La trama de la novela pone el acento en este asunto: el peronismo hubiera existido de un modo u otro.

EL «NO» ENCUENTRO DE EVITA Y PERÓN

Por Pedro Saborido

Una de ellas plantea que el devenir responde a un destino preestablecido, a un camino marcado que sucederá, independientemente de nuestras acciones como individuos. La otra visión, en cambio, sostiene que los acontecimientos son producto de la acción de los individuos: el futuro no está dado, sino que resultará de las decisiones que tomen los sujetos involucrados.


El pasado no existe.
Es una alucinación mental a la que por piedad y elegancia llamamos «recuerdo».
FEDERICO FELLINI

 

Por Pedro Saborido

NAC&POP

22/03/2020

Podríamos elegir dos perspectivas, opuestas entre sí, para entender los acontecimientos.

Una de ellas plantea que el devenir responde a un destino preestablecido, a un camino marcado que sucederá, independientemente de nuestras acciones como individuos.

La otra visión, en cambio, sostiene que los acontecimientos son producto de la acción de los individuos: el futuro no está dado, sino que resultará de las decisiones que tomen los sujetos involucrados.

NOVELA DE CIENCIA FICCIÓN

La mañana del día que Perón va a conocer a Evita es una novela de Eugene Gateway que tiene como personaje protagónico a Phil Sanders, un burgués estadounidense.
Es una clásica «novela dentro de una novela», ya que la trama arranca cuando Sanders termina de
leer una llamada Instrucciones para que Perón y Evita se conozcan y, escapando de su confortable pero aburrida vida en Seattle, se droga y parte rumbo a la Argentina.
Es el año 1957.
Novela en mano, Sanders viaja entonces a Buenos Aires para conocer la tierra de Perón y Evita.
Pasa unos días y, drogado, se toma un tren a Bariloche.
Allí, se droga y toma un taxi hasta el muelle de la zona del hotel Llao Llao.
Se droga un poco más y sube a un catamarán con un grupo de jubilados con problemas renales que se dirige a la isla Huemul, famosa por haber sido base de un experimento nuclear fallido auspiciado por el gobierno justicialista.
Ya en la isla descubre algo: los jubilados con problemas renales son militares disfrazados que disimuladamente parecen estar buscando algo.
Preocupado, se aparta del falso grupo de jubilados con problemas renales.
Se mete unos doscientos metros adentro de la isla.
Entre unos cañaverales, ve algo que brilla.
Se acerca.
Aparta unas cañas y lo encuentra.
Es un cono de metal.
Mide tres metros de alto.
La base no llega a tener dos.
Una sensación de miedo lo atrapa.
¿Es esto lo que busca el falso grupo de militares?
El cono está bien oculto.
Él lo descubrió por pura casualidad.
No entiende bien para qué puede servir el cono.
Se pregunta si tiene relación con el fallido proyecto nuclear.
Sanders observa que entre la basura cercana al cono hay una lata.
Es de aceite Cocinero.
Con fecha de vencimiento de agosto del 65 y fecha de elaboración de abril del 61.
—Pero… estamos en el año 57 —se dice Sanders a sí mismo.
Entonces se dirige al cono.

Se para frente a él.

Siente curiosidad.

Es allí cuando se abre una especie de compuerta en la pared del cono.

Lo recibe un cartel.

ESTA PUERTA SE ABRE CUANDO ALGUIEN SIENTE CURIOSIDAD. USTED LA TUVO. ENTRE.

Al entrar en el cono, lejos de encontrarse con un lugar pequeño,se encuentra con un paisaje sin límites.

No hay paredes ni piso ni techo.

Es un espacio infinito.

Solo hay un cartel que dice:

ESTE NO ES UN LUGAR. ESTE ES UN NO LUGAR.

Sanders se mete un poco más.
Camina.
De pronto, algo raro ocurre.
Cuando da un paso, el paisaje cambia.
Y al dar otro, el paisajevuelve a cambiar.
Da un paso y está en un castillo.
Da otro y está dentro de un auto.
Da otro y está frente a un templo griego.
Si da un paso al costado, el paisaje no cambia.
Comienza a descubrir cómo funciona la cosa.
—Si camino hacia adelante, aparezco en distintos momentos de
la historia.
Y si camino de costado, puedo recorrer esa escena.
Es fácil.
Para adelante, cambio de momento histórico y de costado, puedo recorrer ese momento histórico.
Vuelve a decir dos veces más lo anterior para que quede muy claro para los que leen y se dedica a caminar.
Así pasa por futuros y pasados de la humanidad de manera aleatoria.
Pasa por una batalla de Napoleón.
Pasa por un bar de Calcuta en 1931 en donde no ocurre nada.
Pasa por un partido de tenis en Bélgica en 1951.
Y así pasa por un montón de momentos de la historia.
Trascendentes e intrascendentes.
Pero en un momento aparece en un lugar donde hay mucha gente.
Es un festival.
Están en un estadio cubierto.

En un gran cartel lee:

FESTIVAL DE SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO DE SAN JUAN

Sabe de historia.
Sabe que están en 1944.

De pronto lo ve.
—¡Es Perón! —se dice a sí mismo.

Mira hacia otra punta del estadio.

Ve acercarse a una mujer rubia.
—¡Es Evita! —se dice a sí mismo.

Se da cuenta de que todavía no se han visto.

Es decir: va presenciar el momento en que se conocen Perón y Evita.

