Si al Capitalismo lo llamáramos “Dinerarismo”, la historia de la dominación mediante el dinero se haría más evidente.

LA ECODEMOCRACIA. UNA PROPUESTA PARA EL MUNDO POST CAPITALISMO DESDE EL PERONISMO.

Por Walter Moore (FOTO)

Este modelo se basa en el desarrollo del concepto latinoamericano de «comunidad»; esa forma particular de organización humana constituida por un grupo de personas que tienen valores comunes, comparten un lugar geográfico definido y sostienen una organización común que opera un conjunto de reglas para el funcionamiento del grupo.

Por Walter Moore*

NAC&POP

21/03/2020

La «Ecodemocracia» es una propuesta doctrinaria post-capitalista desarrollada en 1987 por el diseñador y politólogo argentino Walter A. Moore donde se describe un nuevo modelo político que, diferente a las propuestas liberales y marxistas, permite realizar transformaciones profundas a partir del orden jurídico vigente.

Este modelo se basa en el desarrollo del concepto latinoamericano de «comunidad»; esa forma particular de organización humana constituida por un grupo de personas que tienen valores comunes, comparten un lugar geográfico definido y sostienen una organización común que opera un conjunto de reglas para el funcionamiento del grupo.

El modelo comunitario permite integrar las capacidades tecnológicas postindustriales con las nuevas estructuras en red, sustituyendo a las organizaciones piramidales, que colapsan debido a su sobredimensionamiento.

Fundamentos

El proceso transformador de la República de Bolivia es la primera manifestación de un proceso que se expandirá en toda Latinoamérica, pues la Comunidad la estructura social asumida por nuestros pueblos desde hace milenios.

Asumir este modelo permite que la ética comunitaria sustituya a las principales funciones sociales organizadas mediante el modelo de sociedades contractuales, propio de la cultura europea, que en nuestro Continente han generado una gigantesca entropía social y productiva, puesto que llevan implícitas actitudes ajenas a las culturas tradicionales de nuestros Pueblos, pues se basan en la competencia, el desarraigo, la tolerancia a la irresponsabilidad de los poderosos y la doble moral para lo público y lo privado, lo cual está provocando un rechazo que crece al mismo ritmo que se instala la nueva sociedad basada en el conocimiento, que instala en la conciencia de los pueblos la necesidad de una Nueva Democracia, que funcione como un motor del bienestar integral, del placer de vivir, de la protección de la Naturaleza y el desarrollo de la espiritualidad, sin renunciar a los beneficios del progreso técnico.

La parte escondida

El capitalismo no es la única posibilidad de impulsar el progreso técnico, ni tampoco es su propósito principal, que no es otro que el comercio.

El desarrollo industrial no es solamente un instrumento del comercio, y este sistema no vacila en destruir a la industria si la comercialización del dinero deja mayores beneficios.

Pero la base de su poder no es el comercio en sí, sino que su hegemonía se basa en el dinero, que es mucho más que un instrumento de intercambio, pues se convierte en la fuente principal de su poder, donde el comercio y la industria no son sino recursos para articular la estructura de micropoder social instalada mediante el control de la emisión y la circulación del dinero.

Si al Capitalismo lo llamáramos “Dinerarismo”, designando al proceso por su “estructura molecular” instalada en todo el comportamiento de la sociedad y no sólo en el manejo de los que acumulan la mayor cantidad de dinero, o sea los “capitalistas”, la historia de la dominación mediante el dinero se haría más evidente.

No se trata de cambiar la aparente irracionalidad el “capitalismo privado” por la planificación propia del “capitalismo estatal” sino de sustituir la sociedad dineraria por otra en la cual el dinero no determine la totalidad de las relaciones sociales.

En esa hegemonía del dinero sobre todo el accionar humano consiste el Paradigma Capitalista Europeo, este que ha llevado a la Humanidad y al Planeta al borde del colapso con el simplismo del “Costo-Beneficio” como principal criterio de evaluación de cualquier proceso.

Estamos tan sumergidos en el Paradigma Dinerario, que nos resulta muy difícil concebir un funcionamiento de nuestra sociedad sin dinero.

