Ya quince años de su partida al comando celestial, recordamos con alegría su vida tan fertil

RECORDANDO CON ALEGRIA A FERMIN CHAVEZ

Por Daniel Brion

Fermín decía: “Yo nací el 13 de julio de 1924 en “El Pueblito”, un viejo pago del distrito entrerriano de Don Cristóbal, en el cual, según se ha comprobado, Rocamora tuvo el propósito de fundar a Nogoyá que se fue formando, como sucede muchas veces en la historia alrededor de una capilla (capilla de la Virgen del Rosario), la que fundó el padre Quiroga y Taboada.

Por Daniel Brión

NAC&POP

28/05/2020

Hace 96 años la vida nos regalaba el nacimiento de Don FERMÍN CHÁVEZ, él solía presentarse diciendo:
“Yo nací el 13 de julio de 1924 en “El Pueblito”, un viejo pago del distrito entrerriano de Don Cristóbal, en el cual, según se ha comprobado, Rocamora tuvo el propósito de fundar a Nogoyá que se fue formando, como sucede muchas veces en la historia alrededor de una capilla (capilla de la Virgen del Rosario), la que fundó el padre Quiroga y Taboada.

El Pueblito, que era la zona más poblada en la última época de la Colonia, no pudo ser el centro urbano y quedó como pago.”

Su padre, Eleuterio Chávez Pérez (“Don Luterio” para todo el pueblo) lo anotó en la Alcaldía del lugar con el nombre de Benito Enrique Chávez. Su madre, Gregoria Urbana Jiménez Alzogaray (conocida como “Ña” Goya) hizo la anotación parroquial –en la capilla atendida por Fray Reginaldo de la Cruz Saldaña Retamar-, con el nombre de Benito Anacleto Chávez, confusiones comunes de la época.

Allá por 1937, en recordación del santo nacido en Pamplona durante el siglo III, se auto impuso el nombre de “Fermín” fue cuando su maestro y guía espiritual (Fray Reginaldo) lo llevó a Córdoba para estudiar en el Colegio Apostólico de los Dominicos, donde permaneció hasta 1940.

De gran formación intelectual, comenzó sus estudios primarios en la escuela provincial N° 14 de Nogoyá (1932-1936); su primer maestro y guía espiritual fue Fray Reginaldo de la Cruz Saldaña Retamar, fraile dominico, por entonces cura de aquella primera capilla, el mismo fraile que en 1921 dio a conocer la fe de bautismo de Don José de San Martín.

La escuela 14 continúa educando a los pequeños nogoyaenses, como si el espíritu del viejo maestro la impulsara día a día.

En ese lugar Don Fermín aprendió las primeras letras, los primeros juegos, y tuvo a sus primeros compañeros y amigos.

Su gran amiga de la niñez Doña Manuela Felipa Amarillo, con sus 93, solía contarnos anécdotas de su inquebrantable amistad, ella vivió en un ranchito de adobe en el medio del campo en su El Pueblito querido, hasta allí se “escapaba” Fermín para seguir con sus charlas de amigos y compartir vida con su compañerita de escuela de entonces y amiga de siempre.

Ella falleció allí su mismo ranchito, con la felicidad de toda una vida humilde en sus ojos.

Fortificado por la escuela rural, su amor al gaucho y la guía de su maestro fraile, salió a la vida y continuó avanzando, estudió humanidades en el Colegio Apostólico de los Dominicos, en Córdoba (hasta 1940), Filosofía en Buenos Aires y Teología en Cuzco (Perú) -la fe católica era el pilar fundamental en su vida-. Inquieto, ansioso por las artes, cursó su aprendizaje de dibujo con el premiado pintor Fray Guillermo Butler, por ello, solía ilustrar con sus propios dibujos varios de sus trabajos.

