Las organizaciones que tienen presencia en los barrios más populares cumplen, en esta situación, un rol protagónico.

EL APLAUSO QUE FALTA

Por Eva Moreira

El trabajo que desempeñan los movimientos sociales y políticos es fundamental en este contexto de emergencia social que desencadenó la pandemia de Coronavirus (Covid-19). Lograr que la gente no salga de los barrios, que pueda quedarse en su casa el mayor tiempo posible y que tenga acceso a los mínimos recursos para el cuidado de su salud, es complejo cuando existen dificultades para atender las necesidades alimentarias básicas.

Por Eva Moreira

CONTRAEDITORIAL

5/05/2020

 

El Covid-19 agudizó las desigualdades en los sectores de la comunidad en situación de vulnerabilidad. La falta de recursos económicos puso en un lugar relevante a las organizaciones territoriales, que intentan dar respuesta a las demandas más esenciales.

El trabajo que desempeñan los movimientos sociales y políticos es fundamental en este contexto de emergencia social que desencadenó la pandemia de Coronavirus (Covid-19).

Lograr que la gente no salga de los barrios, que pueda quedarse en su casa el mayor tiempo posible y que tenga acceso a los mínimos recursos para el cuidado de su salud, es complejo cuando existen dificultades para atender las necesidades alimentarias básicas.

Las organizaciones que tienen presencia en los barrios más populares cumplen, en esta situación, un rol protagónico.

Los comedores y los merenderos son el refugio de muchas familias a la hora de obtener un plato de comida y productos de limpieza.

Tres referentes sociales y políticos, que participan del comité de crisis que montó el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, cuentan el trabajo que están desempeñando para contribuir a paliar las consecuencias que provoca la pandemia.

Gildo Onorato de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) y presidente de la Federación de Cooperativas de Trabajo del Movimiento Evita explicó a Contraeditorial que a causa de que “el Estado no llega a todos lados” resulta trascendente el trabajo de las organizaciones y las redes comunitarias.

En este contexto explicó que la principal problemática en los barrios más pobres es la falta de alimentos, “que cada día se acrecienta más” por la caída de ingresos que provocó “el freno a las changas del día a día”.

“Lo que nos deja ver el coronavirus son todas las desigualdades que hay en la mesas de las familias”, señaló Onorato.

Onorato señaló que, en el territorio y en coordinación con los comités locales que llevan adelante los intendentes, trabajan en asistir a la población en riesgo, brindar información, articular con los centros de aislamiento y atender las necesidades de alimentación de muchas familias a través de los comedores.

También participan del programa “El barrio Cuida al Barrio”, que depende de la Secretaría de la Economía Social.

Desde allí se impulsan medidas sanitarias, como la instalación de gazebos en los ingresos de los barrios y la entrega de alcohol en gel y lavandina a los vecinos que entran y salen.

“Estos barrios tienen una dinámica diferente a la de un barrio más integrado, donde la gente tiene la heladera llena”, por lo que en las villas y asentamientos “las veredas son entendidas como la continuidad de la casa”, explicó Onorato al referirse a cómo se aborda la problemática desde el programa.

La llegada del Covid-19 a la Argentina agudizó ciertas dificultades ya existentes.

En este sentido, el referente del Movimiento Evita se refirió puntualmente a que la pandemia visibilizó que “vivimos en una democracia muy desigual”.

“Lo que nos deja ver el coronavirus – aseguró – son todas las desigualdades que hay en la mesa de las familias: las desigualdades alimentarias, las desigualdades laborales, las desigualdades bancarias y las desigualdades de acceder al servicio de salud”.

En este marco, propusieron al presidente Alberto Fernández un plan para salir de la “crisis económica social” que profundizó la pandemia.

La propuesta para reactivar la economía social impulsa la construcción de fábricas, la creación de chacras, y la implementación de salario mínimo complementario universal.

Para Silvia Saravia, la recomendación de lavarse las manos no es fácil de implementar en algunos barrios. ¿El motivo? La falta de agua, como ocurrió en la Villa 31.

Otra de las integrantes del Comité de Emergencia Social es Silvia Saravia, la coordinadora nacional de Barrios de Pie, quien coincidió con Onorato en destacar el “trabajo capilar” que realizan las organizaciones en los barrios; además de plantear la necesidad de resolver con urgencia el tema de las dificultades para acceder a los alimentos, no solo de parte de las familias – por la merma en sus ingresos – sino también de los comedores.

“Resolver una comida en cada familia se complica, porque hay muy poco”, explicó Saravia, en tanto especificó que las ollas populares se realizan con el aporte de alimentos de varios vecinos.