Los teóricos del Poder del Dinero han instalado la idea que no es posible prescindir del dinero, pues cualquier sistema de información sobre el sistema de intercambio no sería más que una nueva forma de dinero.

Pero la sustitución del “papel moneda” por el “dinero electrónico” de las tarjetas de crédito y débito y la “bancarización” de la sociedad, si bien constituyen una etapa de consolidación del Poder del Dinero, también revelan que el dinero es sólo un sistema de información.

Y un sistema de información siempre puede sustituirse por otro sistema de información.

Y ningún proceso liberador es posible si no se sustituye este sistema de información, en el cual se basa toda la “microfísica” del poder capitalista, por otro sistema en el cual la información fluya como un sistema de liberación y no de opresión, esa será, sin duda la lucha central en la sociedad del Tercer Milenio.

Uno de los grandes éxitos del Poder del Dinero fue instalar una confusión entre dos cosas muy distintas, asimilando la idea del Dinero y con la de Riqueza.

En realidad se trata de cosas muy diferentes, tal como puede apreciarse en la siguiente tabla comparativa:

El primer dinero tenía la forma de semillas, o sea que en sí mismo era riqueza real.

Hoy, en plena “revolución genética” no podemos dudar que las semillas son una formidable fuente de información, pero no se trata de información abstracta, como la del dinero, sino de “información vital”, o sea “información viviente”.

En otras palabras, la primera forma de acumulación de riqueza por parte de las sociedades no fue el dinero.

Los sacerdotes cuidaban las semillas para prevenir las hambrunas de la comunidad y prestaban las semillas a los agricultores, y por cada bolsa que recibían debían devolver al menos tres ¡Un interés del 300%!.

Pero por cada semilla de maíz plantada, por ejemplo, se obtienen unos 5.000 granos, o sea que la producción tiene un rendimiento del 500.000% donde el 300% de interés se convierte en un 0,06% de la riqueza que el préstamo genera.

Este tipo de moneda no genera entropía en las comunidades que lo utilizan.

Economía Física

En la organización EcoDemocrática, la Economía Física sustituye a la Economía Contable.

Mientras la Economía Contable, propia del sistema capitalista, se organiza sobre la base de las abstracciones propias del mundo del Dinero, el modelo EcoDemocrático se estructura basado en la Riqueza, y sistematizado mediante la Economía Física, un modelo que organiza el mundo en que vivimos, sobre la base de tres variables concretas: La Población, el Territorio y la Tecnología, que al superponerse generan cuatro variables más: La superposición del Territorio con la Población genera el Escenario de la Construcción, la del Territorio con la Tecnología define las modalidades de la Producción, y cuando la Población se superpone con la Tecnología, se genera el Sistema del Bienestar.

La superposición de las 3 Estructuras Básicas, sintetiza la Cultura y la Política.

De esta forma podemos diferenciar 7 ámbitos diferentes con los cuales podemos evaluar la realidad económica de cualquier comunidad.

Este conjunto de variables e asignamos permite establecer un modelo objetivo para: medir la Evolución Económica sobre la base de parámetros reales.

Medir Evolución Económica

Para esto podemos asignar tres (o más) niveles de realización, podemos evaluar el funcionamiento de cualquier sociedad con una precisión infinitamente mayor que la de los abstractos parámetros de la Economía Contable (PBI, crecimiento económico, balanza comercial, etc.).

El siguiente es un ejemplo de cómo podría evaluarse un Plan de Desarrollo EcoDemocrático:

Raíces americanas.

Imperialismo del Dinero

El Imperialismo Internacional del Dinero y las Pirámides de Poder.

En Occidente el poder aristocrático se perpetuaba a través de la “Heredad”, concepto que une la descendencia familiar y el poder sobre los bienes generados por la tierra, sucediendo al Imperio Romano organizado como el Imperio de la Ley, a su caída, la continuidad de unidad europea se logró integrando el Derecho Romano con los principio del Evangelio, eso creó un milenio de estabilidad y de desarrollo de las comunidades, que resultaron ser la prolongación de la familia ampliada consolidada por la continuidad de saberes artesanales.

