DURO, DURO, DURO. Arrancamos con datos fuertes para luego pasar a consideraciones intensas.

FUENTES SEGURAS. PAPA FRANCISCO: LO CORTÉS NO QUITA LO VALIENTE

Por Gabriel Fernández

Mediante una carta, el Papa Francisco invitó a economistas, emprendedores y representantes sociales del mundo a participar en el evento titulado “Economía de Francesco”, que tendrá lugar en Asís entre los días 26 y 28 de marzo de 2020.

 

Por Gabriel Fernández*

La Señal Medios

1 enero, 2020

DURO, DURO, DURO. Arrancamos con datos fuertes para luego pasar a consideraciones intensas. La fuga de divisas descenderá durante el 2020, luego de tres años consecutivos en los que batió récords y generó una suerte de vaciamiento financiero nacional que dañó profundamente la economía. Esta perspectiva tangible se cumplirá si persisten el control cambiario y el impuesto a la compra del billete verde. La expectativa es que en el año que arranca la salida alcance los US$2.200 millones netos. Distinto a lo acaecido en agosto, el peor mes del 2019, con una fuga  neta de US$5.909 millones.

Desde el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA) se informó sobre la continuidad, en diciembre, de la recesión. En esa línea, una nueva caída interanual para la actividad económica durante noviembre y un empate respecto a lo ocurrido en octubre. “Con las medidas anunciadas, parece posible una mejora en términos desestacionalizados para el primer trimestre del año, aunque ésta podría no ser muy significativa”, aclaró la entidad.

Otro indicador de noviembre encendió alarmas sobre las dificultades del rebote. El informe de la balanza comercial del Indec mostró una caída notable en las importaciones. El problema es que no se trata de la saga de una política protectiva sobre bienes de consumo generados localmente, sino en los elementos destinados a la producción. En la correcta interpretación de BAE, un “Claro signo de continuidad recesiva”.

Desde estas líneas sugerimos prestar atención a una referencia poco apreciada, pero significativa: en el proceso industrializador previo (2002 – 2015, del duhaldismo al kirchnerismo), la necesidad de productos internos de las manufacturas argentinas derivó en la búsqueda de dólares por parte de los fabricantes para adquirirlos y en el encarecimiento del costo total de los elementos construidos en estas tierras. Nuestras Fuentes en el rubro industrial afirman que “para el usuario es impensable la cantidad de productos que componen el producto final. En la industria del plástico, por ejemplo, los tipos de plásticos existentes son numerosísimos, y no todos se elaboran acá. Entonces, para completar hay que traerlos de afuera. Eso hay que pagarlo en dólares y naturalmente pasa a formar parte del precio final”.

No se trata de un problema eminentemente argentino. Muchos países lo padecen y por tanto algunos buscan orientar nuevas empresas para la sustitución de importaciones. Esa frase mítica –sustitución de importaciones– no sólo contiene a la construcción de autos en la Argentina, por dar un ejemplo; implica que los componentes del vehículo también tengan origen local y así desalienten la adquisición y envío al exterior de la moneda norteamericana, promuevan el trabajo de nuestros compatriotas y reduzcan los costos, mejorando tanto los ingresos laborales como la rentabilidad empresarial. El asunto está mensurado estadísticamente; ante el problema, los Estados Unidos –parcialmente desindustrializados por décadas debido a la hegemonía interna del capital financiero- destina actualmente 747 dólares per cápita al desarrollo de esa sustitución “pequeña”, en tanto Israel hace lo propio con 397 dólares e Irlanda otorga 105. Bueno, la Argentina macrista sólo ha invertido 4 dólares en ese rubro fundamental. Las cosas no pasan porque pasan, sino porque los seres humanos las hacen pasar.

Es decir, el modelo oligárquico no sirvió para nada (bueno): las importaciones alcanzaron un valor de US$3.409 millones en el último mes de la gestión Cambiemos. Se trató del peor mes desde enero del 2010. Antes de eso, hay que remitirse al 2007 para encontrar números tan bajos. Como muestra cabe destacar: las importaciones para consumo cayeron 14,5% interanual, las de autos 58,5%, las de bienes de capital 16,5% ¡y las de insumos 29%!. Lo que debería configurar un escándalo informativo que evidencia las secuelas del ajuste infinito y la desaceleración hacia un enfriamiento que tampoco contribuyó al descenso inflacionario, está oculto en páginas interiores de los grandes medios y directamente borrado de pantallas televisivas y emisoras de radio monopólicas.

