos caracterizar el gobierno del macrismo, que nos cuesta llamarlo en términos políticamente correctos.

Cuando comenzamos a recorrerlo, en la historia de sólo 4 años, se nos amontonan los recuerdos, abiertos al día de hoy de los presos políticos, producto de operaciones de inteligencia del Estado. Comenzando con Milagros Sala a Amado Boudou y todos los funcionarios de los gobiernos de Néstor y Cristina, presos por decisión de Macri y sus cómplices radicales.

Ni hablar de la persecución sobre la Vicepresidenta y de sus hijos, de los seguimientos y los linchamientos públicos de todos ellos, por parte de esa conjunción mafiosa, entre servicios secretos, jueces cómplices y corruptos y periodistas venales, al servicio de la destrucción del “otro”, personas y familias, cuyo único delito, si es que lo hay, es pensar diferente, haber construido caminos alternativos para el pueblo, a los dictados del coloniaje opresor.

Entonces surge la pregunta sobre la democracia y como se garantiza ese acceso del pueblo a las instituciones del Estado, cuando éste está cooptado por una organización mafiosa, que conjuga negocios con cercenamiento de las libertades individuales y públicas. No hay respuestas, porque no existen picaportes para abrir, ni espacioas para reclamar, ni justicia a la cual acudir, cuando un Estado que ha sido arrasado por una conjunción mafiosa dictatorial, como sucedió a lo largo de la historia argentina, con los procesos cívico militares.

Ahí están los cadáveres asesinados de los jóvenes Maldonado y Nahuel, muertos con la doctrina en la mano del enemigo Mapuche a destruir. Flotan en la memoria los cientos de chicos muertos por el gatillo fácil, pregonado desde el gobierno autoritario macrista, que culmina en Casa de Gobierno, con Chocobar avalado por el presidente y la genocida de ese proceso, su ministra de seguridad.

Éste repaso no es una casualidad, cuando nuestro país, con un pueblo encolumnado en su lucha contra una Pandemia que azota la mundo y golpea a una Argentina, ya doblegada en lo económico y lo social, por esa desaparición de las seguridades, que debería haber dado una democracia debilitada, pero que permitió esas iniquidades brutales e inhumanas, sobre los compatriotas, que sirvieron para esconder el latrocinio económico y social, que dejaron a las futuras generaciones, con la angustia del porvenir.

Es que esos sectores del coloniaje y el autoritarismo, alentados por fondos de inversión buitres y cómplices de toda laya, que ahora asustados por las cloacas de la historia canalla, que van saliendo a luz, ante el estupor del pueblo argentino que va conociendo una historia, que los hizo protagonistas silenciosos, al ser manipulado por los medios hegemónicos, cómplices de esa política de destrucción, con linchamiento mediático incluido, del “otro” diferente, desde político a racial o social.

Estos elementos, surgen en un escenario de disputa de poder, con un gobierno bajo ataque y un pueblo, acompañando una gesta al servicio del cuidado de la salud. Frente a esa épica que emociona, con trabajadores esenciales, que arriesgan sus vidas para que “otros” no se enfermen, se levantan las voces opositoras, que propugnan la muerte al combatir la Cuarentena. Lo hacen después de propiciar el desprecio por el pueblo, al cual se lo mancilló y excluyó, a sus dirigentes perseguidos, a una Justicia cerrada al reclamo, como en las peores épocas de la dictadura.

Entonces esa consigna que nos envuelve, la Patria es el “otro”, nos revive las esperanzas y utopías de construcción, de un modelo social solidario, que permita iniciar un camino que nos lleve, con el esfuerzo de la Comunidad Organizada, a la Justicia Social con Soberanía, que le permita al pueblo argentino encontrase con sus mejores historias de un destino común, que los enemigos pretenden clausurar, al calor de un combate que han iniciado, tan brutal e inhumano, lacayo y colonial, neoliberal y saqueador, como el gobierno que ejercieron, gracias una “democracia generosa” que les dio el gobierno en su momento.

 

JORGE RACHID

PRIMERO LA PATRIA

www.lapatriaestaprimero.org

CABA, 26 de junio de 2020