Sus primeros contactos con el peronismo los tuvo en 1943, un 20 de junio, cuando por primera vez pudo ver al, entonces, Coronel Juan Domingo Perón, en la vereda de la actual calle Hipólito Yrigoyen (antes Victoria) al 300, y prontamente se sumó a sus colaboradores.

En 1950 en una peña de jóvenes escritores que funcionaba en el Hogar de la Empleada y se reunían todos los viernes, conoció a Eva Duarte de Perón. Evita leyó sus versos “Dos elogios y dos comentarios” y descubrió al enorme poeta nacional que había en él; se los hizo imprimir como “Edición Peña de Eva Perón”.

Luego lo llevó a trabajar en la secretaría de Salud Pública de la Nación primero y más tarde en la dirección general de Cultura cuyo director era José María Castiñeira de Dios.

A quién desde entonces Fermín llamaba “mi hermano mayor”

Desde septiembre de 1955, participó e integró la Resistencia Peronista de los dieciocho años del “Luche y Vuelve”.

En 1958 fue Vocal Suplente del Comando Táctico, designado por el Grl. Perón desde el exilio.

En 1963 fue Delegado del Consejo coordinador y Supervisor del Justicialismo en Santiago del Estero.

En 1974 fue miembro de la Comisión Asesora Política del Comando Superior Justicialista.

Ejerció la docencia en las Universidades de La Plata, de Lomas de Zamora y de Buenos Aires, su conocimiento de las lenguas clásicas lo había llevado a traducir el Martín Fierro al latín.

De no haber estado comprometido con la causa nacional y popular seguramente habría sido un intelectual de permanente consulta, por su amplio conocimiento, pero como ya sabemos los “medios de comunicación masiva” prefieren la opinión de aquellos que muy pocas ideas tienen sobre la realidad del país; y mucho menos sobre el pensamiento nacional.

Desde 1974 vivió en el barrio porteño de San Telmo, donde siempre abrió las puertas de su departamento a los jóvenes (y a los no tan jóvenes) que concurrieron en busca de orientación o consejo y que él siempre recibió con la amabilidad que lo caracterizaba y con la palabra de aliento para continuar con la tarea emprendida.

Todos los que tuvimos el honor de tratarlo, y aprender algo de lo que el transmitía, nos encontramos con un hombre sencillo, de una humildad extrema y de una generosidad sin límites, un hombre bondadoso, siempre dispuesto a recorrer el país dando charlas en locales del Partido, en Sindicatos, entregando su tiempo tan valioso para la investigación de nuestra historia, sin esperar nada a cambio.

Sufrió el castigo, como otros intelectuales del peronismo, y del campo nacional y popular, de la indiferencia de parte de la “inteligentia”, de los críticos y de los historiadores mediáticos, de los académicos, que silenciaron el inmenso valor de sus obras, relegándolo al lugar para ellos menospreciado, el de “historiador del peronismo”, a pesar de que su nombre tenía ya reconocimiento mundial, siendo citado como una autoridad en obras de historiadores extranjeros.

Pocos hicieron tanto por la divulgación de la verdad histórica Nacional y Peronismo como lo hizo Don Fermín.

Era un hombre con un profundo conocimiento de nuestra historia y de nuestras tradiciones, podemos decir sin exageraciones que era un hombre sabio, tan sabio como humilde.

Por su calidad de entrerriano, vivió la contradicción entre la historia oficial que reivindicaba a Urquiza y la historia del pueblo que simpatizaba con López Jordán, por eso uno de sus libros fue “Vida y muerte de López Jordán” editado por primera vez en 1957.

De no ser por este libro los porteños desconocerían por completo la vida del que fuera, uno de los últimos caudillos federales.

Encaró el estudio serio y con irrefutable documentación de aquellas personas que fueron ignoradas o distorsionadas por la versión liberal de la historia. Así fue como escribió, también, “Vida del Chacho”, una biografía del Chacho Peñaloza, otro de los caudillos denigrados por los porteños; el general Ángel Vicente Peñaloza es uno de los grandes infamados de nuestra historia oficial.

