“Vení y llevá tu pan peroncho, para la familia nacional y popular o para poner en la mesa del pariente gorila”

VOLVIO EL PAN DULCE PERONISTA

El peronismo, a partir del reparto de millones de pan dulces y sidras, logró que estos productos ingresen en las casas de los laburantes y que sean parte constitutiva y inseparable de la fiesta de navidad y año nueva. El legado cultural es tan profundo que hoy no se puede pensar en una mesa de navidad o año nuevo sin la tan mentada bebida y el sabroso pan dulce.

NAC&POP

28/12/2019

#PANDULCEPERONISTA EN LA PLATA

(CIUDAD EVA PERÓN).

Con los rostros de las figuras más emblemáticas del peronismo, la creación de la Federación de Trabajadores por la Economía Social regresa este viernes 27 de diciembre a la capital bonaerense.

Después de agotar la producción en jornadas anteriores, la Federación de Trabajadores por la Economía Social (Fetraes) volvió con su pan dulce peronista.

«Si te quedaste sin tu Pan Dulce Peronista podes buscarlo en la Plata en ➡️calle 12 y 51 La Plata

«Vamos a continuar promoviendo el trabajo cooperativo y autogestivo..

«Veni y lleva tu pan peroncho, para la familia nacional y popular o para poner en la mesa del pariente gorila🙈»

¡Compartí el trabajo cooperativo!

“Vení y llevá tu pan peroncho, para la familia nacional y popular o para poner en la mesa del pariente gorila”, promocionan en las redes sociales desde la organización integrada por empresas recuperadas, cooperativas de trabajo y emprendedores.

SIDRA Y PAN DULCE PARA TODOS

En vísperas de las fiestas es necesario recordar un gran logro cultural del gobierno peronista, el de Perón, el del ´45 al ´55.

El gobierno comandado por el General popularizo, entre otras cosas, la sidra y el pan dulce.

Hasta el gobierno peronista estos productos no estaban al alcance del pueblo.

La sidra y el pan dulce eran consumidos por las oligarquías y las clases medias.

La sidra, hoy denostada, era una bebida cara, lo mismo que el pan dulce.

El peronismo, a partir del reparto de millones de pan dulces y sidras, logró que estos productos ingresen en las casas de los laburantes y que sean parte constitutiva y inseparable de la fiesta de navidad y año nueva.

El legado cultural es tan profundo que hoy no se puede pensar en una mesa de navidad o año nuevo sin la tan mentada bebida y el sabroso pan dulce.

Como muestra de esto ¿quién no conoce un lugar de trabajo, fabrica, clínica, etc, que no entregue a sus empleados una sidra y pan dulce?

Hace unas noches veía y escuchaba como en TN entrevistaban a unos jóvenes blancos y con mucha pinta de clase media (el mismo grupo social que construyó el mito clientelista del reparto de la sidra y pan dulce luego del golpe a Perón) solicitaban voluntarios para repartir miles de pan dulces a las personas que habitan las calles de la ciudad de Buenos Aires.

Eso no es clientelismo, eso es buena voluntad de jóvenes comprometidos con la pobreza y lucha contra ella.

Eso sí, a la hora de repartir en serio, es decir, distribuir los excedentes de riqueza que generan los más ricos, se ponen del lado de estos y allí se quedan, renegando de los negros.

Jamás van a aceptar que la idea del pan dulce y la sidra como un derecho de todas las personas fue una concreción y un legado del peronismo.

Esto nunca.

Porque aceptar semejante cosa, es reconocer los grandes logros y los profundos cambios en beneficio del pueblo, que el gobierno del General Perón produjo.

En el imaginario de «lagente» esta la idea del reparto clientelar de la sidra y el pan dulce, como de la idea de «alpargatas sí, libros no».

«Si bien el Panettone y la Sidra eran consumidos por las dos colectividades más importantes, este consumo se circunscribía a las clases más pudientes, al popularizar estos productos, se transformaron en tradicionales para las fiestas de Fin de Año y Navidad.

La tradición se propagó a los países vecinos como Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile, países con gran aporte inmigratorio a la Argentina, por lo que al regresar a sus lugares de origen para las fiestas, los inmigrantes llevaban los productos tradicionales argentinos, el Pan Dulce y la Sidra.

En ningún otro lugar se llevan juntos el Pan Dulce y la Sidra.

Desde nuestro nombre reivindicamos la transformación cultural, profunda, generada por el peronismo.

DÓNDE Y CÓMO NACIÓ EL PAN DULCE

Es el alimento tradicional de esta época.

Sus orígenes, su creador y cómo se fue transformando en una tradición con el paso de los siglos.

Es un clásico de la última semana de diciembre en casi todo el mundo.

Pocas son las mesas de Navidad en las que no hay un Pan dulce servido, con todas sus variantes: con o sin pasas de uva, esponjosos, secos, etcétera.

Pero dónde nació esta tradición y cómo fue el surgimiento.

Según cuenta la leyenda cristiana, la celebración de Nochebuena es una ocasión para reunir a la familia y los amigos.

Estas costumbres han ido cambiando con el paso del tiempo, además de que cada religión le ha ido impartiendo su propio ritual, pero el Pan dulce sigue siendo algo que es común a todas.

La historia cuenta que fueron los griegos los iniciadores de la tradición panadera.

Ya en la época de Augusto, descendiente de Julio César, en Roma se habían censado más de 300 panaderías.

Sin embargo, el Pan dulce se ubica en la época del Renacimiento a mediados del siglo XV.

Entonces, en Milán, el duque Ludovico Sforza acompañado por Leonardo Da Vinci, comió el dulce pan en una boda en la que el padre de la novia, Toni, era dueño de una panadería.

De ahí en más, el “pan de Toni” (la contracción derivaría en Panettone) se expandió por el resto de Italia y Europa.

Ughetto degli Atellani, era un joven de origen noble, criador de halcones y enamorado de Adalgisa, la hija del panadero.

Pero su unión era prohibida.

El panadero  Toni, estaba casi en bancarrota y Adalgisa debía trabajar día y noche en la panadería.

Para ayudarla, Ughetto decidió ayudar y propuso agregar un poco de mantequilla a la pasta del pan.

A los clientes le gustó tanto que le agregaron un poco de azúcar y para las fiestas le sumaron pasas y cortezas de naranja y de limón confitadas.

Ahora tenemos el Pan Dulce peronista con los rostros de Juan Domingo Perón, Evita, Néstor Kirchner, Alberto Fernández y CFK, el clásico de las Felices Fiestas.