“Alberto no podía tomar un discurso que iba a ser muy parecido al anterior: echar la culpa al gobierno saliente”

POCOS COMPRENDEN LA GRAVEDAD DEL PANORAMA DEJADO POR EL MACRISMO.

Por Gabriel Fernández *

Pasado el primer mes de gestión, la opinión pública argentina no ha sido informada adecuadamente sobre el gigantesco volumen de endeudamiento. Tampoco acerca de la monopolización del mercado alimenticio -500 formadores de precios que insisten en inflacionar-, ni sobre la devastación de las arcas fiscales, especialmente las reservas del Banco Central.


Por Gabriel Fernández *
La Señal Medios
19/01/2020

• Pocos comprenden la gravedad del panorama dejado por el macrismo.
• El duque Wen.
• El misterio del impulso al no embajador Bellondo.
• Ahora, entre Israel y Asís, con Rusia en el medio.
• Un Papa precavido.
• AMIA, Nisman y los verdaderos traidores. Los últimos contactos del fiscal.
• El sentido del concepto Patria en las acciones de gobierno.
• Un final llamativo, con un protagonista que insiste.

CONFUCIO.

Uno de los problemas para realizar acciones económicas intensas en este primer tramo de gobierno es la decisión de llevar adelante una transición ordenada, sin acusaciones de fondo sobre el estado en el cual quedó el país tras el macrismo.

Pasado el primer mes de gestión, la opinión pública argentina no ha sido informada adecuadamente sobre el gigantesco volumen de endeudamiento.

Tampoco acerca de la monopolización del mercado alimenticio -500 formadores de precios que insisten en inflacionar-, ni sobre la devastación de las arcas fiscales, especialmente las reservas del Banco Central.

Nuestras Fuentes que circulan en el interior de la administración defienden esa actitud y explican con sensatez que “los funcionarios anteriores y los medios fatigaron los oídos de la sociedad con la pesada herencia y las dificultades que presuntamente dejó el kirchnerismo”; añaden que “Alberto no podía tomar un discurso que iba a ser muy parecido: echar la culpa al gobierno saliente” porque “hubiera quedado reiterativo y considerado como una excusa”.

Sin embargo, desde este artículo pensamos que aunque el apunte mediático resulte pertinente, es obligación del Estado nacional brindar un informe completo de lo ocurrido y de los ejes fundamentales del desafío.

Porque al no existir conciencia social clara del condicionamiento que implica el adeudo y de los montos que contiene –a cambio de nada, sólo para financiar la fuga de los privados asociados a la operatoria de negocios macrista-, no se comprende la magnitud de las necesidades argentinas para una rápida regeneración del mercado interno y el aparato productivo, ambos arrasados con el objetivo de canalizar los recursos de la economía real hacia la renta y la especulación.

La absorción colectiva de semejante verdad facilitaría la valoración de las primeras acciones de Alberto Fernández, destinadas a mejorar la situación social de abajo hacia arriba.

Un bello relato confucionista de hace dos mil 500 años titulado “El duque Wen empieza a educar a su gente” plantea el asunto con nitidez.

Después de una asonada en su contra que lo despojó del poder, ese líder pudo retornar, impulsado por su legitimidad y por reinos aliados. Pero al plasmar su gobierno observó un pueblo desestructurado; la comercialización a través del trueque era deshonesta y la vocación militar patriótica estaba devaluada.

Entonces, las primeras medidas adoptadas por el duque Wen se dirigieron a la formación de su gente.

Así estamos, señaló, y desarrolló narraciones –acompañadas por su ejemplo y el de sus funcionarios- en pos de la identidad zonal y de la honradez.

Al tiempo, su distrito fue asediado por rivales que anhelaban sacar provecho de los problemas.

Pero el pueblo del duque Wen ya estaba preparado.

La historia confuciana concluye así: “Finalmente, pudo usar sus tropas para rechazar las tropas que asediaban.

Tras una gran batalla, su estado obtuvo una posición de hegemonía respecto a los otros.

Todo esto fue resultado de sus esfuerzos para educar y disciplinar a su pueblo”.

Es que la cultura, la comunicación y la conciencia, conllevan resultados materiales insospechados.

PAPA FRANCISCO.

En otra región gubernamental los interrogantes surgieron del azoramiento.

El rechazo vaticano a la propuesta planteada oficialmente para destinar a Luis Bellando como delegado nacional, sorprendió.

No tanto por la actitud de la Santa Sede sino por la ausencia de tanteos previos que, como es habitual, se concretan antes de una iniciativa de esta magnitud sobre un Estado de enorme importancia y gran cercanía.

Los datos de nuestras Fuentes se dividen en dos.

Por un lado, corrió como reguero de pólvora la idea del “error”.

Es decir, impericia combinada del funcionariado y el ministro Felipe Solá para aprovechar la natural predisposición de la administración que orienta Jorge Bergoglio para responder las dudas surgidas del gobierno nacional y popular.

Si ese traspié resultaría grave, la otra versión es más preocupante.