Sabido es que el Olimpo liberal argentino no admite más que aquellas figuras protagónicas en un todo ortodoxas, es decir, las enteramente aceptables a la fórmula implícita en el slogan Civilización o Barbarie”, recordaba siempre Fermín.

Fue autor de más de 40 libros y opúsculos sobre historia política e historia de las ideas.
Además, como ya señalé, fue también dibujante, en 1974 Juan Lamela lo distinguió con la “Orden Pampa”.

La música también lo atrajo, principalmente nuestro folklore, en 1952 compuso letras para Nelly Omar, también escribió “Huella de Pedro Rosas y Belgrano” y, en 1974, escribió su cantata “Barranca Yaco” con música de Horacio Malvicino.

• En 1990 recibe el Premio Consagración Nacional;
• en 1991 recibió los premios Bartolomé Mitre y Adolfo Saldías ;
• el Municipio de Nogoyá, lo declaró Nogoyaense Ilustre;
• en 1993, TEA le otorgó la distinción, la manzana de oro, “Al Maestro con Cariño”;
• el 2 de octubre de 2003, por Ley 1090, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo declaró ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; en el 2003,
• El H. Congreso de la Nación lo distinguió como “Mayor Notable de la Argentina” ;
• el 8 de diciembre de 2003 recibió de la Agrupación Oesterheld la estatuilla de “El Eternauta” y
• en el año 2004 el “Premio Arturo Jauretche a la Cultura” por su trayectoria.

Su presencia austera, baja estatura, de gorra, pañuelito al cuello y alpargatas, nos acompañará por siempre, él cebaba el mate amargo, sabía de filosofía, teología, sociología, folclore, literatura, latín, música, historia, leyendas, refranero, inmigraciones, zoología, botánica …, con él era un placer pasar las horas escuchando, con él se aprendía a escuchar y a pensar.

Hombres como Don Fermín nunca mueren, viven la memoria de un pueblo agradecido.

Resulta muy importante recordar también que la muerte de su hijo Fermín Ricardo produjo, como era lógico esperar, un profundo dolor en Don Fermín y lo llevó a un estado de tristeza profundo del que, estoy convencido, no podía abstraerse.

Nunca olvidaré que lo llamé ese día para expresarle mi solidaridad y compartir el dolor por su pérdida, me atendió con voz firme, inquebrantable, agradecido y yo -que pensaba llevarle mi palabra de aliento- terminé llorando al oírlo en su firmeza, sabio como siempre me dijo: “tranquilo, estas cosas pasan, muchas gracias por su llamado…”, quién sufría la pérdida consolaba a quien pretendió consolarlo en alguna medida… así era Fermín.

Don Fermín Chávez, falleció a las 8,45 del 28 de Mayo de 2006, a los 81 años y fue velado en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, allí, muchos compañeros y amigos expresaron sus pensamientos, entre tantos podemos recordar que el Dr. Alberto González Arzac, lo exaltó como un patriota; Ana Lorenzo, docente, lo evocó como «el último maestro», que no escribía una línea que no pudiera respaldar en un documento.

Y fue su pluma -dijo-, “la que escribió la nota que Deolindo F. Bittel entregó en 1979 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Todos lo sabíamos y él se enojaba; decía que ésa era la nota oficial del peronismo y que estaría mal que alguien se jactara de ello.»

Fue llevado al Jardín de Paz para su descanso final, pero no todo estaba dicho todavía en tal sentido, gracias a la decidida intervención del Dr. Faustino “Cacho” Schiavoni –entonces Presidente Municipal de Nogoya-; y del Profesor Enrique Manson (con quien Fermín termino la obra iniciada por José María “Pepe” Rosa editando los tomos que habían quedado faltando), entre otros…” hoy descansa en su tierra, en su solar natal: El Pueblito.