Está lleno de felicidad.
Será un testigo privilegiado.
Emocionado, empieza a caminar de costado para estar seguro de poder quedarse en la escena.
Pero sin querer empuja a un mozo que lleva una bandeja.
El mozo cae.
La vajilla se estrella contra el piso.
Una señora se aparta.
Empuja a otra señora.
Esta cae sobre otra.
Se produce un dominó de señoras que se voltean unas a otras.
Cada señora que cae queda con su peso sobre la que voltea.
Entonces los pesos se van sumando.
Será demasiado para Perón, que al tratar de atajar a la última, cae de culo dentro de un macetero.
—¡Oh, no! —se dice Sanders a sí mismo.
Evita sigue acercándose.
Pero un grupo de personas, preocupados por Perón, lo sacan del macetero y lo llevan a la enfermería.
Evita llega segundos más tarde.
Se queda hablando con otros artistas.
Perón y Evita entonces no se conocen.
No habrá 17 de octubre.
No habrá peronismo.
Sanders se da cuenta del desastre que acaba de perpetrar.
La novela plantea la posibilidad de cambiar la historia.
Es así que la trama avanza con un grupo de gorilas que aprovechará el cono del tiempo para viajar a esa época, adelantarse y «hacer lo que hizo Perón antes de que lo haga Perón».
Es decir, los tipos entienden que si alguien da derechos al trabajador, protección del mercado interno, inclusión de los sectores postergados a una vida digna con trabajo, salud y educación, además de otros logros del justicialismo, y todo eso lo hacen antes de que lo haga Perón, entonces no habrá Perón.
Ni peronismo.
Habrá algo que quizá se le parezca.
Pero en realidad, lo manejarían ellos.
Y esa sería la diferencia.
Mientras tanto, Sanders tratará con un grupo de colaboradores de volver al día del festival de solidaridad, para que Evita y Perón se conozcan.

También tienen idea de ir al 55 e impedir el bombardeo de Plaza de Mayo.

Entonces, Sanders se da cuenta de que está viviendo todo lo que leyó en la novela que le despertó la curiosidad de viajar a la Argentina

PERSONAJES QUE APARECEN LUEGO EN LA NOVELA SERGIO, EL ACRÓBATA JUSTICIALISTA:

Sus artes en la trepada de muros, techos y balcones serán necesarias para entregar mensajes en mano, dado que el Ejército vigila de cerca a Perón, preocupado por la relación que este pueda establecer con «esa putita», al decir de la esposa de uno de sus superiores jerárquicos.

TONY CLARABOYA: humorista e imitador.

Siendo parte del ambiente artístico, será contratado por los gorilas que vienen del futuro para distraer a Eva y hablarle pestes de Perón, diciéndole que es un hombre maltratador y de mal gusto, grosero, que suele decir «¡Uy, llegó Louis Armstrong con su trompeta!» cada vez que se tira uno de sus sonoros pedos.

ALBERTO CIFUENTES, EL MECÁNICO DENTAL DE NOTABLE PARECIDO AL ALMIRANTE ROJAS:

A pesar de ser tímido y bastante cobarde, se animará a hacerse pasar por el archienemigo del peronismo, alentando a Perón a seducir a Evita y también impedir, años después, que se haga el bombardeo de Plaza de Mayo, haciéndose pasar por el almirante Rojas y diciéndole a sus subordinados «No bombardeemos nada.

Este “Pocho” me parece macanudo».

EL GENERAL PENÉLOPE:

Militar de alto rango y homosexual no asumido que primero soñará con remplazar a Perón, pero luego querrá ser Evita.

La idea de «hagamos lo que hizo Perón para que no exista Perón» es de él.

Una vez puesta en práctica, todos se dan cuenta de que si el general Penélope hace lo mismo que Perón, tendrán un Penelopismo.

La trama de la novela pone el acento en este asunto: el peronismo hubiera existido de un modo u otro.

Ya sea hecho por Perón o por quien, tratando de evitar que este lo haga, finalmente, lograría lo mismo.

ANÁLISIS Y REFLEXIÓN

Después del análisis y la reflexión propios, no está mal darle una oportunidad a lo que sigue.

No para anular. Solo para sumar.

CLARISA PRAGA Y DANILO ROSENDO, ANTROPÓLOGOS Y POLITÓLOGOS, CONVERSAN:

PRAGA

Para mí el peronismo hubiera sucedido, más allá de Perón.
Nuestro país estaba destinado al peronismo.

ROSENDO

Nada es fatal.
No existe una suma exacta de acontecimientos o condiciones que dé un resultado determinado.

PRAGA
Hubiera sido otro si no era Perón.
Las conquistas sociales se hubieran obtenido de cualquier manera.

ROSENDO
El peronismo o sus conquistas son la acción del peronismo.
Con las mismas variables, en otros países no ocurrió.
Hay un factor político importante.
Una decisión, una voluntad… el peronismo existe a partir de un deseo efectivizado.
Pasa del plano de la fantasía al acto concreto.
Vos planteás lo mismo que decía Discépolo.
El peronismo está hecho por los opresores, el peronismo son las circunstancias que ellos crearon.

PRAGA
Hay algo de verdad en eso.

Pero lo más justo que podemos aventurar como idea conciliadora es la de una decisión en un contexto de factores concurrentes: el peronismo no es otra cosa que la voluntad de ser cuando la historia lo invita a existir.

ROSENDO

-Epa!