El explosivo desarrollo renacentista amplía las aspiraciones territoriales de algunos feudos, y es así como los feudos de Castilla y Aragón se convierten en el Imperio Español, que busca ampliar la posesión de la tierra, hasta lograr “Dominios donde no se ponía el sol”, mediante una eficaz conjunción de la Espada y el Catolicismo.

Como oponente a esta concepción, triunfa la Reforma religiosa en una isla que sobrevivía gracias al comercio marítimo y la piratería, que logró una poderosa sinergia conformando el actual Poder del Dinero.

Un poder que se consolida en su sede norteamericana a partir de la Segunda Guerra Mundial y, con la caída de la Unión Soviética, se transforma en Imperio Global, dejando un horizonte en el cual actualmente vemos un movimiento de resistencia ante el paradigma instalado entonces, en el cual sólo existen Naciones Saqueadas y Centros de Saqueo, derrumbando finalmente toda la construcción político-social basada en la “heredad”.

Hoy, cuando la Globalización comienza a desmoronarse podemos ver con claridad, qué principios deben sustituirse para recuperar el Poder de la Vida.

Siete Ideas-fuerza

La diferencia entre ambas doctrinas puede sintetizarse en el siguiente cuadro:

Cambio de paradigmas

De la Imprenta a Internet, el cambio de paradigmas de la Humanidad.

Marshall McLuhan en su trabajo “La Galaxia Gutemberg” clarifica sobre la influencia que tuvo el lenguaje alfabético impreso con tipos móviles, en el movimiento explosivo de la cultura europea, haciendo notar que en los 50 años que siguieron a la invención de la Imprenta se dieron a conocer más libros que en los mil años anteriores.

McLuhan enfatiza el hecho de que no importaba cual fuera el contenido de dichos libros (o sea el significado en la jerga semiológica), sino que cualquier texto impreso (o significante) siempre informa al lector sobre la existencia del proceso industrial de construcción en serie: las letras del alfabeto son los módulos que organizados en un número restringido de subconjuntos (las palabras del diccionario) permiten registrar la totalidad del conocimiento.

En otras palabras, la imprenta instala la idea de que las artesanías (los libros iluminados por los sacerdotes [2]) pueden ser sustituidos por fábricas de producción en serie (la imprenta).

Pero así como el siglo 16 aparece iluminado por la Imprenta, el siglo 21 es violentamente sumergido en el mundo de redes digitales, de las cuales Internet es la Red de Redes.

Así el orden jerárquico mecanicista y secuencial propio de la palabra impresa es reemplazado por las capacidades multidimensionales de un sistema entrelazado en una infinita cantidad de modos, que se multiplican al mismo ritmo que el desarrollo técnico actual.

La construcción piramidal que culmina con el Imperio Global, cuya máxima expresión en el Siglo 20, fuera la empresa norteamericana General Motors, hoy está quebrada y buscando ser salvada gracias a los ahorros del pueblo norteamericano.

Pirámide del Poder

El ícono de la Pirámide del Poder del Dinero está impreso en el billete de un dólar norteamericano.

Si la observamos, encontramos en su base está la fecha fundacional del Nuevo Orden Secular, el del Poder del Dinero: 1776, año de la Revolución Norteamericana, que lleva al poder a los mercaderes, librándolos del estorbo aristocrático.

La solidez de este poder del dinero, se encuentra representado por las rocas de su construcción, y su estrategia de “Objetivos sin tiempo” es representada por la pirámide truncada, o sea una tarea siempre incompleta.

La omipresencia del dinero, y en consecuencia, el poder de aquellos que lo manejan, está representado por ese ojo luciferino, que parece controlar todo lo que sucede sobre la tierra y el agua.

Este omnímodo Poder del Dinero, se oculta detrás de las falacias contables, por lo cual puede ser derrumbado por el Poder de la Verdad, que genera diferencias sustanciales:

Esta dicotomía entre “Dinero y Verdad” ha definido un mundo en el cual hoy se enfrentan dos proyectos, el Proyecto de la Muerte, encarnado por el Poder del Dinero, y el Proyecto de la Vida que, como esta, brota por doquier.

Al gigantesco poder estático de la Pirámide, se opone el poder dinámico de las Redes.

La EcoDemocracia es un Proyecto de Vida que se basa en el Poder de la Verdad.

