Debemos enfrentar a esa maldita Corte Suprema; inmóvil ante el atropello, al pueblo y a las autoridades electas

LA ÚNICA DEMOSTRACIÓN DE SOLIDARIDAD COLECTIVA, ES LA DE LOS JUBILADOS POBRES

Por Carlos Valle*

Todo se ha problematizado más, se ha vuelto más complejo, con la oligarquía, los bancos, los ciclistas financieros; los grandes empresarios y los miserables terratenientes.A ellos se agregan -o son parte-; los genocidas de ayer y hoy; los evasores y fugadores de divisas a “paraísos fiscales”, los narcos y lavadores de esas mismas divisas

Por Carlos Valle

NAC&POP

08/03/2020

Los terratenientes llevan la carga de su ilegítimo origen, en todos los casos, ya que el suelo es de la nación argentina -siempre- y todos sus habitantes, originarios y/ o pobladores, en general, somos los hijos de esta tierra nuestra y nadie su dueño.

A ellos se agregan -o son parte-; los genocidas de ayer y hoy; los evasores y fugadores de divisas a “paraísos fiscales”, los narcos y lavadores de esas mismas divisas, producto, también, de la “trata” y los mil delitos que practican, los mafiosos de siempre y la famiglia judiciale.

Todos bajo la permanente protección de la embajada de los EEUU que, hasta ahora, hace que reine la impunidad.

Hemos dicho -y lo reiteramos-, que la única demostración de solidaridad colectiva, es la de los jubilados pobres, colaborando -fundamentalmente-, con los indigentes, para que puedan superar la miseria y el hambre.

Esta conducta debe ser impuesta a los poderosos de siempre, ya que no demuestran voluntad -ni deseo- de hacerlo.

Ellos son los únicos ganadores del saqueo; el vaciamiento y la entrega, también de la soberanía, que la asociación ilícita extranjera, sin origen étnico alguno, ha producido.

Despótica e impunemente, tanto la Corte Suprema de Justicia (la más infame de la historia), como el poder judicial (en especial la justicia federal -Comodoro Py-, integrada por delincuentes, en su inmensa mayoría), permite que empresarios, pares de ellos -algunos de lesa humanidad-, sean los que, libremente, deambulen, viajen y se vayan escapando del país.

¿Quiénes pagarán por sus miserables delitos?

Deberían ser ellos; los jueces mercenarios que son los que abundan, como los fiscales y funcionarios que actúan como partícipes necesarios y son, sin duda, cómplices.

En tanto esto ocurre -como lo repetimos, una y otra vez-: la Patria está privada ilegítimamente de su libertad.

Nuestros más significativos dirigentes y defensores, de ella y del pueblo, continúan presos, sin causa alguna que lo amerite.

No solo eso, que es de una gravedad inusitada, sino que a los que se deja en libertad, porque así corresponde y no por gracia del poder judicial.

El Poder judicial pretende actuar como una monarquía absolutista, dentro de la República.

Es el Poder judicial el que debe responder por tan aberrante conducta.

Ello, seguramente, como demostración vil y mesiánica, de que son los que ostentan el poder, aunque sean, en los hechos, los felpudos de ese poder.

Ante tanta manifestación de villanía, por parte de los mediocres, mezquinos e infrahumanos, hay que apurar el paso.

Nuestra obligación mayor -e inmediata-, consiste en no relajarnos, de manera alguna.

Debemos intensificar la inquebrantable unidad -especialmente con los propios- y movilizarnos, a diario y unánimemente, para defender al gobierno que nos hemos dado y aún, apoyarlo críticamente, para que el dinamismo-de liberar la Patria y derrocar al poder mafioso-, sea mutuo.

Para ello, debemos enfrentar a esa maldita Corte Suprema; inmóvil ante el atropello, al pueblo y a las autoridades electas, Corte que es parte de esa misma mafia que los designó, para servirlos, ciega, cínica e ilegalmente; también, claro está, ilegítimamente.

Debemos, asimismo, enfrentar a los empresarios inescrupulosos (agiotistas, especuladores; los cuales son responsables de los desabastecimientos y del hambreamiento constante de la población y de los desabastecimientos) apoyando a cooperativas y PYMES.

Como el propio FMI, quienes atentan contra la vida de los pueblos, deben quebrar y no merecen vivir; liberalismo económico no debe ser igual a derecho a sojuzgar y asesinar; a hundir a los pueblos en la miseria, como hace el colonialismo salvaje, desde tiempos inmemoriales.

Podemos hablar eternamente, pero si no accionamos, actuando en derecho propio (el nuestro y el de todos nuestros hermanos), de nada valdrá suponer que las casualidades, el destino, y todos nuestros verdugos, velarán o harán por nosotros (el colonialismo, salvaje y genocida, jamás se humanizará).

Yo, octogenario; muy mayor (viejo, pero combatiente), he decidido morir de pie, si es que hay que morir ya; es mas digno y menos doloroso, por cierto.

Avancemos unidos y organizados.

Se lo debemos a nuestra historia a nuestros próceres de ayer y hoy y a quienes nos sucedan en la Patria grande.

CV/

 

NAC&POP: Carlos Valle, es presidente de la Confederación General de Jubilados, Retirados y Pensionados y ha sido distinguido como «Patriota del pueblo y de la Patria» por la Agrupación Oesterheld en 2019.