Con las medidas dispuestas por el gobierno del Frente de Todos y admitidas por el Congreso que analizamos en la versión previa de Fuentes Seguras, se prevé una mejoría rápida pero no abrumadora en los datos gruesos de la economía. La estabilidad cambiaria beneficiará ese sendero, a costa de una restricción en el ingreso de capitales. Pero como nuestro país se había convertido en una kermesse especulativa, afecta sólo en el margen de quienes se animan. En el período reciente los dólares que entraron del exterior no se trasladaron a la generación de bienes de producción y consumo. Nuestras Fuentes afirman “Aquí no hubo inversión extranjera directa. La lluvia de capitales anunciada no llegó, y sólo arribaron buitres y oportunistas, de la mano de las compañías ligadas al gabinete macrista”.

Con la reorientación presupuestaria promovida desde el oficialismo, se espera insertar 100 mil millones de pesos en el mercado real, de abajo hacia arriba. Lo señaló el presidente Alberto Fernández. Como se trata de consumo para reactivación, la zona emergente será la relacionada con elementos de primera necesidad. Y al respecto, vale una aclaración sobre la famosa Tarjeta alimentaria: este incentivo no suplanta ninguna de las políticas sociales existentes. No reemplaza a la Asignación Universal por Hijo ni anula otros planes. Tampoco implica emisión o recursos especiales. Según explicó el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, surge de la reorganización de los fondos destinados a la asistencia social. Otro fomento acaba de ser anunciado y posee en su interior un efecto anti inflacionario: Ahora 12.

Ante ciertas objeciones aceleradas, el Presidente precisó:  “El concepto de ajuste históricamente en Argentina está asociado a un ordenamiento de cuentas ordenado a partir de actuar sobre sectores más débiles”. “Nosotros no estamos haciendo ese concepto histórico de ajuste”, afirmó. Los contenidos de la nueva Ley, explicó, afectan “a los que exportan, producen petróleo, metales, el campo, todos los que están en mejor situación con sus bienes personales” y está “en favor de quienes peor están”. “Hay que pagar un plan contra el hambre que va a costar 100 millones de pesos”, aseguró. “No es verdad que el ajuste esté sobre la clase media, está sobre quienes gastan dólares para viajar al exterior. Lo que le pasa a la Argentina es que se quedó sin un bien preciado que se llama dólar, hay que cuidarlo, porque con esos dólares compramos insumos para seguir creciendo”, afirmó Alberto. También lamentó pero advirtió“no puede ser que a los empresarios haya que llevarlos a los latigazos”.

TRES TAREAS. Ahora bien, frente a este panorama, es pertinente indicar que a pesar de la clara descripción precedente y de los registros duros innegables plasmados al comienzo de este texto, la identificación cultural de las capas medias con los sectores altos de la sociedad puede ser una traba no material para el despliegue. Como ya sucedió (1945 – 1955 y 2003 – 2015) y como conocemos los bueyes con los cuales aramos, es preciso señalarlo para precaverse. Allí entran a tallar factores mucho más lábiles e imprecisos contenidos en la educación general de la comunidad, las tradiciones familiares y sectoriales, y los medios de comunicación. ¿Cómo operar sobre segmentos que mejoran su calidad de vida pero creen que esa mejoría es apenas un “relato”? ¿Cómo dialogar con franjas que portan niveles de consumo apreciables y sienten que están en un “país invivible” porque les molesta la imagen de tal o cual funcionario/a?

El desafío es complejo, pero algunos puntos bien pueden marcarse como para ir arrancando. Los programas educativos diseñados desde el Estado deberían, a esta altura del partido nacional, dejar de lado arcaicas concepciones ruralistas según las cuales el país entero depende del “campo”. Todo en su medida y armoniosamente, no es preciso denostar a nadie para brindar en las clases de historia argentina referencias objetivas y precisas acerca de la trascendencia del crecimiento industrial. El otro ítem es: la creciente introducción en las aulas del tema derechos humanos no puede aislarse del proyecto económico que determinó las violaciones a esos preceptos cívicos. Nos consta que una dedicada parte del trabajo docente sobre los pibes argentinos está destinado a plantear – denunciar la represión durante la dictadura, pero también que José Alfredo Martínez de Hoz y las empresas que se beneficiaron con su deuda están ausentes de las explicaciones. Así se establece una confusión dual: los militares aparecen como asesinos sin más fundamento que la maldad y el poder económico que desató la matanza queda nuevamente impune, en las mentes de quienes en breve afrontarán responsabilidades ciudadanas.