Es un modelo de organización de la sociedad que permite instalar una Democracia Multidimensional para reemplazar estas estructuras piramidales del pasado, por un sistema afín a las nuevas organizaciones en formas de redes que responden a estructuras en Rizoma.[3]

La EcoDemocracia retoma así la esencia filosófica del “Gobierno del Pueblo”, adecuándola a la nueva realidad del siglo 21, mediante el impulso de dos ideas-fuerza: la idea de una democracia vital y la idea de una democracia integral.

El prefijo «eco» en la palabra EcoDemocracia, se refiere a esta idea de una democracia vital.

Con la acepción actual del concepto «Eco» se busca sintetizar el nombre de una forma de gobierno que tenga como objetivo primordial la preservación y expansión de la vida en el sentido más vasto del término, o sea que busque:

Facilitar la expansión de la vida humana. Incrementando su duración en el tiempo e incrementando la excelencia de vida para todos.

Preservar la vida de los otros seres con quienes compartimos el suelo, el agua y el aire de nuestro planeta, sosteniendo la integridad del funcionamiento de toda la biosfera terrestre (se designa como biosfera terrestre al conjunto de los sistemas bioclimáticos que están en el planeta).

Comunidad y EcoDemocracia

El concepto de «comunidad» incluye fundamentalmente el sentimiento de pertenencia voluntaria.

Una pertenencia elegida por libre albedrío y no como una fatalidad.

El sentimiento de pertenencia voluntaria a una comunidad puede comprenderse comparándolo con el que muchas personas sienten cuando adhieren emocionalmente a una empresa o institución.

Una comunidad realmente integrada asegura a todos sus miembros tanto la existencia económica como la existencia social.

Y, si funciona adecuadamente, impulsa a cada uno de sus miembros hacia la autorrealización personal.

Por ese motivo el contacto personal entre funcionarios y ciudadanos es esencial para el funcionamiento de la democracia.

Así se incrementa la responsabilidad de las personas con poder.

Cuando estos deben tomar decisiones que afectan a la vida de los otros, tienen que tomar en cuenta la inevitable la relación «cara a cara» que vendrá como consecuencia de esas decisiones, y eso sólo es posible en comunidades pequeñas.

La Ciudad Invisible

Política deriva de Polis (ciudad). Política y ciudad están imbricadamente relacionadas hasta el punto que podemos decir que son las reglas políticas las que construyen la ciudad.

Una Constitución, leyes sistematizadas en Códigos, algunos específicos para la ciudad como el Código Urbano.

Así las ciudades existentes pueden considerarse la materialización de esas leyes que conforman la trama invisible de cualquier ciudad.

Dentro de esta trama, lo primero que se define la relación del Hombre con la Tierra.

La cultura europea instala la idea de la Propiedad Inmueble, mientras América se organiza con la idea de la Pacha Mama, la Madre Tierra, reconociendo la realidad de que la tierra es un bien pre-existente, del cual proviene todo lo que sostiene la Vida.

La idea europea de un Dios hecho a imagen y semejanza de los hombres permite justificar esta apropiación de la obra del Creador, y sacralizando a los poderes de los hombres se des-sacralizó a la tierra, apropiándose indebidamente de un bien pre-existente.

Cuando la concepción cristiana del hombre llega a América, se produce una lenta fusión entre las dos concepciones, en las cuales se sacraliza la Vida Humana, y esta es integrada a la Vida Natural, creando una entidad filosófica diferente, lo cual continúa las tradiciones latinoamericanas.

La EcoDemocracia se instala en este proceso como una propuesta “evolucionaria”, no “revolucionaria”, pues la historia prueba que las revoluciones terminan volviendo al mismo lugar del que partieron, mientras la Naturaleza evoluciona, optimizando su adecuación al medio y perfeccionando sus formas estéticas.

Así, la EcoDemocracia puede evolucionar a partir del orden jurídico vigente, efectuando los cambios más necesarios en cada momento, pues la Sociedad Capitalista incorpora entropía tanto en las relaciones sociales como al espacio vital donde las sociedades viven.

Propiedad Comunitaria

La idea europea de la propiedad privada de la tierra, es opuesta a la idea latinoamericana de la relación tierra-comunidad, que en el modelo EcoDemocrático se extiende a toda la propiedad inmueble, que deberá ser en su totalidad de propiedad comunitaria.

