Algunos pensarán que la pandemia de coronavirus trajo una crisis al mundo, se equivocan, el mundo ya estaba en crisis.

MERCADO Y SALUD, CHOQUE INEVITABLE Y CRISIS MUNDIAL

Planteamos que había una “crisis civilizatoria” y que “el mundo que conocimos hasta entonces, no existía más”, planeando que la misma ponía en riesgo la continuidad de los Estados nacionales.El coronavirus vino a poner en claro oscuro esta situación, por ser una pandemia que atraviesa todas las capas sociales, sin distinción. henry Kissinger

Por Jorge Rachid

PRIMERO LA PATRIA

24/03/2020

No era aún una realidad la epidemia, simplemente una amenaza, pero sobre la base de un mundo que soportaba una acumulación de riquezas que tolera 24 muertos por día de hambre, que resiste la crisis del Ébola en África mirando para otro lado mientras mata cientos de miles por año, tolera el desplazamiento por invasiones imperiales, llamadas guerras, de casi 4,5 millones de personas y 2,5 millones de muertos desde hace sólo 15 años, con un 10% de población mundial que posee el 80% de la riqueza del mundo y un 10% que sólo tiene el 2%.

¿Puede un mundo tan injusto, resistir sin una crisis profunda como inevitable?

El coronavirus vino a poner en claro oscuro esta situación, por ser una pandemia que atraviesa todas las capas sociales, sin distinción.

Aquellos que siempre plantearon, desde los más altos niveles políticos y económicos, como el FMI o supuestos estadistas de Francia, EEUU, Gran Bretaña y otros seguidores del Dios Mercado, que los seres humanos vivían mucho tiempo y que debía aplicar la “eutanasia normativa”, es decir dejar morir a los mayores y abandonar los planes de los pobres y miserables del mundo, están hoy, compartiendo su medicina.

Es que para el Mercado de Capitales, dueño y señor de soberanías arrebatadas por deudas impagables, Fondos de Inversión supranacionales que arrasan países, Banco de Bruselas junto al FMI, capaces de condenar a Grecia milenaria a la miseria, después obligarle a comprar armas para triangular a terceros países, o llevar a Italia, España, Irlanda y Portugal a los despojos de los pueblos, de viviendas sociales por la crisis de las hipotecas, pero financian invasiones a posiciones petroleras, sean del país que sean, bajo la consigna de “libertad y democracia”, mientras amparan regímenes despóticos aliados y situaciones golpistas en el mundo entero, no son capaces de invertir en salud, educación, viviendas o vidas dignas para los pueblos.

Los medios hegemónicos antes de comunicación, ahora parte de ese poder en crisis, que durante años ocultaron la información, cuando no producían la falsas noticias, llevando información sesgada de los atentados de falsas banderas, llamados terroristas, que se producían en el mundo y que sirvieron para limitar las libertades públicas e individuales, a niveles jamás vistos en dos siglos de democracias.

Esas circunstancias llevaron a perseguir y encarcelar periodistas por revelar informaciones de las atrocidades que se cometen en el mundo, siendo perseguidos por la siniestra conspiración internacional del mundo Unipolar hegemónico, liderado antes por EEUU y ahora por un poder sin rostro, de dinero, medios, y servicios secretos, con ejércitos mercenarios que operan al servicio de diseños estratégicos de dominación.

Usted estará pensando que tiene que ver esta descripción con el coronavirus?

Bien, entonces pasemos a la pandemia en su expansión mundial, que no sólo causa estragos a la humanidad, sino que golpea a los llamados Mercados, cuya concepción macro económica ignora a los pueblos, desprecia la solidaridad social, descree en la inversión en salud, educación y subsidios, a menos que sea para empresas y bancos.

Sin embargo como la pandemia atraviesa horizontalmente la sociedad, se comienza a reclamar a viva voz, la presencia el Estado, como herramienta esencial para combatir el drama de la enfermedad, pero esa demanda está referida a planes económicos que ayuden a paliar la crisis de la retracción “de la demanda agregada”, así lo escuchará usted, que no es ni más ni menos que el consumo que dejará de producir, ese sector más humilde de la población, pero verdadero motor de la economía, tanto por ese consumo, como en la producción de riqueza por trabajo.

