Tomando estos datos del documento oficial y comparándolos con el comunicado del Centro Wiesenthal no queda muy claro

DESDE NUESTRA TOTAL CONDENA AL ANTISEMITISMO SOLICITAMOS DEROGAR LA RESOLUCIÓN 114/2020

El pasado 8 de junio el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina, con la firma del Canciller Felipe Solá, dio a conocer la resolución 114/2020 “mediante la cual se adopta la Definición de Antisemitismo de la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés)”.

 

 

El pasado 8 de junio el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina, con la firma del Canciller Felipe Solá, dio a conocer la resolución 114/2020 “mediante la cual se adopta la Definición de Antisemitismo de la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés)”.

La definición aprobada en 2016 por la IHRA y que ahora asume el Estado argentino señala textualmente que el antisemitismo es «una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto”.

Por su parte, un comunicado suscrito por el Director de Relaciones Internacionales del Centro Simón Wiesenthal, Dr. Shimon Samuels declaró que “La adopción por parte de Argentina de la definición que equipara antisionismo con antisemitismo va en la dirección correcta, como la decisión de calificar a Hezbollah como grupo terrorista de hace un año. Esperamos que el resto de los países de América Latina puedan emular este camino en ambos temas.”

Por esta resolución se  invita a los restantes poderes e instituciones públicas y privadas de la Nación a utilizar la definición para luchar “contra el Antisemitismo en todas sus formas, colaborar en la construcción de una cultura de prevención de la hostilidad y la violencia a que llevan los prejuicios y la intolerancia, promover la educación para la pluralidad y reforzar la tarea de garantizar el cumplimiento del objetivo de la educación, la memoria y la investigación del Holocausto y de sus lecciones para nosotros y las generaciones venideras.”

Tomando estos datos del documento oficial y comparándolos con el comunicado del Centro Wiesenthal no queda muy claro por qué se  considera que esto significa  que la definición de antisemitismo se equipara  con antisionismo. No es ilógico pensar que esto podría dar lugar a una serie de interpretaciones que –como ha sucedido en muchas ocasiones- lleva a impedir denuncias sobre violaciones de derechos humanos, ocupación ilegal de territorios o aplicación de políticas avasalladoras de la dignidad humana, como viene ocurriendo desde hace más de siete décadas con el caso del pueblo palestino, entre otros temas. No lo decimos solo nosotros y nosotras sino que sectores importantes de la sociedad israelí ahora mismo se están movilizando contra las políticas guerreristas y anexionistas de su gobierno. ¿Pueden ser tipificados ellos también de antisemitas?

Las reacciones desmedidas de las organizaciones más radicalizadas de la comunidad judía cuando se ejerce el derecho de la defensa de los pueblos sometidos a una situación colonial incumpliendo las resoluciones de Naciones Unidas, como sucede en el caso palestino, parecen destinadas a impedir el derecho de libre expresión. Y también pone la mira sobre cualquier opinión en contrario que pudiera reivindicar la importante comunidad de origen árabe o de religión musulmana que habita en Argentina desde hace siglos.

Los abajo firmantes somos  testigos de una verdadera persecución política por parte del gobierno israelí y sus organismos locales, en sus interpretaciones sobre antisemitismo que han afectado a decenas de periodistas, a organizaciones de derechos humanos, dirigentes sociales y políticos, a escritores como el caso de José Saramago, a innumerables escritores judíos no sionistas como Ilán Pappé, a músicos como Daniel Barenboim, Gilad Atzmon o más recientemente Roger Waters. Incluso se llegó a criticar en términos similares al ex canciller Héctor Timerman. Hace muy pocos días el propio Centro Wisenthal acusó de nazi a una de nuestras figuras científicas más importantes como fue el doctor Ramón Carrillo, respetado en todo el mundo.

Nos preguntamos entonces: ¿No acordar con el sionismo es antisemitismo? Desde donde se lo analice esta definición es gravemente peligrosa debido a las “interpretaciones” o como dice el texto oficial, a “esa cierta percepción”, totalmente subjetiva, que han hecho tanto daño en Argentina.  Especialmente con el caso AMIA cuya investigación ha sido obstaculizada en forma permanente y no por los argentinos precisamente sino imponiendo culpables sin prueba alguna, violando todos los derechos internacionales a la verdad.

Desde nuestra probada vocación democrática rechazamos el antisemitismo en todas sus formas, más aún si consideramos que también son semitas los miembros de la comunidad árabe. Pero de la misma manera nos oponemos a la judicialización de nuestro derecho a opinar negativamente sobre el sionismo o cualquier idea política racista, discriminadora y colonialista contra cualquier ciudadano o pueblo del mundo.

Desde este pensamiento es que solicitamos respetuosamente al señor Canciller Felipe Solá que deje sin efecto la resolución 114/2020 ya que su aplicación en los términos manifestados tanto en el texto dado a conocer como en el documento del  IHRA, significan una abierta invitación a la censura y persecución de ideas, algo que no admite desde ningún punto de vista la Constitución Argentina.

 

Adhesiones de firmas    nombre y apellido,  profesión   DNI  enviar a  soloelpueblosalvara2020@gmail.com