Cacho comentó aquel día que Fermín “fue condenado por ser auténticamente peronista y vivir como tal, por no conceder nada que no debía y eso le costó no estar en los grandes medios, pese a que fue uno de los más grandes historiadores del país y fundamentalmente un gran estudioso y como gran peronista y cristiano,

Por eso lo estamos acompañando.”

Hay que destacar que desde entonces, desde aquel 14 de marzo de 2008 (hasta el advenimiento del desgobierno de “Mauricio”), junto a la Municipalidad y todo el pueblo de Nogoyá hemos conmemorado cada fecha de nacimiento y de su paso al comando celestial, con visitas a su escuela primaria, a la capilla Nuestra Señora del Rosario en El Pueblito, con charlas en la Biblioteca que lleva su nombre y con un asado y un brindis en su memoria, junto a cantores del pueblo, facilitando el traslado y la estadía de todos quienes han querido estar presentes en cada oportunidad, como le hubiera gustado al querido Maestro.

Simplemente deseaba dejar, como homenaje, estas reflexiones y recuerdos, reiterando el agradecimiento por la confianza depositada en mi cuando se me encargó, por parte de la Municipalidad de Nogoya, del Ministerio de Cultura de Entre Ríos y de la Honorable Cámara de Diputados de esa provincia, la redacción de un libro conmemorativo de los 90 años de su nacimiento “Fermín Chávez – Inédito”.

Que hermoso homenaje fue editar y presentar un libro con sus escritos inéditos, sus tarjetas de salutación, sus notas a diversos compañeros y poder mostrar a ese Fermín tan sensible a la amistad y el afecto.

Y aquel día, un 12 de julio de 2014, conmemorando su nacimiento, se recordó que la idea de la evocación surgió en octubre de 2013 en charlas mantenidas con el presidente Municipal Daniel Pavón y con Faustino Schiavoni.

Afirmó que «homenajear a Fermín es devolverle lo que él decía: toda forma de historia es militante, en este momento, al recordar su nacimiento, nosotros estamos haciendo historia», y concluyó: «También estamos respetando su pensamiento de unidad al hacerlo juntos y trabajarlo juntos, porque -como decía Oesterheld- el único héroe válido es el héroe en grupo.»

Durante la mañana del domingo 13 de julio –fecha exacta de su nacimiento– se entronizó el busto realizado por el escultor José Alberto Michenzi, en el centro de la Plaza Libertad.

Tras entonar las estrofas del Himno Nacional, el Intendente Daniel Pavón descubrió el busto y el presbítero José Páez realizó la bendición del monumento que se encuentra junto al de su amigo, el profesor Juán José Segura.

Recordaron a Don Fermín Chávez el Dr. Alberto Gelly Cantilo por el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas; Pablo Vázquez por el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas «Eva Perón»- Museo Evita; Eduardo Rosa por el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego; Ronaldo Suarez por la Agrupación Oesterheld, Jorge Rachid por IDEART. Ideario Artiguista y Mario Fraire por el Instituto de Investigaciones Históricas Fermín Chávez.

Adhirieron al acto: el Instituto Nacional Juan Domingo Perón de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas; el Museo Histórico Nacional; la Comisión Permanente de Homenaje a Juan Facundo Quiroga; el gremio de U.P.C.N.; el Taller para el Pensamiento Nacional Fermín Chávez – No Me Olvides; la Comisión de Homenaje a José María «Pepe» Rosa; el IMEPU: Instituto por la Memoria del Pueblo; el Historiador Mario «Pacho» O’Donnell; Víctor Ramos -presidente del Instituto Dorrego–; la diputada nacional y presidenta del Partido Justicialista de Azul Gloria Bidegain y el Partido Justicialista Distrito Entre Ríos.

El acto fue cerrado por otro de los impulsores de la conmemoración, el actual Rector del Instituto de Estudios, Investigación y Capacitación del PJ entrerriano, Faustino Schiavoni.

DB/