Pues se refiere a un intento, desde adentro de la gestión, de imponer un embajador ligado al Opus Dei, a sabiendas de las campañas que la franja liberal conservadora desarrolla en el seno de la Iglesia contra el Papa.

Esto habría sido percibido con nitidez en El Vaticano y el propio Francisco habría frenado aceleradamente esa posibilidad.

Preferimos inclinarnos sobre la primera opción, pues los errores pueden corregirse mientras que si la segunda se certificara, la imagen de Gustavo Béliz -Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia- quedaría muy limada.

Lo cierto es que el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, expresó que el nombre de Luis Bellando como eventual embajador argentino se “reverá” y se analizará “si hace falta otro candidato o candidata”.

El Presidente esperará a su encuentro con el Papa el 31 de enero para proponerle el nuevo nombre del diplomático a designar en la Santa Sede.

Ese encuentro será vital, pero no solamente por la determinación del representante adecuado; la trascendencia de la política internacional absorberá buena parte del intercambio y pondrá en su lugar el entredicho doméstico.

ISRAEL Y ASÍS.

La reunión entre el Papa Francisco y el presidente Alberto Fernández se concretará después de la visita a Israel y antes del decisivo encuentro ecuménico de Asís.

Nuestras Fuentes aseguran que el fuerte ideograma que implica un debut internacional argentino en el cuestionado estado confesional se asienta en la necesidad –volvemos a los primeros párrafos- de requerir asistencia económica, en metálico o en especias, para zanjar el complejo presente sureño heredado de los endeudadores seriales.

Para eso Alberto tendrá la oportunidad de dialogar con el primer ministro Benjamín Netanyahu, portador de algunas llaves para disuadir acreedores voraces, y con su par Vladimir Putin, quien habilitará el acceso argentino a créditos blandos al estilo euroasiático.

Por eso las Fuentes reprendieron a quien redacta estas líneas, tomando en cuenta los títulos por sobre los contenidos.

Como aclaramos en un tweet –y en el mismo interior de la nota original- jamás expresamos que el presidente argentino no tenía que hablar con tal o con cual; sólo explicamos la imagen pública mundial que proyectará un gobierno que resuelve inaugurar sus visitas al exterior en Israel.

A nuestro entender, dadas las circunstancias de amplia difusión, la Argentina no debería iniciar su acción externa en ningún país de la zona caliente.

Por mucha información certera que luego se suscite, lo que quedará en los malintencionados espacios periodísticos internacionales será la foto de Alberto con Netanyahu; una imagen que hasta Barack Obama y Donald Trump han intentado guardar en los cajones del Despacho Oval.

AMIA y NISMAN.

Seguimos hilvanados, a nuestro pesar.

Y el conjunto de las informaciones se anudan entre sí.

Pues el Caso Nisman vuelve a agitar las internas políticas, mediáticas, jurídicas y serviciales del país.

El periodista Raúl Kollman ha planteado –con intención sana, pero no exenta de picardía- : “¿Por qué en los cinco años transcurridos desde la muerte del fiscal, Estados Unidos no libera ni exhibe los mails que recibió o mandó Nisman desde su casilla de mails de Yahoo aquel domingo antes de morir?

Las evidencias surgen, nuevamente, de la pericia informática firmada por todos los peritos, de manera unánime, el martes 3 de diciembre pasado.

Dos días más tarde, el estudio se incorporó al expediente”.

Allí vamos sobre nuestros propios pasos, porque señalamos, poco tiempo después del desenlace fatal, que la última persona que habló con el fiscal –en numerosas ocasiones- fue Patricia Bullrich.

Dijimos por entonces que quien posteriormente ocupara el Ministerio de Seguridad del gobierno de Mauricio Macri, tenía ligazón con la CIA a través de la organización Unoamérica; y deslizamos que a lo largo de esas conversaciones transmitió que frente a la endeblez de las acusaciones contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el receptor del llamado resultaba más útil lejos de este mundo que sentado ante el Congreso defendiendo lo indefendible.

El poder concentrado norteamericano, que aprovechó junto al Estado de Israel el atentado a la AMIA para demonizar adversarios internacionales, había soltado la mano de su fiel operador.

Ahora bien; no existe razón alguna para desdecirnos de ese texto y sí para ampliar con fundamentos su eje.

Sobre todo porque a raíz de la difusión de la serie de Netflix “Nisman: El fiscal, la presidenta y el espía”, se ha vuelto a incurrir en el ocultamiento mayor que proviene del día mismo del atentado que, el lunes 18 de julio de 1994, generó 85 muertes.

Esta vez, a la inversa que en aquella ocasión, empezamos por atrás: a cualquier observador avisado debería llamar la atención la desesperación del esquema de poder por denostar a quienes intentan averiguar qué pasó y por exaltar a quienes laboran para ocultar lo ocurrido.

La serie, que en su desarrollo muestra ecuanimidad, daña la misma en su gestación, pues parte de admitir que existió un coche bomba y que su conductor estaba ligado de un modo u otro, a Irán.

