Con un alto compromiso en las luchas por los derechos de los pobres, Mugica fue sacerdote, profesor argentino

JESÚS PERDÓNAME

Padre Carlos Mugica

Señor, perdóname por haberme acostumbrado
a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece.
Señor, perdóname por haberme acostumbrado
a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no.

 

Padre Carlos Mugica

 

«Señor, perdóname por haberme acostumbrado

a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece.

Señor, perdóname por haberme acostumbrado

a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no.

Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de aguas servidas,

de las que puedo no sufrir, ellos no.

Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme que ellos no pueden hacerlo.

Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no,

porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre.

Señor, perdóname por decirles ‘no solo de pan vive el hombre’ y no luchar con todo para que rescaten su pan.

Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí.

Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos.

Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz».

 

Padre Carlos Mugica.

Con un alto compromiso en las luchas por los derechos de los pobres, Mugica fue sacerdote, profesor argentino vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 1970.

Mugica fue asesinado a balazos, después de celebrar misa en la iglesia de San Francisco Solano, en el barrio porteño de Villa Luro.