En materia de medios de comunicación, como hemos indicado en varias ocasiones, la prioridad bien podría ser la afirmación del sistema público y los medios populares con preceptos equivalentes y variados. Los lineamientos editoriales necesitan una plataforma conceptual asentada en el Pensamiento Nacional, no para fatigar con citas históricas las noticias del día, sino para afrontar esas noticias con una perspectiva asentada en el Pueblo y en el Sur y por tanto definir rumbos con información sólida en vez de correr a los espacios concentrados desde atrás o receptar y reproducir criterios suscitados en las ONGs sobre derechos cívicos, ambiente, seguridad y otros temas. Esto quedó evidenciado días atrás. En un deja vû del debate sobre las pasteras orientales, que a su vez poseía en su seno la esquirla de la discusión previa sobre energía nuclear, se alzó el Nuevo Absoluto en relación a la explotación minera. Lamentamos indicar que del grueso de los materiales difundidos por propios y ajenos, surge la pregunta: ¿un país con el potencial minero de la Argentina debería dejar de lado esa actividad? Si tomamos en cuenta que la mayor parte de los elementos que nos rodean provienen de materiales extraídos de la naturaleza, la respuesta es transparente.

En ese sentido, no está demás violentar con argumentos sinceros las mentes de quienes utilizan las computadoras y los celulares –cuyos componentes son de origen inequívoco- para plantear radicalidades ambientalistas que sólo derivarían en un reimpulso de la primarización de nuestra economía. A ver si nos entendemos: aunque priorizamos las responsabilidades del poder, jamás olvidamos que el votante, el manifestante, el activo, también tiene las suyas; los engaños fomentados desde las campañas abrumadoras no constituyen excusa para quien se lanza a la demanda sin conocer el eje de la misma. Pero claro, semejante polémica en modo alguno inhabilita la marcación de un factor central: la Argentina necesita un Estado que controle férreamente la acción de las empresas del rubro que, como las de otros niveles, deben atenerse a las disposiciones nacionales y a su vez abonar los impuestos proporcionales a los réditos de la labor que realizan.

El tercer aspecto, junto a la educación y los medios, es más práctico e inmediato: nos permitimos subrayar la importancia de llevar adelante una división del espacio político opositor, impulsando con las herramientas de la convicción y la acción militante, un quiebre entre las bases de la devaluada Unión Cívica Radical y las del PRO. Es preciso y posible retornar al esquema del Frente Progresista Cívico y Social (Binner), extendido parcialmente hoy en Consenso 19 (Lavagna) para que las capas medias antiperonistas sigan con sus rechazos pero los canalicen sobre fuerzas que no obturen de modo directo el crecimiento nacional. El PRO, un partido oligárquico porteño al estilo de la UPAU, la Ucedé, la Nueva Fuerza y aquél lejano Partido Cívico Independiente, debe ser acorralado hacia su 10 por ciento básico, un 15 tal vez, que  encarna su verdadera representación económico social. Esto es importante, sobre todo porque en el afán de gobernar con respaldo, muchos peronistas y aliados sueñan lo imposible: extender el Movimiento Nacional sobre terra incógnita. El espacio nacional popular no superará el 60 por ciento aunque Alberto acierte en todas y siempre. La clave está en que las franjas medidas no sean furgón de cola de la política oligárquica.

De allí que designar personajes visibles de ese sector en la administración resulte una dilapidación de margaritas sobre la región más inhóspita de la granja. La labor de fractura necesita orientarse sobre los cimientos de la oposición y no sobre sus dirigencias desgastadas, pero a la vez debe atender las tradiciones políticas antipopulares que las envuelven para cautivar en profundidad. Lo decisivo, doble subrayado entonces, es que aquellos que no admiten compartir un lugar político con Nuestra Gente por prejuicios injustificados, tengan un recipiente en el cual agruparse y que el mismo no sea de neto corte anti productivo. De otro modo, volverán a sufragar por instancias claramente nocivas para el interés nacional como lo hicieron en el 2015, acompañando la organización de negocios liderada por Mauricio Macri.

