Lo que realmente inquieta al Presidente es si las víctimas corresponden o no a sus potenciales votantes.

LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EN EE.UU.

Por Jorge Elbaum *

Las próximas elecciones de noviembre en Estados Unidos condicionan la forma en que Donald Trump gestiona la crisis de una pandemia que ya ha generado 75.000 muertes, una suma superior a los fallecidos durante once años de la Guerra de Vietnam.

Por Jorge Elbaum

ElCoheteALaLuna

10/05/2020

Las próximas elecciones de noviembre en Estados Unidos condicionan la forma en que Donald Trump gestiona la crisis de una pandemia que ya ha generado 75.000 muertes, una suma superior a los fallecidos durante once años de la Guerra de Vietnam.

Los republicanos, partidarios del magnate neoyorquino, son quienes se oponen al distanciamiento social, bajo el argumento de la libertad de elección y la autodeterminación personal.

Luego de siete semanas de cuarentena, el primer mandatario volvió a demandar la apertura de la economía, al tiempo que renovó su cuestionamiento a las medidas aprobadas por varios gobernadores demócratas, que insisten en promover la cuarentena.

Los epidemiólogos sostienen que la finalización indiscriminada de las medidas de distanciamiento supondrá un incremento exponencial de los contagios y los muertos.

Quienes estarán más expuestos, sin embargo, no serán los grupos ubicados en la cima de la pirámide social.

Los grupos que ostentan altos salarios, con educación universitaria incluida –mayoritariamente ajenos a los grupos afrodescendientes, latinoamericanos y caribeños–, continuarán trabajando desde sus casas en formato de teletrabajo, o enmarcados en protocolos exhaustivos de control sanitario.

Por su parte, los colectivos más vulnerables se verán en la encrucijada de arriesgarse a la contaminación o perder su trabajo.

La apertura es una convocatoria a la segmentación socioeconómica de los contagios. (…)

Hasta el 8 de mayo la enfermedad había atacado a distritos como Detroit, Nueva York y Los Ángeles, territorios que los republicanos desprecian por considerarlos ajenos a la “América Real” (nominación con la que se refiere a los conglomerados en los que se alberga a población afrodescendiente y migrante).

Para el editor de la revista, Libby Watson, la verdadera preocupación de Trump no es cuánta gente terminará muriendo, sino a qué grupo sociodemográfico pertenece.

Lo que realmente inquieta al Presidente es si las víctimas corresponden o no a sus potenciales votantes.

Watson conjetura el pensamiento del núcleo duro que idolatra a Trump: “No tenemos que preocuparnos. Si los números siguen subiendo nos consolaremos con saber que estas personas iban a morir próximamente, de todos modos.

Estados Unidos ha invertido 3 billones de dólares para aliviar las consecuencias del Covid-19, pero su sistema económico no ha dejado de expulsar y precarizar a más de 30 millones de trabajadores desde que se inició la pandemia.

Los índices de desocupación para fines de abril alcanzaron el 15 % de su población económicamente activa y las investigaciones demográficas empiezan a exponer déficits alimentarios preocupantes.

Un estudio divulgado el último 6 de mayo, avalado por Departamento de Agricultura (USDA), señala que uno de cada seis hogares, con menores de 12 años no posee suficiente alimento diario.

La inseguridad alimentaria previa a la expansión del coronavirus, para ese mismo segmento, llegaba al 3 %.

En la actualidad alcanza el 18% de los hogares con niños menores de 12 años.

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