Como esos dos sucesos son incomprobables, todo lo demás –testimonios veraces, confusos, esquivos, mentirosos o reveladores- sólo contribuyen a desplazar el debate en el aire, sin asentamiento en firme.

Pues créase o no, aún nadie pudo comprobar la existencia de la mítica combi blanca que aparece en casi todas las “coberturas” del hecho y menos todavía la de un conductor suicida de matriz persa.

En el año 2013, lógicamente hartos de esa acusación eterna sobre funcionarios lejanos, etéreos, Cristina y su entonces canciller, Héctor Timerman, elaboraron el Memorándum de entendimiento Argentina-Irán, que resultó aprobado por el Congreso Nacional y suscripto por ambos países en Etiopía.

La intención era transparente: interrogar a los imputados.

En una acción combinada que aún persiste, el sentido mismo del Memorandum fue invertido por los voceros de ese poder concentrado, en el cual es preciso recordar la presencia de representantes de Fondos Buitre y de servicios de inteligencia propios y ajenos.

Ante la posibilidad de desmontar la espectacular falacia de la pista iraní y por tanto del coche bomba, los señores de la guerra, sus financistas y sus medios ingresaron a una zona de cólera extrema que derivó en la disparatada acusación para CFK y Timerman por “traición a la Patria”.

Nuestras Fuentes –las mejores sobre el tema- nos dicen lo que no se puede decir: “los traidores a la Patria acusaron de traidores a la Patria a quienes intentaron investigar el atentado”.

PATRIA.

Esos actores se desesperan ante las iniciativas destinadas a desbloquear las pistas falsas, nos cuentan esos informantes, “porque algo tuvieron que ver en el mismo atentado”.

No se trata solo de mantener la siempre útil agitación mundial que presente a la potencia musulmana como terrorista –lo cual favorece la justificación de acciones como el reciente crimen de Qassam Soleimani, entre tantas- sino para que las luces no vayan a virar y a enfocarlos de lleno.

Y ya que estamos en semejante oceáno de aguas revueltas, digámoslo.

La carga fenomenal contra Cristina por parte de jueces y medios se asienta, además, en el conjunto de su política internacional.

La Argentina es una nación importante.

Por muchos motivos, empezando por un mapa que se clava en el corazón de una Antártida hoy involucrada hasta en la Ruta de la Seda, siguiendo por su potencial científico técnico, sus recursos naturales y la influencia cultural de su población sobre el resto del subcontinente.

Entre otras cosas. Durante la gestión Kirchner, este país impulsó el Unasur, promovió la reelaboración del Mercosur, eliminó la hipótesis de conflicto con Brasil dimensionando así el vigor de la Cuenca del Plata; fue el primero en reconocer al Estado Palestino, increpó a las grandes potencias occidentales a voz en cuello (“¿quién provee armas a los terroristas?”), y desmontó con números en la mano el accionar de los Fondos Buitre en Naciones Unidas.

Como colofón, se vinculó estrechamente con el recientemente designado Papa Francisco y su demanda de “Tierra, Techo, Trabajo”.

Vale la sucinta descripción para aclarar ciertos puntos que la pereza mental de algunos sectores olvida o tergiversa.

Pues todo el Caso Nisman no se comprende, si como sostienen algunos “nacionalistas” más cercanos al uriburismo que al peronismo, el kirchnerismo fuera un agente sionista con escasa comprensión del concepto Soberanía Nacional.

Lo dicen, con insistencia, en las redes; pero es una gran falsedad que sólo evidencia tontería o maldad.

Guste o no, el peronismo kirchnerista ha desatado la furia de los poderes concentrados y sus medios –que no dejaron un solo día de difamarlo y condenarlo de los más variados modos- precisamente porque su accionar impactó sobre los intereses del conglomerado que pretende una rearticulación planetaria del poder financiero con sus derivaciones armamentísticas y narcos.

Esto no es garantía a futuro.

A partir de una base digna, es posible desplegarse o claudicar.

Los otros también juegan, y si bien la Multipolaridad persiste en alza, el entorno vecinal latinoamericano permite visualizar dificultades inocultables.

Comprender el panorama, como enseñó el duque Wen, sirve para resolver situaciones prácticas.

UN JUEZ EN PLENA LABOR.

Cerramos esta edición con una información notable de nuestras Fuentes en el orden judicial.

Es de una gravedad que los lectores sabrán valorar: “El juez más conocido de las causas contra la corrupción, está exigiendo un pago irregular importante a las familias de los empresarios involucrados en la Causa de las Fotocopias de los Cuadernos para permitirles salir del país a pasar el verano.

Como además del involucrado, sus familiares directos tienen las cuentas bancarias intervenidas por la Justicia, para retirar algo de dinero personal deben recurrir al juez, quien puede autorizar su utilización”.

Es preciso reformular unas cuantas cosas dentro del Poder Judicial ¿no?

GF/

Area Periodístsica Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal /Pintura de portada Leonie Matthis