Entonces la pandemia “dejó al Rey, desnudo” ante el pueblo. Los medios que hasta el día anterior a tomar conciencia del drama, discutían sobre la deuda externa, el riesgo país, la crisis de moneda, el déficit fiscal, empezaron a contar muertos, primero lejanos y cada vez más cerca de sus propias narices, colapsos en sistemas sanitarios ajenos, cierres de ciudades y parálisis económicas en otros lares.

Entraron a comprender que la salud es un valor a defender, porque sin pueblo no hay economía, ni bienes, ni servicios, ni mucamas y mucamos, y los ricos tienen que hacer las tareas de los pobres y trabajadores, mientras que las empresas deben mendigar subsidios como exigen los movimientos sociales, y los servicios públicos son esenciales para la vida y no pueden estar manejados por el lucro y si por el Estado.

El mismo Estado que en Argentina, hoy está construyendo 8 hospitales para el pico de la expansión del virus y equipando los 4 que la lógica neoliberal del gobierno anterior, criminalmente dejó caer, como cuando despojó de los medicamentos a los adultos mayores o dejó de vacunar a los chicos, por el ajuste “necesario para equilibrar las cuentas”.

Miles de muertos en sólo 4 años, miles de millones de deuda soberana mientras las “inversiones sociales” eran despreciadas o sólo entregadas como beneficencia, arrasando derechos. Mercado y Salud van a contramano de la historia, cuando el Mercado entra por la puerta, la Humanidad sale por la ventana.

Es lo que hubiese sucedido hoy frente a la pandemia, para aquellos que dicen: “yo de política no hablo”.

No es política acaso un Estado al servicio del pueblo en la emergencia, que construye liderazgo a partir de medidas epidemiológicas correctas, que previene antes que el sistema colapse, que protege a la población, antes que a la macro economía, ante el horror de los gurués del Mercado?.

Que nos dice desde el gobierno: que hay que poner dinero en los bolsillos de los compatriotas para soportar la cuarentena, que quienes dejen de cobrar por ser cuenta propistas tendrán un resarcimiento para subsistir y que quienes deban ser atendidos, tendrán camas hospitalarias solidarias del estado y los gremios, mientras las Prepagas que restringen sus servicios, piden subsidios al estado, mientras mueven sus millones financieros por el mundo, que fugaron o invirtieron en otras etapas neoliberales.

Entonces debemos comprender que esta etapa de la expansión se apoya en tres ejes fundamentales: la decisión y acatamiento político extremos de las medidas del gobierno nacional y popular, el seguimiento epidemiológico horario de casos, importados y autóctonos y el despliegue solidario de la población, abandonando la semilla del egoísmo implantada por una cultura dominante, que lleva a la diáspora social, al odio, al resentimiento, al racismo y al “sálvese quien pueda” de la construcción del pensamiento neoliberal.

Ya nada será igual en el mundo, ni en la Argentina tampoco.

Si antes de esta crisis desde la democracia como tal, hasta la distribución de las riquezas, el cambio climático y los derechos sociales, estaban en discusión, ahora las respuestas vendrán por el lado de los pensamientos biocéntricos, de los seres humanos y la naturaleza como prioridades de un mundo, que exige dejar de naturalizar las guerras de ocupación imperial, los asesinatos selectivos, los odios raciales, los dominios coloniales, la concentración de las riquezas y sus herramientas perversas, desde medios hegemónicos a Fondos Buitres, desde políticos, jueces y fiscales cómplices a empresarios inescrupulosos, como la industria farmacéutica, que mantienen de rehenes a los pueblos.

El Peronismo fue parido por el pueblo para garantizar en la Patria Grande Latinoamericana, justicia social, independencia económico, soberanía política y Tercera Posición Internacional, desde nuestros bloques UNASUR y CELAC, que soñaron nuestros Padres Fundadores: San Martín, Bolívar y Artigas, recreados por Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, además de Correa, Evo y Mujica, pilares de un sueño compartido, que ahora, más temprano que tarde, será realidad.

JR/

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