Esta evolución del concepto de “propiedad privada” a “propiedad comunitaria” requiere una pequeña modificación jurídica: la creación de la Sociedad Comunitaria, destinada a suplir la Sociedad Anónima, invento destinado a ocultar la riqueza de los poderosos.

La Empresa Comunitaria es otra figura jurídica, que tomando como antecedentes a las Cooperativas, las Empresas Estatales, y a las más actuales “Empresas Recuperadas por los trabajadores”, instala un organismo multipropósito, responsable de las principales actividades productivas, conducidas por acuerdo entre todos los propietarios, que son todos los habitantes de la comunidad, obligando así a que sean responsables de su cuidado y desarrollo.

Las Empresas Comunitarias serán regidas por dos sistemas, similares a los que regulan los organismos vivos, un “sistema vegetativo”, que se ocupa de mantener funcionando eficientemente cada centro de trabajo, y un “sistema consciente” conformado por la Organización Política General de cada Comunidad, responsable de la coordinación de las actividades sectoriales con las necesidades generales de toda la Comunidad.

Comunidad de Amparo

La Comunidad de Amparo Tradicional de Latinoamérica implica Libertad con Seguridad.

La idea de la Libertad Humana en la cultura europea esta intrínsecamente vinculada al individualismo y confiada al corporativismo mercantil o al abstracto poder del Estado en el caso del socialismo.

Como evolución final de estas ideas tenemos hoy a las personas sometidas a los designios de burocracias incontrolables, capitalistas o estatales.

El modelo Eco-Democrático propone a la Comunidad como la eficaz protectora de la libertad individual y de las instituciones morales que regulan la vida social.

Esta es la idea de “Comunidad de Amparo” que se materializa en el proyecto territorial de la EcoDemocracia: la Microciudad Autosuficiente, en la cual todos los habitantes mayores de edad son los accionistas igualitarios de la Sociedad Comunitaria que, a su vez, es la propietaria de todos los bienes inmuebles, los servicios públicos y los medios de producción necesarios para el sustento cotidiano de todos los vecinos.

Así, la productividad de una Comunidad de Amparo será gigantesca comparada con la de las competitivas urbes actuales, por el sencillo motivo que desaparecen aquellas actividades que generan desorganización y pérdidas de energía ,[4] tales como la tasa de interés, la especulación comercial, el pago de impuestos, los costos ocultos de la burocracia, etc.

Límites de la Conducción Política

Un verdadero Gobierno del Pueblo requiere delegar algunas responsabilidades en individuos elegidos con esta finalidad que operen los sistemas establecidos, y tanto la concepción política demoliberal como la socialista, instalan métodos para lograrlo que se basan en ideas universales aplicables en cualquier circunstancia, propias de la concepción eurocéntrica del mundo.

En el caso de la Democracia Directa, se deben definir límites mucho más precisos, tales como el número de personas que pueden integrar una unidad política.

Según estudios realizados sobre las posibilidades de interacción,[5] existe un acceso fácil a cualquier funcionario en un grupo formado por un máximo de 10.000 personas, siempre que el ordenamiento jerárquico sea suficientemente laxo.

Por otra parte, los estudios muestran que la cantidad mínima de personas necesaria para resolver todas las funciones y la necesidad de interacción de una comunidad autosuficiente es de alrededor de 5.000 miembros.

En consecuencia, la cantidad óptima de personas que integren una comunidad controlada mediante Democracia directa, debe variar entre un mínimo de 5.000 y un máximo de 10.000 habitantes.

Y un hábitat para 10.000 personas puede ser soportado por casi cualquier ecosistema, a menos que este fuera de una extrema fragilidad.

En un territorio así restringido, una caminata permite a cualquier ciudadano reconocer el estado de la infraestructura, de los espacios comunes, del cuidado que tienen los vecinos en sus propias viviendas, y opinar eficazmente sobre lo que debe hacerse.

El hábitat para una comunidad de 10.000 personas tiene «escala humana» y y posibilita que la solidaridad sea un hecho imprescindible y cotidiano.

