La oposición mediática quiere despidos en el Gobierno. Le reclaman al Presidente que use su popularidad en clave anti kirchnerismo

LA PRENSA ANTIPERONISTA Y SUS REMANIDAS CAMPAÑAS

Los medios que conducen la oposición al gobierno le advierten al Presidente que es hora de aprovechar su popularidad para echar funcionarios. El primero en la lista es el secretario Pietragalla, pero en el ranking está muy cerca el ministro Guzmán, tratado con desprecio en varias notas y denostado por “parecer kirchnerista”. También en clave anti-K, se dio el raro caso del balotaje entre tres y la enésima “fake news” de Clarín.

 

 

COMUNA

Los medios que conducen la oposición al gobierno le advierten al Presidente que es hora de aprovechar su popularidad para echar funcionarios. El primero en la lista es el secretario Pietragalla, pero en el ranking está muy cerca el ministro Guzmán, tratado con desprecio en varias notas y denostado por “parecer kirchnerista”. También en clave anti-K, se dio el raro caso del balotaje entre tres y la enésima “fake news” de Clarín.

El domingo se pueden leer en Clarín, Infobae y La Nación al menos diez notas contra la presidenta del Senado y la abogada Graciana Peñafort por el pedido a la Corte Suprema respecto de la legalidad de las sesiones a distancia. Pero por encima de la rutina de escupir odio hacia Cristina Kirchner, que lleva trece años, lo que está en juego -como siempre- es plata: el combate de estos medios y columnistas al proyecto de impuesto excepcional a los multimillonarios.

Lo confesó Clarín en su tapa del sábado: El título, igual al de La Nación, fue “La Corte rechazó por unanimidad”, pero debajo de este antetítulo: “Freno judicial para el proyecto del impuesto a la riqueza”, tema que el fallo de las excelencias ni siquiera menciona.

Y como lo que se discute es dinero, el ministro Guzmán recibió un sostenido ametrallamiento esta semana, en operaciones conjuntas de Clarín y La Nación y sus títulos coincidentes en tapa, con el reclamo de “buena fe” de los bonistas “agredidos” por el funcionario, ya el lunes. “El problema es Guzmán”, publicó el martes González, de Clarín. Tiene “poca experiencia”, “no conoce Wall Street” (¡oh my god!) , y lo peor del mundo mundial: “sus antecedentes no ocupan más de 13 líneas” en Wikipedia.

Menos grotesco, Pagni en La Nación le atribuye seriedad a la propuesta argentina a los acreedores, y afirma que hay margen de negociación aunque, al fin bajo las mismas fustas, ataca al ministro por “no dialogar” y no preguntar a los señores acreedores si les parecería bien su oferta, antes de presentarla.

“Coquetea con el default”, lo castiga el miércoles Fernández Canedo en Clarín, y no solo eso: el ministro les dio notas a El Destape y Vertbitsky (¡oh my god!) con lo que está mostrando “inclinación hacia el kirchnerismo”. Por las dudas, este redactor repite el domingo que en Economía “no hay una conducción unificada”.

Vuelve Pagni el jueves a la perspectiva de acuerdo y, gentil, le redacta al ministro fórmulas para mejorar la oferta, así los bonistas no sufren tanto. Nada amable en cambio, Bonelli el viernes en Clarín: “No hay ministro de Economía que lidere” en medio de la crisis y en Wall Street anuncian que Guzmán “va a chocar contra la pared”. Es que es un inflexible, escribió el mismo día Laborda en La Nación, e hizo una oferta “agresiva”. Así como su compañero de banco Berensztein, que dice que el Presidente está ante “la peligrosa tentación de precipitar otro default producto de la inmadura tozudez de su novato ministro de Economía”. Ya se ve, no hay adjetivo que alcance.

Infobae también traccionó, el mismo día: los acreedores están “decepcionados” con Guzmán. Habla uno de ellos, aunque no tiene nombre: “Un académico no puede resolver problemas prácticos”. Es “una lástima”, dice el buen bonista, porque “van a fracasar”, ya que es un ministro “testarudo”…Así hasta el viernes, cuando hubo que reorientar cañones al objetivo permanente: Cristina Fernández de Kirchner. Por su pedido a la Corte sobre sesiones virtuales, por las palabras de Graciana Peñafort, funcionaria del Senado.

La respuesta de los supremos fue presentada como rechazo por Clarín y La Nación. Extrañamente, Infobae se diferenció el sábado con el título “La Corte avaló que el Senado sesione virtualmente”. Y como Magnetto no se priva de ningún lujo, le hizo firmar a Santoro. Esa nota incluyó el enlace a un video con una monumental “fake news”: “La Corte Suprema rechazó el pedido de Cristina Fernández de Kirchner para que el Congreso haga sesiones de manera virtual”. Es decir, casi totalmente lo contrario a lo que dice la resolución, que deja en manos del Senado decidir cómo sesiona.

Pero, como siempre, no son los hechos lo que determinan estos artículos, y por eso hicieron fila contra Cristina Kirchner y/o Peñafort y/o Pietragalla (por su pedido de liberación del ex secretario Ricardo Jaime), todo por el mismo precio: Pagni, Morales Solá (por dos), Cappiello, Di Marco, Laborda, Majul, Suppo y Fernández Díaz (La Nación); Santoro, Roa, Gambini, Miguel Wiñazki, Fioriti, Nicolás Wiñazki y Van der Kooy (Clarín); y Tenembaum (Infobae).

Tanto trabajo periodístico va produciendo agotamiento y colma la paciencia: por eso Van der Kooy sentencia que el Presidente reaccionó “sin la energía debida” ante Pietragalla y, en general, ante el kirchnerismo. Debe ser “menos condescendiente”, escribió Fioriti en el mismo diario. ¿De qué manera? El diario responde: “echando a alguien, por ejemplo”.

La táctica de saturación aplica también a la eventual llegada de médicos cubanos, bienvenidos, elogiados y aplaudidos en numerosos países. Pero el periodismo independiente argento está estancado en la Guerra Fría y, montándose en la ignorancia política de los sectores de clases medias que son su clientela principal, agita los fantasmas más tenebrosos: que no son médicos, son espías; que son agentes de propaganda; que vienen con trapo rojo. Ah, y son esclavos… No hay día en que no salga un artículo con este mensaje, desde el jefe de redacción de Clarín al título principal de Infobae en la mañana del domingo, dedicado a unos supuestos médicos argentinos varados en Miami mientras el Gobierno trae a los sucios comunistas.

El colmo semanal del grotesco se lo llevó una vez más Clarín, el jueves. Publica una presunta encuesta para decir que Cristina Kirchner perdería una elección con Alberto Fernández y Mauricio Macri. ¿Cómo sería? “Un balotaje de tres”. Alberdi sentiría vergüenza, por su falta de imaginación.