PAPA FRANCISCO. Recorramos el planeta sin tonterías como la del señor del aviso que se sube a una escalera de avión en movimiento mientras grita “¡Al Mundooo!”. Es sabido que esas escaleras se retiran antes del despegue. Resulta válido inferir que una maniobra como la que sugiere la publicidad derivaría en la eyección por los aires del zonzo y un posterior choque de su cabeza sobre el cemento de la pista. La frase es directa, aunque una vez que se la re lee cobra la apariencia de una metáfora ligada al accionar de las capas medias descriptas en el tramo anterior de la nota.

Nuestras Fuentes nos informan que la llegada del economista Martín Guzmán a la cartera de Economía del gobierno que orientan Alberto y Cristina tuvo su origen en diálogos precisos acerca de la realidad internacional entre el premio Nobel Joseph Stiglitz y su amigo, nuestro Jorge Bergoglio. Tras repasar varias naciones y observar indicadores generales, recalaron por intención papal sobre la situación argentina. El nombre del hoy joven funcionario surgió de Stiglitz, y el Papa consideró que reunía condiciones adecuadas como para realizar algún comentario. El gran líder estratégico situado en El Vaticano, concretó el comentario.

“Nadie impuso nada, porque no es el modo, pero además porque no es posible en este cuadro de situación” nos explicaron los informantes. Sucede que al conocer los rasgos del técnico –concepción nacional, bajo perfil político– los responsables de las definiciones oficiales albicelestes evaluaron que se trataba de una buena opción. Un puñado de consultas, y allí lo tenemos. La diferencia con Nicolás Dujovne es demasiado perceptible como para dejar de señalar que su designación implicó un gran paso para la Argentina y un pequeño paso para la humanidad. El estilo Néstor sigue comandando varias de las tareas desplegadas por el nuevo jefe de Estado.

La preocupación del Papa por el tema económico es central y amerita abordajes inteligentes. Lejos de las asombrosas bobadas lanzadas a diestra y siniestra sobre un “Papa comunista” o “materialista” de gran difusión promovida por el lefebvrismo y los sectores internos de la Iglesia Católica que operan como adoradores del becerro de oro que no es otro que el capital financiero internacional. Mediante una carta, el Papa Francisco invitó a economistas, emprendedores y representantes sociales del mundo a participar en el evento titulado “Economía de Francesco”, que tendrá lugar en Asís entre los días 26 y 28 de marzo de 2020.

Ese encuentro– tal y como asegura en la misiva – le permitirá “conocer a quienes hoy se están formando y están empezando a estudiar y practicar una economía diferente, una que da vida y no mata, incluye y no excluye, humaniza y no deshumaniza, cuida la creación y no la despoja”. La intención de Bergoglio es concretar un “pacto común” para cambiar la economía actual y dar un alma a la economía del mañana: “a través de un “pacto” común, promoveremos un proceso de cambio global que vea en comunión de intenciones no solo a los que tienen el don de la fe, sino a todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atentos sobre todo a los pobres y excluidos”.

La dimensión internacional está amparada por la carnadura papal. Esto es, lo que lleva adelante el jefe vaticano está sostenido por una realidad que se impone de modo imponente en el orden plantario. La renta, la usura, la especulación, están siendo corridas del eje de la escena en beneficio del trabajo y la inversión. El debate propuesto por Francisco tiene el vigor del futuro en desarrollo, y también un aspecto ordenador pues el argentino sabe que ante un proceso económico creciente, la instalación de derechos y la participación popular en los diseños constituyen premisas de equidad y continuidad. La tarea es ciclópea y desde su elección en aquél histórico cónclave de obispos Bergoglio la lleva adelante con una naturalidad y una convicción que merecerían mayor admiración, respeto y apoyo.

