Este deporte no se juega en las villas miserias ni lo practican los pibes carenciados

NO ES EL RUGBY ES LA SOCIEDAD

Por Esther Díaz

«No es el rugby es la sociedad», dice un directivo de ese deporte sin asumir la responsabilidad de crímenes y violaciones en manada, además de otros desmanes que estos «niños bien, pretenciosos y engrupidos» esparcen a diestra y siniestra por donde quiera que pasen.No es la sociedad señor directivo de rugbiers. ¿En qué los marcó la sociedad para tanta prepotencia? ¿La sociedad es responsables de los crímenes de los que gozan de todos los privilegios?  ¿La sociedad los mal-educó?  ¡Por favor!

 

Por Esther Díaz

 

 

«No es el rugby es la sociedad», dice un directivo de ese deporte sin asumir la responsabilidad de crímenes y violaciones en manada, además de otros desmanes que estos «niños bien, pretenciosos y engrupidos» esparcen a diestra y siniestra por donde quiera que pasen.

Este deporte no se juega en las villas miserias ni lo practican los pibes carenciados (esos que llevan gorras que escandalizan a las vecinas de estos criminales que juegan el deporte del imperio británico), esas vecinas «distinguidas» que no se escandalizan porque los de su clase se comporten como hordas de bestias salvajes.

Tampoco las pibas -al menos hasta ahora- han pasado a ser estrellas de ese deporte.

Son los machos ricos y rugbiers los que secuestran, torturan y matan (caso Puccio), los que asesinaron a un joven en playas de Brasil unos veranos atrás, también son rugbiers los violadores brutales de mujeres indefensas, sin seguir ahondando en la barbarie actual: matar a un chico de 18 años con alevosía incontrolable.

No es la sociedad señor directivo de rugbiers.

Sus jóvenes no pasan hambre, no se puede decir que hacen desmanes para comer porque no tienen con qué,  están documentados, se asumen como heterosexuales, son blancos (la mayoría rubios, no «negros de mierda» como llaman a nuestros hijos), gozan de excelente situación económica, viajan por el mundo, lucen ropa de marca, asisten a los «supuestos» mejores colegios (Cardenal Newman, por ejemplo), no «cayeron» en la educación pública.

Son los que sí llegan a la Universidad, no como supuestamente no llegan los que son castigados por la sociedad, tal como pontificó la exgobernadora bonaerense.

¿En qué los marcó la sociedad para tanta prepotencia?

¿La sociedad es responsables de los crímenes de los que gozan de todos los privilegios?

¿La sociedad los mal-educó?

¡Por favor!

Mírensé a sí mismos fugando dinero, colgándose de la luz en sus countries, no permitiendo que vuestro personal doméstico viaje en combies (que quieren exclusivas para ustedes), mandando sus dólares al extranjero para que «no se los roben la mucama o el chofer», no pagando impuestos mientras la mayoría «de la sociedad» que trabajamos o somos jubilados, pagamos.

Es vuestra sociedad cerrada y mezquina, no la sociedad abierta de los que viajamos en bondi la que hizo esos monstruos, miren un poquito sus costumbres, sus desprecios xenofóbicos, sus odios al pobre, su lenguaje soez (decirle «yegua» a una autoridad nacional, como contraejemplo: hace unos días compartí sala de teatro con Vidal y, lejos de insultarla o escracharla con violencia como «su» sociedad hizo con la familia Kicillof en un buque, vivamos a nuestras líderes.

No hubo ni un insulto.

Pero ustedes educan a sus hijos para el odio y es lógico que cosechen odio, no es la sociedad, es su corrupta clase social. La sociedad que ustedes les dieron a esos aprendices de garcas, a esos que se van a paraísos fiscales para empobrecer nuestro país mientras se enriquecen individualmente.

Cuando un pibe pobre delinque es por vicio y cuando lo hacen sus nenes, ¿es la sociedad?

 

Esther Díaz