Estructura Productiva y Monetaria

Para mantener estable y sano un organismo cualquiera, es necesario mantener en equilibrio tanto su funcionamiento interno, como su intercambio con el contexto externo en el cual se encuentra incluido.

En el caso de las ciudades, estas no pueden sobrevivir sin los campos que las abastecen con sus alimentos y materias primas.

Pero si unimos estos dos escenarios e una única unidad jurídica y productiva, organizando la producción de esta manera, cada comunidad no sólo pueda autoabastecerse, sino que asuma la responsabilidad de cuidar la naturaleza de la cual dependerán las siguientes generaciones.

Reorganización de la Estructura Productiva y Monetaria

La Producción en las Sociedades EcoDemocráticas se ha dividido en dos grupos bien diferenciados:

La Producción para el Autoconsumo, que queda dentro de los límites de cada Comunidad y la Producción para el Intercambio con el “afuera”.

Para que el intercambio económico se facilite en ambos tipos de producción se deben utilizar dos sistemas monetarios diferentes: Una Moneda Social para el Autoconsumo y Dinero Bancario para el Intercambio Exterior.

El manejo del poder

La Democracia Directa es la estructura de poder en las Comunidades. Así lo ha sido por generaciones en todas las poblaciones indoamericanas, y así será en el futuro, a medida que nuestra cultura se diferencie más netamente de la instalada por las invasiones europeas.

La Democracia Directa tiene varios elementos distintivos:

La Asamblea Comunitaria donde todos los adultos son iguales, y es su máximo órgano de Poder.

El Consejo de Ancianos, responsable de la preservación y esclarecimiento del Sistema de Valores Comunitarios

y los Caciques Locales.

El modelo EcoDemocrático se ajusta a esta tradición, y para actualizarla, se ha creando una nueva institución, el Tetraedro del Poder, que permite operar eficazmente dentro de la Nueva Sociedad de Redes, instalando el “Gobierno de los Más Aptos”, al mismo tiempo que disminuye significativamente las dos lacras más importantes del sistema político vigente: la Corrupción y la Inoperancia.

El Poder del Dinero pudo desarrollarse porque permanecía oculto, como Poder Real, detrás de los tres Poderes Ilusorios (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).

La EcoDemocracia se opera mediante Cuatro Poderes Reales:

El Poder Político, responsable de la estructura Gubernamental, responsable de organizar el gobierno y del planeamiento general

El Poder Productivo, respaldado por las Organizaciones de la Producción y responsable tanto del conjunto del Sistema Productivo como de emitir y controlar las monedas.

El Poder Educativo está sostenido por las Organizaciones del Bienestar, y es responsable del sistema educativo y de difusión, organiza la legislación e imparte la Justicia y

El Poder Defensivo, apoyado en las Organizaciones Territoriales, controla la ocupación y mantenimiento del territorio, es el responsable de las relaciones exteriores y de la defensa de la Comunidad.

La representación en forma de tetraedro, dentro del cual se contiene a toda la red de instituciones que integran una comunidad, obedece al carácter dinámico de este modelo de poder, pues, si bien siempre hay un Cacique en el cúspide del tetraedro y un Triunvirato en la bases, todos los vértices son iguales, con lo cual cualquiera de los poderes puede asumir el cacicazgo y los otros tres siempre formarán el Triunvirato.

Este Proceso Rotativo debe ser permanente: un año en el Cacicazgo de cada Poder y luego tres años como Triunviro.

Y después de ese período de cuatro años los elegidos tienen sólo dos alternativas: O son elegidos por la Asamblea para un cargo inmediatamente superior, o se retiran de la política.

Si tomamos una Comunidad con 10 barrios, cada uno de ellos tendrá su Tetraedro, y a su vez la Comunidad en que estos se encuentran, tiene el suyo, y una Ciudad formada por varias Comunidades tendrá el suyo, y así sucesivamente al ampliarse el espacio a gobernar.

O sea que entre 40 tetraviros barriales, deben elegirse 4 tetraviros comunitarios.

Con lo cual cada 4 años, 36 mandatarios barriales se bajan definitivamente de la carrera política y vuelven a sus actividades anteriores, pero formados como cuadros políticos que han tenido un ejercicio real del poder.