Como lo cortés no quita lo valiente y el volumen de lo emprendido es gigantesco, el Papa nombró en su sexto consistorio (uno al año desde que fue elegido pontífice) a trece nuevos cardenales. Diez de ellos serán electores en un futuro cónclave. Ese movimiento le otorga la mayoría en el colegio cardenalicio y confirma una tendencia. El perfil de todos los purpurados desde que Francisco comenzó a nombrarles hace seis años se reitera entre los nuevos. Su mensaje está en reconocer a la Iglesia periférica –social y geográfica– y realzar figuras que tengan “olor a oveja”, como suele decir Francisco para referirse a aquellos obispos que no han perdido su vocación de párrocos y conviven directamente con sus pueblos.

Bergoglio excava en zonas desfavorecidas: Ignatius Suharyo Hardjoatmodjo, arzobispo de Yakarta; Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana; Fridolin Ambongo Besungu, arzobispo de Kinshasa (República Democrática del Congo); Álvaro L. Ramazzini Imeri, obispo de Huehuetenango, en Guatemala. En cuanto a los europeos, nuestras Fuentes sugieren prestar atención a las designaciones de los españoles: el salesiano Cristóbal López, arzobispo de Rabat; y Miguel Ángel Ayuso, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Ambos, evalúan “comprenden a fondo lo que pretende Bergoglio”.

Al Papa lo designa Dios, a través de los cardenales designados. Si el Creador resolvió que el argentino esté al frente de su institución, ¿porqué desoiría sus opiniones? Desde ahora, son 128 los cardenales con capacidad de elección (hasta el presente la cifra máxima fue de 120), de los cuales 67 han sido creados por el Papa argentino, 42 por Benedicto XVI y ya solo 19 ordenados por Juan Pablo II. ¿Significa eso que el próximo Papa será bergogliano? Los informantes nos responden que “hay casos para todos los gustos. La actualidad incide y en ocasiones, muchos varían su postura. Pero con esta nueva composición, la herencia política de este Papa asombroso, tendrá más posibilidades de imponerse”.

LA FÓRMULA DEL ÉXITO. Finalmente, enlazando el sentido, cerramos con una moraleja gestada por la misma realidad. Las Fuentes siempre atentas nos hicieron llegar un inesperado informe de FESA Group, empresa de reclutamiento, selección y consultoría estratégica en capital humano. Gran nombre para una labor que, además de antipática, queda expuesta a la chanza callejera por aquello de “hacerse el fesa”. Pero como quienes la gestaron han de tener poco rodaje en lunfardos e innovaciones linguisticas populosas, se mandaron nomás.

Lo cierto es que, con precisión, la firma citada destaca que cuando el ex presidente Mauricio Macri arribó al gobierno, convocó a ejecutivos para que lo acompañaran en función pública con ingresos vibrantes. “Se estima que hay 4 mil ejecutivos que hace cuatro años se volcaron al Estado para aportar su experiencia en ministerios tales como Economía, Producción y Energía. Ahora están tratando de reinsertarse laboralmente en el ámbito privado”.

La paradoja surge desde otro andarivel: “el problema –añade el informe- es que la mayoría de las empresas viene de atravesar años de ajustes y no están pensando en incorporar nuevos talentos con cargos altos. Los cargos que quedan libres no son reemplazados o son ocupados por un perfil más juvenil. Tienen un desfasaje de salarios respecto a directivos del mismo porte”. Como los indicadores productivos están en caída, las contrataciones son por ingresos bastante inferiores.

¿Se entiende? La situación es esta: durante el período kirchnerista de crecimiento económico estos ejecutivos lograron altos cargos y buenos sueldos en la incentivada actividad particular. Pero esto no los ayudó a entender que ese “éxito” dependía del fomento estatal al rubro que los elevaba. Sin alterar la lisura de sus circunvoluciones llegaron a un gobierno como el macrista y aplicaron políticas de ajuste, recorte y desaceleración. Ahora pretenden retornar a la realidad previa, pero ellos ayudaron a desmontarla.

Cuando vuelven a sus compañías originales, los ejecutivos promotores del déficit cero y otras estupideces antiproductivas, se encuentran con ofrecimientos salariales entre 30 y 40 por ciento debajo de lo que cobraban –proporcionalmente, inflación mediante- antes de contribuir a hostigar  al gobierno nacional popular y participar de la gestión oligárquica antiindustrial. La gracia de todo esto se torna en enseñanza feroz durante los diálogos cara a cara con las autoridades de las firmas privadas; ellas explican a los meritócratas las dificultades vividas en los cuatro años recientes.

 

 

(*) Área Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal