“Los pueblos no odian, viven con alegría sus derechos y la dignidad de sentirse libres, los que odian son los oligarcas que se niegan a ceder privilegios”. (A. Jauretche)

DIME A QUIEN ODIAS Y TE DIRÉ QUIEN ERES

Por Jorge Rachid

El odio no necesita racionalidad, sólo agitación permanente e instalación de títulos catástrofes murales en los periódicos, para que sean repetidos sin pensamiento crítico, sólo amplificados por megáfonos dependientes de los poderes concentrados y hegemónicos.


Por Jorge Rachid
PRIMERO LA PATRIA
20/12/2019

Bien decía Don Arturo Jauretche: “los pueblos no odian, viven con alegría sus derechos y la dignidad de sentirse libres, los que odian son los oligarcas que se niegan a ceder privilegios”.

Palabras que describen como nunca la situación de una reacción atrincherada, en empuje y espera de volver a gobernar a cualquier precio, de la mano de los intereses más concentrados de los deseos imperiales, para el control de América latina.

Es que sin odio instalado, no tendrían argumentaciones legítimas ante el pueblo.

El odio no se explica, se dispara, como una pistola empuja la bala.

El odio no necesita racionalidad, sólo agitación permanente e instalación de títulos catástrofes murales en los periódicos, para que sean repetidos sin pensamiento crítico, sólo amplificados por megáfonos dependientes de los poderes concentrados y hegemónicos.

Los defensores de “la República”, son los enterradores del pueblo, los que a través del odio instalan el racismo, tan irracional como borrar nuestra propia historia en las luchas por la independencia de la Patria Grande, realizada como dijo San Martín: “algún día la historia contará que quienes lucharon por la Patria fueron los indios, los paisanos criollos y los esclavos que los patrones ofrecían como tropa, para que sus hijos no fuesen a combatir”.

Esa historia ignorada por el pueblo, fue escondida por Mitre, fundador del diario La Nación que sigue escondiendo hoy la realidad y tergiversando la verdad de los hechos.

Como no podrían desplegar otros argumentos, lanzan a sus pobres energúmenos a decir en nombre de la República, que deberían matar a la Vicepresidenta o que deberían volver los militares o que EEUU debería intervenir como en Bolivia.

Una pinturita del sainete, sino fuese porque en algunas épocas de nuestra historia, la comedia se transformó en drama.

Es que el pueblo peronista y sus aliados en la unidad patriótica, que permitió desplegar la victoria más importante sobre el neoliberalismo en toda América Latina, en paz y en democracia, es un hueso duro de masticar para el Imperio que creyó que podía amurallar a nuestra región a los fines de su explotación económica y su sujeción política, a fuerza de extorsiones, bloqueos, persecuciones, encarcelamientos, difamaciones, humillaciones publicadas, fack news y lawfare.

No le funcionó en la Argentina: existe el peronismo y una conciencia que apuntala el movimiento obrero organizado y los movimientos sociales, de soberanía en las decisiones, que se levanta ante la entrega y el saqueo neoliberal.

Ahora quieren jugar de opositores humanizados quienes destrozaron cualquier atisbo de concepción solidaria en la comunidad, quienes arrasaron conceptos básicos de dignidad destruyendo valores y proyectos de vida.

Quieren erigirse en la contracara, por la cual fueron derrotados en forma humillante, por ese desprecio que desplegaron durante 4 años sobre el pueblo argentino.

El peronismo tendrá vigencia histórica mientras exista un derecho sin consolidar, presencia filosófica en cuanto siga dando respuestas a la hora actual, política en tanto mantenga sus tres banderas intactas de soberanía, justicia social e independencia económica en el marco de la Patria Grande , que nos sigue convocando a afianzar nuestra identidad americana, mestiza, morena, criolla, profunda que emparenta la historia desde los pueblos indígenas a las corrientes migratorias latinas, que nos diferencian del afán anglosajón depredador y colonial, de nuestros vecinos del norte.

JR/

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