Aunque no parezcan tan en serio, hay cosas que son cosas muy serias. El periodismo de guerra tiene sus pautas.

CLARIN, DORREGO Y JULIANA

Por Ernesto Jauretche

Clarín no pierde oportunidad para lanzar amenazas a quienes se atreven a desafiar al modelo económico y social que militan incesantemente.
De modo explícito lo hacen sistemáticamente, como cuando difunden las opiniones de los buitres financieros sobre las consecuencias aparentemente nefastas de un default argentino …

 

 

Por Ernesto Jauretche

16/03/20

 

Aunque no parezcan tan en serio, hay cosas que son cosas muy serias.

Veamos.

Clarín no pierde oportunidad para lanzar amenazas a quienes se atreven a desafiar al modelo económico y social que militan incesantemente.

De modo explícito lo hacen sistemáticamente, como cuando difunden las opiniones de los buitres financieros sobre las consecuencias aparentemente nefastas de un default argentino; de manera sobrentendida todo el tiempo, y no sólo en su editoriales, sino en cada nota en que es posible incluir como al pasar alguna de las fórmulas mágicas del neoliberalismo; en plan indignante como cuando titulan sobre la relación del peronismo con las fuerzas armadas; y de forma ejemplar citando, por ejemplo, episodios significativos de la historia.

Saben su oficio.

El periodismo de guerra tiene sus pautas.

Son salvajes cuando se les pianta la canica, más moderados serán cuando se trate de contribuir a una lectura negativa de la opinión pública, y lo harán sutilmente cuando es cuesta arriba esmerilar a un dirigente con prestigio y credibilidad.

Es el caso.

¿Qué otro sentido tiene si no la inopinada publicación de la nota “Quién fue Angela Baudrix, la mujer de hierro de Dorrego” en el diario de hoy?

Sólo le falta un subtítulo “¿VISTE LO QUE LE PASÓ A DORREGO… y a su mujer?”.

Mire usted mismo: “…Cuatro años estuvo Dorrego en Baltimore, durante los cuales Ángela solo contó con el apoyo de su familia.

El regreso fue con gloria: el coronel se transformó en uno de los hombres más relevantes del partido federal porteño, y los sectores populares lo apodaron “padrecito de los pobres”, hasta que tras la renuncia de Rivadavia fue nombrado gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

En 1827, Dorrego impulsó una política popular que incluyó precios máximos, el fin de la leva forzosa que obligaba a los pobres a incorporarse a la milicia de fronteras y la suspensión de la deuda externa contratada por su antecesor, el unitario Rivadavia con la casa Baring de Londres y que implicaba el pago de intereses usurarios.

Las diferencias entre el “coronel del pueblo” y los unitarios eran irreconciliables, algo que se hizo más que evidente cuando el general Juan Lavalle, al frente de un grupo de hombres, lo derrocó y luego, en diciembre de 1828, lo mandó a fusilar…

Pese a que a le correspondían ayudas del estado como viuda de un coronel del ejército y como esposa de un gobernador, a Angela le negaron los dos beneficios.

La mujer tampoco tenía ya los bienes heredados, así que para ella y sus hijas fueron tiempos de apremios…

Pero esto no iba a doblegar a Angela, quien no dudó en aceptar el trabajo como costurera que le consiguió Rosas.

Así, durante años se ganó la vida cosiendo uniformes para el Ejército en la Ropería de Simón Pereyra”.

LA MORALEJA ES NÍTIDA:

OJO, SEÑORES. LOS CUSTODIOS DEL NEOLIBERALISMO SON MÁS LETALES QUE EL CORONAVIRUS.

OJO, SEÑORAS, CUIDEN A SUS MARIDOS SI NO QUIEREN TERMINAR DE COSTURERAS EN EL TALLER DE JULIANA.