Tras el conflicto por sobreprecios en la compra de alimentos del Ministerio de Desarrollo Social de La Nación, los cambios en el sistema de licitaciones ocasionaron una disminución en la cantidad de alimentos que llegaba a los comedores y merenderos.

Lo que se tradujo en una gran dificultad para muchas familias.

Recién la última semana de abril comenzó a normalizarse la distribución de la mercadería.

Transparentar los métodos de compra, en este contexto de pandemia y de aislamiento social, preventivo y obligatorio, generó un costo que lo terminaron pagando los sectores que están en una verdadera situación de vulnerabilidad.

“Los comedores se sostienen principalmente con la mercadería que se les entrega del gobierno nacional, después los compañeros salen a conseguir el resto”, explicó la referente política, e hizo hincapié en que a mediados de abril lo que ocurrió fue que “los compañeros tuvieron que salir a conseguir todo” por un “parate” en algunas entregas.

Por otro lado, Saravia puso en valor la ayuda que significó “el refuerzo” en la Tarjeta Alimentar para estos sectores.

Pero, ¿se pueden respetar las medidas sanitarias cuando las necesidades son tan grandes?

Saravia dice que “el quedate en casa y las mínimas medidas de cuidado son difíciles” de cumplir en un contexto como el actual.

“Lavarse las manos, que es lo que te recomiendan, tampoco es sencillo porque hay problemas con el agua, como es el caso de la Villa 31.

Lavar la ropa cuando uno vuelve a ingresar al barrio, tampoco es fácil.

Y ni hablar del tema del hacinamiento”, describe.

“El que no tiene un barbijo o lavandina, nos pide y por suerte las organizaciones sociales podemos responder”, explica Eduardo Montes.

Finalmente menciona otra problemática en aumento en los barrios: la violencia intrafamiliar. “La pandemia dejó a la vista un montón de desigualdades, las muestra más crudamente”, sintetizó.

Por su parte, el presidente de la Fe.Tra.Es, Eduardo Montes, tiene otro punto de vista respecto a cómo los vecinos cuidan a los vecinos. Asegura que a pesar de las dificultades en los barrios “hay una comunidad organizada” que trabaja para paliar esta crisis, y que intenta cumplir con las recomendaciones para cuidar la salud de todos. “El que no tiene un barbijo o lavandina, pide y por suerte las organizaciones sociales podemos responder”, señala.

Con protocolos de asistencia para espacios comunitarios que ellos mismos elaboraron, en sintonía con los lineamientos del Estado nacional, trabajan “con responsabilidad” en los barrios y articulan con los comités locales.

Sobre la coordinación con los municipios Montes indicó que “los intendentes deben seguir abriendo los comités a más organizaciones sociales”, para que las respuestas puedan llegar a una mayor cantidad de personas.

“Más allá de las empresas recuperadas, venimos trabajando en los barrios desde hace cuatro años en el sostenimiento de comedores y merenderos, y con esta pandemia el trabajo se agudizó”, subrayó el referente social.

Montes contó a Contraeditorial que en la mayoría de los comedores casi se duplicaron las porciones que preparaban para la comunidad.

“Un comedor pasó de hacer 130 porciones a llegar a preparar 250, 280, o en algunos casos 300”, lo que da cuenta que “la falta de alimento es la problemática más notoria”, precisó.

El presidente de la Fe.Tra.Es. sostuvo que el aumento de precios que se dio a causa del Covid-19 fue otra de las razones por la cual un mayor número vecinos se acercó a las ollas populares.

“Con la reciente disparada de precios de los productos básicos hay alimentos que son de difícil acceso para los sectores populares, especialmente la carne” afirmó.

Al respecto, destacó el trabajo que se realiza con el Mercado Central para llegar a los barrios con bolsones de verduras a bajo costo.

Por otro parte, Montes se refirió a la situación de las cooperativas y empresas recuperadas al señalar que “la cuestión productiva está muy parada”, por lo que necesitan una “fuerte asistencia del gobierno nacional” para volver a funcionar.

La situación es compleja: como no logran reunir los requisitos para constituirse como sujetos de crédito, esperan que el gobierno nacional pueda “establecer una línea de créditos a una tasa razonable para las empresas recuperadas”.

Finalmente, afirmó que en esta situación de emergencia social “están a disposición del gobierno” y que desde la Fe.Tra.

Es trabajan con el INAES para que las cooperativas produzcan elementos necesarios para hacer frente al Covid-19.

“De esta se sale entre todos”, concluyó.

 

EM/