Se llama Luis Vázquez, compañero de muchas y muchos de nosotros en el peronismo revolucionario y en varias redacciones, como en Resumen Latinoamericano.

LUIS VAZQUEZ COMUNICADOR POPULAR AL COMANDO CELESTIAL

Por Carlos Aznárez

Incursionó en la prensa escrita y también en televisión, y siempre se destacó por golpear en la tecla de los conflictos que emergían entre los de abajo y el poder, situándose con alma y vida junto al bullicio y la pelea que planteaban estos últimos.

Por Carlos Aznárez

Resumen Latinoamericano,

17/02/2020

 

 

 

Homenaje hacía un par de años a Luis Vázquez con  dirigentes de ATE y de la CLATE

 (Hugo «Cachorro» Godoy, Víctor de Gennaro, Julio Fuentes, Luis Custer, entre otros, junto a periodistas como Daniel Parcero y amigos).

FALLECIA LUIS VÁZQUEZ, UN EXCELENTE COMUNICADOR POPULAR

Fallecia ese enorme periodista que se llama Luis Vázquez, compañero de muchas y muchos de nosotros en el peronismo revolucionario y también en varias redacciones, entre ellas la de Resumen Latinoamericano.

Confesamos que esta semana no ha sido buena para el corazón ni para el acumulado de pérdidas que venimos arrastrando desde hace años.

Pero las cosas son como son y en el marco de tomar las muertes de compañeros o compañeras queridas como un paso más hacia la posibilidad de que ellos y ellas abandonen este difícil trajinar que plantea la lucha de sobrevivencia en un país como el nuestro, es que recordaremos a Luis como un incansable militante y un avezado comunicador popular.

Pocos como él a la hora de escribir crónicas gremiales y de hacer relaciones con los sindicalistas de todo pelaje, aunque su corazoncito estuvo siempre muy ligado a los más luchadores y antiburocráticos.

Incursionó en la prensa escrita y también en televisión, y siempre se destacó por golpear en la tecla de los conflictos que emergían entre los de abajo y el poder, situándose con alma y vida junto al bullicio y la pelea que planteaban estos últimos.

Peronista empecinado en tiempos del gorilaje y crítico visceral cuando le tocaba gobernar a los que en algun momento reivindicaban a los descamisados y se marearon con las luces de neón o los sillones comodísimos del Parlamento.

Irónico y mordaz, pero también gruñón como pocos, Luis solía usar toda esa batería para disimular una timidez que jamás se sabrá su procedencia.

Ahora que decidió marcharse, «tranquilo», «como entendiendo que por fin iba a descansar», según contó su hija Laura (digna heredera de la ductilidad de su padre a la hora de forjarse como brillante documentalista de la Patria Grande), se entiende que Luis Vázquez no se irá definitivamente.

Seguramente asomará su rostro barbado, cuando vuelva a ser convocado en alguna mesa de viejos periodistas gremiales, como los que solíamos hacer tribu en el antiguo ministerio de Trabajo.

Esas ocasiones, que entre café y café, aporreábamos las enormes Olivetti contando tal o cual reunión, y nos reíamos a carcajadas cuando Luis imitaba con desprecio a algún funcionaro o un jerarca gremial que pactaba sin disimulo la lucha de sus representados.

O evocaremos a ese Luis que tanto admiraba a Raimundo Ongaro y Agustín Tosco, o más adelante en el tiempo, a «Saúl querido» y al «Tano» De Gennaro, cuando desde la tribuna en Plaza de Mayo convocaban a no ceder ante las políticas de hambre impuestas por la oligarquía.

Chau Luis, no te alteres en este nuevo viaje y tené confianza que la lucha continúa.

CA/