Esta movilidad y transparencia son intrínsecas del Sistema, pues los actos de los miembros de cada Tetraedro son aprobados por sus respectivas Asambleas, y la actividad de las Asambleas es monitoreada por los Consejos de Ancianos.

Estos, a su vez, son elegidos por las Asambleas a propuesta de las Organizaciones Comunitaria, su mandato no caduca.

Este modelo político generará el perfil de una Nueva Dirigencia, cuyas característica diferenciales con las actuales puede apreciarse en el siguiente diagrama: vieja y Nueva Dirigencia

Vieja y Nueva Dirigencia

Estructura de la Familia

La convivencia instalada por el sistema productivo colaborativo, unido a la comunidad de intereses económicos de una Sociedad Comunitaria donde todos son socios con derecho a voto en las Asambleas cuatrimestrales. Institución donde se decide como son recompensados cada uno de sus miembros, evaluando sus aportes al conjunto.

En una comunidad donde la supervivencia digna está asegurada para todos, y la comunidad organizada para defenderse de las agresiones externas, sólo puede sostenerse con un sistema de valores compartidos profundamente enraizados, y esos valores se pulen con la interacción comunitaria, pero provienen de la relación instalada en cada familia.

Solamente en la Familia confluyen desde el momento mismo del nacimiento y en general por el resto de la vida, un conjunto de energías diferentes (Energía Afectiva, Sexual, Económica y Espiritual) que determinan una sinergia característica de la Estructura de la Familia que luego se transmite a toda la Comunidad.

Esta superposición de estas energías permite consolidar la Armonía Conyugal y Familiar, brindar el Amparo necesario para la Crianza de los Niños, que se consideran también responsabilidad de toda la comunidad en su conjunto y permiten fomentar el Desarrollo Personal de todos sus miembros.

La Familia Ampliada consolida los valores de la EcoDemocracia. Las Microciudades Autosuficientes, que son la aplicación territorial de la EcoDemocracia, permiten la reconstrucción de la Familia Ampliada, en la cual ser fomenta la convivencia físicamente, aunque en unidades de viviendas separadas, de varias generaciones y diferentes grados de parentesco.

El Vecindario, se une mediante un compromiso cotidiano de vida, formalizado en una Huerta Vecinal sostenida por los niños y los ancianos de cada vecindario, con lo cual los lazos solidarios ser fortifican.

A esto se une la estructura de los centros de trabajo en las Comunidades Artesanales, donde en cada campo de actividad se trabaja, crea, investiga y educa, a partir de la libre elección de cada uno. Así, el modelo EcoDemocrático se presenta como un Proyecto de Vida, suficientemente potente como para oponerse al Proyecto de la Muerte que ha instalado el Imperialismo Internacional del Dinero.

Por su naturaleza es un proyecto que va desde la periferia al centro y desde abajo hacia arriba.

Este es el futuro que ya está en marcha.

WM/

 

NAC&POP: Walter Moore ha publicado en sus últimos años, numerosos artículos, notas y libros, todos ellos dirigidos a contribuir con ideas concretas  a la formación de una conciencia nacional en que acentúa el matiz político sobre el económico para evitar la falacia, impulsada por los centros hegemónicos de poder que instalan como dogma, donde los aspectos económicos son sus postulados ideológicos, transformando la política en números, que aparecen como dogmas matemáticos. Es autor-entre otros- de «Patear el Tablero», «La-Cuarta-Guerra-Mundial» y «La Ecodemocracia». MG/N&P/ garciacmartin@gmail.com

Referencias

↑ Moore, Walter A. (1996 – Karina Lundmark. Eco-democracy : a green challenge to democratic theory and practice. Research report / Umeå University, Department of Political Science. 1998 – Gene Marshall. The Road from Empire to Eco-Democracy. ISBN: 978-1-46208-364-0). EcoDemocracia. El modelo post-capitalista. Emed-Ceis.
↑ Eco, Umberto. El nombre de la Rosa.
↑ Gilles Deleuze y Félix Guattari. Rizoma-Introducción. |coautores= requiere |autor= (ayuda)
↑ Prigogine, Illia. Teoría del Caos, o de los sistemas fuera de estado de equilibrio.
↑ Alexander, Christopher. Comunidad y Privacidad.